¿Qué hacer ante el estrés? Algunos consejos para prevenirlo

Las estrategias para afrontar el estrés buscan prevenir o controlar los excesos de las demandas procedentes del entorno o bien de nosotros mismos. En los casos en los que la situación que nos genera estrés es inevitable, como un examen, una separación, una enfermedad, una muerte, un problema personal o familiar…, el desafío consiste en hacer frente a la situación de la manera más saludable posible, lo cual incluye no seguir haciendo aquello que sabemos, por el pasado, que “no” nos ha dado resultado.

Podemos hacer varias cosas, relativamente sencillas, para prevenir el estrés.

  1. Aprender a relajarse. Tomarse quince o veinte minutos al día para practicar estas técnicas. Realizar actividades que te permitan renovarte física y psicológicamente: descanso, vacaciones, deportes o cualquier tipo de ejercicio físico, actividades de ocio, técnicas de relajación...
  2. Comer y dormir lo necesario. Una buena noche de descanso y una alimentación equilibrada pueden ayudar a desarrollar un estilo de vida más saludable y por ello menos estresante. En cuanto al sueño lo normal es ocho horas, pero esto va a depender de cada persona. El sueño debe ser reparador, hemos de sentirnos descansados cuando nos levantemos de la cama
  3. Hacer ejercicio físico. Adaptado a la edad y condición de cada persona ayuda a liberar tensiones y facilita el incremento de endorfinas, sustancias que provocan sensaciones placenteras. Las actividades físicas como caminar, nadar, o incluso limpiar la casa, reparan nuestras fuerzas y nos reaniman.
  4. Mantener una dieta saludable. No sólo llevar una dieta equilibrada, sino comer con tiempo suficiente. Evitando la automedicación y el abuso de cafeína, alcohol y exceso de comidas.
  5. Aprender a ser asertivo. Hay que aprender a ser asertivo y establecer límites, aprender a decir “No”. Suspender las actividades que sean menos prioritarias, es decir, “elegir nuestras propias batallas”. La conducta asertiva implica la expresión directa de los propios sentimientos, necesidades, derechos legítimos u opiniones sin amenazar o castigar a los otros y sin violar los derechos de esas personas. El mensaje básico de un comportamiento asertivo es: “Esto es lo que yo pienso. Esto es lo que yo siento. Así es como yo veo la situación.” El mensaje se expresa sin dominar, humillar o degradar a la otra persona.
  6. Organizar bien el tiempo. La precipitación, las prisas y la acumulación desordenada de tareas causan estrés. Dediquemos a cada cosa su tiempo, sin olvidar reservar un tiempo para nosotros mismos. Es importante priorizar y estructurar nuestras actividades y expectativas.
  7. Separar el trabajo de la vida personal. No llevar trabajo a casa y aprender a olvidarse de él cuando hayamos finalizado nuestro horario de trabajo. Una opción alternativa puede ser realizar "actividades relajantes y divertidas".
  8. Romper la monotonía. La rutina es un factor que acompaña a la tensión emocional y genera insatisfacción y aburrimiento. Busquemos cosas diferentes para hacer cada día, que nos gusten y podamos practicar.
  9. Intentar mantener expectativas realistas. Esperar demasiado de uno mismo o de los demás, exigir perfección o ser inflexibles con las prioridades, puede generar mucha frustración.
  10. Aprender a comunicar nuestras cosas y a compartir nuestras emociones nos ayudará a mejorar la comunicación y a prevenir en gran parte las relaciones estresantes que puedan surgir tanto en la casa como en el trabajo. Si escuchamos con cuidado, sonreímos, admitimos nuestros errores, somos corteses y expresamos nuestros sentimientos y pensamientos con asertividad positiva muchísimo mejor.
  11. Compartir nuestros pensamientos con nuestra pareja, nuestros padres, hijos, vecinos, amigos... hará que nos sintamos mucho mejor. Pidamos consejos, reflexionemos sobre ellos y si tienen sentido aprendamos a tenerlos en cuenta. Ellos podrían ver formas alternativas de eludir las situaciones estresantes que a nosotros nos han pasado por alto. Hablar de nuestros problemas con gente de confianza alivia muchas tensiones internas. Busca a alguien con quien conversar, expresar tus emociones y preocupaciones, tanto la risa como la pena o la rabia. A veces un problema compartido deja de ser problema o se reduce a la mitad.
  12. Desarrollar una actitud positiva es fundamental. Sin una actitud positiva hacia la vida, prevenir y controlar el estrés es muy difícil. Si nos preocupamos en exceso porque no estamos controlando una situación, pero no nos movilizamos para resolverla, nos sentiremos fracasados e incrementaremos el estrés. Es importante aprender a recompensarnos nosotros mismos y sobre todo cuando nos enfrentemos o superemos con éxito alguna dificultad. Parte de esta recompensa debe incluir un descanso como unas vacaciones de vez en cuando, pequeños autorregalos por pequeños logros, automensajes reforzantes...
  13. Anticipar las situaciones estresantes y prepararnos para resolverlas de la mejor manera posible. Si imaginamos la situación (una entrevista de trabajo por ej.) y practicamos tanto las respuestas como las posibles soluciones y alternativas estaremos en mejores condiciones para resolverla que si no lo hemos practicado previamente.
  14. Ordenar y organizar el ambiente físico de nuestro espacio personal nos puede ayudar a iniciar el cambio. Organizar nuestro entorno nos puede ayudar a trabajar y a descansar mejor.

En muchas situaciones el estrés será inevitable. No se puede evitar una entrevista de trabajo, y es imposible evitar la pérdida de un ser querido que padece una enfermedad terminal o una enfermedad propia, pero prevenir el estrés puede resultar más fácil si realizamos algunos cambios en nuestro estilo de vida y adoptamos una actitud más positiva y resolutiva hacia las situaciones que tengamos que afrontar.