Elegir tu Profesión

 

Antes he escrito sobre la importancia de elegir. Yo creo que casi siempre es bueno elegir. Pero no todas las elecciones son iguales. Hay grandes diferencias en las consecuencias. En este respecto algunas elecciones son de menor importancia. Otras tienen consecuencias para toda la vida. Una de ellas es la elección de la profesión.

En mi trabajo he visto a muchas personas que tenían problemas con esto. Ellas temían hacer una elección falsa, que ellas eligieran una profesión que les llevaría a un fracaso de su vida profesional y así a una vida infeliz. Aunque la probabilidad que eso ocurra no es grande, el riesgo no es evitable y es comprensible que haya gente que no se atrevan a elegir.

Si ellos saben que sería mejor elegir, el resultado es una lucha consigo mismo que no se las envidia nadie. Con estos problemas a menudo son los psicólogos que son consultados. Primero los psicólogos con tests vocacionales. Sin embargo eso con cierta frecuencia resulta en una decepción. No es porque esos psicólogos o sus tests no son buenos.

Pero los tests son aptos para saber lo que puedes hacer, cuáles son tus capacidades. Investigar con tests lo que tú prefieres de las posibilidades que tienes, es casi imposible. Tú mismo eres la única persona que puede decir qué quieres y si no puedes hacer esto, el problema es personal. Por eso muchos con problemas de elección de un oficio han visitado mi consulta y así he conocido de los muchos consejos que ellos ya habían obtenido.

Si preguntas qué elegir de trabajo, la mayoría de la gente te aconsejará de seguir tus sentimientos o aún mejor tu pasión. Dicen que debes hacer lo que más te gusta, lo que te parece lo más agradable o por lo menos, hacer algo que te interesa. Aunque el último consejo lógicamente no puede funcionar porque algo sólo te puede interesar después de haberlo hecho y sólo puedes hacer algo que ya has elegido.

Sí puedes elegir algo que te parece interesante, que es otra cosa. Al contrario de esto yo normalmente aconsejo no elegir lo que te parece más atractivo o lo de que piensas que será agradable sino lo que te parece lo más sensato. Creo que no es recomendable elegir un oficio solamente con sus sentimientos. Eso sólo funciona bien para los que no necesitan trabajar para el sustento, los ricos y los jubilados. Para ellos la profesión es una afición.

Pero la mayoría necesita una profesión para ganarse la vida y eso va a cambiar la conclusión qué es bueno o no. Una profesión que concuerda con lo que sientes pero con la qué no puedes ganar dinero, muy pronto pierde su atractivo y entonces es probable que vas a considerar esa elección como un fracaso. Por eso creo que normalmente es mejor no elegir un oficio con tus sentimientos sino con tu juicio.

Para eso debes tener respuestas a dos preguntas. ¿Cuáles son mis capacidades? y ¿Cuál es la demanda en la sociedad? La primera, hacer algo con tus capacidades, es importante porque usar tus capacidades es satisfactorio. Los humanos al igual que los animales parecen necesitar retos o al menos hacer algo que pueden hacer. Aún para mantenerlas los seres vivientes deben usar sus posibilidades.

¡Pero cuidado!  Más profesiones te dan la posibilidad de usar tus capacidades que estarás tentado a creer. No necesitas ser pintor o poeta para ser creativo. Casi todos los oficios te dan posibilidades de usar tu creatividad o ser inventivo. Tampoco necesitas pensar pronto que te faltan bastante capacidades. Muchas cosas que te parecen demasiado difíciles a primera vista, puedes aprender en la práctica.

Sin embargo tampoco debes sobrestimar tus capacidades. Algunas profesiones no se pueden ejercer bien sin talentos especiales. Por ejemplo para vivir de la música debes tener un talento musical excepcional. Para explotar algunos negocios se necesita un sentido comercial que muy pocos tienen. No obstante todavía quedan posibilidades de sobra para cualquier persona para elegir.

Más difícil es elegir algo de lo que haya bastante demanda en la sociedad. Porque el mundo está cambiando continuamente y no se sabe nunca si una profesión de mucha demanda hoy en día será muy solicitada en el futuro. Sin embargo hay algunas tendencias que no son difíciles para predecir. Estudiar filosofía o la historia del arte normalmente es una garantía de desempleo.

Al contrario de eso hay algunas profesiones que hace mucho tiempo han sido muy demandadas. Aunque con adaptaciones, siempre hubo mucha demanda de ciertos trabajos técnicos, de educación y de sanidad. Puede ser que estas profesiones exactamente son las que te parecen insulsas, pero según mi convicción eso no es una buena razón para no elegirlas.

Está claro entonces que considero el trabajo como un producto de venta. Me doy cuenta que eso no suena romántico. ¿Dónde está la pasión tan importante para ejercer una profesión con éxito? Mi respuesta será que tu éxito no es la consecuencia del atractivo sino del producto de tus esfuerzos y tus capacidades. Las tareas no necesitan ser atractivas para ejercerlas bien.

Aún se puede temer la posibilidad que aunque la práctica sea un éxito, que se sienta una aversión hacia su trabajo. Pero creo que eso es algo teórico y no práctico. Lograr algo siempre será satisfactorio y cualquier oficio te dará bastantes cosas para que te intereses cuando vas a profundizar en el. Además el interés es una cualidad de la persona y no de una profesión.

Creo que el riesgo es desdeñable que tu profesión elegida de manera racional te va a repugnar y aun así normalmente quedan posibilidades de cambiar el rumbo después de haber elegido. Entonces, no necesitas elegir algo totalmente diferente y empezar de nuevo. Casi todas las profesiones te dan la posibilidad de desarrollarte en varias direcciones. De todos modos, cualquier elección es mejor que no elegir del todo.