¿Cómo supero la timidez?

 

La timidez es una manera de decir a los demás que nos importa lo que piensan y que no queremos incomodarles de ninguna forma. El problema surge cuando nuestra falta de atrevimiento nos limita en nuestro día a día. La falta de valentía puede hacernos callar cuando deseamos expresar nuestra opinión, puede impedir que levantemos la mano cuando estamos casi seguros de que sabemos la respuesta correcta a la pregunta del profesor, y puede hacer que los demás no nos tengan en cuenta porque piensan que las personas que tienen más confianza en sí mismos tienen opiniones más válidas. La timidez puede ser buena pero también mala, y por este motivo es importante saber cómo controlarla. 

¿Qué es la timidez?

Somos conscientes de que una persona se muestra tímida ante nosotros cuando se le sonrojan las mejillas, cuando tartamudea al darnos una respuesta, cuando mira al suelo mientras nos responde y cuando confiesa que no le gusta en absoluto hablar en público.

¿Cómo encontrar la solución?

Debemos identificar la razón por la cual nos mostramos tímidos ante los demás. La timidez es la consecuencia de una autoestima baja, pues cuando no tenemos suficiente confianza en nosotros mismos tenemos miedo de lo que pensarán los demás y por esta razón nos limitamos. Puede que las personas tímidas se exijan mucho a sí mismas, y que incluso tengan una personalidad perfeccionista.

Pasos para vencer la timidez

Teniendo en cuenta esta realidad, podemos establecer como primer paso para dejar de mostrarnos tímidos identificar nuestros puntos fuertes. ¿Qué te gusta de ti mismo? ¿Cuáles son tus virtudes? Todos tenemos defectos y nadie puede pedirse a sí mismo ser perfecto, pues la perfección no existe. Si analizas lo que te gusta de ti mismo y si descubres qué virtudes tienes y qué valoran los demás de ti, aprenderás a valorarte más a ti mismo.

Es importante perder el miedo a equivocarse. Todos metemos la pata de vez en cuando, y lo importante no es acertar siempre sino aprender de nuestros errores para crecer como personas.

También te ayudará informarte cuando tienes miedo a dar una respuesta incorrecta. Este consejo puede ser útil cuando tenemos que hablar en público, y también en un contexto académico. Si tenemos miedo a dar una respuesta en clase porque pensamos que nuestros compañeros dominan mejor el tema del que trata la asignatura, sería preferible estudiar el temario en casa en la medida de lo posible, con el objetivo de tener confianza en nuestras respuestas. Si tenemos que hablar en público podemos dedicar el máximo tiempo posible en la preparación del discurso para que nuestro conocimiento del tema nos permita sentirnos cómodos con nosotros mismos a la hora de hablar delante de los demás. Como dominamos el tema del que estamos hablando estaremos más tranquilos a la hora de hablar sobre él.

Otro consejo importante es exponernos a las situaciones que hacen que nos sintamos tímidos. Si tenemos dificultades a la hora de hablar en público siempre será apropiado exponernos a situaciones en las que tendremos que hablar delante de los demás. Participar en reuniones, ofrecernos como voluntarios para enseñar a los demás, levantar la mano para dar nuestra respuesta en clase y enseñar un tema delante de nuestros compañeros del colegio son algunas de las oportunidades que podremos aprovechar para vencer nuestra timidez pues, cuánto más acostumbrados estemos a las situaciones que nos provocan nerviosismo y estrés, menos tímidos nos sentiremos cuando esas situaciones vuelvan a presentarse.

Presta atención a la parte positiva de la situación en vez de pensar en la parte negativa. Si tienes miedo a participar en una conversación porque prestas demasiada atención a lo que podría salir mal y a las opiniones negativas que los demás podrían tener de ti, recuerda todas las conversaciones en las que participaste y en las que lograste hacer reír a los demás.

Piensa en todo lo que podría ir bien. Imagínate a ti mismo hablando en público explicando ese tema que tanto te gusta, e imagina las sonrisas de tus compañeros y el aplauso de tus profesores una vez hayas terminado el discurso. Si inventamos consecuencias positivas para la situación que nos produce estrés y nerviosismo, nos sentiremos más motivados a participar en estas situaciones estresantes.

Avanza poco a poco, practicando con las personas más cercanas para luego ofrecerte como voluntario para hablar en público delante de un grupo muy grande. Date un premio por cada pequeño avance que hagas, pues todos tenemos defectos y es muy importante identificar y solucionar un rasgo que no nos gusta de nosotros mismos.

También debemos dejar de anticipar consecuencias negativas. ¿Y si mi amigo piensa que mi respuesta no tiene sentido? ¿Y si el profesor me dice que mi respuesta es incorrecta? ¿Y si abro la boca y los demás piensan que mi acento es muy exagerado o que hablo demasiado alto? Si dejas de pensar en todo lo que podría ir mal, te permites disfrutar de todo lo que podría ir bien.