18) PENSAMIENTO ROTULADOR, ETIQUETAMIENTO INDEBIDO (A SÍ MISMO O A OTROS)

Aislar una conducta específica o rasgo de carácter y atribuírselo a TODA la personalidad bajo una forma permanente. Se rotula por ejemplo, la identidad de la persona con una etiqueta inalterable. Ej.: “No hice bien el trabajo. Soy un inútil” “No aprobé el examen. Soy un fracasado”…

Se trata de generalizar una o dos cualidades en un juicio global al que se le adjudica una etiqueta, con lo cual la visión que se tiene del mundo es estereotipada y unidimensional. Las etiquetas se aplican a sí mismo, a los otros, a situaciones o categorías sociales (de raza, sexo, credo, etc.): “Los moros son mala gente" “Los andaluces son unos vagos” “Los extranjeros nos roban el trabajo”…” “Soy un inútil, ella es insoportable, la vida es difícil, es un ladrón, es un sinvergüenza” Se interpretan las situaciones desde estereotipos rígidos, y se deja de ser flexible para discriminar matices. Cuanto más rígidos somos, menos nos permitimos ver las cosas de otra forma que en numerosas ocasiones puede ser mucho más realista y positiva.