PSICOLOGIA DEL DEPORTE

Parte I: 6. La Motivación en el Deporte

Por: Dr. Jorge G. Garzarelli
Universidad del Salvador (Argentina)

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Por que algunas personas practican deportes y otras no?

Que necesidades de la persona pueden satisfacer los deportes?

Por que algunas personas practican deportes individuales y otras grupales?.Que es lo que lleva a deportistas a “sacrificar” su tiempo de ocio en aras del entrenamiento y exponerse a posible daños físicos derivados de esta misma práctica?.

Que áreas de la vida de una persona estimula y o gratifica el deporte?

Muchas podrían ser las respuestas a estos conceptos habitualmente conocidos como necesidades, ambiciones, instintos, impulsos, tendencias.

Desde la Psicología del Deporte son específicamente agrupadas bajo el nombre de Motivación.

Algunas Posibles Respuestas

Desde una perspectiva psicoanalítica podría entenderse a la motivación de una persona como una característica que emerge en el yo, pero en realidad nace en lo más interno que poseemos que en está ciencia es denominado” lo inconsciente “, el reservorio dinámico de toda nuestra historia y sobre todo de nuestros impulsos o tendencias, que habitualmente son agrupadas bajo el nombre de “lo instintual “. En forma global, Freud, por último los ha denominado Instintos de Vida (Eros) e Instintos de Muerte (Thanatos).

El instinto nacerá en el cuerpo el que le servirá de soporte biológico y tendrá su representación en la estructura inconsciente. Poseerá una acentuada tendencia a ser satisfecho e intentará “realizarse” de muchas formas recurriendo a los denominados “productos del inconsciente”, tales son: el sueño, la fantasía, el chiste, los actos fallidos, los síntomas y por la vía de la sublimación, la obra de arte.

Esta tendencia a su satisfacción llevará la impronta de su perentoriedad, su obligatoriedad de encontrar un objeto con el que lograr la descarga energética que posee. Los objetos podrán ser diferentes y al mismo tiempo muchos, pero todos tendrán que poseer en común el hecho de que sean apropiados.
De este modo, es posible observar en el instinto los cuatro componentes siguientes: el soma (el cuerpo humano) que es su fuente, su perentoriedad dada por su energía a ser descargada para nivelar la tensión existente, lo que lo llevará a buscar un objeto y la satisfacción, la que opera como objetivo o finalidad.

Como existen dentro de los llamados instintos polares, de vida y de muerte, multiplicidad y variedad de manifestaciones, es reconocible también el instinto de poder, el instinto de apropiación, el que junto a los anteriores, se puede encontrar en casi todos los deportes. No deseamos señalar que los deportes son satisfacciones instintuales, así nomás, sino que en todo deporte, existen factores vinculados a lo inconsciente y a lo instintual.

Por algún motivo ya sea intuitivo o racionalmente conocido, nuestros profesores, tutores o religiosos, en un momento de nuestra vida, sobre todo cuando emergen los caracteres secundarios de la sexualidad en el pre-puber o púber, con los “desequilibrios” emocionales consecuentes: nos sugerían, u obligaban ya sea en forma personal o institucional que hiciéramos deportes. De hecho esta derivación de nuestra energía sexual que a esa altura de nuestras vidas, no podía tener más que de hecho, la autosatisfacción; era canalizada vía deportes.

Encontraremos entonces una primera interpretación social del deporte como una forma de canalización de aspectos instintuales socialmente aceptable y valorizada.

No escapa a nuestro conocimiento que, el mismo hecho de poseer un buen estado físico, favorece la imagen que tanto la mujer como el hombre, “ofrecen” los unos a los otros, con el objeto de conseguir su atracción.
Por otro lado y aún más allá de la canalización de la energía sexual anteriormente mencionada y de los aspectos “de superficie” mencionados, el deporte permite múltiples satisfacciones corporales vinculadas a la obtención de poder, con lo cuál aquel instinto de dominación lograría inconscientemente su cometido.

Además, con el cumplimiento de las reglas y normas que regulan la actividad deportiva, también se “cumple”con ordenes y leyes internas que se encuentran en una estructura inconsciente habitualmente reconocida como Super-Yo. Esta instancia regula normativamente casi toda la actividad social y también la interna del individuo e interviene profusamente en todos los actos de la vida, inclusive en aquellos en los que existen estrictas disposiciones para su organización.

