Para Dejar de Fumar Sólo hay que Intentarlo

Autora: Dª Ana Mª Bastida de Miguel
Licenciada en Psicología - Máster en Psicología Clínica
Psicoterapeuta por la EFPA/COP
Postgrado en Medicina Psicosomática y Psicología de la Salud
Miembro del SEPCyS (Sociedad Española de Psicología Clínica y Salud)
Miembro de la SEPD (Sociedad Española de Patología Dual)
Miembro de la EMDR (Sociedad Española de Desensibilización y Reprocesamiento por MO)
Colegiada R-00478 / PAM-008

Introducción

Fumar es un hábito que se adquiere no sólo por la dependencia física que genera la nicotina, sino también por una dependencia psicológica adquirida con cada uno de los cigarrillos fumados, con cada una de las caladas dadas ante situaciones de lo más variadas y diversas. Cuando fumamos estamos introduciendo en nuestro organismo una serie de sustancias que, debido a sus características, provocan sensaciones que resultan más o menos placenteras a corto plazo pero, que inevitablemente, conllevan unas consecuencias a medio y largo plazo muy perjudiciales para la salud.

El tabaco está socialmente aceptado pero esto no implica que no sea un producto altamente tóxico, adictivo y, como tal, una droga. Contiene, entre otras muchas sustancias peligrosas para la salud, “nicotina” que es una sustancia muy adictiva y muy tóxica. Esta sustancia fumada en forma de cigarrillos, se absorbe a través del árbol bronquial y los alvéolos pulmonares y en menos de 10 segundos atraviesa la barrera hematoencefálica llegando rápida y directamente al cerebro, por este motivo la administración por esta vía es tan eficaz y tan rápida como si se administrara por vía intravenosa. La nicotina es un estimulante muy potente del Sistema Nervioso Central y del Sistema Nervioso Periférico, eso explica su gran potencial adictivo, su rapidez de acción y su poder reforzante, siendo la nicotina la responsable de que el consumo de tabaco se convierta en una drogodependencia y como tal condiciona el que mucha gente que prueba los cigarrillos se “enganche” y le resulte tan difícil dejarlo a pesar de los daños que pueda ocasionarle.

El tabaco constituye un grave problema para la salud pública y actualmente nos enfrentamos a una auténtica epidemia en términos de salud. Cada vez nos encontramos con mayor incremento de fumadores. El consumo en muchas ocasiones se inicia en la niñez o en la adolescencia y abarca hasta la juventud y la edad adulta, que es cuando definitivamente se consolida la adicción y la dependencia a la nicotina. La nicotina cumple un gran número de funciones a corto plazo pues aparentemente permite manejar estados de ánimo negativos, reducir el estrés o la ansiedad, afrontar mejor diversas situaciones…, pero a largo plazo la evidencia muestra que el 50% de las personas que fuman van a sufrir serias enfermedades e incluso van a morir a causa del tabaco.

Nuestro organismo conforme se va habituando a esta sustancia (al igual que cualquier otro tipo de droga) se va produciendo “tolerancia” de tal forma que requiere unos niveles mínimos de concentración en sangre para poder seguir "disfrutando de sus efectos” y evitar el “síndrome de abstinencia” que puede producirse por la falta de nicotina. Cuando este nivel disminuye aparece la necesidad de fumar para "conseguir" la cantidad necesaria de esa sustancia, que el organismo demanda para poder funcionar al mismo ritmo que le marcaba la nicotina. La necesidad de esos niveles mínimos, que cada vez irán siendo mayores, supone una auténtica “dependencia física”, esta dependencia física es la que va a generar toda la sintomatología que se produce cuando se intenta abandonar el consumo. Además de esta dependencia física también se produce una gran “dependencia psicológica” debido al condicionamiento producido por las muchas repeticiones y asociaciones acontecidas ante cada una de las situaciones en las que continuamente se realiza el acto de fumar. Son miles de repeticiones y asociaciones las que se producen ante las más diversas situaciones, de tal forma que terminamos por no saber estar ante ellas sin tener un cigarrillo en la mano. ¡El cerebro aprende por repetición y si, como ocurre en este caso, se da dependencia física y psicológica el aprendizaje aún es mayor!

¡PARA DEJAR DE FUMAR SÓLO HAY QUE INTENTARLO Y SI OTROS YA LO HAN LOGRADO TÚ TAMBIÉN PODRÁS CONSEGUIRLO!