PSICOLOGIA DEL DEPORTE

Parte I: 9. El Líder en el Deporte

Por: Dr. Jorge G. Garzarelli
Universidad del Salvador (Argentina)

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De acuerdo con su etimología la palabra “leader”, proveniente del inglés “to lead” (conducir, dirigir), significa aquel que guía, que conduce a un grupo, el que lleva a feliz término alguna acción esperada determinada o algún proyecto de equipo.

El lider siempre es una persona que se destaca de entre un grupo de semejantes por alguna razón individual. El lider dentro de cualquier grupo de personas, o en este caso particular, un equipo deportivo, se hace cargo no de las personas en si, sino de varios aspectos íntimos concientes o no de las mismas. Nos referiremos a ellos como “sus deseos”.

El lider deberá conducir no arbitrariamente, porque cuando lo hace nos hallaremos con un grupo enfermo de personas, no acorde tanto con valores éticos como con las reglas y normas específicas del juego del cual se trate. Normas que por lo general son históricas, aceptadas globalmente y poco permeables a los cambios. Estas reglas y normas hacen a la forma singular de cada juego. Cualquier modificación de las mismas, podría cambiar la esencia del deporte. Lo mismo podría ocurrir con tareas laborales aunque aquí el tratamiento es más flexible.

Toda norma sostendrá en su interior y forma, el estilo de cada actividad deportiva. En un grado más profundo también guardará celosamente su origen, historia y sus futuras proyecciones y articulaciones. Será el lider principalmente quien tendrá siempre claro “cumplir” con la norma que forma parte de su Etica deportiva. El se hará cargo del deseo de su equipo tanto como de las reglas aprobadas para el juego y aceptadas implícita y concientemente por cada jugador.

El juego podrá variar en su estilo, fortaleza, plasticidad, elegancia, historicidad, etc.etc, pero no en su contenido. El lider estará allí para “sellar” la forma original. Pero, será el equipo el que proyectará, depositará, aclarará sus deseos deportivos y aún los personales (los cuales merecerán ser concientemente aclarados y despejados), sobre la figura del capitán, de su jefe. No obstante, cada miembro del equipo jugará celosamente acorde con su propia responsabilidad.

El juego en cuanto a normas es un sumatoria de responsabilidades compartidas. El equipo lo sabe y estos aspectos ligados a la historia del grupo, su grado de empatía interpersonal, su anhelo de éxito, sus habilidades técnicas tanto físicas como psicológicas, su grado de solidaridad personal, forman una “estructura de sostén”que se manifiesta claramente en el denominado “sprit de corp”. El lider no solo aceptará y respetaráa el “espiritu de cuerpo”sino que dispondrá en forma activa sus propios recursos para mantener el mismo, tanto en los éxitos como en las derrotas, sobre todo en éstas últimas.

El es quién, aglutinará, condensará deseos positivos de su equipo con los que formará “unidades de trabajo”,sin soslayar o rechazar aquellos que no hacen directamente o bien a la forma o estilo de juego o al momento histórico del grupo acorde con las vicisitudes del equipo. Solamente tomará cuenta de ellas y las reservará para utilizarlas en una ocasión más propicia. También será necesario que, toda vez que algún concepto surgido del grupo no coincida en algún grado con los objetivos establecidos o proyectos de juego planeados, aclare el porqué no de su utilidad para los mismos. Muchas veces un contraconcepto guarda una forma verídica de juego que si bien no coincide con los planteos actuales, puede ser usado parcialmente como sostén de otra estructura novedosa en el futuro.


ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DEL LIDER

Algunas de las características que se espera posea un lider deportivo son la iniciativa, la creatividad, la originalidad, sus habilidades técnicas, sus condiciones psicológicas, su madurez emocional, su capacidad de entendimiento comprensión y acción, la rápida percepción de situaciones, el respeto por el otro, la sincronicídad empática, la pedagogía activa, sus habilidades resolutivas, la lealtad in transigente, la honestidad, el aceptamiento de errores, la plasticidad, la adquisición de nuevos conocimientos, su responsabilidad, su tendencia a la delegación, el cuidado y defensa de su cuerpo, la generosidad en el reconocimiento del “nosotros”, el fortalecimiento del espíritu de cuerpo el entendimiento del error como una fuente reflexiva de nuevos conocimientos, etc.

Son éstos obviamente, solo algunos, a nuestro parecer, de los más importantes factores que hacen a un líder ideal. A estos aspectos enumerados anteriormente se pueden incluir todos aquellos factores positivos singulares y característicos de la personalidad del líder mas allá de su contacto con lo deportivo.

Digno de destacar, es el hecho que un líder no hace de meras expectativas o expresiones de deseos de los miembros del equipo. El mismo debe poseer una estructura de personalidad que no solamente reciba y sostenga estas proyecciones, sino que pueda actuar en forma eficaz y positiva con todo aquello que sobre él se ha depositado. El líder, asimismo, no podrá considerarse un “privilegiado” o un “elegido”, lo cual lo colocaría en un “status”místico, no acorde con lo que el deporte significa, sino que deberá actuar en relación directa con la responsabilidad que el grupo espera de él.

Que el líder pueda sentirse gratificado por este temporal reconocimiento, pertenece a un hecho que forma parte de las condiciones necesarias para consolidar estructuras humanas, las que sí, recorremos la historia observaremos siempre estuvieron presentes en toda institución.

Si bien hubo líderes de diferentes tipos, cada uno de ellos compartiendo conceptos comunes, se diferencian notablemente acorde no solo por aspectos personales sino acorde con la institución a la que pertenecen y respetan. De aquí la enorme influencia que las mismas ejercen sobre los deportistas.

EL LIDER “EQUIVOCADO”

El “endiosamiento” de un líder deportivo, en casos particulares, tiene como sustrato más de una realidad. No solo encontraremos hechos como el fanatismo (del cuál nos ocuparemos más adelante), sino cuestiones que van tanto de lo individual como nacional, entre las cuáles es fácil advertir las tendencias de la economía, los factores de poder, la cultura política imperante, la presencia de los medios de comunicación (factores más que importantes, imprescindibles en la actualidad y que tanto han beneficiado a la difusión de los deportes) que de hecho generan en las grandes masas fuertes presiones emocionales, haciendo sentir al líder como el representante de todo un barrio, provincia nación o a veces continente, hasta el punto de identificación enferma que los lleva a desequilibrar sus formas racionales de pensamiento o comportamiento.

Muchas veces el líder “patológico” así enfermo, es llevado sin querer a ese lugar.
Lamentablemente la historia del deporte está plagada de estos ejemplos nocivos que actúan en forma inmediata y negativa sobre grupos de personas cuya madurez emocional no corresponde a los patrones corrientes.

El líder deportivo natural puede soportar una cierta y determinada cantidad de proyecciones. Según su estructura, se defenderá activamente de todo aquello que no tenga que ver con el deporte. De no hacerlo así, podrá verse incluido en cuestiones de índole íntima que operarán en contra de su persona, de su rol y del equipo al que pertenezca.


LA IMAGEN PUBLICA DEL LIDER


Generalmente el líder como el entrenador o director técnico , son los que reciben en mayor grado la aceptación o el rechazo del público. Y esto es así en virtud de la imagen que estas personas proyectan en el público. Es este el que en particular posee una gran estima sobre las proezas del líder, su manejo de las situaciones, su personalidad, su estilo. De este modo, el líder, así también como los directores técnicos, suelen convertirse en “paradigmas”, modelos que son apreciados mientras “ganan”, pero que son fácilmente desvalorizados cuando el equipo pierde. Muchas veces el olvido o la ignorancia juegan un triste papel en las vidas de los deportistas.

