11. ¿Qué nos permiten las emociones?

  • Las emociones cumplen una serie de funciones básicas que nos permiten:
  • strong>Relacionarnos con lo que nos rodea, gracias a las emociones nos relacionamos con lo que nos produce gratificación e intentamos alejarnos de todo aquello que nos resulta negativo o desagradable. Aunque no nos demos cuenta de ello, nunca hay un comportamiento sin que antes se hayan desarrollado las emociones correspondientes.
  • Adaptarnos y vigilar, de forma automática, el entorno para detectar tanto los peligros como las oportunidades que nos rodean. En función de la evaluación realizada se darán diferentes respuestas y tomaremos decisiones que resultarán más o menos adaptativas en función del procesamiento racional o irracional llevado a cabo.
  • Los comportamientos derivados de la evaluación realizada determinarán nuestra posición respecto al entorno, nos impulsarán o nos alejarán de ciertas acciones, personas, estímulos, objetivos, ideas…
¡Lo semejante atrae a lo semejante! ¡Lo positivo atrae a lo positivo y lo negativo a lo negativo! ¡No nos dejemos enredar ni atrapar en lo negativo!
  • Predisponernos para movilizar todos nuestros recursos y habilidades que nos permitan orientarnos hacia las metas e incrementar la motivación para conseguir nuestros objetivos o para alejarnos de todo aquello que no nos interese o nos produzca malestar.
  • Protegernos ante situaciones negativas permitiendo mediante la expresión emocional tolerar experiencias desagradables o sustituirlas por emociones más adaptativas y más resolutivas.
  • Construir un sistema de valores, basado en las experiencias aprendidas, que nos permita relacionarnos con nosotros mismos y con los demás, usando para ello emociones que produzcan atracción y no rechazo.
  • Proporcionarnos soportes cognitivos, fisiológicos y comportamentales que nos aporten información sobre respuestas adaptativas y adecuadas a las demandas ambientales.
  • Retroalimentarnos cognitivamente con nuestras propias experiencias emocionales y con las de los demás nos permitirá aprender a regular nuestras emociones y adaptarlas a las normas culturales aprendidas. La retroalimentación nos ayudará a controlar y a responder con nuevas emociones y comportamientos cada vez más adecuados, adaptándolos a nuestra conveniencia en función de nuestros valores e intereses.
  • Relacionarnos socialmente y aportar información a los demás sobre nuestros estados emocionales así como el efecto que los demás producen en nosotros. Esto facilitará que el comportamiento de ambos sea mucho más adecuado a las necesidades de cada momento.
¡Actualmente la lucha por la supervivencia y la defensa física pasan a un segundo plano y es la adaptación psicosocial y personal la que cobra mayor fuerza e importancia!

12. ¿Cómo se desarrollan las emociones?

