La autoestima la podríamos definir como la valoración que hacemos sobre la valía que tenemos y que esta basada en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido recogiendo durante nuestra vida.
Cuando realizamos algún hecho o actuamos de una manera que creemos que es la correcta, automáticamente el nivel de autoestima aumenta y cuando sentimos que nos hemos comportado de una manera incorrecta, nuestra autoestima se queda dañada. Todo esto nos indica que la persona no nace con un concepto fijo y estático de lo que es, sino que éste se va formando y desarrollando progresivamente en función de muchas variables como son: rasgos de personalidad, necesidades psicológicas, educación familiar……
Según una persona va creciendo, va desarrollando una serie de normas o fórmulas que le ayudan a dar un sentido a sí mismo, al mundo y a lo que le rodea. Éstas fórmulas determinan cómo va a clasificar lo que la persona percibe y observa y con el paso del tiempo y por el aprendizaje, acaba asociando casi automáticamente ciertas situaciones a unas características concretas. Por ejemplo: olor a café-------momento de tranquilidad; ya sea porque es la hora del desayuno o de después de comer o de descanso en el trabajo, pero en la mayoría de las ocasiones cuando hemos olido café, hemos tenido a continuación un periodo breve de descanso o tranquilidad. Esta asociación se ha producido tantas veces, que al final simplemente con mencionar la palabra café ya se asocia un momento de bienestar.
Sin embargo, como se ha mencionado anteriormente, existen unas necesidades psicológicas universales en todas las personas, que necesitamos cubrir para tener una buena salud psicológica y que pueden marcar decisivamente las normas por las que clasificamos la información.
¿Cuáles son las necesidades psicológicas por las que nos movemos y que nos impulsan a actuar?
Estas 3 necesidades psicológicas pueden ir cubriéndose desde la infancia, principalmente por las personas que se hacen cargo de esos menores. Pero cuando esto no se produce así, en la edad adulta una persona puede desarrollar trastornos psicológicos, como depresión o ansiedad o trastornos relacionados más concretamente con la necesidad psicológica que no fue cubierta.
En ocasiones no somos conscientes de la escasa valoración que tenemos en un área determinada de nuestra vida o incluso en un aspecto de nosotros mismos, ya que puede ser que nunca nos lo hayamos planteado. Para poder mejorar la autoestima es necesario reflexionar sobre la puntuación que una persona tiene en diferentes áreas de la vida y de su persona:
Tras haber realizado la descripción de uno mismo, hay que tener en cuanta que cuando se tiene baja la autoestima, tiende a verse más negativamente de lo que es en realidad.
Es importante plantearse: ¿cuál es el área de tu vida a la que debes prestar más atención? y ¿cuál es el área por la que te sientes más satisfecho y por la que deseas mostrar agradecimiento?
También hay que cuestionarse otro ejercicio de reflexión : con respecto a la Salud, Sexo, Dinero, Felicidad, Vejez, Éxito, Amor, Dios, espiritualidad ¿cuáles son las creencias que tenemos en nuestro interior que nos han sido transmitidas y que nos determinan a la hora detener un buen concepto sobre nosotros mismos?, Por ejemplo: ¿ la opinión que tenía mi madre sobre los hombres cuál era?, ¿ ha influido en mi de alguna manera?
Normalmente, las ideas sobre estos asuntos nos han sido transmitidas de padres a hijos, ya sea de una manera directa, con un mensaje claro, como de una manera indirecta, sin palabras pero con gestos, expresiones o silencios que nos indicaban si era bueno, malo o incómodo. Todas estas informaciones pesan más de lo que creemos en cada uno de nosotros, por eso, es importante que las analicemos, para saber si estamos de acuerdo y si las queremos mantener o cambiar.
Las personas cuando reaccionamos no nos detenemos a pensar si las interpretaciones que realizamos son correctas o no y las solemos tomar como ciertas y verdaderas.
