Un estudio acerca de la relación entre el autoconcepto y los estilos de vida en la adolescencia media

 

Autores: Isabel Balaguer y Yolanda Pastor

Area de Psicología Social. Universitat de València

Departamento de Psicología de la Salud. Universidad Miguel Hernández

Introducción

Durante el periodo de la adolescencia caracterizado por profundos cambios biológicos y físicos, por avances en el desarrollo cognitivo y por un conjunto de expectativas sociales cambiantes, los jóvenes van a tener que tomar una serie de decisiones conductuales que va a afectar su salud tanto a corto como a largo plazo. Son momentos en los que los adolescentes van a encontrarse con nuevas situaciones que les ofrecerán la posibilidad de tomar bebidas alcohólicas, de fumar, de consumir drogas no institucionalizadas, así como de llevar a cabo otras conductas de riesgo tales como tener relaciones sexuales o conducir o ir de pasajero en la moto. También durante este periodo la alimentación y el estar físicamente activos pueden experimentar cambios que pueden afectar la salud de los adolescentes.

En algunos estudios llevados a cabo en diferentes países europeos se ha visto que estas conductas relacionadas con la salud suelen darse de forma relacionada, esto es, los jóvenes que beben suelen fumar, consumir drogas, tener una alimentación poco saludable y no estar físicamente activos. Por otra parte, se observa que aquellos jóvenes que están físicamente activos suelen cuidar más su alimentación, y suelen utilizar protección en las conductas de riesgo. La primera agrupación está formada por conductas que ponen en riesgo la salud, mientras que la segunda está constituida por conductas que la protegen (véase Pastor, Balaguer, & García Merita, 2001).

Aunque los profundos cambios sociales acontecidos durante las ultimas décadas han llevado a que los niños actuales entren en la adolescencia antes de lo que lo hacían sus padres o sus abuelos - en torno a los 9 o 10 años - y que salgan de la misma más tarde – bastante después de los 21 años- (Coleman & Hendry, 1999, p. 8), se siguen considerando tres momentos claves en el transcurso de la misma: la adolescencia temprana hasta los 14 años, la adolescencia media hasta los 17 años y la adolescencia tardía que finalizaría en torno a los 20 años (Elliot & Feldman, 1990).

La experimentación con las conductas no saludables suele iniciarse en la adolescencia temprana, incrementándose en la adolescencia media (Balaguer, Pastor, & Moreno, 1999; Pastor, Balaguer & García-Merita, en prensa) y alcanzando su pico en la adolescencia tardía (Halperin, Bass, Mehta, & Betts, 1983; Kandel & Logan, 1984). En lo referente a las conductas protectoras de salud como la practica de actividad física la situación es diferente, mientras que durante la primera adolescencia los adolescentes suelen estar activos, principalmente los chicos, es al final de esta etapa cuando empieza a producirse un abandono de la practica (Balaguer, 2000).

El hecho de que los adolescentes se inicien y se mantengan en un tipo determinado de estilo de vida viene condicionado por diversos factores sociales entre los que vamos a destacar, los factores culturales, los factores institucionales, la escuela, la familia y los grupos de pares. De la dinámica entre estos factores los adolescentes elaborarán su estructura cognitiva con unos valores, creencias y actitudes que les permitirán afrontar con mayor o menor éxito su experimentación con conductas de riesgo y con conductas de protección de la salud. Una de las variables psicosociales que durante muchos años ha venido mostrando su influencia en la toma de decisiones conductuales ha sido el autoconcepto. El estudio de la relación entre el autoconcepto las conductas de salud se inició en torno a los años setenta. Precisamente después de las publicaciones de Fitts (1972) y Burns (1979) se llevaron a cabo varios trabajos en los que se analizaron las relaciones del autoconcepto con conductas de salud tales como consumo de tabaco, alcohol y otras drogas no institucionalizadas y más tarde con conductas protectoras de salud. Los resultados obtenidos fueron contradictorios. Las criticas sobre las primeras investigaciones se centraron fundamentalmente en la falta de clarificación conceptual del autococnepto y en ocasiones en la falta de rigor metodológico (Schroeder, Laflin, & Weiss, 1993).

