Nuestra Propia Valoración Sobre Nosotros Mismos Es Fundamental

Autoestima tiene mucho que ver con el autoconcepto, que es la forma en que cada uno se percibe a sí mismo. Este "autoconcepto" se va construyendo a lo largo de la vida mediante la información que nos va llegando de los demás y que se va añadiendo al concepto que uno va formando de sí mismo. De ahí que una buena autoestima suela provocar un efecto positivo en cadena en la vida de las personas y esto a su vez va a permitir que los distintos procesos a los que debemos hacer frente se afronten con seguridad, motivación y una dosis extra de optimismo.

Con estos elementos, es obvio pensar que quienes gozan de una autoestima elevada tienen una mayor probabilidad de triunfar en la vida personal, laboral, familiar y social.

Enunciados como "No puedo" o "Es imposible" deben cambiarse por otros más positivos como "Podría intentarlo" o "Lo intentaré" "Puedo probar" "Si no lo intento nunca podré saberlo" "¿Quién lo hace bien a la primera?" para no cerrar la mente ni las puertas a posibilidades más optimistas.

Lo mismo sucede con la opinión sobre los propios defectos, que aparecen como sentencias que nos autoevalúan de forma negativa. Es aconsejable modificarlas por otras más positivas que realcen las cualidades más que los defectos.

No obstante, si se hace demasiado difícil sustituirlas, se puede recurrir a colocar un "Pero" al final de la frase para introducir alguna de las cualidades personales que ayuden a ser más optimistas: "Me costará conseguirlo, "pero" mantendré mi constancia para intentarlo" "Lo seguiré intentando".

El modo de valorarnos determina algo tan importante como la capacidad de rendimiento o la competencia social. Una baja autoestima puede traducirse en bajo rendimiento o en escasas habilidades sociales.

Los efectos de una baja autoestima suelen ser muy negativos. La persona que no está satisfecha de sí misma difícilmente afrontará la vida con la decisión y el optimismo necesarios. Este déficit desemboca en falta de confianza e inseguridad y se convierte en un motivo más para reforzar la valoración negativa que una persona realiza de sí misma. Es lo que se conoce como "La profecía autocumplida", un efecto que se produce cuando alguien no se valora lo suficiente, rinde por debajo de sus posibilidades y genera un circuito cerrado de acontecimientos en los que la baja autoestima se mantiene por debajo de lo normal, pues los "malos" resultados confirman la mala opinión que una persona tiene de sí mismo.

Las personas somos complejas y muy difíciles de definir en pocas palabras. Como existen tantos matices a tener en cuenta es importante no hacer generalizaciones a partir de uno o dos aspectos. Por ejemplo:

  • Podemos ser muy habladores con los amigos y ser muy callados en casa.
  • Ser un mal jugador de fútbol no indica que seamos un desastre en todos los deportes.
  • Que nos salga mal un examen no significa que no sirvamos para los estudios.

No nos autolimitemos a base de autoetiquetarnos negativamente y no cerremos las puertas a otras posibilidades.

Tengamos cuidado con las etiquetas, el cometer un error o el realizar algo mal, en un determinado momento, no quiere decir que seamos torpes, vagos, o cualquier otro atributo negativo. Quiere decir que hemos hecho algo para aprender y gracias a ello hemos cometido un error, pero también gracias a ello, podemos crecer, superarnos y salir tremendamente fortalecidos de ello.

Autoestima y autoconcepto son dos términos que nos ayudan a entender lo que sentimos nosotros mismos hacia nosotros mismos.

El AUTOCONCEPTO se refiere a la percepción que uno tiene de sí mismo. Es nuestra propia descripción de cómo nos vemos a nosotros mismos.

La AUTOESTIMA se refiere al valor que damos a esa imagen de nosotros mismos, en otras palabras, al cariño que nos tenemos por ser como somos.

El papel que jugamos los padres va a ser esencial en ese proceso de maduración de la autoestima.

La autoestima es uno de los aspectos más importantes en el desarrollo del niño. Un niño que no se quiere a sí mismo, que se ve como alguien que no merece el afecto de los demás o que se siente un ser inútil, o torpe o vago. difícilmente podrá lograr un nivel de desarrollo adecuado en cualquier faceta de su vida.

Sin confianza en uno mismo, sin la sensación de quererse y de ser querido, nadie es capaz de disfrutar de la vida ni de desarrollarse adecuadamente.