TASAS DE PREVALECIA Y CO OCURRENCIA DE TRASTORNOS DSM - IV Y DIMENSIONES DE PERSONALIDAD EN RECLUSOS SOMETIDOS A PROCESO CRIMINAL

 

I. INTRODUCCIÓN

La presente investigación intenta otorgar una mirada al perfil psicológico de una población de hombres procesados que se encuentran en el Centro de Detención Preventiva (CDP) Santiago-Sur. El estudio de cada una de las características de personalidad implica replantear interrogantes desde el punto de vista interventivo clínico en aquellos individuos con una conflictiva delictual.

Llama la atención la diversidad de estudios realizados en este ámbito desde distintas perspectivas biopsicosociales.

Actualmente, con el desarrollo de las distintas disciplinas de las ciencias sociales, como son la antropología, la sociología, la biología y la psicología que han intentado explicar este fenómeno, se puede tener una visión mas amplia del mismo.

En relación a los factores etiológicos de la conducta psicopática y antisocial, se ha sostenido que estas conductas son consecuencia casi exclusiva del medio ambiente y que existe una estrecha relación entre variables de tipo social y el desencadenamiento y mantenimiento de la delincuencia. Una simple observación evidencia gran similitud de situaciones sociales entre la mayoría de las personas que ingresan en prisión. Situaciones tales como: grado de educación, tipo de familia, clase de trabajo del jefe de hogar, ambiente social, falta de escolarización, etc., son denominadores comunes en la mayoría de los internos de las prisiones. Estos internos suelen pertenecer a las capas más bajas, tanto económica como socialmente. Numerosos estudios han confirmado la relación existente entre determinadas características económicas, educativas, sociales y culturales con respuestas antisociales. Las situaciones sociales desfavorables son comunes a amplios sectores de la población, y sin embargo, es una minoría, aunque relativa y desgraciadamente numerosa, la que comete actos delictivos. Por otra parte, en sectores de población con situaciones sociales favorables, también se producen actos antisociales. Todo ello nos lleva a pensar que los factores ambientales no explican del todo, por sí mismos, la aparición de conductas antisociales (Chico y Ferrando, 1998).

El trastorno de personalidad antisocial se relaciona con el crimen, la violencia y la delincuencia. Las características esenciales incluyen antecedentes de trastorno de la conducta a un nivel crónico. Estos individuos tratan a los demás de manera insensible, sin preocupación aparente; parece que no sienten ninguna culpa, incluso cuando dañan a las personas más cercanas a ellos mismos. La excitación de aprovechar las oportunidades y manipular a los otros es su principal motivación (Chico y Ferrando, 1998).

Diversos autores han destacado la asociación que existe entre el consumo de alcohol y drogas y la conducta delictual. Particularmente, el consumo de alcohol tendría una considerable significación criminológica. Banay (1942) encontró que el 45% de los hombres ingresados a la prisión de Sing Sing eran alcohólicos y que había una asociación entre alcoholismo y delitos contra las personas. Gibbens y Silverman (1970) observaron que un 40% de los reclusos estudiados tenían una conducta de ingestión etílica que interfería en su ajuste social (citados en Cortés y Marín, 1991).

La delincuencia, en la actualidad, se ve particularmente vinculada con el consumo de drogas y alcohol. Cooper (1996) plantea que "Dado el hecho que la mayor parte de los sujetos son jóvenes, solteros y marginales, el consumo de marihuana, fármacos y alcohol se ha generalizado". En Chile, se ha visto que no es un fenómeno homogéneo, sino más bien asume características diferenciales, según sea el sexo, lugar de pertenencia, etnia, etc., de los sujetos involucrados en los delitos. La misma autora señala que estas diferencias son cuantitativamente significativas y cualitativamente relevantes, tanto para la génesis de políticas de prevención como para la rehabilitación en el ámbito de las unidades penales.

Según Cooper (1996) el "ladrón profesional" en general es adulto, se caracterizaría por consumir en forma ocasional alcohol, preferentemente. En el caso del "cogotero" de población su característica es ser un adulto bebedor excesivo o alcohólico intermitente. Los jóvenes delincuentes son los consumidores de drogas en forma preferencial. Consumen mezclas de alcohol y drogas, como fármacos y marihuana.

Cooper (1996) ha reportado que, entre algunos porcentajes de relevancia, encontró un 81,3% de condenados que consumían habitualmente alcohol, marihuana, y/o fármacos, agregando a este conjunto de elementos en algunos casos neopren, pasta base, cocaína, bencina, peyote, hachís, etc. Sólo un 18,7% de ellos consumía ocasionalmente alcohol y/o drogas. Los condenados que en el medio libre consumen exclusivamente alcohol en forma
habitual, alcanzan a un 15,3% del total ; los jóvenes que consumen exclusivamente marihuana, 7,4% ; los que consumen habitualmente mezclas de alcohol, marihuana y fármacos 25,5% ; los que consumen exclusivamente marihuana y fármacos 9,9%, etc. El resto utiliza distintas mezclas de alcohol, marihuana, fármacos, bencina, peyote, y en un bajo porcentaje de casos se encuentra la presencia de la cocaína y la pasta base.

