Psicología Escolar: Experiencia de un escuchar sensible

 

Autor:João Batista Martins

Prof. Dr. Dep. Psicologia Social e Institucional

Universidade Estadual de Londrina


Palabras clave: Psicología escolar – escucha sensible – orientación educativa

Key-words: Scholl Psychology – sensitive listening – educational orientation

RESUMEN:

actuando junto a una escuela pública de la ciudad de Londrina (Brasil), a través de los pasantes del quinto año de psicología de la Universidad Estatal de Londrina, como miembro del Equipo de Orientadores Educativos, pudimos verificar que las expectativas que se tienen de la actuación de este profesional giran en torno a una acción "remediativa" y curativa. A los psicólogos/as les eran remitidos alumnos (de 5o a 8o grado, adolescentes) que presentaban "problemas de conducta": indisciplina, peleas, faltar a clase etc. Se esperaba que los alumnos fuesen aconsejados y, de ser el caso, punidos: cabía al psicólogo legitimar –a través del discurso psicológico- una práctica de disciplinamiento. La escuela, en función de su tamaño, del número de alumnos que atiende, estructuró una serie de estrategias policiales que buscaban garantizar el orden institucional. Al mismo tiempo, percibimos que, de la actividad desarrollada, emergía un espacio afectivo, lo cual posibilitó un "escuchar sensible" de los problemas vividos por los alumnos. A la vigilancia y la reprimenda se fue contraponiendo una práctica que llevó a los adolescentes a reflexionar sobre las percepciones que ellos tenían de la escuela y de sí mismos. Tal postura creó nuevas posibilidades de intervención para el psicólogo: un trabajo que involucre a toda la comunidad escolar en una reflexión sobre las prácticas educativas que deben ser desarrolladas en ella.

Pensar la profisión de psicólogo hoy implica reconocer sus varias alternativas de actuación, perspectivas de trabajo que dependen no sólo del profisional, sino también del campo y del mercado de trabajo. Una de esas perspectivas de trabajo es lo de la actuación del psicólogo en el área de educativa. Pero qué hace un Psicólogo Escolar? Dónde y de qué manera él puede actuar?

Como vimos en el transcurso del curso y con la muestra de los trabajos desarrollados en las pasantías de Psicología Escolar, el campo de actuación es vasto, el trabajo puede ser bien diversificado, pero, los psicólogos todavía encuentran muchas dificultades devido a ciertos equívocos existentes sobre el papel de los mismos y a ciertas "resistencias" encontradas en las instituciones de enseñanza y afines.

Cuando hablamos de equívoco, queremos remitirnos a algunas ideas sobre el trabajo del psicólogo escolar principalmente cuando éste es visto como una actividad clínica, actividad esa que se desarrollaria junto a alumnos "problemáticos" – con disturbios de comportamiento, "problemas" familiares, dificultades de aprendizaje, entre otros. Juntamente con ese equívoco nos enfrentamos con algunas resistencias de las escuelas y organismos relativos a la educación, como los Nucleos de Enseñanza, para dejarse analizar.

Esas resistencias, que acompañan las expectativas sobre la actuación del psicólogo escolar (se espera que él se encargue de solucionar los problemas de indisciplina, aprendizaje, comportamiento de los alumnos), revelan un mecanismo que tiene como finalidad evitar que el psicólogo llegue a las dificultades reales de la institución, lo que permitiría que los involucrados con la institución no se implicaran con sus própios "problemas".

Y más – las resistencias de las cuales estamos tratando son inconscientes – la institución no sabe de ésa es su "estratégia de defensa", sus miembros no perciben que se utilizan de tales estrategias, lo que complejiza aún más el trabajo de este profesional 2.

Reger (1997) dice que, a medida que un mayor número de psicólogos entró en las escuelas públicas, determinar el papel básico del psicólogo escolar ayudaría a aclarar imnumerables problemas. Segundo el autor, "el psicólogo escolar tiene como objetivo básico ayudar a aumentar la calidad y la eficacia del proceso educacional através de la aplicación de los conocimientos psicológicos. Él está en la escuela para ayudar a planificar programas educacionales para los niños" (p.12).