El deporte sería una de estas actividades. Es más, es dable reconocer con habitualidad el sentido de aquella frase “la satisfacción del deber cumplido”, tanto en entrenamientos como “a posteriori” cuando se gana. Estos son los dos aspectos que, como dos caras de una misma moneda, operan de consumo, premiando o castigando al individuo acorde con los resultados obtenidos.

El Super-yó elevado a su categoría social, constituirá las bases de un ordenamiento de valores que operará como la Etíca Social, dentro de cual se especificará la Etica del Deporte.

Merece destacarse que, desde esta perspectiva, no solo se obtendrá satisfacción en la estructura de lo inconsciente, ya sea en lo mas profundo (El Ello), sino también en esta instancia denominada Super yó y en el yo. Es decir que la satisfacción obtenida mediante el deporte, es de naturaleza integral y alcanza a varias áreas de la personalidad, incluyendo lo social y los otros ordenes de la vida, lo económico, lo político, lo institucional, etc.
Es así qué se podría inferir que el deporte en tanto es una actividad integral, beneficia a todo el organismo del individuo, y por extensión al grupo y a la comunidad involucrada. Este aspecto integral de la actividad deportiva, puede servir de base, entre otras actividades conexas, para formaciones sociales que por su sana naturaleza satisfagan los principios éticos que sustentan al Bien Común.

Cuando hablamos de Ecología Social, hacemos una inmediata referencia a este aspecto.

Por supuesto que muchas son las doctrinas que se acercan para dar su “opinión” sobre lo que es el deporte. Cada una de ellas tendrá un soporte teórico y experiencíal particular lo que les permitirá esclarecer, desde diversos ángulos y perspectivas los núcleos internos que conforman la actividad deportiva. El Psicoanálisis no se ha mostrado, por lo menos hasta el presente, muy interesado en acercarse para emitir sus posibles interpretaciones acerca del deporte. Una viable investigación en este aspecto deberá contar, inevitablemente con el aporte que brinda la teoría de la sublimación. Por medio de este proceso, el denominado instinto sexual, se desprendería de su naturaleza para acceder a su satisfacción con un objeto socialmente aceptable, siendo transformado en una nueva actividad que produciría un placer de enorme significación por sus características propias.

Cabe señalar que, ninguna teoría psicológica “per se”, podrá dar cuenta en forma total de lo que el deporte significa. Por este motivo, consideramos necesario y significativo siempre un aporte multidisciplinario para poder esclarecer todos los aspectos que el deporte conlleva en su seno.

Hemos podido leer con anterioridad que, como el deporte tiene su origen en diversas actividades humanas, tales como la sobrevivencia, lo religioso, lo mítico, lo político, etc. desde la teoría psicoanalitica podría acercarse al mismo, solo desde un ángulo adecuado y restringido a sus posibilidades interpretativas. Será la Psicología aplicada, el campo teórico que más riqueza argumental podrá aportar al Deporte.
La Psicología aplicada al deporte, si podrá recurrir a una amplia gama de teorías diferentes. Estas podrán provenir tanto desde el Psicoanálisis, como la Fenomenología, el conductis-
mo, El cognitivismo, la Gestalt.,etc. Esta visión global, podrá ser más totalizante y a su vez más profunda y científica.

Entre otras teorías, a más de las ya mencionadas, cabe incluir aquí lo que Maslow (l958) señala en su criterioso trabajo sobre la motivación. Siempre ha sido aceptado el hecho de que la motivación es algo que las personas hacen o bien para sí mismas o bien por los otros, pero “a posteriori”, otros estudios más profundos han demostrado que la motivación real no es algo que se pueda imponer solo desde afuera.
La motivación está íntimamente ligada a lo interno, a algo que incita al individuo que realizar algún tipo de acción específica. Algo así como un estímulo interno propio que lo obliga a buscar y encontrar respuestas para su satisfacción.

En esto merece destacarse que siempre que analizamos conductas humanas, es fácilmente reconocible, al hombre como un permanente buscador de sentido, de cumplimiento de objetivos, de identificador de metas. La forma en que este hombre cumpla con estos proyectos, estará en relación directa con las motivaciones que posea acorde con su estructura de personalidad.

     Cabe aclarar que no podemos homologar con ligereza motivación a impulso. Será el impulso el que servirá de sustrato a la motivación. El impulso puede ser de diversa naturaleza, pero la motivación será siempre de naturaleza psicologíca.