Un estudio realizado por Cortés y Marín (1991) en una muestra de población penal, que van desde los 20 a 42 años, todos provenientes de sectores urbanos pobres, ingresados al Centro de Readaptación Social Metropolitano de Colina, arrojó que las tasa de prevalencia vital de los trastornos pesquisados son bastante altas, encontrándose un 53,2% de trastorno antisocial; 59,6% de trastornos por alcohol y un 55, 3% de trastornos por drogas. Además se encontró que un 72% de los reclusos con diagnóstico de trastorno antisocial también presentaban el de trastorno por alcohol, y un 64,3% de los diagnosticados como alcohólicos tiene un trastorno antisocial. En algo menos de dos terceras partes de los alcohólicos (60,7%) también se presenta algún diagnóstico de trastornos por uso de drogas, lo mismo que en el 64% de los diagnosticados con trastorno antisocial, casi dos terceras partes de los reclusos con trastornos por drogas (61,5%) o alcoholismo (65,4%). Un 61,7% de los reclusos recibió diagnósticos vitales por trastornos múltiples. De éstos, el 37,9% recibió los tres diagnósticos. El 21,3% recibió sólo uno de los tres diagnósticos y sólo el 17% no recibió ninguno. En suma, el 83% de los reclusos evaluados recibió algún diagnóstico.

Las altas tasas de trastornos por uso de sustancias, alcohol y otras drogas, pueden ser un indicador consistente con los planteamientos de Cloninger (1986) en el sentido de que patrones tridimensionales de personalidad diversos del trastorno antisocial frecuentemente presentan conducta antisocial cuando están complicados con el abuso de alcohol y otras sustancias que reducen la conducta de evitación del daño (Cortés y Marín, 1991).

Un estudio realizado por Reyes y Vergara (2000), en una muestra de condenados de 70 reclusos, con una edad media de 33 años, ingresados al Centro de Detención Preventiva Santiago Sur, arrojó que un 88,6% de los sujetos presenta al menos un trastorno de personalidad, siendo los más frecuentes al trastorno antisocial de personalidad con un 61,4%, el paranoide con un 38,6%, narcisista y esquizoide cada uno con un 34,3%. Además un 92,9% presenta trastornos por abuso y/o dependencia de sustancias; un 88,6% presenta trastornos en comorbilidad con abuso/dependencia de sustancias. Además, los sujetos presentaron alta búsqueda de la novedad, baja evitación del daño y baja dependencia de recompensa, de acuerdo a lo planteado por Cloninger. Cabe destacar que en éste estudio se utilizaron las entrevistas estructuradas SCID según el DSM-IV, y la TIPS para medir dimensiones de personalidad de Cloninger.

En un estudio realizado por Moraga y Ramírez (2000), en una población de condenadas, cuyas edades fluctúan entre los 18 y los 56 años, siendo el promedio de 31 años, ingresadas al Centro Penitenciario Femenino de Santiago, arrojó una alta tasa de prevalencia de trastorno por abuso/dependencia de drogas no alcohólicas siendo ésta de un 56,7%, seguido por el trastorno antisocial de personalidad con un 46,7%, el trastorno por abuso/dependencia de alcohol de 21,7% y el trastorno somatomorfo de un 15%. Además en las dimensiones de personalidad de Cloninger sus puntajes fueron menores de lo esperado, esto debido a que las mujeres en general puntúan menos que los hombres. Cabe destacar que en éste estudio se utilizaron las entrevistas estructuradas SCID según el DSM-IV, y la TIPS para medir dimensiones de personalidad de Cloninger, los mismos instrumentos utilizados en ésta investigación.

Cabe destacar que según la socióloga Doris Cooper (1996) aquellos delincuentes urbanos que cometen delitos sexuales presentarían preferentemente problemas psicopatológico graves. En cuanto a los delitos de homicidios en la gran ciudad, éstos se relacionarían principalmente con el alcohol y las drogas, en riñas, en el marco de pandillas poblacionales, o el hampa (ladrones) y a robos, o a la subcultura homosexual (por conflictos afectivos) y en muy pocos casos a problemas psiquiátricos.

