1. Introducción

El concepto de inteligencia emocional comienza a tomar fuerza a mediados de los años noventa con Daniel Goleman, a partir de la publicación de un libro que contiene el mismo título. Aunque en años anteriores ya veníamos hablando de ello, este nuevo concepto, en el que se tiene en cuenta la influencia de las emociones, comienza a tomar forma; aportando una visión de la inteligencia completamente nueva. Las emociones comienzan a ser consideradas determinantes tanto en la evolución como en el desarrollo completo de la  persona, en su capacidad de enfrentamiento y adaptación a la vida diaria de  forma satisfactoria, en su capacidad para establecer recursos y habilidades beneficiosas en las relaciones con su entorno... La comprobación de que en el cerebro existen ciertas zonas encargadas de procesar las emociones se convierte en uno de los principales pilares de la inteligencia emocional. Actualmente sabemos que aunque las emociones puedan tener un origen primitivo y, aparentemente, un funcionamiento irracional por ser una respuesta impulsiva y automática, sí podemos considerarlas como inteligentes y por tanto entrenables, controlables y modificables al igual que el resto de habilidades humanas.

La inteligencia emocional es, por tanto, la capacidad que todos tenemos o podemos desarrollar para manejar de forma eficaz las emociones y generar, a partir de ellas, motivaciones beneficiosas para la persona. Hay muchas aplicaciones de la inteligencia emocional en la vida cotidiana de las personas, indudablemente su entrenamiento puede resultar muy beneficioso en multitud de situaciones que nos pueden permitir adaptarnos mucho mejor a todo tipo de problemas a los que continuamente tenemos que enfrentarnos, previniendo en lo posible los efectos perjudiciales de las emociones negativas y adoptando una actitud positiva ante la vida. De esta forma podremos afrontar mucho mejor los retos y objetivos que podamos imponernos, además de potenciar el bienestar personal y social.

2. Objetivo general

  • Conocer qué son las emociones y saber identificarlas, tanto las positivas como las negativas.
  • Identificar nuestras emociones y las de los demás.
  • Ser capaces de detectar de qué forma expresamos cada una de nuestras emociones y aprender a controlarlas.
  • Desarrollar ciertas habilidades sociales, como por ejemplo la empatía y la asertividad, como una forma de regular nuestras emociones.
  • Desarrollar habilidades para automotivarse, marcarse retos, autorreforzarse y adoptar una actitud positiva ante la vida.
  • Proporcionar conocimientos teóricos y prácticos sobre técnicas de control emocional (relajación, parada de pensamiento, resolución de problemas, reestructuración cognitiva, enfrentamiento y afrontamiento de problemas…).

3. ¿Qué es la Inteligencia Emocional?

Es la capacidad humana que nos permite:

  • Tener una actitud positiva ante la vida.
  • Percibir, conocer, comprender, expresar y regular nuestras emociones manejándolas de forma adecuada.
  • Detectar y manejar los sentimientos tanto los propios como los ajenos.
  • Comprender, expresar y gestionar estos sentimientos con empatía y asertividad.
  • Sobre todo, permite adaptarnos eficazmente tanto a nuestro mundo interior como al exterior, tomando decisiones adecuadas a través de la motivación, interés e ilusión para enfrentarnos y afrontar problemas o situaciones...

Incluye un conjunto de habilidades que se pueden aprender y que se estructuran en torno a cinco dimensiones básicas:

  1. Conocimiento de las propias emociones.
  2. Capacidad de autocontrol.
  3. Capacidad de automotivación.
  4. Reconocimiento de las emociones de los demás.
  5. Control emocional de las relaciones interpersonales.

La Inteligencia Emocional potencia la competencia social, mediante la empatía y el control emocional, al incrementar la sensación de eficacia en las acciones que se acometen (Salovey y Mayer (1990).

4. ¿Cuándo se desarrolla la inteligencia emocional?

La Inteligencia Emocional se desarrolla a lo largo de toda nuestra vida, con cada una de las experiencias que vamos adquiriendo, día a día, minuto a minuto, segundo a segundo…

Nunca terminamos de aprender y esto también sirve para las emociones y para los sentimientos.

5. Para desarrollar la inteligencia emocional es fundamental

  • Identificar nuestras emociones a través de los comportamientos, sentimientos  y  pensamientos.
  • Reconocerlas en los demás, a través del lenguaje, del tono, de la apariencia, de su comportamiento… y aprender a potenciar todas las que puedan resultarnos útiles y beneficiosas para nosotros mismos y para los demás.
  • Entrenarnos en habilidades que nos permitan comunicarnos, tener, mantener y disfrutar de las relaciones interpersonales.
  • Desarrollar tolerancia y resistencia a las frustraciones diarias.
  • Utilizar recursos y herramientas útiles que nos permitan desarrollar el proceso de autorregulación emocional.
  • Aprender a prevenir y a resolver conflictos personales e interpersonales así como comportamientos de riesgo.
  • Potenciar autoestima, automotivación, esfuerzo, tenacidad y constancia, reconocimiento y rectificación de errores, resolución de problemas, autorrefuerzo, seguridad, percepción de control…

6. ¿Para qué sirve la inteligencia emocional?

La Inteligencia emocional es el timón que nos permite navegar de manera adecuada y efectiva ante los acontecimientos de la vida.

  • Nos permite controlar nuestros sentimientos y nuestras emociones
    Dirigido todo ello hacia una meta común.
  • Nos ayuda a identificar y orientar de forma adecuada nuestras emociones, sentimientos y pensamientos.
  • Contribuye a generar y potenciar la autoestima.
  • Brinda autonomía, seguridad y percepción de control.
  • Potencia y estimula las relaciones interpersonales.
  • Mejora el rendimiento personal, escolar, laboral, la salud física y mental...