La teoría de la personalidad y de la motivación de Maslow, señala que el hombre siempre encontrará motivaciones para obtener una meta, pero esta estará en relación directa con una necesidad. Maslow ha podido realizar diferentes categorizaciones desde las más primarias necesidades hasta la más superior, que en su conceptualización concurre con el nivel de autorrealización. Este nivel de autorrealización, es para el deportista el grado sumo de concordancia entre sus impulsos biológicos y sus representaciones psíco-sociales.
La jerarquía que Maslow identifica para las necesidades siguiente orden:

• Necesidades fisiológicas
• Necesidades de seguridad
• Necesidades de pertenencia y de cariño (o afecto)
• Necesidades de estima
• Necesidades de autorrealización

Las necesidades fisiológicas están referidas a la ingesta de comidas, al abrigo, a la temperatura, orina, sueño sexuales y otras necesidades de naturaleza corporal.

Las necesidades de seguridad están referidas a la seguridad corporal, a la defensa de las agresiones ya sean éstas de naturaleza física como emocional o bien internas o externas, no encontrarse enfermo, etc.

Las necesidades de pertenencia y cariño es la primera que se manifíesta como necesidad de naturaleza social. Mientras que las necesidades fisiológicas y de seguridad se refieren a la propia persona, las de pertenencia y cariño han incluido al otro como semejante y necesario. Se relacionan con la necesidad de forma parte de un grupo o de pertenecer a otro o a alguien más. Desde una perspectiva psicoanalítica se ha contemplado a esta necesidad de acercamiento a los otros, como un instinto, el instinto de agrupación, o instinto gregario. Concepto éste, no siempre suficientemente aceptado por los profesionales psicólogos.

La necesidad de estima –que también podría denominarse de reconocimiento- está basada en el supuesto de que todas las personas tienen necesidades fundamentales de respeto y de ser estimada por otros. Está necesidades de estima puede dividirse en dos: la necesidad de auto-estima y la necesidad de ser estimado/a por los otros.

Por último, la necesidad de autorrealización, se manifestará como un proceso bastante complejo por medio del cuál una persona se percibe a si misma dirigiendo todos sus esfuerzos para llegar a ser lo que uno cree que es capaz de ser. En este proceso la auto-percepción es un factor fundamental.

Desde un punto de vista psicoanalítico, podría definir a este proceso de auto-rrealización como la concordancia entre el ideal del yo y él yo ideal. En este proceso la estructura superyoica tendrá crucial importancia, acorde con las acciones que obligue o bien sugiera, realice la persona para obtener sus metas u objetivos.

Maslow afirma que este grupo de necesidades se va dando en un orden progresivo, integrándose las unas a las otras y sin dejar de subsistir, no desapareciendo sino complementándose.

Un aspecto importante en todo este proceso está remarcado por el lema “una necesidad satisfecha no sirve para motivar una conducta”. Y esto es obvio, ya que para que se produzca una conducta de motivación, alguna necesidad (insatisfecha) debe estar actuando como sustrato.

Que lugar de “necesidad” ocuparían los deportes?. He aquí un tema profundo y complejo, al que podríamos acceder, señalando, por el momento, que el deporte cubriría todo este tipo de necesidades. Por supuesto que esto también dependerá de que tipo de deporte se trate, pero ya que la actividad deportiva involucra en su totalidad bio-psíquica-social al hombre, estas necesidades están de hecho incluidas en esta esfera multimensional que caracteriza a todos los individuos.

La teoría de Maslow postula que todos los seres humanos son potencialmente capaces para ir paulatinamente escalando las diferentes jerarquías de necesidades y esto dependerá del grado de madurez alcanzado. No obstante, es posible que no todas las personas lleguen a los niveles máximos, factor este que dependerá del entorno y de las propias posibilidades de autorrealización que las personas se permitan y anhelen.

En este sentido, el medio social, ya sea cercano o institucional, operará tanto en sentido positivo como negativo. Las motivaciones ajenas al individuo no operarán en su beneficio, muy por el contrario, estorbarán el normal desenvolvimiento de las metas que el deportista se haya propuesta.

He aquí un punto importante que hemos mencionado, cuando hablamos de metas posibles y realizables.


OTRAS TEORIAS SOBRE LA MOTIVACION

Otra forma de caracterizar a las necesidades es la de “necesidades primarias” y “necesidades secundarias”. Las necesidades primarias se corresponden con los tres primeros puntos de Maslow y las secundarias ubicadas en los dos últimos estilo de necesidad, las de estima y autorrealización.

Como puede observarse las necesidades secundarias están innegablemente vinculadas a los procesos de aprendizaje en el área de lo social.

