12. Reflexiones y preguntas frecuentes

Desde que he dejado de fumar no consigo concentrarme en nada, estoy mucho más alterado

Es un síntoma normal y consecuencia de la dependencia física y psicológica a la que has estado sometido pero remitirá a las pocas semanas de haber dejado los cigarrillos. En muy poco tiempo irás recuperando la funcionalidad perdida y podrás realizar cualquier actividad con mucha mayor facilidad que cuando fumabas, tu cerebro funcionará mucho mejor y tu mente estará mucho más despejada, pues habrás dejado de ser esclavo del tabaco y habrás recuperado tu libertad, por lo que podrás encontrarte mucho más a gusto al no depender del tabaco.

Antes no tosía pero ahora que lo he dejado toso más y me encuentro fatal

También esto es normal pues durante los primeros días y hasta las tres o cuatro primeras semanas, después de haber dejado el tabaco, es normal toser más de lo habitual, también es normal que aparezcan flemas e incluso que moleste la garganta. Estos problemas se deben a que el organismo tiene que autolimpiarse y adaptarse necesariamente a la nueva condición y para ello pone en marcha todo un sistema de autolimpieza destinado a eliminar todos los elementos tóxicos que le hemos ido introduciendo al fumar y que le va a permitir recuperar funciones que, debido al tabaco, había perdido (capacidad respiratoria, olfato, gusto…). Una vez el organismo haya realizado este proceso intensivo de limpieza desaparecerán estos síntomas que son indicativos de que nos estamos recuperando. Es como cuando hacemos una limpieza a fondo en una casa abandonada al polvo durante mucho tiempo, cuando comenzamos a limpiarla no sabemos ni por dónde empezar, se levanta y sale tanto polvo que no podemos respirar, parece que nunca vamos a terminar, que va a ser imposible quitar tanta porquería, todo se pone perdido incluso mucho peor que antes de iniciar la limpieza, parece que manchamos más de lo que limpiamos, pero conforme vamos avanzando y controlando todo va tomando otro cariz hasta alcanzar un estado tan satisfactorio que no nos arrepentimos de haberlo iniciado sino todo lo contrario, nos sentimos tremendamente orgullosos por el resultado obtenido.

No me está costando ningún esfuerzo; lo estoy consiguiendo sin problemas; me está resultando mucho más fácil de lo que yo pensaba; me encuentro tan a gusto en esta fiesta que, sólo por esta vez, me voy a fumar un cigarrillo pues por uno no pasa nada puesto que yo controlo perfectamente.

No lo hagas. Está genial que no te esté costando ningún esfuerzo, que lo estés consiguiendo sin ningún problema, que te resulte mucho más fácil de lo que tú creías, esto se debe a que estás utilizando unos recursos adecuados pero no te autoengañes ni te confíes, ni te cuentes películas equivocadas, muchas de las recaídas ocurren justamente por este tipo de autoengaños, por ese exceso de confianza, porque nos creemos y nos contamos que por uno no pasa nada. Recuerda siempre que ese cigarrillo supone entre un 80 y un 90% de probabilidades de recaída. Es el punto de partida para volver a fumar, en poco tiempo volverás a permitirte otros “en determinadas situaciones” y terminarás fumando “en cualquier situación” lo mismo que fumabas antes e incluso, si no pones los medios y vuelves a retomar lo iniciado, más. El “NO” tiene que ser para siempre y no ceder nunca ni siquiera por una sola calada.

He vuelto a fumar un cigarrillo, lo he echado todo a perder para qué continuar con el esfuerzo

Ha sido un error, pero que el error te sirva para aprender de él y no para lamentarte y echar todo tu esfuerzo y todo lo conseguido hasta ese momento por tierra. Aún estás a tiempo y nunca es tarde para volver a intentarlo, tan sólo ha sido un error del que si aprovechas la lección puedes aprender mucho de ello para no volver a cometerlo. El error cometido te ha servido para darte cuenta de lo que no debes hacer. ¡Que un tropiezo no se convierta en un abandono sino en todo lo contrario en seguir luchando para seguir fortaleciéndote en tu lucha por el abandono definitivo!.

Esta vez sí que lo he intentado muy en serio, pero he vuelto a caer, ya estoy fumando como antes

Dejar de fumar es un proceso en el que, al igual que ocurre con otras drogas, se producen recaídas, pero también es un proceso en el que cada intento para abandonar el consumo supone un paso adelante hacia el gran objetivo que te has propuesto, dentro de esa larga escalera es un peldaño ganado, es un peldaño muy pero que muy grande. Si has conseguido estar un tiempo sin fumar (horas, días, semanas), ya sabes que puedes vivir sin tabaco, que puedes hacerlo pues ya lo has demostrado. ¡Que el error te sirva para aprender y para sacar conclusiones que te permitan seguir avanzando! ¡Piensa en qué te equivocaste y vuelve a intentarlo tantas veces sea necesario que al final tú serás el vencedor!.