  • Las emociones nos acompañan durante toda la vida, desde el nacimiento hasta la muerte. En un principio son innatas y posteriormente van evolucionando en función de los acontecimientos, de las consecuencias positivas o negativas, de las experiencias experimentadas o transmitidas por otros, de los procesos culturales…
  • A partir de unas cuantas emociones innatas, que se disparan ante estímulos externos o internos, se van desarrollando emociones que cada vez irán siendo más complejas y será en función del aprendizaje como las vayamos controlando.
Aprendemos por ejemplo que en función del género hay emociones que está bien expresarlas pero otras no; o emociones que conllevan consecuencias positivas o negativas y en base a ello las mantenemos o las modificamos...
  • Hay emociones como la alegría, la tristeza, la ira, el miedo, la sorpresa, el interés, el asco… que son básicas y comunes a todos los seres humanos. Las encontramos e identificamos en todas las culturas y razas, aun cuando no haya ningún contacto entre ellas, e incluso algunos animales comparten con nosotros esas emociones básicas (especialmente los primates) que, posteriormente y a través del lenguaje en el caso de los humanos, se irán haciendo cada vez más complejas.
  • En los primeros momentos de la vida: expresamos las emociones mediante comunicación no verbal. Fundamental en la comunicación del bebé con sus progenitores como una forma de llamar la atención ante necesidades básicas (hambre, dolor, incomodidad, miedo...).
  • Más tarde aparecen emociones más complejas (enfado, alegría, tristeza, vergüenza, asco, culpa…) que nos permiten establecer interacciones sociales satisfactorias o no en función de lo que consideremos agradable o desagradable para nosotros.
  • Las emociones “buenas” y “malas” las vamos aprendiendo desde pequeños, primero a través de los padres y posteriormente a través de nuestra propia experiencia y desarrollo.
Si me sonríen sonrío, si se enfadan conmigo me enfado, si me gritan grito... A su vez esto provoca reacciones positivas o negativas que refuerzan o castigan el comportamiento.
  • Cada expresión emocional provoca reacciones positivas o negativas en función de si nos satisfacen o no los acontecimientos o las situaciones a las que nos enfrentamos. Esto va generando asociaciones que poco a poco se van condicionando hasta responder de la misma forma cada vez que se presenten situaciones similares e independientemente de que la situación en ese momento esté relacionada o no con el contexto de partida. Por repetición las emociones se van adquiriendo, aprendiendo y estableciendo como personales.
¡Si me gusta tiendo a repetir, si me desagrada tiendo a evitar! ¡Las emociones irán tomando forma en función de las experiencias y las respuestas que demos a ellas!
  • A pesar de que hay emociones universales que son expresadas de la misma forma (tristeza, miedo, alegría, agresividad…) La cultura y la época a la que pertenezcamos juega un papel muy importante tanto en la expresión como en la interpretación de las emociones.
  • Vemos cómo en función de cada cultura y cada época se pueden expresar e interpretar determinadas emociones y comportamientos de forma muy distinta, de tal forma que lo que para unos es totalmente correcto para otros puede ser totalmente inadecuado.
    En función de las culturas habrá mensajes que sean completamente aceptados mientras otros, por el contrario, completamente rechazados:
    • Mensajes verbales: hablar alto o bajo, poco o mucho, tono de los mensajes…
    • Mensajes no verbales: sonreír, mirar atentamente, no mirar a la cara, gestos,  posturas…
    • Comportamientos: acercarse mucho o no, compartir problemas u ocultarlos, dar besos o no, chocar manos o no…
  • Regulación de emociones: ocultándolas o exagerándolas según el caso, luchar o adaptarse a lo culturalmente esperado…Al igual que los comportamientos están socialmente regulados también las emociones se rigen por unas normas sociales que dependerán de cada cultura. Las normas nos indican qué emociones serán apropiadas en cada momento y para cada persona en función de su estatus (padres/hijos, jefes/empleados, adultos/niños...), sexo (lo que para una mujer es tolerable no lo es para un hombre y viceversa), raza (lo que  es normal para unas culturas no lo es para otras)…
  • Todo ello va marcando unos estereotipos y unas respuestas emocionales que se irán modelando en función del contexto, la observación y el aprendizaje.
  • Aprender a expresar y a reconocer el significado de las emociones propias y ajenas, antes de que nos desborden, nos ayudará a tomar conciencia de qué nos está ocurriendo, del porqué las sentimos, qué relación existe entre ellas y el entorno, entre ellas y nuestros pensamientos, sentimientos y comportamientos, así como las consecuencias que van a derivarse de todas esas relaciones.
  • Si prestamos la suficiente atención a nuestro mundo emocional y a las consecuencias derivadas de nuestras emociones, podremos comprenderlo y manejarlo de forma adecuada y racional, estableciendo un puente entre el mundo emocional y el mundo racional, de tal forma que nos permita autorregular y controlar nuestras propias emociones y adaptarlas a las necesidades personales, culturales y sociales usando estrategias cognitivas, fisiológicas y comportamentales que nos permitan enfrentar y afrontar los hechos de la mejor manera posible.

13. Clasificación de las Emociones más comunes

  • Emociones primarias o elementales: son universales e innatas, se dan en todas las culturas y se expresan de forma inconsciente. Emociones como el miedo, la ira, la alegría, la tristeza, la sorpresa y el asco estarían incluidas en este grupo.
  • Emociones secundarias o sociales: son aprendidas y resultado de factores personales, sociales y culturales. En este grupo podríamos incluir emociones como la envidia, la culpa, el odio, el fracaso, la inseguridad, la frustración, los celos, la empatía, la aceptación, el orgullo, la felicidad, la generosidad, la euforia...