Hasta la década de los noventa las investigaciones que mostraban tales incongruencias utilizaban principalmente instrumentos provenientes de modelos unidimensionales del autoconcepto o de la utilización de la autoestima global. En contrapartida, al enfoque unidimensional, es el enfoque multidimensional es el que está recibiendo mayor apoyo actualmente en la investigación (Byrne, 1996; Marsh, 2001). La utilización de la autoestima para predecir el comportamiento también ha recibido su crítica, especialmente se le ha acusado de ser una medida muy general sobre el self y que en consecuencia enmascara las percepciones que tienen los adolescentes de los diferentes dominios con los que interactúan. Puede suceder que dos adolescentes presenten diferente perfil multidimensional y que sin embargo en su evaluación de la autoestima obtengan la misma puntuación. Concretamente puede suceder que la competencia social del primero sea alta y la competencia escolar baja; mientras que en el segundo puede darse justo lo contrario, alta competencia escolar y baja competencia social. Esta forma de autopercibirse en los diferentes dominios va a tener diferentes implicaciones para su conducta, y es precisamente el enfoque multidimensional el que puede ofrecernos una información más específica que lo que puede hacer la autoestima global.

El marco teórico en el que nos vamos a centrar es el estudio del desarrollo del self elaborado por Susan Harter (1999). Para Harter el self es tanto una construcción cognitiva como una construcción social. Basándose en tres enfoques diferentes, las aportaciones de W. James, las de los interaccionistas simbólicos y las de la orientación cognitiva, considera que el self se desarrolla a lo largo de la vida del individuo. Durante la adolescencia media y al final de la niñez es posible diferenciar entre Competencia Académica, Competencia Deportiva, Apariencia Física, Aceptación Social (pares), Conducta y Autovalía Global. En el periodo posterior de la adolescencia añade Competencia en el Trabajo, Amistad Íntima, Relaciones Románticas y cambia la denominación de la escala de Conducta por Conducta/moralidad, apareciendo también el factor global de Autovalía (Harter, 1999). Para Harter es importante la distinción realizada por W. James (1890, 1892) entre el "yo" (el self como sujeto, agente, conocedor), el que actúa en cada uno de estos dominios y el "mi" (el self como objeto de conocimiento) como la percepción de competencia o adecuación que tiene el sujeto en cada uno de ellos. Por otra parte, toma las formulaciones de los interaccionistas simbólicos (Baldwin, 1897, Cooley, 1902; Mead, 1934) para enfatizar cómo actúan los procesos interactivos configurando el desarrollo del self.

En la conjunción del autoconcepto con un enfoque motivacional Harter utiliza un enfoque de "self-enhancement" considerando que la gente está motivada a actuar en las áreas en las que es probable que experimente sentimientos positivos de competencia y estima. Lo contrario también será cierto, mostrando baja motivación hacia actividades que se desarrollan en áreas en las que no se siente competente.

Entre los pocos trabajos que han analizado el autoconcepto utilizando el modelo multidimensional de Harter, relacionándolo con conductas de salud, vamos a comentar el de Dolcini y Adler (1994) y el de Balaguer (1998). El primero realiza una investigación con una muestra de adolescentes con una edad media de 13.4 años y analiza las relaciones entre la autopercepción (SPPC), grupo de afiliación de pares y conductas de riesgo utilizando la regresión logística jerárquica. Los resultados de su estudio indican que los dominios del autoconcepto se relacionan directa e indirectamente con el consumo de sustancias (tabaco y alcohol, pero no drogas ilegales). Dos de los dominios entraron como predictores directos del consumo de sustancias: Aceptación Social y Conducta, la primera en positivo y la segunda en negativo. El segundo (Balaguer, 1998) analiza las relaciones entre las autopercepciones (SPPC) y las conductas de consumo de alcohol y tabaco (HBSC) en una muestra de adolescentes valencianos entre 11 y 15 años utilizando la regresión jerárquica. La Aceptación Social predecía mayor frecuencia de consumo de cerveza para ambos sexos. En el grupo de las chicas, la Competencia conductual y la Autovalía Global predecían en sentido negativo el consumo de cerveza. En cuanto al consumo de tabaco, la Conducta aparece negativamente relacionada con la frecuencia de consumo en ambos sexos. También la Aceptación Social se asocia positivamente al consumo de tabaco en grupo de las chicas.

Dentro de este marco y teniendo en cuenta los resultados de las dos investigaciones anteriores (Dolcini y Adler, 1994; Balaguer, 1998) realizados en la adolescencia temprana, el objetivo que perseguimos en este trabajo es analizar las relaciones que se establecen entre los diferentes dominios de autopercepción que introduce Harter y las conductas clásicas de estilos de vida en una muestra de adolescentes de la Comunidad Valenciana de edades comprendidas entre los 15 y los 18 años.