Cooper (1996) también ha reportado que la mayoría de los actos violentos son provocados por hombres y en un buen número de casos, las víctimas son mujeres. Si la idea más aceptada es que la violencia no tiene un origen biológico, parece claro que la culpa de que los hombres sean más violentos es de la educación competitiva que reciben, algo que en muchos de los casos les provoca frustración. Es necesario plantear que la delincuencia a nivel femenino se encuentra en aumento, aunque en España por ejemplo, es de sólo un 5,2%.

Abram plantea que puede no ser la presencia del alcoholismo lo que está asociado con criminalidad, sino la incidencia del beber durante o inmediatamente antes de la comisión de un crimen. Esta autora señala también que los estudios que demuestran la relación alcohol - crimen no han controlado la psicopatología asociada, entonces, la vinculación observada entre alcohol y crimen puede ser un artefacto de la asociación entre alcohol y una tercera variable relacionada, por ejemplo, trastorno antisocial. En otra publicación Abram reporta que el alcoholismo covaria significativamente tanto con trastorno antisocial como con trastorno por uso de drogas, los cuales han demostrado una fuerte vinculación con criminalidad previa (citado en Cortés y Marín, 1991).

En un estudio efectuado por Parker, Levin y Harford (1996) donde se comparan los datos disponibles de una encuesta realizada en los EE.UU., sobre el abuso de alcohol y drogas, y los efectos del beber temprano en la juventud en la región de Moscú y los EE.UU. El análisis de los datos de las dos encuestas indica que una mayor proporción de la juventud rusa comenzó a beber por la edad de 12 años, pero que el beber temprano está asociado a un uso subsecuente del alcohol entre la juventud rusa y la americana. Se ha encontrado entre los jóvenes rusos que comenzaron a beber a los 12 años, una orientación antisocial, no existiendo datos sobre una orientación antisocial acerca de la juventud de EE.UU.

Un estudio realizado en Inglaterra, en 40 pacientes con dependencia del alcohol, incluyendo 15 pacientes con el desorden antisocial de la personalidad, los cuales fueron estudiados al término de los síntomas de deprivación, usándose una alta resolución de la emisión del fotón único de tomografía, tomografía del cráneo computarizada y los potenciales auditivos evocados del tallo cerebral. Encontrándose reducciones significativas en las medidas regionales cerebrales del flujo de la sangre en pacientes alcohólicos. El flujo bajo en las regiones frontales encontradas en el 67,5% de los pacientes fue asociado a la duración del consumo de alcohol, mientras que ninguna relación existió con la cantidad ingerida a diario. Los pacientes con el trastorno antisocial de la personalidad exhibieron una hipoperfusión frontal más marcada. Se encontró una atrofia significativa del cerebro, la cual estaba presente en 40% de los pacientes y no se correlaciono con la hipoperfusión frontal. Concluyéndose que los pacientes con el trastorno antisocial de la personalidad son más sensibles a los efectos tóxicos del alcohol. Alternativamente, el alcoholismo crónico conduce a la disfunción del lóbulo frontal reconocida como trastorno antisocial de la personalidad en el marco clínico (Kuruoglu et al., 1996).

Una investigación realizada en una población de hombres adultos, cuyas edades fluctúan entre los 45 y los 62 años, en Finlandia, acerca de la relación entre la conducta homicida y trastornos mentales graves, arrojó los siguientes resultados: las probabilidades de una conducta homicida son aumentadas al existir trastornos mentales graves. La esquizofrenia aumenta en 8 veces las probabilidades de un hombre de cometer un homicidio; el trastorno de personalidad antisocial asociado al consumo de alcohol aumenta las probabilidades de cometer homicidio alrededor de unas 10 veces (Hart et al., 1997).

En 1940, Jellinek propuso la categoría diagnóstica denominada " Alcoholismo familiar" la que se caracteriza por un comienzo temprano y un curso particularmente severo. Sin embargo después de años de ser negado, el interés por el tema ha revivido, de acuerdo a resultados obtenidos de estudios sobre gemelos y adoptados los que indican una posible predisposición genética para el alcoholismo. Dos tipos de investigaciones han sido desarrolladas desde este estudio:1) Comparación entre alcoholismo familiar y no familiar , y 2) comparación de niños de alcohólicos y niños de no alcohólicos.

Se han realizado dos grandes estudios sobre alcoholismo en gemelos. Uno, en Suiza, que encontró que había concordancia para el alcoholismo mas a menudo en gemelos univitelinos que en gemelos bivitelinos. El segundo, en Finlandia encontró que en gemelos idénticos había una mayor concordancia entre cantidad y frecuencia de alcohol pero no de las consecuencias adversas de la bebida. Existe una tendencia en los gemelos idénticos mas jóvenes a ser mas concordantes con las consecuencias adversas.

