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LOS PROCESOS DE DUELO ANTE PÉRDIDAS SIGNIFICATIVAS María Antonia Plaxats Ponencia presentada en las Jornadas sobre el Amor y la Muerte en Valencia del 26 al 28 de Octubre de 2001. En primer lugar expongo mi satisfacción por participar en este encuentro virtual y poder compartir con ustedes mi granito de arena hacia la humanización de las relaciones intra e interpersonales en general, y en el acompañamiento en los procesos de duelo ante pérdidas significativas en particular. A título de breve presentación, diré que mi marco de referencia es el Paradigma Holístico dentro del que se inserta la Psicología Humanista. Ver Anexo III. Desde ahí entiendo al ser humano como un compendio de cinco grandes dimensiones: mental, física, emocional, relacional/social, y espiritual, desde el máximo respeto hacia las distintas formas de comprender cada una de las dimensiones. En el caso de la espiritualidad, como sabemos, mientras para unas personas la espiritualidad se encuentra idefectiblemente vinculada a religión, para otras no es así. Sogyal Rimpoché en El libro tibetano de la vida y de la muerte -ver (letra elle=ll). En Anexo V-Bibliografía- nos recomienda que para encontrar una senda espiritual u otra, sigamos con completa sinceridad la senda que más nos inspire. "Lea los grandes libros espirituales de todas las tradiciones -nos aconseja el autor-, hágase una idea de lo que pueden querer decir los maestros, cuando hablan de la liberación y de la iluminación, y descubra qué enfoque (...) le atrae y le conviene más. Aplique a su búsqueda todo el discernimiento de que sea capaz; la senda espiritual exige más inteligencia, más sobria comprensión y más sutiles poderes de discernimiento que ninguna otra disciplina..." (Pg. 171). Por ejemplo, desde elementos del Cognitivismo/Constructivismo al Psicoanálisis, pasando por la perspectiva sistémica, a los que me acerco con interés y respeto. De lo que acabo de decir, debe entenderse que, el somero conocimiento de algunos enfoques, no me impide una utilización responsable y efectiva de algunas de sus premisas y técnicas. Teniendo como eje a la Terapia Gestalt (ver Anexo IV) y su proceso de toma de conciencia como fundamento para cualquier cambio, utilizo enfoques psicocorporales, técnicas de dinámica de grupo y psicodrama, de visualización o imágenes mentales, y del arte aplicado al crecimiento personal y a la psicoterapia. También técnicas de relajación, de entrenamiento asertivo y de escritura. Todo ello conjuntado con procedimientos de reflexión, análisis y comprensión de los procesos, desde una perspectiva global e integradora que incluye un reconocimiento de los valores éticos en juego. Como suele ocurrir, todo mi trabajo es fruto de un compendio de aportaciones externas que he tratado de elaborar y digerir con mis propias experiencias personales y profesionales. Así, esta ponencia viene acompañada de una relación bibliografía (Anexo V) que, puede ser ampliada en base a demandas concretas. ________________________________________________________________
Por mi formación en Psicología Humanista, entiendo que "humanizar" significa : una forma viva, global, integradora, creativa, honesta, sensitiva y respetuosa de entender al ser humano, su entorno y sus interacciones. Y son esas premisas las que me hacen afirmar – aunque no descubrir -, que la aflicción y el dolor ante pérdidas importantes es un conjunto de procesos a menudo erróneamente tratado, que bloquea nuestro potencial de crecimiento, mientras que una adecuada elaboración del duelo incrementa la fortaleza para afrontar lo negativo y lo positivo en el presente y el futuro de nuestra existencia. Cada pérdida importante puede ser también una oportunidad de transformación creativa, si podemos integrar la amplia y profunda gama de sentimientos, emociones, actitudes, creencias, ideas, omisiones y acciones implicadas en el proceso. La propuesta es "complicadamente simple": conocer más y mejor los procesos de duelo, para facilitarnos y facilitar transformaciones saludables del conjunto de pensamientos, emociones y comportamientos asociados a la pérdida. Ello nos permite acompañar con calidad...; humanizar la atención a las personas que sufren..., empezando por un@ mism@. El título de esta ponencia es LOS PROCESOS DE DUELO ANTE PÉRDIDAS SIGNIFICATIVAS, debido a mi convenicimiento de que lo que se entiende como proceso de duelo ante la muerte, es perfectamente aplicable a otras pérdidas. Y no sólo eso, sino que resulta muy útil que sea aplicado a otras pérdidas.