De este modo, la imagen del líder en el público se ve afectada por múltiples factores entre los cuales se destaca un papel que muchas veces se le asigna. El líder será una especie de “chivo emisario” que deberá “cumplir” a pie juntillas todas las resoluciones, ilusiones, esperanzas, deberes, que se le ha depositado. Cuando éste no cumple, la frustración general produce un sentimiento de agresión que es colocado en el capitán o en el entrenador, agresión que una vez racionalizada es justificada. Es aquí el momento del “botellazo”, la piedra, el insulto, es decir, de la descarga emocional del público, que la mayoría de las veces posee en su interior altos contenidos de personalidad.

La gloria para el vencedor o el ganador y la desvalorización para el perdedor e suna actitud tan antigua como los mismos deportes.


Por estos motivos, el deporte que posee una capital importancia para el desarrollo integral y orgánico de los pueblos, sirve de una poderosa “catarsis” que si bien en muchos momentos es despótica e injusta, ayuda a los pueblos a mantener un cierto equilibrio psíquico, no solo en aquellos que lo practican en forma activo, sino para aquellos que como espectadores muchas veces son “mas jugadores que los mismos jugadores”.

Dentro de este aspecto global, el líder ejercerá una atracción predominante, casi siempre irracional que mucho más tiene que ver con la pasión que con lo intelectual. Sobre el líder se proyectan también aspectos infantiles que no han madurado y que de este modo podrían hallar un canal de salida mucho más facilitado. Lo subjetivo predomina sobre lo objetivo.

Un líder siempre deberá ser el superior, el que todo lo puede, el que todo lo realiza sin esfuerzo, alguien así como una especie de padre ideal. Al líder pueden perdonársele algunos errores personales, pero en el campo de juego, deberá ser siempre el mejor. Uno de los factores que dan origen al fanatismo halla aquí su mejor raíz.

El líder no estará exento de ciertos rituales que varían según el deporte, el folklore, la nacionalidad. El líder será el que tendrá acceso al acto de izar banderas, el primero en recibir condecoraciones, encender las llamas olímpicas, el descorche del champagne. A él asimismo, se le brindarán los más pulidos homenajes, ya que se lo deberá mantener la mayor cantidad de tiempo posible, ya que muchas supersticiones y necesidades elementales son las que rondan alrededor de su figura. El líder para muchas sociedades pasa a ser un “héroe” nacional y si lo consideramos desde la misma sanidad social, por qué no encuadrarlo?.

Cabe aclarar que según el tipo de deporte que se realice el líder, tendrá diferentes características, pero en el fondo de su personalidad, todos ellos tendrán una misma unidad de ajuste. Todos deberán ser lo suficiente estables y poseer las virtudes o características anteriormente enunciadas para poder jugar su papel activa y ajustadamente acorde con lo esperado de ellos. El líder siempre será el “líder de las esperanzas”, no sólo de las propias, sino de las de su equipo, su club, su barrio, sus seguidores, su institución y en muchos casos, su propio país. Un líder en “país extranjero”está sujeto a la ambivalencia, por un lado es sentido como “uno de los nuestros”, y por otro jugando “en contra”.

Por supuesto que aquí también dependerá de que país se trate, ya que no es lo mismo Italia o España, que conforman nuestra mayor población que China o India, países con los cuáles nuestro país guarda pocos vínculos migratorios, por lo menos hasta el momento.

Pero hay una característica que dentro de lo que denominamos imagen pública, el líder debe poseer, y es el “carisma” la que pertenece al campo de la ilusión social. El carisma se manifiesta como propia de determinadas personalidades sobretodo en el área política. El estilo carismático del líder coayuva a su imagen social agrandándola y magnificándola a veces hasta niveles insólitos lo cuál lo hace singular e irrepetible. Al lado de la función carismática, encontraremos lo que French & Raven (1959), señalan como poder referencial.
Este poder está dado por la atracción que el líder ejerza sobre el público y está netamente sostenido por las habilidades específicas, su experiencia, su nivel intelectual, su apariencia personal. Este poder de referencia efectiviza en los demás lo que hemos llamado identificación grupal. Es en estos casos que el líder llega a ser un modelo, un ejemplo a seguir.