Entre las actuales investigaciones respecto de las motivaciones es interesante destacar los trabajos de Heckhausen (1974), quién aporte lo siguiente”. La forma como se comportan unas personas en una situación dada depende, en gran parte, de las especiales condiciones estimulantes de esta situación.

Son las probabilidades vividas de los posibles resultados de unas acciones, así como la esperanza de las consecuencias ligadas a ellas, las que motivan una conducta adecuada a una situación determinada: y se escogen y realizan tales acciones por cuanto prometen las consecuencias más positivas (deseadas), o lo menos negativas posibles (indeseadas)...Las diferencias individuales no son casuales, muestran una cierta estabilidad en el sentido histórico de la vida. Con el fin de aclarar estas otras diferencias individuales de la conducta en idénticas condiciones estimulantes de la situación, se emplea en la psicología moderna de la motivación el concepto aclaratorio de motivo.

El concepto de motivo expresa, por ejemplo, por qué se diferencian unas personas de otras en cuanto a las expectativas generales de éxito o fracaso de sus acciones; lo mismo ocurre con los valores normativos obligatorios para ellas, que intentan alcanzar o conservar; otro tanto sucede con los factores causales preferidos a los que se inclinan para intentar explicar los resultados de sus acciones. Para cada situación concreta no existe un motivo propio..Los motivos son, más que nada, unas disposiciones valorativas altamente generalizadas para “situaciones básicas” individuales, que, en ultimo termino, se fundamentan en la forma de la existencia humana, por la necesidad del sustento y la conservación de la existencia de acuerdo con unas condiciones vitales dadas. En estas situaciones fundamentales se encuentra el ser humano repetidas veces en el transcurso de su vida. Por ello mismo, los motivos pueden considerarse como deseos recurrentes. Uno de estos deseos recurrentes, es por ejemplo, el motivo de esfuerzo y rendimiento, el cual ha ido creciendo y configurándose en unas situaciones fundamentales temáticas del rendimiento, posibilitando la autorregulación de una acción supeditada a un objetivo. Los motivos, por lo tanto, no son innatos, sino que son unas disposiciones aprendidas.

Ello tiene incluso validez para motivos corporales, es decir, para la satisfacción de necesidades orgánicas como el hambre y la sed.

Este es un punto en el que aparecen convergir aquellos aspectos que la teoría psicoanalítica posee respecto del instinto, anteriormente mencionados.

Continuando con Heckhausen (l995), leemos que “...los motivos por lo tanto, designan las diferencias entre peculiaridades individuales perdurables, que han ido surgiendo durante el desarrollo (ontogenia) de una determinada situación fundamental. Por el contrario, la motivación es algo que depende de una situación y de un acontecimiento a corto plazo de tiempo. Con ella se designan los factores y procesos actuales que, en condiciones concretas de estimulo, conducen a unas acciones hasta su finalización. Los factores de los motivos solo constituyen una parte del acontecimiento motivacional”.

Señala Thomas(l998) que “puesto que suelen confundirse los conceptos de motivo y de motivación, deben subrayarse las consecuencias del concepto de Heckhausen, es decir, los motivos son como unos deseos que siempre retornan, que acompañan al ser humano durante toda su vida”.

Podríamos homologar este concepto a la idea de fantasía, o de ensueños del yo, por medio de los cuales, el hombre otorga sentido a su vida.

Para Thomas, en su lectura de Heckhausen:

1. Los motivos no son algo innato, sino aprendido.

2. Los motivos son la sedimentación de experiencias de larga duración y están formados por imágenes sumamente generalizadas de objetivos y de expectativas de acción.

3. Entre las diversas situaciones que se le presentan al ser humano cuando debe interactuar. Los motivos no conducen directamente a la acción. Primero hace falta que los hagan despertar y los impulsen las condiciones situacionales correspondientes. De esta manera influyen en la motivación momentánea que por su parte, dirige la conducta.

4. Los motivos empiezan a formarse durante la primera época del desarrollo.
Se van consolidando de forma creciente y se convierten en unos sistemas relativamente perdurables, que dirigen la conducta individual

5. Toda persona posee el correspondiente sistema de motivos para cada situación fundamental con sus estímulos recurrentes (por ejemplo, poder, agresión, rendimiento, integración social). La conducta de cada persona se ve afectada, en ocasiones, por la motivación del contacto, la motivación agresiva, la motivación del poder, la motivación de la ayuda, la motivación del rendimiento. Solo que la expresión y la orientación que tome aquella en cada caso concreto dependerá de las particularidades del desarrollo individual de los motivos.