Reger (1997), afirma todavia que, despues de remitir a los niños problema para atención psicológica fuera de la escuela, el psicólogo debe aclarar a los profesores que mientras los alumnos están en el aula de clase, estes están bajo responsabilidade de ellos (de los profesores), independentemente de cuáles sean los problemas de los alumnos... "es responsabilidad del profesor trabajar con los niños en el aula de clase" (p.13).

Tal perspectiva de trabajo se vuelve bastante compleja frente la indisponibilidad de los profesores para pensar sobre su práctica. Generalmente, los alumnos llamados problemáticos sirven de "chivo expiatório" para enmascarar los problemas y dificultades de la escuela. Cuando intentamos dirigir la atención hacia las responsabilidades del profesor o de la escuela, percibimos que éstos no se disponen a pensar sobre sus implicaciones en la problemática de los alumnos, se remiten al comportamiento de los mismos como el problema principal o depositan en su familia la responsabilidad por los problemas presentados, olvidándose de que la escuela es un ambiente que ejerce gran influencia sobre los niños, así como la ejercen los profesores. En este sentido, Almeida et al (1999), nos indica que

"La razón de ser de la escuela es su tarea de transmisión y adquisición de conocimiento y de formación de ciudadanos. El fracaso del alumno traduce, también, un fracaso de la escuela y del sistema social como un todo. (...) La relación enseñar-aprender y sus componentes permean, básicamente, toda la trama de la institución escolar..." (Almeida et al, 19995, p.117).En este sentido, es la trama de la institución escolar que pasa a ser el objeto de investigación y de intervención del psicólogo escolar. Ahí él podrá identificar las representaciones sociales que sirven de mediadoras para la comprensión del fenómeno educacional y, a partir del colectivo de la escuela, buscar nuevas alternativas para la práctica pedagógica de aquellos que están involucrados en la cotidianidad escolar.

Así pues, el psicólogo tiene en sus manos varios instrumentos y posee muchos conocimientos sobre el psiquismo humano, sobre el desarrollo del ser humano; así, él puede utilizar todos esos conocimientos y sus implicaciones.

LA INTERVENCIÓN EN EL CONTEXTO DE LA ESCUELA

El trabajo aquí relatado fue desarrollado en una Escuela Estatal de la ciudad de Londrina (Paraná/Brasil), conjuntamente con la Orientación Educacional, con alumnos de quinto a octavo grado. La demanda de la escuela era que los psicólogos atendieran a los alumnos considerados "problemáticos", con la finalidad de orientarlos para que se readaptasen a las normas de la escuela.

Para Horst & Narodowski (1999), tal demanda se estructura en torno de un proceso de "disciplinamiento" y, en ese proceso, se busca el discurso de la psicología para legitimar prácticas disciplinadoras. O sea, la expectativa inicial de la Orientación Educacional era la de que nosotros, a partir del conocimiento psicológico, legitimáramos las formas de disciplina utilizadas por la escuela.

La demanda del sector se estructuró en función del aumento del número de alumnos que era remitido a orientación por los profesores. Según las orientadoras, los profesores estaban teniendo dificultades en lidiar con algunas situaciones que ocurrían en la aula de clase, situaciones esas que cuestionaban la autoridad de los mismos.

Tal problemática se profundizó cuando fue implantada, en 1998, la aprobación inmediata de los alumnos matriculados en la enseñanza fundamental y en el 1º y 2º años de la enseñanza del secundario. O sea, la no reprobación implicaba otra forma de establecimiento de la autoridad de los profesores en relación con los alumnos, pues las notas perdieron su poder de coerción. Sin embargo, según las orientadoras, los docentes no estaban preparados para tal cambio. Así, cuando se encontraban con situaciones donde eran confrontados o se sentían amenazados, los alumnos eram remitidos al sector de Orientación Educativa.

Generalmente las orientadoras educacionales desempeñan su papel conversando con los alumnos. Estos generalmente son remitidos por el facto de faltar a clases, irrespetar las normas, pelear o inclusive desacatar a los profesores.

