Registros Del A B C

Para descubrir el A, el B, o el C o los tres, en la vida diaria, es aconsejable llevar un registro diario del ABC. Es decir, de lo que ocurre realmente en nuestra vida cotidiana.

Para hacerlo, observa el diálogo permanente que se produce en tu mente. No creas que es fácil pero no es imposible, sólo hay que intentarlo las veces que sean necesarias hasta notar que lo vamos logrando y podamos descubrir este diálogo permanente, que muchas veces nos queda oculto pero que con la práctica podemos llegar a controlar.

Ahora vamos a ver las tres partes del registro que podemos llevar a cabo:

1. La primera parte A (el hecho concreto, la situación) Puede ser cualquier hecho, un grifo que gotea, el llanto de un niño, falta de dinero, un pinchazo en una rueda, un mal aparcamiento, la llamada del hospital para recoger unos resultados, carencias afectivas, una pareja que no escucha, cumplir años, estar solo, un vecino molesto, problemas en el trabajo o con los amigos, algo que tu pareja o amigo ha dicho, el dormir o no dormir, un acontecimiento traumático, etc…

Hay que registrar la descripción tal como ha sucedido y no interpretarla.

2. La segunda parte B (pensamiento) Tus creencias que van a ser las formas que tienes de interpretar el A (el hecho, la situación). Son tus pensamientos sobre el A, el cómo te cuentas las cosas, NO TUS SENTIMIENTOS.

¿Qué pensaste entonces?

"Pensé que iba a ocurrir lo mismo de todos los días" “Pienso que si pierdo un momento no voy a conseguir llegar a tiempo” “Pienso que los demás lo hacen mejor que yo” “Pienso que puede ocurrir cualquier desastre y es que lo veo como si estuviera ocurriendo” “Pienso que para qué voy a salir de casa si me siento fatal” “Pienso todo lo contrario, que puedo hacerlo o por lo menos intentarlo” “Pienso que ya vale de lamentarme es momento de actuar, que puedo y quiero hacerlo, porque ahora tengo recursos que antes no tenía” “Pienso que si me esfuerzo conseguiré lo que me proponga, otras veces ya lo he demostrado” “Pienso que el control lo tenemos nosotros y que siempre podemos aportar algo por mínimo que sea” “Que llevo mucho tiempo anticipando el desastre y es hora de modificar y de resolver o por lo menos intentarlo y probar para ver qué pasa” “Pienso que las drogas no resuelven los problemas, somos nosotros con nuestros enfrentamientos quienes los resolvemos”…

3. La tercera parte C (consecuencia) Se registra lo que sentiste y lo que hiciste. ¿Te sentiste triste, ansioso, alegre, culpable, enojado, fracasado, con ganas de actuar y de iniciar el cambio, etc…? ¿Qué hiciste al respecto? ¿Qué estrategias pusiste en funcionamiento para que te ayudaran a resolver de la mejor manera posible? Pueden ser varios sentimientos a la vez o varias estrategias.

¿Qué hiciste entonces?

"No tenía energía" "Me quedé en casa lamentando mi suerte y no cogí el coche " "Me enojé" "Lloré" "Insulté a otros interiormente" "Me fui del trabajo porque ya no soportaba más" “Empecé a gritar interiormente” " Empecé a dar vueltas y más vueltas a mis elucubraciones” “Me levanté con un ataque de nervios” “Culpé a mi padre de lo que me ocurría” “Utilicé la respiración para relajarme” “Me enfrenté a aquello que antes evitaba” “Hice todo lo contrario de lo que hubiera hecho antes” “Utilicé autoinstrucciones, relajación, parada de pensamiento, debate de ideas irracionales”...

Éstas y otras muchas, son todas ellas consecuencias del B (pensamientos), y que normalmente creemos que son debidos al A (hecho, situación).

La lista se hace así:

  1. (escribe el hecho, la situación)
  2. (escribe los pensamientos)
  3. (escribe lo que sentiste tanto física como emocionalmente y las consecuencias, es decir cómo te sentiste y lo que hiciste para intentar resolver, anotando recursos y estrategias utilizadas)

Esto durante un tiempo, depende de cuánto te lleve descubrir los ABC y modificar tus atribuciones.

Cuando hayas registrado todo, léelo con cuidado. Trata de hallar el vínculo entre lo que hayas leído y las consecuencias. Lo que verás es que las explicaciones pesimistas o negativas ponen de relieve: pasividad, mal humor, melancolía, agresividad, ira, rabia, desaliento, impotencia, ansiedad, depresión, indefensión, en definitiva comportamientos inadecuados…, mientras que las explicaciones optimistas o positivas: dan energía, vitalidad, activan al organismo hacia el objetivo, conducen a la acción, al estado alegre, al buen humor, a las ganas de hacer cosas, a estar mucho más relajado y con mucha más energía además de sentirte muchísimo mejor física y psicológicamente...

Si modificas las creencias o pensamientos habituales (B) que siguen a los contratiempos, adversidades, situaciones (A) entonces cambiarás tu reacción frente a las adversidades, obteniendo unas consecuencias (C) mucho mejores y una mejor calidad de vida. Esto requiere práctica, pero llega un momento que modificamos sin ningún esfuerzo y de una forma totalmente automatizada e interiorizada debido al condicionamiento establecido.

Si no puedo cambiar la situación cambio mi forma de pensar. ¡De eso se trata!