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TESIS DE GRADO

 

Directorio de Psicología

 

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Introducción a la Psicología Forense

VI DISCUSIÓN

      Según los resultados expresados anteriormente, es posible decir que los objetivos e hipótesis planteadas en la presente investigación están satisfechas.

     Se ha tratado con una población promedio de edad de 30 años. Aproximadamente el 52% de los sujetos conservan pareja estable (31,30% casados y 21,37% de solteros con convivencia), no obstante el 59,50% de los sujetos reportan haber tenido hijos. Se puede observar que los años de escolaridad promedio del grupo (8,5 años, incluidos los años cursados en reclusión) corresponde a un nivel de educación básica completa . La categoría ocupacional de los sujetos aparece en un 70,99% como no calificada. Respecto de los sujetos que tenían al delito como trabajo estos alcanzaron un 39,69%. Si a lo anterior agregamos que la tasa de reincidencia general alcanza la cifra de un 63,36%, que el 8,4% tiene delitos contra las personas, el 31,30% contra la propiedad, el 60,30% mixtos y que más de la mitad (54,18%) han delinquido en estado de intoxicación (alcohol y / o drogas o ambas), lo que nos da cuenta que estamos ante un perfil demográfico-criminológico complicado debido a los preponderantes rasgos de cronicidad y violencia contra las personas, destacando las historias de tipo mixto.

     Las tasas de prevalencia observadas en la muestra para los diagnósticos vitales de algún trastorno de personalidad es de 90,08%, para el trastorno antisocial (58,01%) en co-ocurrencia con otros trastornos, trastornos por uso de alcohol (79,38%), trastornos por uso de drogas un (74,04%), trastornos múltiples (71,75%), el trastorno antisocial en co-ocurrencia con trastornos por abuso de sustancias psicoactivas (79,06%), y trastornos por abuso y / o dependencia de alcohol y drogas en co-ocurrencia con trastornos de personalidad (59,54%) . Además, respecto de las dimensiones de personalidad definidas por Cloninger es se encontró un alto puntaje para búsqueda de la novedad adulto (1,6), adolescente (2,1), baja dependencia de la recompensa adulto (0,2), adolescente (-0,01), y baja evitación del daño adulto (0,34), adolescente (-0,3), rangos que se mantienen en forma aislada y también en conjunto con los distintos trastornos de personalidad, el tipo de delito cometido, y la historia delictual del sujeto, especialmente en sujetos con reincidencia general (reincidentes y multireincidentes). En cuanto al alcoholismo tipo II según Cloninger se encontró un 41,40% y que de estos el 86% estaba en co-ocurrencia con el trastorno antisocial de personalidad.

     Estos datos indican que la co-ocurrencia de los trastornos ya mencionados, los que afectan a mas de los dos tercios de los sujetos de la muestra (90,08%), estaría constituyendo un aspecto preponderante del fenómeno que se intenta abordar. Con esto queremos indicar que este hallazgo es digno de atención, debido a que los trastornos múltiples son de difícil tratamiento por ende de pobre prognosis. Más aún la alta tasa de prevalencia del trastorno antisocial con otros trastornos en combinación con las dimensiones de personalidad, indicando una alta impulsividad, en los sujetos de esta muestra, situación ya mencionada.

     William McCord - Joan McCord en su libro "El psicópata", plantean que el hombre común quiere excitación, pero también quiere seguridad, sin embargo el psicópata abandonaría todo por la excitación o como lo llamaría Cloninger búsqueda de la novedad.

     De acuerdo a los postulados de Cloninger y sus estudio en poblaciones reclusas existirían una alta búsqueda de novedad, una baja evitación del daño, y una baja búsqueda de la recompensa, y estos puntajes se darían en situaciones extremas. De acuerdo a los resultados de este estudio, estos valores estuvieron en cierta concordancia con los postulados del ya mencionado autor, ya que se pudo observar una alta búsqueda de novedad, con puntajes sobre el 1,6, sin embargo no se obtuvieron puntajes negativos o bajos en las otras dos dimensiones, manteniéndose estos en niveles promedios, aunque estos puntajes si alcanzaron niveles negativos o bajos en la adolescencia, de acuerdo a lo planteado en los objetivos e hipótesis de este estudio, lo que nos permite plantear que quizás la variable cultural estaría influyendo en dicha discordancia, lo que nos lleva a interrogantes para nuevas investigaciones en este ámbito.

