PODEMOS ATAJAR LOS PROBLEMAS PONIENDO EN PRÁCTICA ALGUNAS TÉCNICAS QUE VAMOS A MOSTRAR Y QUE NOS AYUDARÁN A CAMBIAR NUESTRA FORMA DE AFRONTAR Y ENFRENTARNOS A LOS PROBLEMAS:

A nivel físico

  1. Relajación utilizando la respiración lenta pulmonar y diafragmática: además de relajar oxigenaremos y pondremos al organismo en condiciones óptimas para responder a cualquier situación ansiógena.
  2. Relajación muscular progresiva de Jacobson utilizando la tensión-relajación: aprender a relajar es fundamental para conseguir poner al organismo en condiciones óptimas no sólo para responder a cualquier situación ansiógena sino también para potenciar nuestro sistema inmunológico.
  3. Relajación diferencial y rápida: una vez dominada la relajación progresiva aprenderemos a relajar en cualquier momento, en cualquier lugar y en ante cualquier situación de una forma rápida y diferenciada.

Es imposible estar tenso y relajado a la vez; relajación y tensión serían respuestas incompatibles. Tampoco puede coexistir bienestar corporal y estrés mental. La relajación es lo opuesto al estrés, al nerviosismo y a la tensión de la misma forma que la tristeza es opuesta a la alegría, por lo que si conseguimos ponernos en estado de relajación nuestras respuestas ansiógenas y nuestro estrés desaparecerán o al menos disminuirán lo que nos permitirá incrementar nuestra percepción de control.

La relajación produce cambios fisiológicos en el organismo opuestos a los producidos en las situaciones de estrés:

  • Reducción de la tensión muscular.
  • Descenso de la tasa cardiaca.
  • Descenso de la tasa respiratoria.
  • Descenso del pulso...

A través de estos tipos de relajación aprenderemos a controlar las manifestaciones físicas que se producen en nuestro organismo como respuesta a una situación ansiógena. Por tanto actuaremos rompiendo la cadena ante cualquier señal física que pueda aparecer.

Se trata de hacer incompatible el estado de relajación con la situación ansiógena. Es fundamental relajar mediante “Relajación Muscular Progresiva” (o cualquier otro tipo de relajación) todos los días durante 30-45 minutos como mínimo y como norma usar la respiración lenta (pulmonar y diafragmática) para vencer y superar cualquier situación ansiógena que se produzca en cualquier momento del día o situación. Cuantas más veces las pongamos en práctica mejores resultados obtendremos y mayor dominio para poder beneficiarnos de ello al máximo.