Como sabemos, para humanizar, hay que ser capaz de amar: amarnos a nosotros mismos desde la autoestima, -que no prepotencia-. Y ser, también, capaz de amar a otros seres y al entorno, teniendo en cuenta, que amor no es ni debe ser sobreprotección. Naturalmente, todo ello requiere un esfuerzo para el cambio, o para el mantenimiento de ciertas actitudes ante la vida, ante el sufrimiento, y ante la muerte. Y es ya conocido que la muerte y el sufrimiento , referidos a las relaciones intra e interpersonales, han sido apartados en nuestra sociedad occidental. A su alrededor se ha generado un pacto de silencio: son temas que estorban. Los valores, las actitudes, los sentimientos, las acciones alrededor del sufrimiento, la pérdida, la muerte y el duelo son objeto de escaso estudio comparados con otras dimensiones de la realidad humana. Su presencia ha sido, hasta hace poco, obviada en la mayoría de currículums de carreras con evidente trasfondo humanístico e incidencia en las relaciones interpersonales como psicología, medicina, pedagogía, trabajo social, educación social, magisterio..., y de no ser porque, a menudo, la realidad nos inquieta e impacta, la muerte y el sufrimiento prácticamente no existirían para la gran mayoría de nosotros. El sentido de la vida y el significado de la muerte, son inquietudes universales, y en el caso de la muerte, estas inquietudes proceden, entre otros aspectos, del miedo a lo desconocido. Yalom -Ver (b) en Anexo V-Bibliografía- efectúa una magistral exposición al respecto en su obra Psicoterapia Existencial, en la que, desgrana el miedo universal a la muerte, y en la que por ejemplo, describe cómo la muerte es una fuente primordial de angustia, y como tal, es un manantial primario de material para la psicopatología. Así, como bien sabemos, el miedo en nuestra civilización, ha convertido la experiencia de la muerte en un gran tabú. El tabú es fruto de una actitud y como tal, es susceptible de cambio. Cambiar actitudes, no es fácil, aunque sí es posible . Y, a mi entender, este debe ser un objetivo prioritario de cualquier información/formación personal y profesional: potenciar un cambio de actitud ante el sufrimiento, la pérdida en general, y la muerte en particular. Bien sabemos que la información facilita el conocimiento, y ambos son algunos de los recursos imprescindibles para el cambio de actitudes . Para cambiar actitudes el ser humano necesita voluntad, tiempo y recursos. Y en ello me extenderé más adelante, cuando nos centremos en los procesos de duelo ante pérdidas importantes que es el objetivo de mi ponencia en esta ocasión.
Primero centraremos la cuestión del duelo, es decir del sufrimiento, y para ello, partiré de 4 premisas:
3ª) El ser humano tiende a negar la finitud, y por tanto, también otras realidades. Se me ocurre denominar este fenómeno como "la finitud de las formas". Todo lo que nace muere, y todo lo que aparece desaparece. E independientemente de creencias particulares, y de que la energía es un continuum, toda forma tiene un proceso de nacimiento, desarrollo y fin. Sin embargo, tendemos a vivir negando este imponderable. Otro de los autores que efectúa recomendables reflexiones al respecto, es Joan Carles Mèlich, en Situaciones límite y educación -ver (d) en Anexo V-Bibliografía-. P.e., en la pg. 36 de dicha obra expone que "el anthropos es el ser finito, que vive desde su finitud y muerte. (...) Es ante esta conciencia de limitación que el anthropos experimenta lo que puede denominarse como 'sentimiento de impotencia' que debe entenderse como la imposibilidad de saltar por encima del muro, de la frontera de la finitud existencial".