    De acuerdo a otros estudios realizados, encontramos una notable similitud en los hallazgos, por ejemplo, Díaz(1984) plantea que el 66% de la población reclusa en nuestro país es penalmente reincidente dato que concuerda con nuestro hallazgo en los reclusos procesados del C. D. P. Santiago-Sur, la que alcanzó un 63,36%. Petrich (1976), en un estudio de morbilidad psiquiátrica en una población carcelaria, reporta un 45% de personalidad antisocial y más aún Abram (1990) en un estudio realizado a reclusos procesados (al igual que en nuestra muestra), presentaron un 45% de trastorno antisocial. Cortés y Marín (1991)encontraron un 53,2% de trastornos antisocial en una población reclusa ingresada al C.R.S metropolitano y el que alcanzó en nuestra muestra de sujetos la cifra de 65,64%.

    En un estudio realizado por Reyes y Vergara (2000) en un centro de reclusión de Santiago con la utilización de métodos similares a los utilizados en esta muestra ( mismo tipo de instrumentos) y objetivos similares, a diferencia de las características legales de la muestra, debido a que ésta se realizó en condenados rematados, y nuestra muestra en procesados. Es posible decir que se encontraron relaciones significativas entre ambas muestras, es decir, en cuanto a la prevalencia de trastornos un 88,6% presentó algún trastorno de personalidad, sin embargo en nuestro estudio se encontró un 90,08% . De esto los trastornos mas prevalentes en ambos estudios fueron, el antisocial, paranoide, limite y narcisista, también encontrados en comorbilidad con otros trastornos. En cuanto al abuso/dependencia de alcohol y drogas ambas muestras son policonsumidoras, con porcentajes que superan el 70% en ambos casos, y los que en su mayoría además se encuentran en comorbilidad con algún trastorno de personalidad, lo que es altamente preocupante. En cuanto a las dimensiones de personalidad ambas muestras presentan una elevación de los puntajes de búsqueda de la novedad, y baja evitación del daño y baja dependencia de la recompensa, al igual que altos porcentajes de alcoholismo tipo II asociado al trastorno antisocial de personalidad, lo que nos permite decir que de acuerdo a los postulados de Cloninger existirían factores genéticos a la base.

     De manera tradicional se ha asociado el consumo de alcohol y drogas con la conducta delictual, por ejemplo Banay (1942), encontró que el 45% de los reclusos de la prisión de Sing Sing eran alcohólicos. Abram (1990), hizo el hallazgo que un 49% presentaría alcoholismo y un 31% trastorno por consumo de drogas. Cortés y Marín (1991) un 59,6% de trastornos por alcohol y un 55,3% por uso de drogas. En la muestra de este estudio se encontró que un 79,38% tenían trastornos por abuso y /o dependencia de alcohol y un 74,04% por abuso y / o dependencia de drogas. Es necesario que respecto del estudio de Cortés y Marín se aplicaron instrumentos y criterios semejantes en la realización de este estudio. A pesar de las más menos obvias diferencias que se pueden anotar para el caso, los datos parecen evidenciar un patrón psicopatológico semejante.

     En cuanto a los estudios extranjeros, los criterios para alcoholismo tienen un rango que va desde el 40% al 80%, lo cual depende del tipo de muestra elegida, el criterio diagnóstico seleccionado para alcoholismo y el cómo se ha manejado el criterio para abuso de sustancias incorporado en los criterios para el trastornos antisocial. En esta investigación constatamos una tasa de trastorno antisocial en co-ocurrencia con trastornos por abuso de alcohol y drogas de un 79,06%, el que se encuentra en concordancia con los hallazgos reportados en la literatura. Abram (1990) un 42,3% , recibieron diagnóstico por trastorno antisocial y trastornos por alcohol y drogas, en concordancia encontramos a Cortés y Marín (1991) los que encontraron que del 72% de los reclusos con diagnóstico por trastorno antisocial recibieron también el de trastorno por alcohol, y de estos un 61,5% presenta trastorno por uso de drogas.