    Existen grandes diferencias entre las emociones primarias y las secundarias:
Emociones primarias o elementales Emociones secundarias o sociales

Son innatas, están biológicamente determinadas, son instintivas, reflejas y automáticas.

Se van desarrollando a lo largo de nuestro desarrollo y están influidas por factores individuales, culturales y sociales.

Son simples y elementales.

Son muy numerosas, más elaboradas y complejas, participando en ellas procesos cognitivos e intelectuales. Van surgiendo conforme se van combinando las emociones más simples o básicas.

Universalmente se expresan de la misma manera.

La forma de expresarlas es diferente en función de cada persona y cultura.

Son reconocidas por todas las personas de la misma forma independientemente de la edad, sexo o cultura.

El reconocimiento de las emociones va a depender de factores culturales, sociales e individuales.

Provocan reacciones idénticas en todas las personas y se desencadenan de forma rápida e inmediata.

Estas reacciones emocionales pueden variar de unas personas a otras y ante situaciones antecedentes muy distintas para cada individuo.

Las experimentan también los animales.

No las experimentan los animales.

  • Emociones positivas o agradables: Son aquellas emociones que nos resultan sanas y saludables (alegría, satisfacción, amor, tolerancia, generosidad…)

Vivenciarlas y experimentarlas demuestra Inteligencia Emocional, es la mejor manera de sentirnos bien y cuidar de nosotros mismos. Es algo que todos podemos y debemos aprender. Además del beneficio personal también nos van a permitir relacionarnos con los demás de la mejor manera posible y proporcionarnos efectos sanos y saludables como equilibrio, relajación, orgullo, seguridad, autoestima, satisfacción personal e interpersonal...

¡Todo van a ser beneficios! ¡No escatimemos esfuerzos!.

Emociones positivas o agradables, como las siguientes, pueden generar diferentes estados de ánimo que a su vez nos retroalimentan positivamente, aportándonos un gran beneficio.

  • ALEGRÍA: felicidad, entusiasmo, euforia, excitación, motivación, deleite, diversión, placer, satisfacción, estremecimiento, gratificación, capricho, éxtasis, alivio, regocijo, tranquilidad, dignidad, amabilidad...
  • HUMOR: sonrisas, risas, carcajadas, diversión...
  • AMOR: afecto, cariño, ternura, simpatía, afinidad, empatía, aceptación, cordialidad, confianza, amabilidad, afinidad, respeto, devoción, adoración, veneración, enamoramiento, gratitud, generosidad…
  • FELICIDAD: gozo, tranquilidad, paz interior, dicha, placidez, satisfacción, bienestar,  optimismo,  ilusión…
  • Emociones negativas o desagradables: Son aquellas emociones que nos resultan perjudiciales para nuestra salud física y mental (enfado, celos, envidia, pánico, angustia, rabia...) El sentirlas a menudo nos hará emocionalmente desequilibrados e infelices y nos aislará del mundo, pues a nadie le gusta estar con personas amargadas. Serán para nosotros como  un gran veneno que poco a poco nos irá destruyendo.

    Será fundamental aprender a controlarlas para evitar que nos amarguen la vida y nos veamos atrapados en algo que sólo nos traerá problemas e incapacidad para tomar decisiones adecuadas.

    Entre las emociones negativas podemos destacar las siguientes, que a su vez generan diferentes estados de ánimo con su correspondiente malestar emocional:
  • IRA: rabia, cólera, rencor, odio, furia, indignación, resentimiento, aversión, exasperación, tensión, irritabilidad, hostilidad, violencia, enojo, celos, impotencia, acritud…
  • MIEDO: Temor, pánico, terror, desasosiego, susto, fobia, ansiedad, aprensión, inquietud, incertidumbre, bloqueo, angustia…
  • ANSIEDAD: Angustia, desesperación, inquietud, estrés, preocupación, desazón, nerviosismo,  bloqueo, impotencia, indefensión…
  • TRISTEZA: Depresión, frustración, decepción, aflicción, pena, dolor, pesar, desconsuelo, pesimismo, melancolía, autocompasión, soledad, desgana, desaliento, abatimiento, disgusto, preocupación, pesimismo, desesperación, autocompasión…
  • VERGÜENZA: culpabilidad, timidez, inseguridad, malestar, bochorno, pudor, recato, rubor, sonrojo, desazón, humillación, remordimiento, pesar, aflicción…
  • AVERSIÓN: hostilidad, desprecio, desdén, acritud, animosidad, antipatía, resentimiento, rechazo, recelo, asco, repugnancia…
  • Emociones ambiguas: son respuestas que están supeditadas al contexto, a las situaciones, a un momento determinado… En función de las circunstancias podrán manifestarse al mismo tiempo emociones que pueden ser tanto positivas como negativas: en este grupo podríamos incluir la sorpresa, la compasión, la esperanza.
  • Emociones estéticas: Son todas aquellas emociones que surgen ante la contemplación de determinadas manifestaciones artísticas (literatura, pintura, escultura, música, teatro, danza…).