Uno de los mecanismos utilizados por la Orientación Educativa, concomitante a la reprimenda y a la punición, que tiene por objetivo crear un discurso legitimador sobre el comportamiento de los alumnos, es conocido como "libro de infracciones". Allí son registradas las infracciones de los alumnos, los "atentados" contra las normas vigentes de la institución. Así, los orientadores podían contabilizar las penalidades de los alumnos y aplicar las debidas puniciones. En la Escuela, a cada tres irregularidades, el alumno es "fichado" – se registran en sus fichas sus infracciones. La punición es aplicada de acuerdo con la gravedad de las infracciones. Además de esto,

Al cometer una falta... son notificados y/o informados los adultos encargados de ellos, que a su vez, son considerados los verdaderos responsables por sus hechos (Horst & Narodowski, 1999, p. 106-107).

Dependiendo de la infracción, ocurre la suspensión del alumno. Si este es considerado una amenaza a los demás, a la orden y a la disciplina escolar, será "invitado a retirarse".

En estas situaciones, muchas veces los alumnos no tenían libertad para expresarse, exponer lo que sentían, decir sus gustos, no había escucha para con sus "demandas": a los alumnos cabía se someterse a las imposiciones de los adultos.

Nuestras observaciones nos llevaron a pensar que los adultos tenían mucha dificultad en respetar la individualidad de los niños y de los adolescentes, de percibir que estas personas están en proceso de formación simultaneamente al proceso de aprender.

La Orientación Educativa como un espacio de afecto

La Orientación Educacional de la escuela, demás de un espacio de disciplina, puede ser percibida como un espacio de afecto, pues los alumnos buscaban un vínculo afectivo con las orientadoras, buscaban la atención de los profisionales. Sin embargo, tal cuestión merece una reflexión, pues:

Contrariamente a los mecanismos tradicionales de imposición de la disciplina de la sujeción basada principalmente en los castigos físicos, ahora se utilizan procedimientos mucho más sutiles y eficaces que aquellos que se sostienen en la búsqueda de la sumisión la subordinación de la dulzura de los medios, a los elogios, como también a la activación de los estímulos a la verguenza, a la competitividad y el amor própio. (Horst & Narodowski, 1999, p.104).

Una de las ideas que permean una postura más efectiva de las orientadoras educacionales reside en el facto de que ellas consideran que estos niños no reciben afecto y u orientación en casa, sea por el hecho de que los padres trabajan todo el día, o incluso por el hecho de que estos "no es dar atención a los hijos". Es una posición muy ambígua: por momentos se ejercita a disciplina, por momentos la afectividad. Profundicemos un poco más esta custión.

A disciplina x afectividad: una mirada sobre la estructura física de la escuela

La escuela es enorme. Recibe diariamente 3500 alumnos en los tres períodos (matutino, vespertino y nocturno). Debido a las proporciones físicas de la escuela (un gran patio, varios pasillos que nos llevaban a las aulas de clases, etc...), y por el hecho de que las actividades didácticas estaban organizadas en torno a aulas ambientes – donde los alumnos, a cada cambio de disciplina, se mueven para otra aula de clase, se montó un esquema de idas y venidas, supervisadas por inspectores. Estos profesionales supervisionan el patio y los pasillos, se comunican por radios entre sí y con la orientación/direción, y buscaban a los alumnos para llevarlos para la orientación cuando éstos desobedecían a las normas o cuando estaban faltando a clases en el patio.

En cuanto a la estructura física de las instituciones escolares, Horst & Narodowski (1999, p. 99), nos alertan que ellas requieren un diseño arquitetónico que contemple los requisitos necesarios para una adecuada y completa escolarización, de tal forma que la disposición de todos los elementos y espacios sean administrados para garantizar una dinámica de orden de la actividad escolar, de tal manera que sea efectiva la vigilancia sobre los cuerpos de los alumnos.

En la escuela, la Orientación Educativa se localiza en la parte central del edificio (en un pasillo que une otros dos por donde los alumnos transitan – entre el aula de la dirección auxiliar y la supervisión pedagógica).

Esta localización – centro – nos sugere una comparación: el espacio de la Orientación Educativa puede ser comparado con el corazón – ella es el "corazón de la escuela". Culturalmente el corazón simboliza el "órgano del amor", disponibilidad para el otro, vinculo...