¿Se puede fumar menos?

Rotundamente “NO”, está más que demostrado que resulta mucho más difícil fumar menos que dejarlo definitivamente como muestra el hecho de que ¡la gran mayoría de los que lo han intentado no lo han conseguido!. La nicotina es una sustancia altamente adictiva y por tanto no permite un consumo “controlado” sino todo lo contrario o ¡Todo o nada!. Si has desarrollado dependencia a la nicotina y tienes un determinado patrón de consumo (por ejemplo, fumas 20 cigarrillos/día) es muy difícil que puedas mantenerte fumando 4 ó 5 cigarrillos/día. Esa reducción sólo dura unos días, pero rápidamente vuelves al consumo inicial e incluso más. Seguro que conoces a algunos fumadores que después de estar un tiempo, incluso años, sin fumar, un día en una fiesta (una boda, una cena, un acontecimiento importante) se fuman un cigarrillo y a partir de ahí vuelven rápidamente a convertirse en fumadores. Esto se debe al poder adictivo de la nicotina y es la nicotina, la que “controla” y no la persona. La dependencia física y psicológica adquiridas impiden el autocontrol. Si realmente quieres dejar de fumar, debes tener muy claro que, en general, quienes disminuyen el consumo vuelven a recuperar en muy poco tiempo la misma cantidad de cigarrillos fumados anteriormente, es como si el cerebro intentara recuperar el tiempo perdido. ¡Es mucho más fácil dejarlo por completo que intentar fumar menos! No olvides que el objetivo es dejar de fumar por completo, no te conformes con una disminución, que con muchas probabilidades te conducirán, en poco tiempo, a volver a fumar lo mismo que fumabas antes e incluso más.

¿Cuánto tiempo tengo que estar sin fumar para poder decir que he dejado de fumar definitivamente?

No hay un plazo establecido para poder decir que has conseguido dejar de fumar definitivamente. Cada día que no fumas has dejado de fumar; cada vez que te apetece pero no lo has hecho, has dejado de fumar; cada vez que te han ofrecido y has dicho no, has dejado de fumar… Se trata de repetirlo y repetirlo hasta que ya no tengas que pensar en ello pues con la repetición el éxito estará garantizado. Los distintos estudios realizados entre miles de personas que han dejado de fumar consideran que se ha conseguido el éxito a partir de los doce meses de abstinencia. Después de ese tiempo, lo más importante es seguir recordando lo fácil que fue iniciar el consumo, lo difícil que fue dejarlo (aunque aparentemente te resultara muy fácil) y los motivos para no volver a fumar jamás. Algunos han vuelto después de años sin fumar pero si analizamos cómo sucedió podemos comprobar que siempre fue de la misma manera “fumando un primer cigarrillo” con este primer permiso vinieron otros y después otros hasta desandar todo lo andado. Por tanto ¡Nunca hay que relajarse por mucho que creamos que ya lo tenemos superado! ¡El volver a comenzar se produce sin apenas darte cuenta! Tras un permiso viene otro y otro y otro… hasta volver otra vez al origen: ¡al consumo inicial! ¡El tabaco atrae demasiado no permitas que te engañe! ¡El tabaco seguirá intentándolo y si él lo hace porqué no tú!

¿Cuánto duran las ganas de fumar?

Las ganas de fumar duran muy poco, apenas unos segundos. En el proceso de dejar de fumar es completamente normal que aparezcan las ganas de fumar y esto cada vez que se dé una situación en la que antes fumabas. Cuando se dé esta situación no debes vivirla como un problema, sino como parte del aprendizaje que debes afrontar. También es normal que te cueste más al principio, pues las ganas de fumar se deben a la dependencia física generada por la nicotina y a la dependencia psicológica producida por el condicionamiento que se ha ido gestando gracias a la continua asociación entre las diferentes situaciones y los cigarrillos fumados. Es importante que sepas que esto ocurre pero también es muy importante que lo controles, lo antes posible, para que las ganas de fumar desaparezcan también lo antes posible. Estas ganas de fumar cada vez serán más distantes hasta que desaparezcan definitivamente. Cada vez que aparezcan piensa en todas las veces que has controlado la situación y que has ganado al no fumar el cigarrillo. Al encontrarnos en un proceso de aprendizaje; cuantas más veces se repita, el hecho de no fumarlo, mejor pues más potenciaremos el descondicionamiento al tabaco. ¡Si lo has conseguido en otras ocasiones también podrás en ésta y en todas las que puedan presentarse! ¡En tu mano está el conseguirlo! ¡Eres tú quien puede ganar la batalla! ¡Una vez iniciado el camino es cuestión de seguir andando hasta llegar a buen término!.