Llegamos así al: En esta ponencia, por motivos de extensión, no voy a mencionar los procesos de duelo referidos concretamente a los niños. Para aportaciones y reflexiones en general, y también centradas en la educación, quienes estén interesados pueden remitirse -entre otros- a Cosido y Plaxats, Grollman, Mèlich, Mèlich y Poch, Poch, Poch y Plaxats, y Yalom, cuyas referencias encontrarán en el Anexo V-Bibliografía-. Concretamente Concepció Poch, en su libro De la vida y de la muerte -Reflexiones para padres y educadores -(k) en Anexo V- efectúa una magistral aportación de recursos didácticos a emplear con niños y adolescentes.
PÉRDIDA en sentido amplio; puede tratarse de la propia vida o la de algun ser querido. O puede ser referida a una amistad, un trabajo, un estado social determinado, una función física, etc... Y ...¿por qué sentimos tanto una pérdida?. Sin entrar en investigaciones (Bowlby, etc.), puede tratarse de la pérdida o la no consecución de algo valorado consciente o inconscientemente. Valoración basada en un conjunto de factores racionales, emocionales y socio-culturales. La valoración positiva, promueve la acción para conseguir aquello valorado, y por tanto, nos resistimos ante su pérdida o su no consecución.
Generalmente, los profesionales nos referimos a la "elaboración del duelo", aunque yo, desde hace unos años, opté por denominarlo: transformación saludable del duelo (=T.Sl.D.). Y lo hice con una doble intención:
Como sabemos, en nombre de una buena comunicación, debemos conocer y repetar los distintos significados que distintas personas le damos a un mismo concepto. Asimismo, a mi entender, afirmar que el duelo debe ser elaborado, no denota inmediatamente (para profanos en la materia) que dicha elaboración debe encaminarse hacia formas saludables. Podemos afirmar que el duelo en cualquier caso se elabora. Unas veces saludablemente, y otras de forma tóxica. Es decir, de forma complicada, que puede desembocar en formas patológicas. A título de ejemplo, en mi experiencia, le pregunto a una persona: "¿cuál es -para un futuro más o menos cercano- su objetivo saludable de cambio, ante el sufrimiento que siente ahora?", o "¿Qué te gustaría que cambiara en ti ante este sufrimiento que sientes ahora?", o "Qué imagina que cambiará en usted respecto al sufrimiento que siente ahora?", cada persona lo expresa de forma distinta. P.e.:
Así pues, al igual que "elaboración del duelo", el concepto de "transformación saludable del duelo", implica despedida, desaferramiento, resituar internamente aquello perdido, renovar el significado y rehacer la propia vida, sin que la herida quede cerrada en falso, supure constantemente, e incluso infecte otras áreas de la persona y su entorno. Para unas personas el proceso incluirá una reconfirmación, revisión, o reestructuración de sus creencias o valores espirituales, y para otras no, o por lo menos, no conscientemente, y ello deberá ser muy tenido en cuenta también en el caso de un acompañamiento en dicho proceso. Deberá efectuarse un acompañamiento profesional, o no, aunque siempre respetuoso. Significa poder disponer de la propia energía vital para nuestro presente y nuestro futuro. Ver Anexo I: Diagrama de los Procesos de Duelo En el Diagrama de los Procesos de Duelo, tenemos "P" a la izquierda simbolizando la pérdida (=convulsión), y "T.Sl.D." (=herida emocional bien cicatrizada) simbolizando el concepto de Transformación Saludable del Duelo. Vemos que existe un camino; un puente, representativo del conjunto de procesos que media entre la pérdida y la transformación saludable del duelo. Facilmente podrá observarse que este es un diagrama que puede ser entendido también como Diagrama de los Procesos de Cambio en general. Cambio desde el punto de partida (en este caso la pérdida) , y el punto de llegada (en este caso la transformación saludable del duelo). Y ello nos permite reemprender aquí el concepto de cambio de actitudes comentado al principio. En primer lugar, propongo entender el concepto de actitud como un conjunto de pensamientos, valores, creencias, hábitos, tradiciones, carácter, personalidad, emociones, etc., que