2. Cómo te conviertes en fumador, sin apenas darte cuenta

Casi todos los fumadores han comenzado antes de los 18 años. Cada vez nos encontramos con más niños que comienzan a probar sus primeros cigarrillos en edades muy tempranas, aunque lo normal es que el inicio se dé en la adolescencia (etapa de cambios y descubrimientos de nuevas experiencias). Los primeros cigarrillos suelen ser desagradables pues producen mal sabor de boca, tos, náuseas, mareo… pero poco a poco y conforme se sigue experimentando se irá produciendo tolerancia y dependencia a la nicotina pasando de fumar de vez en cuando (como si de un juego se tratara) a consumir diariamente y terminar convirtiéndote en fumador empedernido. Hay mucha publicidad en contra pero también la hay muy sutil y encaminada al consumo, sobre todo para que los jóvenes lo prueben, lo experimenten en las fiestas, en los botellones, en las juergas o en la necesidad de sentirse interesantes y mayores... Sin apenas darte cuenta irás fumando cada vez más hasta terminar no pudiendo controlar el consumo.

La mayoría de los consumidores relatan lo mismo: al principio se prueba, se fuma casi por tontería, porque mis amigos lo hacen, porque tengo un día triste, porque he tenido un disgusto, porque he reñido con alguien, por imitar a mis padres o amigos, para no ser diferente, para ligar… Son muchas las situaciones que pueden condicionarte a comenzar, pero ¡OJO! ¡Son muchos los inconvenientes que aporta el tabaco!. El tabaco además de ser perjudicial para la salud entorpece los procesos cognitivos y aunque aparentemente te relaje, una vez dependas de él, todo se volverá en tu contra, la relajación durará muy poco y la ansiedad por consumirlo te ocupará la mayor parte del día y de la noche. ¡Mientras tú estés despierto el tabaco será el centro de tu atención!

Mientras eres joven no te das cuenta de los trastornos que acompañan al tabaco, pero con el paso de los años la mayor parte de las funciones fisiológicas van sufriendo un deterioro lógico debido a la edad y este deterioro aumenta considerablemente con el consumo. En general, casi todos los fumadores son conscientes de que fuman por adicción, muchos querrían fumar menos y poder controlar el nº de cigarrillos consumidos pero tras muchos intentos terminan comprobando que esto les resulta muy difícil e incluso imposible. En muchas ocasiones los que han intentado dejarlo vuelven a caer y una vez que han caído no sólo recuperan los cigarrillos no fumados sino que terminan fumando mucho más que antes de intentarlo. ¡Mientras hay adicción no hay posibilidad de control! ¡Cuando hay adicción es mucho más difícil fumar menos que dejarlo definitivamente!

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