Merece destacarse el hecho de que un líder si bien debe poseer una personalidad innata como para poder sostener este rol, debe desarrollarse en forma paulatina y estará ampliamente condicionado por factores situacionales y el entorno y tiempo que le toca vivir. La percepción, comprensión y actuación plástica del líder acorde con las diferentes experiencias deportivas, hará que se comporte del estilo más aproximado a lo esperado. Un entrenamiento de la flexibilidad del líder, favorecería el desarrollo de aquel tipo de liderazgo más aceptable en los tiempos que corren, ya que cada vez más tendemos a percibir al líder como persona y no como aquel “super-héroe” que todo lo podía en forma mágica y omnipotente.

Tener éxito es tarea de hombres, no de dioses. Quién no desea ganar?. Todo en la vida suma y se multiplica, aún aquello que se pierde, emerge de otro modo transformado y siempre en beneficio de la vida. El líder deportivo será aquella persona que dentro de su entorno tenderá a hacer realidad las esperanzas de otros que lo que desean es que todo finalice de la mejor manera y si es “ganando” mejor todavía.

EL LIDER DESDE OTROS ANGULOS

Desde varías disciplinas y campos diferentes se ha intentado avizorar una definición universal para el líder. Existen aproximadamente más de 3000 trabajos en el mundo que han investigado el acto de liderazgo. ¿Que es lo que hace que habiendo recibido un grupo amplio de deportistas igual aprendizaje, solo muy pocos hayan accedido a dirigir, conducir los grupos?

El ganador del premio Pulitzer, Burns (1978) con su libro “Liderazgo”, llegó a la conclusión que el liderazgo es en general un fenómeno humano muy poco comprendido. No obstante nosotros, desde lo psicológico, hemos enumerado varios factores que sumados, co-forman una estructura personal que habilita algunas personas para posicionarse indudablemente como lideres. Quizás el aspecto más importante sea el talento, que actúa como un quinto sentido reordenados los otros factores ya especificados.

En un trabajo de campo realizado en nuestro país, concretamente en Buenos Aires, durante el año 1994 y con adolescentes, estudiantes del ciclo secundario; la amplia mayoría de ellos privilegiaron a los líderes entre los directores de bandas musicales, eligiendo a “Los Beatles” como lideres innatos y clásicos, “a posteriori” los “Rolling Stones”, seguidos de “Pink Floyd”, Charlie Garcia y Fito Paez. A nivel universitario los líderes se repartieron entre jefes de estado, Gandhi, Churchill, investigadores clásicos y algunos deportistas entre los que Sabattini y Maradona ocuparon los primeros puestos.

Este último aspecto tiene mucho que ver con la amplia publicidad generada recientemente y por ser deportes que reúne en su escenario a gran cantidad de personas, particularmente el “foot-ball”, deporte de masas. Estos dos deportes favorecidos mucho más que otros por los medios de comunicación, lo son también por los múltiples intereses creados detrás de los mismo. Es una lástima significativa que, deportes como la natación, el rugby, el remo, el básquet, el voley, el jockey, el patinaje artístico, deportes en los que nuestro país obtiene primeros lugares, entre otros, tengan tan poca difusión y se desconozcan no sólo sus formas sino, raras excepciones los deportistas que los practican. Las mismas encuestas practicadas en nuestro estudio arrojaron resultados con estas tendencias.

Es obvio que el líder es el conocido porque, sobresaliendo de entre el grupo su nombre es el victoreado como la síntesis del éxito. El líder llevará las palmas y su buen liderazgo las hará repartir entre su equipo. Del mismo modo pocos son los entrenadores que haciendo posible este éxito sean reconocidos, y es que la figura del entrenador siempre está como a la sombra de todo el equipo. También, obviamente en este aspecto, como aclaremos más adelante, existen excepciones no muchas veces felices.