marcan todas nuestras acciones u omisiones. Creo que nadie dudará de que, para que el cambio sea efectivo, es preciso: -conocer lo más claramente posible el problema, -conocer " " " " el objetivo al que deseamos dirigirnos, y Kübler-Ross, Worden, otros autores y nuestra propia experiencia personal y profesional, nos han enseñado que la persona en duelo vive una amplia y profunda amalgama de emociones y sentimientos. A pesar de sus oscilaciones, si logramos canalizar sanamente los distintos estados de ánimo, ello nos permite seguir avanzando hacia la transformación saludable de nuestra energía vital. En cuanto a reacciones más habituales, ante una pérdida importante; una pérdida significativa, podemos reaccionar, como mínimo, con más o menos bloqueo o más o menos fluidez. No obstante, ambos procesos pueden resultar saludables o tóxicos, según sirvan para contener o para canalizar la emocionalidad (=procesos saludables), o se conviertan en rigidez o en desbordamiento emocional (=procesos tóxicos). La fluidez saludable está relacionada con esa gestión emocional creativa sobre la que venimos insistiendo: el llamado "alfabetismo emocional". Lo cual nos permite utilizar emociones y pensamientos en forma potentemente creativa. Tanto el bloqueo como la fluidez saludables, permiten remodelar la propia vida de acuerdo con la nueva realidad. Produciéndose una transformación creativa de nuestras fuerzas vitales, aún en las situaciones más extremas. En su famoso libro El hombre en busca de sentido, Victor Frankl nos ofrece una buena muestra de ello. -Ver (h), en Anexo V-Bibliografía-. A grandes rasgos, indicaré algunos de los elementos que pueden interrumpir un proceso saludable de duelo:
-Relaciones intrapersonales sanas. Ser conscientes de las propias contradicciones internas y tratar de afrontarlas y solventarlas en la mejor medida posible. -Relaciones interpersonales sanas. Naturalmente, los conflictos o el bienestar con uno mismo, repercutirán saludable o tóxicamente en nuestras relaciones con otras personas y nuestro entorno. -Establecer empatía saludable. Insisto en el concepto de "saludable", puesto que habitualmente, por "empatía" se entiende la capacidad de ponerse en el lugar del otro para comprenderle mejor y así acompañarle mejor en su sufrimiento. Sin embargo, sabemos que a menudo este concepto es altamente mal entendido y por tanto mal aplicado. En el afán de ponerse en lugar del otro, muchos profesionales caen fácilmente en el síndrome del "burn-out", por falta de comprensión de lo que prefiero denominar como "empatía saludable". Se trata de facilitar saludablemente el proceso de alguien que sufre, debemos ser capaces de diferenciarnos de dicha persona. Como diría Jung, es preciso poder establecer el vínculo desde la individuación. -Canalización emocional saludable. Como en otros de mis trabajos (ponencias o artículos), quiero señalar fehacientemente que, de entre las distintas dimensiones que nos conforman como seres humanos: mental, física, emocional, relacional/social y espiritual, las emociones y los sentimientos, (genéricamente me refiero a ello como estados de ánimo), toman una gran importancia en la elaboración del duelo. La modernidad comportó que cuando más avanzada era una sociedad, peor catalogada estaba la emocionalidad a nivel personal. Lo formulamos en tiempo pasado, todo y que nuestra sociedad actual todavía muestra muchos de esos rasgos. No obstante, afortunadamente, estas premisas están cambiando. Es bien cierto que la emocionalidad enmaraña la racionalidad. No nos permite pensar, analizar y decidir lúcidamente. Y, desafortunadamente, de no incrementar nuestra conciencia hacia objetivos sanos fomentado la cultura de la positividad, la cooperación, la paz, es decir la cultura del amor, es demasiado fácil caer en los potentes tentáculos de la cultura de la negatividad, la competitividad, el odio, y por tanto: la guerra... , tanto hacia nuestro interior como hacia nuestro exterior. Cuidando una sana canalización emocional, cuidamos también de los consabidos psicosomatismos.
