Cómo efectuar lo que quieres

 

He escrito antes sobre la importancia de saber lo qué quieres. Eso es algo que contribuye a la probabilidad que pasa lo que quieres. Además es importante para tener metas en tu vida. Sin embargo si has elegido y sabes lo que quieres no has terminado. Aunque pensar y elegir en lo que quieres significa mucho, con eso todavía no has realizado nada.

Los planes en sí mismo no van a cambiar nada en el mundo real. Para eso se necesitan aconte-cimientos de forma material. Estos pueden ser consecuencias de fenómenos de la naturaleza pero también las acciones de personas pueden tener un impacto en los resultados deseables. Alguien puede hacer algo de modo que ocurra lo que tú quieres.

A menudo es claro quién podría cuidarse para eso. Alguien en tu entorno que tiene las posibi-lidades de hacer tu vida más agradable y normalmente ya sabes quién es. Por ejemplo "si él (o ella) hiciere eso, entonces ." y el resultad fuese tan bueno. "Si mi jefe hiciera .. " o "si mi pareja hiciera ..". Sin embargo por desgracia estas personas no siempre están dispuestos a hacer lo que tú deseaste.

A veces tú mismo eres la única persona que puede realizar tus deseos. Si quieres aprender o recordar algo o quieres ganar en una competencia, eso es algo que otros no pueden hacer por ti. Solamente tú puedes mostrar tus propias capacidades. Sin embargo en la mayoría de las cosas otros pueden hacer algo para efectuar lo que quieres. Hasta hay cosas que uno no puede efec-tuar sin ayuda de otros. Aunque en tal caso te quedan posibilidades de actuar.

Normalmente tú puedes hacer algo para que otras personas hagan lo que tú quieres. Esa cosa puede ser tu trabajo. Si eres jefe tienes que encargarte de que otros empleados hagan lo que tu querrías haber hecho tú. En otro artículo he descrito una manera eficaz de obtener lo que quie-res de otra persona. Eso puedes usar no solo en tu trabajo sino también en tu vida privada.

Si tienes posibilidades de dejar a otros hacer lo que quieres, puedes elegir si tú vas a actuar o no. En tal caso yo aconsejo siempre hacer algo tú mismo. Yo sé que este consejo no es lógico. ¿Por qué esforzarte si hay alguien dispuesto hacer cosas para ti? Se puede decir que eso sea un despilfarro de energía. Sobre todo si el otro puede hacerlo mejor que tú.

Claro que hay límites. No hay sentido tratar de hacer algo por horas que podrías pedir a otros que lo pueden hacer sin ninguno esfuerzo. Sin embargo aún en tal caso te aconsejo al menos hacer una pequeña parte o algo de otro nivel como hacer preparaciones. Porque creo que casi siempre tiene ventajas hacer algo tu mismo. La ventaja no es materialista sino psicológica pero eso no es de menor importancia.

Son los niños pequeños quienes ya saben la importancia de hacer las cosas ellos mismos. Los bebés deben saber cómo hacer que otros cuiden de ellos. Pero meses después como párvulos ellos piden hacer cosas ellos mismos. ¡Y cómo! A menudo se les oye gritando que quieren ha-cer cosas solos cuando uno trata ayudarlos o hacer algo para ellos.

Claro que necesitan hacer cosas solos para aprender algo pero creo que la tendencia de hacer ellos mismos lo que vean a otros hacer no es únicamente para el entrenamiento de destrezas. Para eso el ímpetu es demasiado grande. Parece que se trata de algo más esencial en su vida. Ellos necesitan hacer cosas solos para el desarrollo de su personalidad independiente y autó-noma.

Creo que ese deseo de los niños de hacer cosas ellos mismos es un ejemplo de la sabiduría que a veces hemos perdido como adultos. A consecuencia del mundo moderno con una abundan-cia de muchas cosas, sobre todo si somos adinerados, no tenemos que hacer nada con excep-ción del trabajo y otros deberes. Eso es confortable pero no beneficioso para nuestra salud físico o mental.

Más que dejando a otros, si estás actuando tú mismo, tú eres quién determina lo que ocurre. Tú puedes experimentar el efecto de tus acciones de forma directa. Eso te da un sentido de con-trol e independencia. Entonces tú sabes por experiencia propia que no estás a la merced de otros. No necesitas esperar lo qué ellos hagan o lo qué ellos están dispuestos a hacer. Tú estás al mando y eso te da un convencimiento de la importancia de tu persona.

Eso contribuye a la autoestima sobre todo si lo que has hecho es un éxito. Pero aunque lo que hayas hecho sea un fracaso te sentirás mejor que si hubieres estado esperando sin hacer nada. Sin actuar te estás tratando a ti mismo como si fueras un objeto sin voluntad. O sea, expresado algo exagerado, como si no hubieras sido un ser viviente. En cambio actuando puedes disfru-tar la experiencia: ¡estoy vivo!