Alli, en la orientación pudimos percibir las reacciones emocionales de aquéllos que allí eran remitidos, nos encontramos con situaciones que "tocaban" nuestras emociones. Allí eran depositados valores, creencias, deseos, expectativas, etc. Se establecían vínculos.

"Como órgano humano, el corazón es esencial a la supervivencia, cuando para, el cuerpo muere". Subjetivamente hablando, es posible comparar la Orientación a un "corazón" por intermediar las relaciones sociales, un lugar donde los alumnos buscam ser escuchados, comprendidos e aceptados.

Como profisionales de la psicología, pudimos ejercitar la contradicción antes referida (disciplina x vínculo afectivo): nuestra actividad – la de escuchar a los alumnos – estuvo mucho más cercana a la mediación que a aquélla que prescribe o indica la salida o incluso una punición. Atendíamos alumnos que peleaban, que faltaban a clases, que irrespetaban profesores, etc... y, al oirlos, nos sentíamos mediando relaciones, buscábamos superar los estereotipos del "angelito", del "pobrecito", o del "demonio", del "terrible", y señalarles nuevas perspectivas.

En verdad, nos encontrábamos frente a adolescentes en conflicto, y el espacio que creamos en nuestros atendimientos permitió a los alumnos otra visión sobre sí mismos, nuevas formas de se inscribirse en el contexto de la escuela.

Nuestra experiencia nos indica cuánto el papel de la Orientación Educacional es importante para el funcionamento de la escuela. Sin embargo, las situaciones y perspectivas antes indicadas, nos remiten a la necesidad de una reflexión más profunda por parte del equipo, sobre sus acciones y las posibilidades que el sector puede ofrecer a los alumnos, profesores y padres.

EL PAPEL DEL PSICÓLOGO EN EL CONTEXTO ESCOLAR

Cuál seria, dentro de este contexto, el papel del psicólogo? Corresponder a las expectativas de la escuela, haciendo atención clínica a los "alumnos problemas"? Dar fórmulas "mágicas" sobre cómo resolver problemas de orden y disciplina? Actuar en el campo de las dificultades y disturbios del aprendizaje? Serían éstos los verdaderos y únicos papeles del psicólogo? Probablemente, creer en esto sería limitar la actuación del psicólogo escolar.

A partir de la experiencia vivida dentro de este contexto, percibimos que la demanda para que el psicólogo legitime las acciones disciplinadoras aún es muy grande. Cabe a éste, encontrar su lugar en la institución y procurar modificar las representaciones que fueron construidas acerca de su papel. Para tanto, él necesita considerar la escuela como un todo, su proceso historico, involucra todos aquellos que se hacen presentes en el proceso educacional – padres, profesores, alumnos, directores, orientadores, empleados, etc. en la búsqueda de alternativas para los problemas allí enfrentados. O sea, es necesario mirar toda la estructura y el funcionamento de la institución escolar y percibir las maneras por las cuales las personas vivencian su cotidianidad.

Envolver el colectivo escolar en una reflexión sobre su cotidianidad pasa a ser una actividad imprescindíble para la promoción de cambios en el contexto escolar. En este espacio – en el colectivo – él podrá salir de la posición de "bombero", parar de "apagar incendios", y proponer acciones preventivas, desarrollando un trabajo que implique la escuela en su totalidad.
 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

ALMEIDA, S. F. C. et. al. Concepções e práticas de psicólogos escolares acerca das dificuldades de aprendizagem. Psicologia: Teoria e Pesquisa. vol. 11, n. 2, p. 117-134, mai/ago. 1995.

HORST, C. & NARODOWSKI, M. Ordem y disciplina son el alma de la escuela Educação e Realidade, jan/jun 1999.

REGER, R. Psicólogo Escolar: educador ou clínico? In: PATTO, M. H. S. (Org.) Introdução à Psicologia Escolar. São Paulo. T. A. Queiroz, 1997

TRINDADE, A. Loretto da Olhando com o coração e sentindo com o corpo inteiro no cotidiano escolar. In: TRINDADE, L. (org.). Multiculturalismo: mil e uma faces da escola. Rio de Janeiro: DP&A, 1999.