¿Tiene problemas para dormir? ¿Se despierta en mitad de la noche? ¿Tiene excesiva somnolencia durante el día? Quizá padezca un trastorno del sueño y no lo sepa.
Los trastornos del sueño son bastante comunes y tienen consecuencias incapacitantes en el día a día. Por ejemplo, son causantes de fatiga, bajo rendimiento, malestar social, animo bajo y pueden ser causantes de accidentes de tráfico o laborales.
Quizá el trastorno del sueño más conocido sea el insomnio, algo que todos hemos padecido alguna vez. El insomnio puede ser común en situaciones específicas de mucho estrés (exámenes, problemas de salud, cambios vitales importantes, etc.) pero puede convertirse en algo crónico que ya no esté directamente relacionado con el problema que lo causó. Para que podamos hablar de insomnio a nivel de enfermedad o trastorno, este debe darse comúnmente (3 o mas noches a la semana). Indicadores de padecer insomnio pueden ser despertarse involuntariamente antes de descansar seis horas y media, despertarse varias veces durante la noche sin poder conciliar de nuevo el sueño en más de media hora o tardar más de media hora en dormirse al acostarse.
Menos conocidas son las hipersomnias, es decir, el exceso de sueño durante el día: Hay distintos síndromes y manifestaciones con causas distintas. Por ejemplo, en el síndrome de narcolepsia-cataplejia se caracteriza por ataques de sueño incontrolables, episodios de parálisis durante el sueño, alucinaciones el momento de dormirse y/o cataplejia (pérdida del tono muscular). Otro síndrome, la apnea del sueño, afecta sobre todo (aunque no solo) a hipertensos y obesos. En la apnea la respiración cesa durante periodos más o menos largos del sueño lo que puede producir problemas cardiacos, neurológicos y sociales. Existen tratamientos médicos para la apnea, como la aplicación de una mascarilla de oxigeno de entrada continua.
Otros trastornos están relacionados con los ritmos de sueño-vigilia. Por ejemplo, está el mundialmente conocido “jet lag” que se produce al realizar un viaje largo, normalmente en avión, que implica el cambio de huso horario. Esto hace que el organismo tenga que readaptarse a los nuevos ciclos horarios, algo que a algunas personas les cuesta más que a otras. Un problema relacionado es el que se produce en las rotaciones de turnos de trabajo, en los que las personas tienen que trabajar unos días en horario diurno y otros en nocturno. Aquí la única solución es tratar de organizar los turnos y las horas de sueño.
Las personas pueden adoptar prácticas que ayuden a minimizar la incidencia de los problemas de sueño y favorecer un sueño normal. En primer lugar decir que existen un número de factores que inciden en la calidad del sueño, como pueden ser el ambiente, el ejercicio físico, la dieta o el uso de sustancias:
Partiendo de esto, podemos tener una serie de pautas que faciliten el sueño:
Piensa en la importancia de esto, pasamos durmiendo un tercio de nuestras vidas, ¿no merece la pena que lo hagamos en las mejores condiciones posibles?