Metodología

Muestra

La muestra del presente estudio es representativa del universo de alumnos de 2º y 3º de BUP, COU, 2º de FP-I y 1º y 2º de FP-II de la Comunidad Valenciana (Balaguer, 1999). Contamos con 1038 estudiantes de enseñanza secundaria, con una media de edad de 16.31 años (DT = .92, Rango = 15-18). El 49.1% de la muestra son chicos (n = 510; M edad = 16.36; DT = .93) y el 50.9% chicas (n = 528; M edad = 16.25; DT = .92).

Instrumentos

Inventario de Conductas de Salud en escolares

El instrumento utilizado para evaluar las variables de estilos de vida ha sido una adaptación del Inventario de Conductas de Salud en Escolares (Balaguer, 1999; Fuentes & García-Merita, 1998) (The Health behaviour in Schoolchildren (1985/86): A WHO cross-national survey -HBSC-; Wold, 1995).

Índices de estilo de vida: Hemos creado un índice para cada una de las variables clásicas del estilo de vida estudiadas: consumo de tabaco (frecuencia de consumo de tabaco, Nº cigarros a la semana), consumo de alcohol (frecuencia de consumo de cerveza, vino, licores y combinados y frecuencia de embriaguez) consumo de cannabis (experimentación con el cannabis –marihuana o hachís- frecuencia de consumo en ultimo mes), consumo de alimentos sanos (frecuencia de consumo de fruta, verduras y hortalizas, zumo natural, yogur, queso, pescado), consumo de alimentos insanos (frecuencia de consumo de colas o bebidas con gas, dulces y golosinas, frutos secos, patatas fritas, bolsas de papas, hamburguesas o salchichas), práctica de actividad física (frecuencia de práctica y duración de la sesión) y práctica de deporte (frecuencia de práctica y duración de la sesión) (Balaguer, 1999, Pastor, 1999).

Perfil de Autopercepciones para Adolescentes

El Perfil de Autopercepciones para Adolescentes (SPPA) (Harter, 1988) fue elaborado partiendo del Perfil de Autopercepciones para Niños (SPPC) (Harter, 1985). Se introdujeron tres nuevas subescalas: la Competencia Laboral, la Amistad Íntima y el Atractivo Romántico. Los cinco dominios restantes que ya estaban incluidos en el SPPC son: la Competencia Académica, la Competencia Deportiva, la Apariencia Física, la Aceptación Social y la Conducta Moral (inicialmente denominada Behavioral Conduct). El SPPA consta de 45 ítems distribuidos en nueve subescalas (8 dominios y una escala de Autovalía Global). En nuestro estudio, hemos excluido la subescala de Competencia Laboral debido a que en nuestro país son pocos los adolescentes de enseñanzas medias que realizan trabajos a tiempo parcial. Por lo que el instrumento administrado consta de 40 ítems distribuidos en 8 subescalas (7 dominios y una escala de Autovalía Global). En cada ítem se presentan dos grupos de jóvenes, entre los cuales el adolescente tiene que elegir a cuál de los dos se parece más. Una vez realizada esta elección, debe también decidir si el grupo elegido es realmente como él o sólo parcialmente como él. El formato de respuesta está estructurado en alternativas de cuatro-puntos. Cada escala posee cinco ítems, dos o tres de los cuales están redactados con la afirmación que refleja mayor competencia o adecuación a la izquierda, y los restantes dos o tres presentan esta afirmación a la derecha. Las propiedades psicométricas de la adaptación al castellano de este instrumento ofrecieron 6 dimensiones: Apariencia Física, Amistad Íntima, Conducta Moral, Competencia Académica, Competencia Deportiva y Aceptación Social. La subescala de Autovalía Global también mostró una adecuada validez factorial. La consistencia interna de estas subescalas presentó valores comprendidos entre .63 y .91 (Pastor, Balaguer, Atienza y García-Merita, 2001).

Resultados

Análisis descriptivo de las variables clásicas de estilos de vida

Las puntuaciones obtenidas en los índices de las variables clásicas de estilos de vida adoptan valores comprendidos entre 1 y 6, donde 1 significa bajo consumo o baja práctica (dependiendo del índice) y 6 significa alto consumo o alta práctica. Las medias obtenidas en los mismos están cercanas al punto medio, oscilando entre 2.24 y 3.92 para los chicos y entre 1.96 y 3.90 para las chicas (Véase Tabla 1).