En la mayoría de las veces, sino todas, el entrenador, el que descubre los talentos potenciales del líder y actúa estimulándolo hasta lograr su ubicación como tal. En este sentido el entrenador actúa como guía y como “padre” deportivo y le es Adjudicado tanto por los deportistas como por las personas que lo conocen muchas veces, sentimientos polares que van desde el reconocimiento hasta el desprecio, ambos radicales sentimientos que nacen de la innata ambivalencia humana.

Por otro lado, es preciso recalcar que no todos los días nacen lideres. Estos además de las características antes mencionadas, precisan de un entrenamiento especifico para sus innatas habilidades, como de un evolutivo sistemático y el apoyo del entorno.

Sería importante mencionar que periódicamente todas las sociedades necesitan de un proceso de renovación o de afianzamiento de sus valores, a los que el concurre el líder deportivo con su conducta, estructurando desde su conducta la idealización global de esas sociedades. Además estas mismas sociedades en muchas oportunidades deben”fabricar” un líder. Así como en las mitologías se encuentran los héroes los que oportunamente resignifican el montaje interno y formal de las comunidades a las que pertenecen, el líder, ocupará ese lugar heroico y representará el papel asignado por la imaginería popular.

Muchos liderazgos son efímeros porque las bases que las sustenta así lo son, o porque la estructura de personalidad de ese líder es deficitaria o en casos especiales no pueden sostener el éxito. Específicamente este tipo líder siente algún tipo de culpa que le impide o bien lograr el éxito o bien en mantenerlo. Es como aquel escalador que una vez que logró la cima de la montaña, se despeña casi sin darse cuenta.

Desde la psicología clásica, Freud denominó a este tipo de personas “los que fracasan al triunfar” y les dedicó un amplio y profundo estudio. Es así que, tanto como las influencias del medio ambiente, como las que provienen desde la realidad psíquica hacen marca en la persona del líder, éste también influye sobre los miembros de su grupo. A esta altura vale hacernos la pregunta del por qué muchas personas se “someten” con tanta facilidad al líder. Obvio es que entre el líder y su grupo existe un tipo innato de contrato, de pacto psicológico en el que cada uno asume sus característicos roles. Roles que estarán determinados por factores personales y sociales.

Desde el conductismo, ciencia psicológica que se ha especializado, tal como su nombre lo indica, en la conducta humana, y desde la psicología genética, se han estudiado las características del líder potencial en los niños, sobre todo si éste muestra más independencia, autonomía, creatividad y talento para resolver situaciones “sociales” complejas, en una edad en donde estas operaciones psicológicas, no son un hecho habitual.
El reforzamiento y estimulación por parte del medio inmediato ( padres, maestros), juega un papel sumamente importante en los diversos estadios que conforman la evolución psicofísica del niño y del adolescente.
No obstante los rasgos del líder pueden muchas veces estar subsumidos y emerger repentinamente en una situación disparadora.

Todas las características del líder operan generalmente en forma mancomunada. Todas ellas conforman una estructura que sostiene las conductas del éxito el que asimismo potencia y garantiza la autoestima y la seguridad. Estos dos factores le otorgan a la persona un sentido de autoridad que es profundamente respetada por los otros. La misma es percibida en lo consciente como reconocimiento y en lo inconsciente como una reactivación del respeto vinculado a sus padres, mucho más concretamente de la figura paterna.

Este tipo de autoridad, en el mejor de los casos, no debería continuar con los antiguos y rígidos modelos (tipo macho autoritario) que con su estructura prejuiciosa, tanto perjudican la actividad deportiva, sino de un modo concreto irse actualizando a la luz de los nuevos acontecimientos de la vida cotidiana y el suceder de la historia.
Un líder puede incrementar su influencia acorde con el poder otorgado por los conocimientos que posea, así como por el reconocimiento que de los mismos haga su grupo. Siempre el liderazgo estará en una relación diádica, líder y grupo.