Una manera de determinar si lo que hemos pensado es adecuado o no es “poner un termómetro” a las consecuencias que tienen esos comportamientos que emitimos en nosotros. En la mayoría de las ocasiones (no siempre) cuando reaccionamos y tenemos sentimientos negativos que nos generan malestar, es porque probablemente hemos mal interpretado la información recibida. Hay diferentes modos de mal interpretar la realidad como son las distorsiones cognitivas, entre las que se encuentran la generalización, el pensamiento polarizado, es decir, o es blanco o es negro, etc, las creencias irracionales de Ellis, entre las más comunes pueden estar las ideas de que: necesitamos y tenemos que ser aprobados por todas las personas, de que tenemos que conseguir cualquier cosa que nos propongamos; de que las cosas tienen que ir por el camino que nosotros creemos; de que las personas tenemos poco control sobre las situaciones negativas que nos producen perturbaciones, etc…
Estos 2 modos de sesgar la información, nos generan sentimientos como tristeza, ansiedad, culpabilidad, ira que minan y disminuyen la autoestima y que, algunas veces, la persona simplemente con darse cuenta de que los esta pensando, ya los puede cambiar y modificar para sentirse mejor. Pero en otras ocasiones, estos pensamientos los mantenemos a pesar de saber que nos producen daño.
Es difícil entender cómo hacemos caso a estos pensamientos y críticas cuando nos repercuten negativamente en nuestra autoestima y nos provocan sufrimiento. Se dan 2 fenómenos:
El refuerzo positivo es, cuando uno realiza una conducta que luego queda premiada y aumenta la probabilidad de que esa conducta la vuelva a realizar. En este caso, escuchamos a la crítica, a esos pensamientos que nos critican por “la necesidad de hacer el bien” por ejemplo: La crítica nos anima a intentar guiarnos por unos valores que creemos buenos y para que no nos alejemos de ese camino.
El refuerzo negativo también provoca que la conducta aumente, pero se produce cuando hay una situación negativa.: estrés, tristeza, dolor.. y se realiza una acción que detenga esta situación negativa. Aquí la crítica, cumple la “necesidad de controlar los sentimientos dolorosos”: como el miedo al rechazo…Si mi voz interior me dice “no lo intentes con esa chica porque te va a rechazar “ y le hago caso, mi autoestima queda menos dañada porque no he llegado a actuar. Si hubiera actuado y hubiera ido donde ella y me rechaza, la autoestima quedaría mucho más dañada.
Sin embargo, estamos distorsionando una situación porque estamos PRE suponiendo como va a reaccionar OTRA persona. Podemos tener la ilusión de que controlamos lo que ella opina de nosotros y esto es incierto puesto que sólo podemos controlar lo que depende de nosotros mismos básicamente.
La suposición que los individuos realizan por descubrir los motivos, las razones por los que los sucesos ocurren, es la base de la teoría de la atribución.
Determinar los motivos por los que ha actuado una persona o nosotros mismos, nos ayuda a conocernos, comprendernos y a clasificarlo en nuestra mente y fundamentalmente nos ayuda a construir el primero de los 3 elementos fundamentales, según Mc Cay y Fanning, para aumentar la autoestima, que es la comprensión.
Estos 3 elementos ayudan y son fundamentales para que la persona se valore positivamente y tener un buen concepto de sí misma.
La asertividad “se considera la capacidad para transmitir hábilmente opiniones, intenciones, posturas, creencias y sentimientos”, permite aumentar la autoestima de las personas implicadas en esa comunicación ya que transmite sentimientos de aceptación, comprensión, confianza, respeto y capacidad de ponerse en el lugar del otro.
Todos los días nos enfrentamos a situaciones con las que nos sentimos incómodos, o mentimos al dar una respuesta a alguien para evitar una consecuencia desagradable o su enfado, etc… Cuando estas situaciones nos generan consecuencias negativas importantes, es el momento de aprender a defender nuestros derechos y nuestros puntos de vista desde la ASERTIVIDAD.
La manera en la que reaccionamos a una situación en general se puede resumir en 3 tipos de respuestas:
Como se observa, las respuestas pasivas y agresivas nos generan sentimientos desagradables en ambos casos y disminuyen la autoestima. La única forma de sentirse con la autoestima más elevada es aprender a formular respuestas asertivas.