Tabla 1. Media y desviación típica de los índices de estilos de vida por sexo

 

Media Chicos

DT

Media Chicas

DT

Consumo de tabaco

2.62

1.76

3.12

1.81

Consumo de alcohol

3.26

1.44

2.90

1.29

Consumo de marihuana

2.24

1.88

1.96

1.96

Alimentación insana

3.16

1.24

2.88

1.20

Alimentación sana

3.92

1.21

3.90

1.25

Practica de deporte

3.57

1.37

2.38

1.50

Practica de actividad física

2.96

1.31

2.81

1.25

 

Análisis descriptivo de los valores obtenidos en las diferentes dimensiones del Perfil de Autopercepciones para Adolescentes.

Las escalas de medida del Perfil de Autopercepciones para Adolescenteses de cuatro puntos. El punto medio a nivel teórico en estas subescalas se encuentra en el 2.5, por lo que puntuaciones inferiores de este punto de corte indican un autoconcepto bajo.

Tabla 2. Media y desviación típica de las dimensiones del autoconcepto por sexo


 
 

Media Chicos

DT

Media Chicas

DT

Apariencia Física

Amistad Intima

Conducta Moral

Competencia Académica

Competencia Deportiva

Aceptación Social

Autovalía Global

2.84

3.13

2.78

2.70

2.80

3.18

3.13

.82

.84

.61

.64

.64

.61

.59

2.36

3.42

2.83

2.48

2.24

3.21

2.96

.87

.75

.64

.65

.63

.69

.67

Observamos en la Tabla 2 que las medias adoptan valores comprendidos entre 2.70 y 3.18 para los chicos y entre 2.24 y 3.21 para las chicas. Vemos pues que en las chicas encontramos puntuaciones por debajo de 2.5 en las subescalas de Apariencia Física y Competencia Deportiva, y muy cerca de la media teórica en el caso de la Competencia Académica.

Relaciones entre la autopercepción y las variables de estilos de vida saludables (Véase Tabla 3)

En algunos de los dominios de la autopercepción los resultados apoyan la teoría del "self-enhancement", tanto en el caso de los chicos como de las chicas. Ese es el caso de la Competencia Deportiva. Los resultados indican que a mayor nivel de Competencia Deportiva mayor es el nivel de práctica de actividad física y de deporte tanto para los chicos como para las chicas. Asimismo, la Competencia Deportiva aparece positivamente relacionada con el índice de Alimentación Sana y negativamente relacionada con el Consumo de Tabaco y Alcohol en el caso de los chicos; mientras que para las chicas ésta se relaciona positivamente con la Alimentación Insana y negativamente con el Consumo de Tabaco.

Otra de las dimensiones del self que guarda una relación clara con el estilo de vida es la Conducta Moral, que mantiene una relación negativa con los índices de Alimentación Insana, Consumo de Tabaco, Consumo de Alcohol y Consumo de Cannabis en ambos géneros. Este resultado indica que cuando los adolescentes consideran que se comportan de forma adecuada (Alta Conducta Moral) realizan menos conductas que perjudiquen su salud, esto es tienen una alimentación menos insana y consumen tabaco, alcohol y cannabis con menor frecuencia.

Tabla 3. Correlaciones autoconcepto y estilo de vida

 

CHICOS

Actividad física

Deporte

Alim. sana

Alim. insana

Tabaco

Alcohol

Cannabis

C. Deportiva

.23***

.50***

.10*

.01

-.11**

-.10*

-.07

Apariencia F.

.02

.06

.11*

-.01

.01

.00

.00

C. Moral

.04

.07

.04

-.16***

-.30***

-.25***

-.33***

A. Social 

.03

.16***

.15***

.11*

.20***

.12**

.15***

Amistad I.

-.00

.11**

.06

-.03

.14***

.17***

.04

C. Académica

.05

.03

.11**

-.01

.00

.05

.00

Autovalía G.

-.02

.04

.11**

-.04

-.02

-.05

-.04

CHICAS

Actividad física

Deporte

Alim. sana

Alim. insana

Tabaco

Alcohol

Cannabis

C. Deportiva

.30***

.45***

.07

.09*

-.06

-.09*

-.03

Apariencia F.

.13**

.02

.00

.17***

-.04

-.02

.00

C. Moral

-.00

.05

.06

-.13**

-.39***

-.34***

-.34***

A. Social 

.09

.07

.07

.05

.15***

.16***

.10*

Amistad I.