7. ¿Por qué y para qué necesitamos la inteligencia emocional?

  • Obviamente la Inteligencia Emocional no va a resolver nuestros problemas como si de una varita mágica se tratara pero sí nos va a ayudar a manejarnos mejor.
  • La Inteligencia Emocional no va a evitar que discutamos con nuestros compañeros o con nuestras amistades, o que nuestros hijos hagan todo aquello que les pidamos y queramos, pero indudablemente “SÍ” nos va a ayudar a disminuir el desgaste psicológico y nos va a permitir afrontar mejor las dificultades que nos puedan surgir en nuestra vida.
  • La Inteligencia Emocional nos va a permitir adquirir recursos y habilidades emocionales para manejar tanto las emociones “positivas” o agradables como las “negativas” o desagradables, porque ambas son necesarias.
¡La esencia de la inteligencia emocional es tener nuestras emociones trabajando para nosotros pero nunca para ponerlas en nuestra contra!

8. ¿Son las mujeres más inteligentes emocionalmente que los hombres?

  • A las mujeres siempre se las ha considerado más emocionales que a los hombres.
  • Los estereotipos tradicionales de la mujer ponían de manifiesto que “las mujeres se emocionaban mucho más fácilmente”, “eran más intuitivas y percibían mucho antes que los hombres lo que estaban sintiendo otras personas”, “daban más vueltas a las cosas”, “hablaban más de sus problemas y comunicaban con mayor facilidad sus cosas”, “eran más expertas que los hombres en cuanto a emociones y a inteligencia emocional”...
  • Los estudios muestran que efectivamente “SÍ” que hay diferencias en cuanto a inteligencia emocional (y lógicamente estas diferencias tienen que ver con la socialización emocional que se nos ha transmitido), pero también es cierto que estas diferencias se están diluyendo cada vez más, a medida que la educación emocional se va volviendo cada vez más andrógina.

9. ¿Qué son las emociones?

  • Una emoción es un estado afectivo, es una alteración rápida e intuitiva de nuestro estado de ánimo que experimentamos, casi sin darnos cuenta, ante determinadas situaciones, estímulos o pensamientos que parten del entorno o de las propias interpretaciones que hacemos del mismo.
  • Las emociones son reacciones naturales que permiten adaptarnos a ciertos estímulos ambientales, son impulsos automáticos e involuntarios, son reacciones a determinados acontecimientos que nos llevan a actuar de forma automática y subjetiva, y en muchas ocasiones de forma inconsciente e irracional.
  • Las emociones pueden ser tanto positivas como negativas. Las negativas como el odio, la rabia, el pesimismo…, mantenidas en el tiempo, afectan a nuestro estado de ánimo y perjudican seriamente nuestra salud emocional. Las positivas como la alegría, la satisfacción, el orgullo, la felicidad… nos permiten ser más inteligentes emocionalmente y adaptarnos mucho más fácilmente a cualquier situación.
  • La emoción producida da paso a estados de ánimo que denominamos sentimientos. Por ejemplo después de una emoción súbita de tristeza debido a una mala noticia (muerte de un ser querido, desastre natural, accidente...) aparecen sentimientos de impotencia, frustración, decaimiento, indefensión… al sentir que no podemos hacer nada, el estado de ánimo derivado de la emoción se prolonga en el tiempo, resultando de ello el sentimiento que resulta ser mucho más duradero que la propia emoción.
  • Una emoción conlleva una reacción subjetiva que va a depender de cada persona, en función de sus propias interpretaciones o experiencias personales.
  • Las emociones están detrás de cualquier proceso relacionado con el pensamiento (atención, percepción, motivación, deseo, concentración, memoria…) y esto nos permite realizar una estimación subjetiva de todo cuanto nos rodea.
  • Las emociones actúan de manera compleja, automática y en muchas ocasiones sin un control racional de las mismas produciendo deseos, necesidades, angustias, miedos, rechazos, incapacidad, indefensión… respecto al mundo que nos rodea y respecto a nosotros mismos.
  • Las emociones vienen acompañadas de cambios cognitivos (pensamientos que responden a la interpretación que cada persona realiza ante cada situación) cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos, de origen innato e influidos por la experiencia) y cambios comportamentales (comportamientos que van a ser diferentes en función de las emociones desencadenadas).
  • Las reacciones naturales (sudoración, problemas respiratorios, cambios faciales, cambios musculares…) nos permiten ponernos en estado de alerta ante determinadas situaciones que indican un peligro real o imaginario, una amenaza, una frustración… o bien todo lo contrario, satisfacción, alegría, optimismo…
¡Las emociones pueden ayudarnos a resolver los problemas cuando aprendemos a diferenciar los estados positivos de los negativos y sobre todo cuando aprendemos a controlarlos y a sacar partido de todo ello!

10. ¿Para qué nos sirven las emociones?

Psicológicamente: potencian o alteran la atención, la concentración, incrementan o reducen ciertos comportamientos, activan asociaciones, influyen en nuestra forma de ver e interpretar el mundo...

Fisiológicamente: provocan respuestas somáticas incluyendo alteraciones cardio-respiratorias y digestivas, afectan a expresiones faciales, músculos, voz, actividad del Sistema Nervioso Central y Endocrino…

Conductualmente: sirven para establecer nuestra posición respecto al entorno, nos impulsan o nos alejan de ciertas personas, estímulos, objetivos, acciones, ideas...

paraque siven las emociones