¡RECORDAR SIEMPRE!

  • La Inteligencia Emocional no consiste en “olvidar o dejar a un lado las emociones” sino en aprender a manejarlas y a controlarlas adecuadamente ¡Y cuanto antes lo hagamos mejor, pues antes potenciaremos y  desarrollaremos mayor número de emociones positivas!
  • Educar no es sólo poner límites, sino promover experiencias emocionales que favorezcan el bienestar  emocional y el desarrollo de circuitos neuronales positivos y resolutivos. La risa y la expresión del afecto tienen que tener mayor presencia si queremos que en nuestros hijos y en nosotros mismos predomine una actitud positiva ante la vida.
  • La vida nos pone continuamente obstáculos, no nos impongamos nosotros límites que nos impidan sacar lo mejor de nosotros mismos.

14. Emociones positivas y negativas, clasificación y diferencias

  • Son emociones opuestas pero, en muchas ocasiones, ambas son necesarias.
Emociones positivas Emociones negativas

Aceptación Adoración Afecto Afinidad Alegría Alivio Amabilidad Amor Anticipación Añoranza Armonía Asombro Bondad Calma Capacidad Cariño Compasión Confianza Control Coraje Cordialidad

Curiosidad Deseo Deleite Devoción Dignidad Diversión Ecuanimidad Empatía

Enamoramiento Entusiasmo Esperanza Estremecimiento Euforia Excitación Éxtasis  Felicidad Generosidad Gratificación Gratitud

Ilusión Interés

Motivación Optimismo Orgullo Paciencia Pasión Placer Plenitud Regocijo Respeto Risas Satisfacción Seguridad Simpatía Solidaridad Sonrisas Sorpresa Ternura Tranquilidad Valentía Veneración Vitalidad…

Aburrimiento Angustia Ansiedad Aversión Asco Anticipación Cólera Confusión Celos Cólera Coraje Culpa Depresión Desazón

Desconfianza

Desconsuelo Desesperación Desprecio Dolor

Disgusto Enfado

Enojo  Envidia Estrés Exasperación Fastidio Frustración Furia

Hastío

Hostilidad Humillación Impaciencia Impotencia Indefensión Indiferencia Indignación Insatisfacción Inseguridad Ira

Irritación Miedo Negativismo

Odio Pánico Pesar

Preocupación Pesimismo Rabia Rebeldía Rechazo Rencor Repugnancia Resentimiento Resignación Soberbia Soledad Tensión Terror Timidez Tristeza Sometimiento Vergüenza Violencia…

  • Las emociones son imprescindibles para posicionarnos dentro de un entorno. Nos impulsan hacia ciertas personas, objetos, acciones, trabajos, ideas… y nos alejan de otros.
  • Los seres humanos percibimos el mundo en términos de emociones positivas, negativas o neutras. Y tanto las agradables como las desagradables están profundamente arraigadas en nuestra biología.
    La mayoría de las reacciones emocionales han existido desde el inicio de la humanidad. Fueron esenciales para el proceso de adaptación y supervivencia de la especie humana.
  • Hay emociones negativas que en muchas ocasiones nos permiten defendernos de amenazas externas y nos pueden ayudar a enfrentarlas. El miedo nos permite defendernos ante un peligro real, la tristeza es una respuesta adaptativa ante una pérdida, la ira surge cuando alguien nos ataca o invade...
  • Las emociones positivas como la alegría, el placer, la serenidad, la esperanza, la tranquilidad, la ilusión… también cumplen un propósito evolutivo, nos permiten ampliar nuestros recursos intelectuales, físicos y sociales… Nos permiten construir reservas que nos ayudan a enfrentar, afrontar y a resolver amenazas, peligros y problemas.
¡Tanto las emociones positivas como las negativas son necesarias aunque sus efectos sean diferentes!