      Creemos altamente necesario comparar nuestros resultados con datos de poblaciones sin características criminales, es decir con la población general, para lo cual hemos extraído los datos de prevalencia del DSM-IV, es decir de Estados Unidos, y también los datos extraídos de estudios realizados en nuestro país, en las ciudades de Santiago, Concepción e Iquique. Entonces, según el DSM-IV el trastorno paranoide se encontraría entre el 0,5% y el 2,5%; el trastorno esquizoide es poco frecuente; trastorno esquizotípico un 3%; trastorno límite un 2%; trastorno histriónico entre un 2% y 3%; trastorno narcisista menos del 1%; trastorno por evitación entre un 0,5% y 1%; trastorno dependiente altamente frecuente y por último el trastorno obsesivo-compulsivo un 1%. Ahora bien, en los estudios realizados en nuestro país los hallazgos fueron los siguientes: se encontró que el trastorno antisocial de personalidad en hombres presenta en Santiago una prevalencia vital del 1,92%, en Iquique el 2,44% y en Concepción el 3,42%. En cuanto a trastornos por dependencia de alcohol en Santiago existe un prevalencia del 8,3%, en Iquique de10,57% y en Concepción de 10,55% (Minoletti, A.,1999). Entonces es posible decir que los hallazgos encontrados en nuestra investigación son altamente significativos desde un punto de vista, psicológico y social, ya que las altísimas tasas de prevalencia vital y co-ocurrencia de trastornos en poblaciones de reclusos, nos indica la dificultad del tratamiento y la deficiencia del sistema actual. Cobrando especial relevancia para los análisis y diseños de investigaciones futuras.

VII CONCLUSION

     En relación al objetivo general planteado en los inicios de esta investigación, se concluye que la población masculina adulta de procesados del Centro de Detención preventiva presentan un perfil psicológico con altísimas tasas de prevalencia de trastornos de personalidad. El trastorno antisocial de personalidad presenta altas tasas de prevalencia y co-ocurrencia con otros trastornos.

     Respecto a la hipótesis general planteada se concluye lo siguiente, que existen altas tasas de prevalencia de los trastornos de personalidad con abuso/dependencia de alcohol y drogas, de acuerdo con las categorías diagnósticas del DSM-IV, lo que se corresponde con combinaciones de puntuaciones extremas en las dimensiones de personalidad postuladas por Cloninger, especialmente en el periodo adolescente de estos sujetos. Además, según lo anterior y el hallazgo del alcoholismo tipo II en co-ocurrencia con el trastorno antisocial nos lleva a pensar en las bases biogenéticas de dichos trastornos.

     Es importante destacar además, que así como el trastorno antisocial de personalidad en éste estudio es altamente prevalente, también lo es el trastorno límite, el paranoide, y el narcisista. trastornos que presentan en común la impulsividad, las dificultades con la autoridad, dificultades en relaciones interpersonales, las que son mas bien de desconfianza, egocéntricas, y faltas de empatía, lo que nos permite explicar las reincidencias en el delinquir, los tipos de delitos cometidos por estos sujetos, ya que por ejemplo personas con personalidades narcisísticas tienden a realizar estafas, de acuerdo a lo planteado por Marchiori..

     Entonces, de acuerdo con la problemática planteada en los comienzos de este estudio, con sus subsiguientes objetivos e hipótesis, y los hallazgos encontrados es posible plantear que nos vemos enfrentados a una problemática mayor, y altamente preocupante.

     En cuanto a las variables tipo de delito e historia delictual y su relación con las dimensiones de personalidad, se encontró que los sujetos presentan alta búsqueda de novedad, baja evitación del daño y baja dependencia de la recompensa, entonces, aunque las variaciones en la edad actual son mínimas con la edad adolescente, siendo en la edad actual levemente disminuidos dichos puntajes, esto es altamente preocupante ya que genéticamente estos sujetos sienten un deseo por las emociones nuevas, fuertes, y existe poco deseo por evitarlos, al igual que la recompensa social es poco importante, más bien la única recompensa válida para ellos es la del propio grupo (otros delincuentes). Entonces, estas variables se ven altamente influidas por estas dimensiones. Esto nos lleva a pensar que el trabajo si bien es cierto es importante con los mismos sujetos, también es necesario en sus comunidades, en sus familias, en sus hijos, tomando un carácter mas bien prioritario y de tipo preventivo.

     Los altos puntajes de búsqueda de novedad y las altas tasas de prevalencia de trastornos de personalidad y por uso de sustancias psicoactivas, nos da una visión de las dimensiones de este problema. Como es sabido, los múltiples trastornos es un indicador de muy pobre prognosis, ya que cualquier trastorno de personalidad se caracteriza por tener un patrón de conductas desadaptativas que imposibilita a los sujetos para ajustarse de manera eficiente al medio social, entonces, es altamente necesario realizar programas de intervención que traten cada uno de estas variables en forma conjunta, dando así un impacto mayor sobre la psicopatología y / o la disminución de las tasas delictuales.

     Es por ello que creemos que esta investigación será un aporte significativo para nuevas políticas de acción en cuanto a este tema que tanto preocupa alas autoridades, la sociedad y especialmente a aquellos que trabajamos con la salud mental.

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