La aceptación como vía de afrontamiento ante las crisis familiares

 

Crisis Familiares

Antes de asumir la aceptación como elemento fundamental en cuanto al modo de afrontamiento se refiere hemos de esgrimir a modo de epitome los compendios generales que caracterizan las crisis familiares, para que entender el porqué de una necesidad de afrontamiento cada vez más centrada en el problema.

¿A que denominamos crisis Familiares?

Las crisis familiares son a modo de resumen las contradicciones que existen a nivel funcional y estructural en una familia y que generalmente responden a un evento desestabilizador o demandante de recursos psicológicos que lo genera.

Estos acontecimientos que en efecto, conciernen a la familia aunque no se planifiquen y aparezcan de manera súbita en muchas ocasiones, son propios de cada familia que la vivencia, y su manejo, administración y aprontamiento corresponde al sistema familiar.

Los llamados acontecimientos vitales para la familia que pueden ser múltiples, son lo que muchos autores han denominado también momentos de crisis o generantes de ellas y que por tanto dan lugar a todo un proceso de cambio en la familia, partiendo en esencia del acontecimiento y en función de su manejo.

Como hemos visto las crisis son todo el proceso que desorganiza la estructura y la funcionabilidad familiar, esto es correcto si tenemos en cuenta que la familia en este momento está generando toda una gama de recursos que con el fin de adaptarse a esta nueva situación que como decíamos es en parte desestabilizadora y generadora de estrés.

A este proceso que denominamos crisis debemos más que controlarla o reprimirla , aceptarla puesto que desde esta perspectiva vemos , admitimos e incorporamos estas crisis como parte de nuestra vivencia, e historia familiar, y que puede servirnos en algún momento posterior como enseñanza a nuevas generaciones y miembros del grupo que estén por venir.

La Aceptación

El proceso de adaptación propio de las crisis familiares o de eventos desencadenantes o estresantes, como su nombre lo indica es un estado de conciliación, acomodo o ajuste ante la situación expuesta y por tanto sería insensato reprimirla, hacer esto implicaría ir en contra del propio desarrollo lógico del grupo familiar y propiciar actitudes inadecuadas ante situaciones variadas.

La aceptación como forma de afrontamiento puede ayudarnos mucho a atravesar este tipo de situaciones, muchas veces se confunde la aceptación con indiferencia o que en la opinión de muchos viene acompañada de indolencias o apatías, sin embargo aceptar implica reconocer y adecuarnos al proceso cambiante como una parte más y no como un agente externo, por tanto, aceptar es eso, es reconocer el proceso de adaptación como nuestro y formar parte de él.

Algunas Manifestaciones conductuales basadas en la Aceptación.

Adecuadas

Cuando se acometen cambios constructivos que tributan al ajuste de roles, flexibilización de las normas y solicitud de apoyo.

Cuando aceptamos el hecho, la crisis o el evento que lo desencadena como parte de nuestro desarrollo familiar, es decir, cuando nos implicamos en el proceso de adaptación desde la aceptación para manejar nuestra proyección o respuesta hacia la situación estresante.

Inadecuadas

Cuando no se acometen cambios que se ajusten al grupo familiar.

Cuando no se hace una adecuada reestructuración de la situación problemática.  Cuando no se reconoce y se desencadena un estado de negación hacia el suceso.

El afrontamiento a las crisis por parte de la familia, incluyendo el tiempo de duración de las mismas, depende de los recursos internos y externos con que cuente la familia, no se trata de la crisis o del evento estresante, sino la opinión que tengamos de él.