A pesar de que tanto las emociones positivas como las negativas son necesarias y nos sirven de gran ayuda en multitud de situaciones no debemos olvidar que hay diferencias importantes entre ellas, dando lugar a resultados muy diferentes en función de qué emociones dominen nuestra existencia y de qué emociones potenciemos en mayor o menor medida a lo largo de nuestra vida.

Emociones positivas Emociones negativas
  • Contribuyen considerablemente al crecimiento humano y amplían nuestros recursos  intelectuales.
  • Favorecen la atracción social, la empatía, el apego, las amistades, las alianzas (las personas nos buscan).
  • Generan pensamientos flexibles, creativos y resolutivos.
  • Favorecen la búsqueda de información, la curiosidad y la ejecución de metas y objetivos.
  • Generan más repertorios de conducta encaminados a una mayor  productividad.
  • Favorecen la percepción de retos, la constancia, la motivación y la capacidad para  conseguirlos.
  • Generan juicios más positivos hacia los demás y hacia uno mismo.
  • Incrementan la autoestima, la percepción de control y la seguridad en uno mismo.
  • Mejoran la salud cardiovascular e inmunológica.
  • Reparan o contrarrestan con mayor facilidad estados de ánimo negativos…
  • Las emociones negativas nos defienden contra amenazas externas y nos ayudan a enfrentarlas (el miedo es una señal de defensa ante un peligro, la tristeza es una respuesta adaptativa ante una pérdida, el enojo surge cuando alguien nos ataca o invade…).
  • Por otro lado, la ausencia de emociones negativas es esencial para sentirnos más felices y relajados.
  • Resultan perjudiciales para la salud (son como un veneno que poco a poco va minándonos).
  • Impiden sentimientos equilibrados y desarrollan  aislamiento,  conflictos, inseguridad y pesimismo.
  • Si no las controlamos terminan por generar un malestar emocional que nos impide tomar decisiones correctas y adaptativas.
  • Nos alejan de lo que queremos y podemos hacer (impiden comportamientos resolutivos).
  • Nos indican que algo estamos haciendo mal y que es un buen momento para cambiar las creencias que nos limitan y bloquean…
  • Cuando nuestras emociones son positivas, las personas nos buscan; facilitan la amistad, el amor, el trabajo, la implicación… Es mucho más fácil conseguir alianzas y compromisos...
  • Los principales componentes de la felicidad son el placer físico, la ausencia de emociones negativas y el sentido de que nuestra vida tiene coherencia y significado. La ausencia de emociones negativas es algo fundamental para que pueda instalarse la felicidad, porque el placer se reduce en cuanto sentimos miedo, ira, rabia o tristeza...
  • El centro de las emociones es el sistema límbico que se encuentra alojado en los hemisferios cerebrales y se encarga de regular las emociones y los impulsos. Incluye la amígdala (es el Centro de Control Emocional) y el hipotálamo (donde se produce el Aprendizaje Emocional y donde se almacenan los recuerdos emocionales).
  • Cuando el sistema límbico y sus subestructuras enfrentan una situación amenazante por no haber pasado por el filtro del cerebro pensante “Corteza Cerebral”, se ponen en estado de alerta y se producen unas reacciones desproporcionadas.
  • Las experiencias en la familia van a moldear no sólo el perfil psicológico de los niños, sino también la arquitectura cerebral que sentará las bases de las emociones. En todas las situaciones en las que vivimos hay emociones positivas y negativas. Podemos estar alegres, tristes, aburridos, preocupados, asustados, avergonzados u orgullosos…, esa reacción emocional será clave para evaluar e interpretar las situaciones. Una emoción, tal y como estamos viendo, es un estado complejo que implica respuestas somáticas, agitación y perturbación de la mente, sentimientos, pensamientos, estados biológicos y psicológicos, tiende a la acción y genera reacciones a informaciones que interpretamos del entorno. Todo ello irá conformando, con el transcurso de los años y con el aprendizaje, nuestra estructura cerebral.