Algunos recursos para canalizar saludablemente nuestras emociones son: .Incrementar nuestro autoconocimiento, para conocer, reconocer afrontar y gestionar positivamente lo que sentimos, pensamos, evitamos o hacemos .Aprender y/o desarrollar habilidades de comunicación humanizadora, p.e, asertividad, métodos y técnicas de relajación, que no funcionarán sin actitudes saludables que faciliten su aplicación. Un recurso muy recomendable que nopor simple es fácil de aplicar, es la escucha qualitativa (o escucha activa): escuchar sin prejuzgar y sin estar preparando la respuesta mientras escuchamos. Entre otros autores, Sogyal Rimpoché, en su Libro tibetano de la vida y de la muerte -ver (letra elle=ll) en Anexo V-Bilbiografía-, lo describe así: "(...)no interrumpa, discuta ni reste importancia a lo que diga (en ese caso la persona moribunda). (...) Aprenda a escuchar y aprenda a recibir en silencio receptivo y sereno que haga sentirse aceptada a la otra persona...". Con dicho autor, recomiendo también el sentido común y el sentido del humor. "El humor -continúa Sogyal Rimpoché- es algo maravilloso para aligerar la atmósfera, ayudar a situar el proceso (de morir en este caso) en su auténtica perspectiva universal (...). Así pues, utilice el humor con tanta habilidad y delicadeza como sea capaz." (Pg. 218). .Hablar, caminar, llorar, cocinar, rezar, meditar, practicar algún deporte, pasear, estar en silencio, pensar... y un largo etc., según las propias preferencias y de forma consciente y responsable. En el capítulo Consejo sobre la asistencias a los moribundos, y situándonos en el contexto de los hospice (o centros de cuidados paliativos), Sogyal Rimpoché nos aconseja animar a la persona moribunda "afectuosamente a sentirse lo más libre posible para expresar sus pensamientos, temores y emociones sobre la muerte y el morir. Desnudar así las emociones sinceramente y sin arredrarse, es la clave de cualquier transformación posible, de hacer las paces con la vida, o tener una buena muerte, y es necesario darle a la persona libertad absoluta y elpermiso sin restricciones para que diga todo lo que quiera." (Pg. 218 op. cit). Evidentemente que estas recomendaciones son aplicables y extensibles a otras situaciones y a familiares, amigos y profesionales que acompañan a una persona en su proceso. "En todos los hospitales, debería de haber una 'screaming room' (habitación para la externalización emocional, donde poder golpear y gritar de forma segura)". No recuerdo exactamente si esta afirmación de La Dra. Kübler-Ross aparece en algunos de sus múltiples libros, o si la escuché en alguna de sus conferencias. Quizás tampoco estaría de más, si cada uno en nuestras casas, pudiésemos disponer de un lugar así. Los recursos de canalización emocional saludable como gritar o romper algo inservible, deben ser matizados y aplicados con sumo cuidado en un contexto controlado y seguro, y es por ello que voy a detenerme en este punto. Naturalmente, con mucha más precaución deberá aplicarlas una persona que no conozca dichas prácticas. Al principio se recomienda utilizar los recursos de gritar y/o romper algo inservible junto a un/a profesional experto en ello. Un psicoterapeuta formado específicamente en ello. En dicho encuadre, e/la psicoterapeuta explicará una serie de reglas de juego como p.e. son: no causar daños ni a un@ mismo@, ni al profesional, ni al entorno. Explicaré seguidamente cómo lo enfoco en mi práctica profesional. La cliente que, una vez informada, decide tratar de canalizar su enojo así, -como mínimo- permanecerá con sus ojos abiertos; muy consciente de a quién o a qué y por qué está golpeando o rompiendo; respirará consciente, amplia y rítmicamente de acuerdo con los movimientos que vaya realizando, y escogerá la forma que mejor le convenga en ese momento, de entre las que le ofrezco. Esto es: golpear unos o varios almohadones en una colchoneta dispuesta para ese fin. O bien romper, por partes, un listín telefónico caducado, o golpear un almohadón con un