Esta relación y su estilo guardan en sí las claves del éxito como recompensa y beneficio del esfuerzo realizado en pos de la victoria. Victoria que posee el doblete de lo profesional y de lo humano. Es inevitable separar los aspectos personales cuando se trata de grupos establecidos, no obstante existen múltiples modos y estrategias para canalizarlos en forma positiva. Toda relación humana en un grupo puede ser siempre mejorada con las normas y reglas del deporte y el grado de responsabilidad que posean los miembros del grupo.

Siempre y cuando se trate de identificar y desarrollar a un líder, se deberán tener en cuenta su identificación, ofrecerle posibilidades de crecimiento a sus recursos, delegarle funciones responsables y con autoridad, manteniendo con el líder y los deportistas un estilo de comunicación abierta y explicita, conservando la calidad de sujetos individualizados y estimulando en todos ellos al líder potencial a cumplir con tareas de naturaleza creativa. En este caso será el entrenador el que cumpla en su función de líder, en tanto conductor y organizador, de modo tal que pueda ser un modelo a respetar y a seguir. Este entrenador en tanto líder, deberá ser una persona actualizada, con amplios conocimientos de la psicología y de la biofísica, con un estilo de comunicación tanto verbal como corporal exitosos. Su lenguaje deberá pertenecer al estilo libre y humanizado. Por otro lado, nunca será conveniente que un entrenador que posea características especificas para liderar en forma positiva un grupo, apele en situaciones limites a actitudes que puedan faltar el respeto por las personas del equipo y produzca consecuentemente sentimientos de humillación y o desvalorización personales.

El líder-entrenador es el que impulsará a que cada atleta mejore sus propios objetivos y metas. El “aquí y el ahora” más que el futuro estimula para un deportista mejorar su puntaje. Ya sabemos que el pasado ayuda como sostén pero puede fijarnos a “glorias pasadas” y el futuro como dimensión temporal bien puede angustiarnos, inhibiendo el posible éxito. No serán los éxitos de un Super-man, sino el éxito de un hombre frente a sus propios recursos, deseos y vicisitudes. Siempre se debería recordar que el mejor éxito es aquel que va a acompañado por una Etica en el mejor Presente.

Un líder deberá tener para sí y brindar a su equipo, seguridad, ausencia de miedos, no temores a fracasar, estar inserto con “cuerpo y alma” en su actividad, poseer un alto control físico-psíquico, sentirse “único” y al mismo tiempo integrado a todos, quienes también depende el éxito o fracaso de su liderazgo. El grupo en este caso será el puente, el “holding” el sostén del líder en el escenario del deporte.


BREVES REFERENCIAS AL LIDER

Desde la Fenomenología:

Emerge como un fenómeno (lo que aparece), repentino en la conciencia, y que se liga a lo esperado, tanto por la persona como por su equipo, la institución, el público. Fenómeno vinculado al Deseo.
Es un fenómeno de naturaleza regocijante y que le permite al hombre re-encontrarse con otros triunfos anteriores y que en esa sumatoria le ofrecerá un sentimiento de seguridad mayor.

El líder es, en sí, un fenómeno natural entre los miembros de grupos tanto ancestrales como actuales, ya que la condición de líder en los hombres es innata y sujeta a su naturaleza de investigador y peregrino.

Desde el Psicoanálisis:

Se siente en él Yo. Será de naturaleza narcicista y encontrará desde la instancia superyoica una especie de “bendición” ya que también desde esta instancia el “triunfo” es una exigencia histórica, en tanto ser el mejor, el de mejores notas, el mejor de la clase, del equipo, del barrio, del club. Etc.

