Por último, algunas recomendaciones más generales pero que es interesante tener en cuenta:

  1. Aprendamos a manejar el tiempo (específicamente “la enfermedad de la prisa”). No sólo me refiero a sacar más tiempo para divertirnos, sino a cambiar nuestras actitudes y comportamientos para lograr la mejor combinación a la hora de realizar las tareas que demandan un tiempo sustancial, armonizando todo ello con el tiempo que realmente tenemos a nuestra disposición.
  2. Quitemos nuestro ego del medio para evitar sentirnos hostiles y agresivos. El falso orgullo no conduce a nada.c
  3. Planifiquemos nuestro trabajo, primero una cosa y después la otra.
  4. Desarrollemos pasatiempos, el hábito de la lectura, hobbies, pasear, ejercicio físico, etc. En definitiva desarrollemos actividades donde no tengamos que estar continuamente compitiendo con otras personas.
  5. Compartamos nuestro tiempo con nuestros amigos, pareja, hijos…haciendo cosas agradables en común y gratificantes para todos. Dediquemos nuestro tiempo a hablar, a escuchar y a compartir.
  6. Aprendamos a quedarnos con lo agradable, con lo positivo, con lo mejor y si además lo registramos el efecto aún será mayor.
  7. Aprendamos a delegar tareas y demos tiempo razonable a los demás para que las puedan llevar a cabo pues todos nos beneficiaremos de ello.
  8. Cuando comamos disfrutemos de la comida, cuando trabajemos del trabajo pero una vez terminado no dediquemos nuestra energía y nuestro tiempo a seguir con ello.
  9. Ante un problema, busquemos nuevas alternativas para enfrentarlo y resolverlo, no nos quedemos con una sola. Si no las encontramos busquemos información que nos ayude a desarrollarlas.
  10. Actuemos con calma y esperemos un tiempo para que los problemas se vayan resolviendo poco a poco y podamos enfrentarlos con un mayor número de recursos.
  11. Utilicemos el humor e intentemos extraer aprendizajes de nuestros errores, no los veamos como fracasos sino como mecanismos necesarios para aprender a resolver los problemas cotidianos y poder salir, a través de ellos, fortalecidos.
  12. Veamos las situaciones conflictivas como nuevos retos a superar, como oportunidades para crecer, madurar y desarrollar nuestra capacidad para poder alcanzar nuevas metas y objetivos.
  13. Utilicemos a otras personas que actúan de forma eficaz como modelos a tener en cuenta, a la hora de desarrollar nuestros potenciales, pues podremos aprender mucho de ellos a través de la observación. Pensemos cómo actuaría ante un problema aquella persona que admiramos por su capacidad para resolver problemas y actuemos en consecuencia.
  14. Aceptemos lo que no podamos cambiar por ser inevitable y focalicemos nuestra atención en otros aspectos más productivos, más realistas y positivos.
  15. Trabajemos el presente para modificar e influir en nuestro futuro. El pasado no lo podemos cambiar pero sí podemos aprender de él para no cometer los mismos errores.
  16. Actuemos a corto plazo, sin prisas pero sin pausa, estudiemos qué podemos hacer y utilicemos todos los recursos y estrategias a nuestro alcance para aprender a modificar nuestros tres sistemas de respuesta (cognitivo, fisiológico y motor) a largo plazo.
  17. Aprendamos a modificar los pensamientos negativos. Un pensamiento positivo genera emociones positivas, por ello pongamos el pensamiento a nuestro servicio e invirtamos nuestro tiempo y energía para sacar el máximo partido de ello.
  18. Recordemos siempre que si no podemos cambiar la situación cambiemos nosotros y para ello el pensamiento juega un papel fundamental.
  19. Recordemos que la clave, en última instancia, es saber detenerse a tiempo y reflexionar sobre lo que realmente es importante. Dejemos a un lado lo que creemos que debería ser y actuemos para modificar todo aquello que, objetivamente, nos esté provocando malestar físico o psicológico.
  20. Ante todo, si no podemos resolverlo solos busquemos ayuda pues hay muy buenos profesionales que pueden ayudarnos a conseguirlo de una forma rápida y eficaz. El sufrimiento es inútil no invirtamos nuestra energía y nuestro tiempo en desarrollarlo, actuemos para movilizarnos y cuanto antes lo hagamos muchísimo mejor.

Recordemos siempre que un problema tiene muchas soluciones y muchas alternativas, no nos quedemos con una sola.

¡Si no podemos cambiar la situación cambiemos nosotros que para ello disponemos de un arma fundamental que es nuestra mente! ¡Pongámosla a nuestro servicio y habremos ganado la batalla a la ansiedad y al estrés!