A NIVEL PSICOLÓGICO

1. Autorregistros

Este procedimiento puede variar desde anotar en un diario sin límite fijo, hasta el registro o clasificación puntual y sistemática de pensamientos, sentimientos, manifestaciones físicas y comportamientos específicos. Con esta técnica aprenderemos a detectar, a evaluar, a discriminar, a valorar, a anticipar y a modificar tanto nuestras respuestas como nuestros objetivos, progresos… Además nos permitirá aprender a observarnos y a registrar objetivamente para, a partir de ahí, introducir las modificaciones necesarias e ir modificando gradualmente los pensamientos negativos y distorsionados por otros más saludables al igual que las emociones y comportamientos concomitantes.

Se rellenan en situaciones de la vida diaria, es decir, en el mismo instante en el que ocurren los hechos o posteriormente después. Algunos de los aspectos que se pueden desear registrar en un autorregistro son estados emocionales (contenido de los sentimientos e intensidad), pensamientos positivos o negativos, respuestas fisiológicas ante determinados eventos, comportamientos realizados y estrategias llevadas a cabo para resolver un problema, entre otras muchas cosas.

Los autorregistros no sólo permiten evaluar los problemas antes y durante la intervención psicoterapéutica, sino que facilitan los efectos de las técnicas terapéuticas empleadas pues permiten tomar conciencia no sólo de los problemas sino también de los recursos y habilidades que se van adquiriendo así como las estrategias llevadas a cabo para afrontar, enfrentar y resolver un problema ante cualquier situación que así lo requiera.

Un ejemplo de aspectos que podemos registrar sería: ¿Ante qué situación o momento comienzas a pensar, sentirte mal o actuar de forma inadecuada? ¿Cuánto te afecta? ¿Cuánto tiempo dura? ¿Qué es lo que haces o tratas de hacer para manejar la situación ansiógena? ¿De las siguientes técnicas cuál de ellas utilizas para resolver la situación? ¿En qué has cambiado? ¿Qué has mejorado?...