Puede encontrase en el triunfo una sublimación de corrientes institucionales con una parcial satisfacción de lo sublimado. Cuando el sentimiento triunfal es constante, podríamos encontrarnos ante la presencia de cuadros narcicistas estabilizados como Trastornos Profundos de la Personalidad o bien como neurosis profundas, en las que de no cumplirse con los “propósitos” superyoicos puede caerse en situaciones depresivas.

Generalmente el beneficio inmediato del triunfo es “ubicado”entre otros y conformará un núcleo de auto reconocimiento ligado a la autoestima. El Yo ideal se encontrará con el triunfo es una especie de “feed-back”. En otros casos se sentirá como el “placer por el deber cumplido”.

Obviamente que el liderazgo formando parte de la estructura yoica, tendrá que ver en forma estructural con los deseos paternos en relación al hijo, sobre quién proyectarán sus propios ideales. “His majesty the Baby”, hace aquí su fulgurante aparición.

Desde la Psicología de la Gestalt:

Se podrá incluir al triunfo junto a las leyes del Sentido Común (en cuanto a lo esperado) y a la de la Buena Forma, por las mismas connotaciones que el triunfo produce tanto en el psiquismo individual como colectivo. A ese ultimo puede llegar por identificación. En tanto estructura, la conformación del lider tendrá que ver con las profundidades de las formas naturales del liderazgo como de las formas sociales en las
que se encuentre inmerso.

Desde la Psicología Social:

Teniendo en cuenta la formulación de las tres áreas de Pichón Riviere, tanto en el área 1(mental) como en la 2 (psicológica) como en la tercera (social), el triunfo es un sentimiento susceptible de ser compartido y vivenciado en las tres áreas en forma simultánea. La psicología Social entenderá al triunfo como un sentimiento ligado a las aptitudes individuales, pero con directa influencia sobre el medio institucionalizado.


Desde el Conductismo:

Desde esta corriente psicológica de pensamiento, el triunfo tendrá inmediata relación con el estímulo y la respuesta adecuada al mismo. Se puede señalar aquí la influencia positiva que todo estímulo concordante al desarrollo de aptitudes positivas, produce en una respuesta que adecuada en su totalidad, se genera en el deportista. De hecho cada vez que se estimule dentro de las coordenadas establecidas que permitieron el triunfo,
la respuesta al cabo de cierto ciclo de repeticiones, tenderá a reforzarse.

No obstante este reforzamiento estará en relación directa con las metas y objetivos del deportista. Es altamente probable que, al cabo de un tiempo el mismo estimulo no llegue a producir el mismo tipo de respuesta positiva. Es aquí cuando la curva de aprendizaje comienza a fallar y a encontrarse las denominadas “crisis” de crecimiento dentro del rendimiento esperado, es decir en relación directa con la “perfomance” del atleta.

De por si la mera repetición de series o de juegos sin creatividad no genera conductas con finales triunfales. El hombre es por si mismo un agente creativo y recreativo de sus propias posibilidades de crecimiento tanto en lo personal como en lo profesional

A estas corriente psicológicas, con el interés progresivo por la Psicología del Deporte, se añadirán otras con nuevas ideas, investigaciones, estudios, consideraciones, aportes, etc. que, obviamente serán un aporte significativo con este nuevo modo de pensar las actividades deportivas.

Bibliografía General

Dosil Dias, Joaquin - Psicología y Rendimiento Deportivo -Edic.Gersam 2002 - España

Gonzalez, Lorenzo J.- El entrenamiento psicológico en los deportes- Editorial Biblioteca Nueva S.L.- Madrid -1996

Lawther John D. - Psicología del Deporte y del Deportista. Ediciones Paidos - Barcelona - l987

Thomas Alexander - Psicología del Deporte - Editorial Gerder - Barcelona - l982

Williams, Jean - Psicología aplicada al Deporte (varios autores) - Biblioteca Nueva - Madrid - l99l

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