¿Engordaré si dejo de fumar?

No necesariamente. Este aspecto genera mucho temor en muchas de las personas que quieren dejar el tabaco y este miedo, en algunas ocasiones, impide el tomar la decisión. Es cierto que la nicotina quita el apetito debido a diferentes mecanismos, pero no es obligatorio engordar, no todos los que dejan de fumar engordan necesariamente. Se pueden ganar 2 ó 3 kilos, bien por la ausencia de nicotina, bien por la ansiedad producida por el síndrome de abstinencia que te lleva a calmarla comiendo más. No hay que tener ningún miedo pues esto se puede controlar. ¡Que el presente no te impida tomar decisiones, hay que mirar al futuro!

Si aumenta el apetito, recuerda que esto forma parte de la desintoxicación pero también pasará, de ahí que mientras dura, se pueden tomar algunas medidas como:

  • comer alimentos con pocas calorías: (frutas, yogures, verduras, frutos secos…) evitando el picoteo a base de galletas, pastas u otros alimentos con alto contenido calórico.
  • beber agua abundante: servirá no sólo para no engordar sino también para calmar la sed, para reducir la ansiedad debida a la ausencia de nicotina y para eliminar la nicotina acumulada en tu organismo, además de otras muchas sustancias tóxicas de las que se compone el tabaco.
  • hacer ejercicio físico: (caminar, subir escaleras, dar paseos, nadar, andar en bicicleta…) el ejercicio no sólo te ayudará a no engordar sino también a encontrarte mucho mejor pues te calmará la ansiedad al potenciar con el ejercicio la producción de serotonina (neurotransmisor que mejora el estado de ánimo, regula el apetito generando saciedad, mejora las funciones cognitivas…) además de liberar adrenalina y opiáceos endógenos que nos permitirán incrementar la sensación de bienestar aliviando con ello los posibles síntomas ansiógenos o depresivos que pudieran aparecer con el síndrome de abstinencia.
  • practicar la relajación: tanto a través de la respiración profunda (inspirar lentamente por la nariz, mantener y expirar lentamente por la boca) como a través de la relajación muscular progresiva (trabajamos diferentes zonas musculares para aprender a discriminar fácil y voluntariamente tensión-relajación como elementos opuestos e incompatibles). Con la relajación aportaremos no sólo oxígeno sino que ayudaremos al organismo a limpiar la nicotina que contiene, además de controlar y vencer la ansiedad.

El beneficio que supone no fumar no se puede comparar con los muchísimos inconvenientes que pueden derivarse de fumar y desde luego la ganancia de peso supone el menor de los problemas. Los inconvenientes son muchos y difícilmente controlables pero la ganancia de peso es algo que sí podemos controlar, simplemente vigilando la dieta y haciendo ejercicio físico. También las técnicas cognitivas de autocontrol pueden ayudar mucho para que el recorrido por el camino elegido resulte más fácil.

¿Los puros son menos peligrosos?

Rotundamente NO. Cualquier forma de consumir tabaco es adictiva y peligrosa. Hay fumadores que dejan de fumar cigarrillos y después de un tiempo comienzan a fumar puros, o puritos, o cualquier otro tipo de cigarrillos, creyendo que es diferente y que así van a fumar menos. En todos los casos se ha visto que terminan fumando tanto como antes, pues también los puritos producen adicción aunque, aparentemente, no se inhale tan profundamente el humo. El humo del puro, al tener un grado de acidez diferente, se absorbe directamente a través de la mucosa bucal, por lo que no hace falta inhalarlo tan profundamente como el del cigarrillo, también hay que tener en cuenta que el humo se mantiene durante más tiempo en la boca, con lo que aumenta la incidencia de cáncer de boca o cualquier otra patología buco-dental. Algunos fumadores piensan que los puros son más inofensivos porque no se tragan el humo, en realidad no necesitan tragarlo porque todos los elementos patógenos se absorben directamente a través de la mucosa de la boca. Tampoco hay que olvidar que la dependencia psicológica es mucho más difícil de combatir que la física, de ahí que el puro no contribuya en absoluto a eliminarla.

Podríamos continuar argumentando dudas, reflexiones o preguntas sobre todo aquello que se nos pueda ocurrir pero hay algo que es fundamental y que nunca debemos obviar:

¡Buscar soluciones y alternativas que nos ayuden a dejar de fumar y en consecuencia a controlar nuestra vida!

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