.03

-.00

.10*

-.03

.09*

.10*

.07

C. Académica

.14**

.15***

.08

-.12**

-.00

.00

.03

Autovalía G.

.08

.07

.08*

.06

-.11**

-.06

-.07

* P < .05; ** p < .01; *** p < .001

La Aceptación Social por los iguales a estas edades está relacionada positivamente con conductas perjudiciales para la salud en ambos géneros (esto es, con consumo de tabaco, alcohol y cannabis). Además aparece relacionada positivamente con conductas beneficiosas para la salud (como son la alimentación saludable y la practica de deporte) y con la Alimentación Insana en el grupo de los chicos. En esta misma línea, cuando los jóvenes se perciben eficaces en el terreno de la Amistad Intima también muestran conductas perjudiciales para la salud, esto es, consumen más tabaco y más alcohol. Una diferencia se ha encontrado en este dominio entre ambos géneros: las chicas cuidan más su alimentación cuando se perciben bien en esta dimensión mientras que los chicos practican más deporte.

La Competencia Académica presenta relaciones positivas con áreas que favorecen la salud, concretamente con mayor practica de actividad física y de deporte y con menor consumo de alimentos insanos en el grupo de las chicas y con un mayor consumo de alimentos sanos en el grupo de los chicos.

La Apariencia Física es la dimensión que ha mostrado menos relaciones claras ya que mientras que en el caso de los chicos se relaciona positivamente con la alimentación saludable en el de las chicas se relaciona positivamente con la alimentación insana y con la practica de actividad física.

La Autovalía Global se relaciona en ambos géneros con la alimentación saludable y en el caso de las chicas además con menor consumo de tabaco.

Conclusiones

Los primeros estudios que abordaban la relación entre autoconcepto y conductas de salud mantenían la hipótesis de que cuanto mayor era el autoconcepto, los jóvenes debían presentar un estilo de vida más saludable. No obstante, los resultados hallados en los mismos eran contradictorios y no se han obtenido datos concluyentes al respecto (Burns, 1979; Fitts, 1972; Wylie, 1979, 1989). Una de las causas de estos resultados ha sido la diversidad de medidas utilizadas en la evaluación del autoconcepto y las contradicciones en la definición de este constructo. En la actualidad, la medición multidimensional del autoconcepto y su distinción de la autoestima que es una percepción más global sobre los sentimientos de valía como persona (Harter, 1999) permite examinar y estudiar con mayor profundidad las relaciones entre autoconcepto y conductas de salud. Nuestros resultados no apoyan la hipótesis mantenida en los primeros estudios acerca de una relación positiva entre autoconcepto y conductas de salud, sino que por el contrario muestran la complejidad de esta relación y la necesidad de examinar la contribución de cada una de las dimensiones del autoconcepto. Así hemos observado que entre las diferentes autopercepciones encontramos que algunas mantienen una relación positiva con el estilo de vida saludable mientras que otras mantienen una relación negativa con el mismo, y que el signo de estas relaciones depende a su vez de la conducta concreta del estilo de vida que consideremos.

En términos generales, nuestros resultados indican que aquellos jóvenes de ambos géneros que se perciben con mejor Competencia Deportiva practican deporte y participan en actividades físicas con mayor frecuencia. Aquellos que perciben que su conducta no es apropiada y que no se comportan tal y como se espera de ellos (Baja Conducta Moral) consumen más tabaco, alcohol y cannabis y llevan una alimentación más insana. Los jóvenes que se sienten más populares y aceptados por los iguales (Alta Aceptación Social) consumen tabaco, alcohol y cannabis con mayor frecuencia y los que se consideran hábiles para hacer amigos íntimos (Alta Amistad Íntima) consumen tabaco y alcohol con mayor frecuencia. Además, los jóvenes que presentan una autoestima alta consumen alimentos sanos con mayor frecuencia.

Esta aproximación al estudio de las relaciones entre las dimensiones de la autopercepción y de la Autovalía Global con las variables de los estilos de vida nos ha permitido dibujar una panorámica que habría que continuar analizando con otra metodología más sofisticada tanto a nivel cuantitativo como cualitativo. De momento sabemos cuáles son los dominios de la autopercepción que parece que favorecen o dificultan un estilo de vida determinado, ahora habría que ver hasta que punto los adolescentes realmente adquieren esas conductas o más bien están en un periodo de ensayo de estas conductas en el que la autopercepción favorece o dificulta la experimentación con las mismas.

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