sacudecolchones, o quizás utilizar un fragmento de manguera de caucho flexible usando a su vez unos guantes de jardinería para evitar erosiones en la piel de las manos por el roce con el caucho. (1) Su primera acción durará un máximo de 5 segundos. La evaluará, junto conmigo y, si ambos coincidimos en la capacidad autoreguladora del cliente, este continuará de forma pautada, en una sana conjunción entre expresión emocional y control. Ambos, psicoterapeuta y cliente, aceptamos de antemano la mútua potestad para decidir no iniciar o para detener esa forma de expresión emocional. Por ejemplo, cuando el cliente siente miedo antes de comenzar, o una vez lo ha probado, yo, como profesional, propongo otras vías para la canalización saludable de la emocionalidad de la cliente, como puede la Visualización Creativa. Así dicha persona puede imaginar que está golpeando, gritando o rompiendo. O quizás invite al cliente a hacer "como si" gritara, utilizando técnicas y mecanismos de emisión sana de la voz, pero sin emitir más que flojos sonidos. Por cuestiones de contexto, no voy a continuar los detalles de operaciones pscioterapéuticas complejas que pueden o no ser utilizadas, en función del criterio profesional del/la psicoterapeuta. Unicamente quiero señalar la importancia de que jamás debe incitarse a nadie a ir más allá de sus posibilidades o preferencias. Antes al contrario, desde nuestra gran responsabilidad, debemos tratar estas formas de canalización emocional con sumo cuidado y respeto. En mi caso, no son las fórmulas que más utilizo, ni las que más sugiero. Calculo que, en mi consulta, puede darse solamente alrededor de 3 ó 4 veces por año, y con clientes distintos, ya que si bien las considero formas muy potentes y efectivas, existen muchas otras que pueden resultar igualmente efectivas y saludables, además de que, como indico más arriba, no son válidas para todos. Dependerá de: diagnóstico, situación, características, preferencias y disponibilidad del cliente. En algunos enfoques de la Psicología Humanista, como Gestalt o Bionergética, se utilizan algunos de dichos métodos, que por mi formación, ya conocía y utilizaba desde finales de los años 70 y durante los 80. Sin embargo, para ser fiel a la fuentes, comentaré que la fórmula específica de romper un listín telefónico caducado, o golpearlo una vez depositado en un almohadón, lo adopté a partir de mi participación en la formación básica con el staff de la Dra. Elizabeth Kübler-Ross, en Escocia y California en Junio y Agosto del año 1.991 respectivamente.
E insisto en que para ello es muy necesario revisar, reconfirmar y/o cambiar los propios valores, creencias, (=opiniones, juicios)..., sobre las razones por las cuales vale la pena realizar un esfuerzo de cambio. Y considero importante subrayar el concepto de esfuerzo, ya que bien sabido es que todo cambio requiere de esfuerzo. Sabemos que no es fácil, pues estamos hablando de cambio de actitudes, aunque sí es factible.
Siguiendo con el Diagrama de los Procesos de Duelo, el puente al que nos venimos refiriendo, según el Diagrama, es soportado por tres pilares:
. La voluntad: No por sabido, es menos ignorado que, para llegar al objetivo, hay que tener voluntad para realizar el esfuerzo que ello, indefectiblemente, comportará. Y cuando desfallezcamos en nuestro camino, nos será útil: -confirmar aquellos valores que lo favorezcan, o -replanternos el objetivo, si es preciso. En el Anexo II, describo un sencillo ejercicio de creación propia que facilita la autoevaluación para conocer en qué punto nos encontramos respecto a nuestro Proceso de Toma de Decisiones. . Los recursos: Por descontado que para llegar al objetivo, obviamente necesitamos recursos; tanto recursos internos como externos. La estructura mostrada en el Diagrama de los Procesos de Duelo, es soportada por unos cimientos. Cimientos formados por la: -la historia, y por -la actualidad. Focalizadas ambas tanto en la dimensión personal, como en la dimensión social de la persona en cuestión.