Un estudio Danés acerca de alcoholismo familiar realizada por Goodwin. D., Entrevistaron 4 grupos de sujetos, todos hijos de alcohólicos. Los grupos consistían en, 1) hijos de alcohólicos criados por padres adoptivos no alcohólicos, 2) hijas de alcohólicos criadas por sus padres adoptivos no alcohólicos, 3) hijos de alcohólicos criados por sus padres biológicos alcohólicos, y 4) hijas de alcohólicos criadas por sus padres biológicos alcohólicos. El promedio de edad para la entrevista en los 4 grupos de sujetos fueron de 30, 37, 33, y 32 años respectivamente. Emparejado con cada de los cuatro grupos hubo un grupo control igualado en edad y en las circunstancias de la adopción. Todos los adoptados han estado separados de sus padres biológicos en las primeras pocas semanas de vida y luego adoptados por no parientes. Encontrándose que, los hijos de alcohólicos presentaban cerca de 4 veces mas probabilidades de ser alcohólicos que los hijos de no alcohólicos, a pesar de que ellos fueron criados por padres adoptivos no alcohólicos o sus padres biológicos. Existe una mayor probabilidad a ser bebedores compulsivos ( definido como bebedor diario, y tomando 6 o más tragos dos o más veces al mes) o a tener trastornos de personalidad. De las hijas adoptadas de alcohólicos, el 2% fueron alcohólicas y un 2% adicional tenían serios problemas con la bebida, sin embargo no cumplen los criterios del DSM-III-R para alcoholismo. En el grupo control de adoptados, 4% eran alcohólicos . De las mujeres criadas con sus padres biológicos alcohólicos , 3% eran alcohólicos y un 2% eran bebedores problema. Ninguna de las mujeres control no adoptadas eran alcohólicas o bebedoras problema.

Nuestro interés por el tema surge al observar que en la realidad chilena, así como en la de otros diversos países, la delincuencia también parece vinculada al consumo de alcohol y drogas. Además, en algunos estudios se informa que en las poblaciones delictuales se encuentran significativas tasas de prevalencia de ciertos trastornos de personalidad.

Creemos que un estudio en nuestro medio al respecto es altamente importante debido a la escasa bibliografía nacional encontrada y, más aún, la línea temática generada ha sido fundamentalmente a partir de lo policial o lo judicial; de allí la necesidad de aportar en alguna medida desde lo psicológico y psicopatológico, lo que permitirá tener una visión más adecuada de un problema que ha sido considerado más bien de lo social que de lo psicosocial.

Por último, y como ya ha sido mencionado, esta tesis apunta a determinar el comportamiento de las dimensiones y la prevalencia y co-ocurrencia de los trastornos de personalidad, y por abuso/consumo de alcohol y drogas en reclusos, lo cual es cuantitativa y cualitativamente relevante, tanto para la génesis de políticas de prevención, tratamientos, así como para la reinserción social o rehabilitación.

1. Planteamiento del Problema

Considerando los elementos anteriormente señalados, el problema para el presente proyecto de tesis queda definido por las siguientes preguntas:

    1) ¿Cuál es la prevalencia y la coocurrencia de los trastornos de personalidad y por abuso/dependencia de alcohol y drogas en los hombres adultos reclusos en el Centro de Detención Preventiva Santiago Sur (ex Penitenciaria de Stgo)?

    2) ¿Cuál es el comportamiento (distribución) de las dimensiones de personalidad (definidas por Cloninger) en tal población?

    3) ¿Qué tipo de relación se evidencia entre los grupos diagnósticos categoriales (DSM IV) y el comportamiento correspondiente a nivel dimensional?.

    4) ¿Cuál es la relación existente entre los trastorno de personalidad y el tipo de delito por el que se encuentran procesados los reclusos bajo estudio?

    5) ¿Cuál es la relación existente entre las dimensiones de personalidad definidas por Cloninger y el tipo de delito de que se acusa a los sujetos?

2. Objetivos

2.1. Objetivo General

Contribuir a definir el perfil de los problemas de salud mental prevalentes y el perfil psicológico de la población masculina adulta que se encuentra enfrentada a la justicia penal en Santiago de Chile.

2.2 Objetivos Específicos

    a) Establecer la prevalencia de los trastornos de personalidad y por abuso/dependencia de alcohol y drogas (DSM - IV), en los reclusos procesados del C. D. P. Santiago Sur.

    b) Establecer la co-ocurrencia de los trastornos de la personalidad, abuso/dependencia de alcohol y drogas, en los reclusos procesados del C. D. P. Santiago Sur.

    c) Establecer la distribución de las tres dimensiones básicas de la personalidad (definidas por Cloninger) en la población de reclusos procesados en el C. D. P. Santiago Sur.

    d) Conocer y describir el comportamiento de las tres dimensiones básicas de personalidad definidas por Cloninger asociadas a trastornos DSM IV y al plano criminológico en los reclusos procesados del C. D. P. Santiago Sur.