.La historia: Como es sabido, según haya sido nuestra historia personal incluyendo la herencia genética, y nuestra historia social, así tendremos más o menos voluntad; más o menos recursos internos; más o menos capacidad para utilizar los recursos externos. No considero de interés profundizar aquí en la antigua contraposición entre el procentaje de influencia ejercido por lo innato y lo adquirido en el desarrollo de la personalidad humana. Para un sistematizado y panorámico recorrido por los temas básicos de la Psicología General, con especial acento en el tema de la personalidad, abordados de forma sencilla, amena y didáctica, como es típico en la Psicología Humanista, recomiendo el libro Comprendiendo cómo somos -Dimensiones de la personalidad- , de Ana Gimeno. -Ver (e) en Anexo V-Bibliografía-
.La actualidad: De la misma forma, nuestro contexto actual, tanto en nuestra esfera personal, como en nuestra esfera social, influirá en p.e. el tipo y la cantidad de recursos que se encuentren a nuestro alcance, o en el ánimo o desánimo que recibamos de las personas o situaciones de nuestro entorno, etc. Naturalmente, ambos factores pueden presentar infinidad de variables en el proceso de elaboración del duelo ante una pérdida significativa, lo cual habrá que tener en cuenta en el caso de acompañamiento en el proceso. Si realmente conseguimos una buena transformación del duelo, podemos afirmar que conseguimos: *Tener ocasión de concluir asuntos pendientes y de aprender tanto de la experiencia dolorosa como de la experiencia feliz. *Aprender a despedir lo perdido, o lo deseado que no llega: el necesario proceso de desaferramiento del que p.e. nos habla el budismo. Se trata de poder decir adiós a lo que dejamos y dar la bienvenieda a lo que nos llega. En otras palabras, estamos refiriéndonos a las diversas muertes y renacimientos de los que tan llena está nuestra vida, y que tan saludable resultan si podemos afrontarlos con sana fluidez. *Potenciar y desarrollar actitudes y aptitudes para acompañar en el sufrimiento, de forma que faciliten el crecimiento del otro y el propio. .Opotunidad de aprendizaje *Destinar al duelo (al sufrimiento): A fin de abandonar o evitar las de competición. *Fomentar e implantar valores humanizantes. *Aprender a elaborar los duelos o cuanto menos a avanzar, según nuestras posibilidades reales, en el proceso hacia la transformación saludable del duelo. Al conseguirlo, sentimos mayor protagonismo en nuestra existencia. Y no desde posturas prepotentes y competitivas, sino desde la fortaleza de actitudes éticas de, p.e. cierta humildad y cooperación.
En definitiva, conseguimos: Se trata, pues, de conjuntar de la forma más saludable posible, las funciones de ambos hemisferios cerebrales. Finalizando, y en cuanto a la aplicación profesional de lo aquí presentado, diré que resulta muy satisfactorio encontrar profesionales de la Salud Pública como Hartnoll -ver (i), en Anexo V-Bibliografía- que considera necesario que "al tiempo que la formación debe proporcionar información y desarrollar habilidades, debe plantear una importante cuestión subyacente, la de las actitudes y reacciones emocionales de los profesionales". Por lo que –continúa afirmando Hartnoll- "es preciso que se preste especial atención a las actitudes y necesidades del personal, en términos de preparación y apoyo emocional".
Encuentros como el que estos días nos reunen virtualmente, facilitan el necesario y siempre enriquecedor intercambio entre quienes deseamos responder cada día más y mejor a la evidente necesidad social de re-implantar valores humanizadores a la atención a quienes sufren. Desde la atención más directa, hasta la formación de profesionales y a personas voluntarias. Finalmente, quiero agradecer a tantos autores y autoras como Elisabeth Kübler-Ross, el profesor Neymeyer, y tantos otros, junto a clientes, alumnas, colegas, amigos y familiares, que con sus valiosas aportaciones van facilitando que yo, a mi vez, crezca personal y profesionalmente. |
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