6. De acuerdo con la experiencia, el sistema individual de motivos estará orientado en forma de búsqueda o de prevención, determinado con mayor fuerza por la esperanza de la satisfacción o por el temor a la insatisfacción.
De esta forma todo motivo puede ser dividido toscamente en dos tendencias parciales: la agresión y la inhibición agresiva, la esperanza en un contacto y el temor a ser rechazado, la esperanza de adquirir poder y el temor a perderlo, la esperanza del éxito y el miedo al fracaso. “Los individuos se diferencian de acuerdo con la tendencia parcial que en ellos predomine” (Heckhausen, 1974)

MOTIVACIÓN PARA EL RENDIMIENTO

Para que el resultado de una acción integral, pueda considerase como rendimiento, señala Heckhausen, existen cuatro condiciones básicas.

Primero, deberá contarse con que la actividad puede llegar a tener tanto éxito como fracasar.
En segundo lugar, cualquier actividad deberá poder diferenciarse según su respectivo grado de dificultad.
En tercer término, deberá existir una medida previa de calidad, que sea reconocida como válida por todos. Y por ultimo y muy importante, es que el efecto de la actividad deberá repercutir sobre uno mismo en tanto persona.

En términos generales, motivar un rendimiento tendrá que ver con el empeño, el esfuerzo que ponga una persona para obtener un determinado nivel de calidad. Todo ser humano busca siempre, por medio del mejor rendimiento, basado en experiencias previas acumuladas, incrementar su “back-ground”.

Como hemos señalado con anterioridad, la fijación de metas posibles, permite que el rendimiento se manifieste en forma amplia y sobre la base del suficiente y adecuado nivel de expectativas.

Hay personas que sin saberlo, se motivan para obtener bajos rendimientos, lo que se halla acorde con su propia estructura de personalidad; pero, cuando una persona se fija metas acordes con sus posibilidades reales, el rendimiento obtenido siempre es mayor, más perdurable y de mejor calidad.

LA MOTIVACIÓN EN EL DEPORTE

Ya en el año 1976,K. Feige realizo una serie de investigaciones vinculadas a la motivación en los deportes. Desde una perspectiva pluridimensional, este autor distingue que, dentro de una persona que va a realizar deportes, se encuentran diferentes asociaciones psicológicas:

• una base fisiológica, biológica o instintual
• un factor de relación emocional-afectivo
• una alineación y estabilización sobre la base de necesidades ya individuales, ya sociales
• un factor reforzador de naturaleza intelectual
• y una decisión voluntaria orientada tanto por los propios objetivos como la escala de valores del deportista

El primer punto tratado por Feige (1976), esta profundamente vinculado a lo instintual y es de naturaleza inconsciente encontrándose su más pura manifestación ya en el infante. Para Feige, este placer derivado de funciones vitales será la base vital para la motivación en el deporte. De este placer hemos nosotros ya hablado anteriormente.

En el segundo punto, Feige, señala que en toda actividad motora, sobre todo en el deporte, como consecuencia inmediata encontraremos las emociones características. Dice este autor: “los procesos emocionales se hallan integrados en la diversidad de los acontecimientos psíquicos, es decir, actúan positiva o negativamente según las experiencias de placer o de aversión en que se basan, reforzando o rechazando todos los estratos de la personalidad, tanto en el campo de los impulsos como también en el de los procesos intelectuales y del voluntarismo”(1976).

En el tercer punto es donde se podrán encontrar casi todas “las motivaciones ligadas a las necesidades y ambiciones que ejercen un dominio en la práctica deportiva, o bien que impulsan, refuerzan y estabilizan una actividad deportiva especifica”.

Será en el deporte donde el hombre podrá obtener un amplio campo para realizarse en diferentes y diversos ordenes.

En el cuarto punto, Feige hace referencia a la necesidad y a la utilidad de la práctica deportiva, tanto para la salud física o psicológica. Aquí los reforzadores intelectuales, el darse cuenta, el insight, obrarán en forma positiva, ya que integrarán varias acciones tanto físicas como emocionales.

Dice Feige: “La dominancia original de las actividades motrices cede, en el transcurso del desarrollo, ante el desplazamiento de los impulsos hacia campos de experimentación y de acción, de forma que el fundamento instintivo para la actividad deportiva será siempre más débil y por ello mismo, solo podrá asegurarse una motivación efectiva para el movimiento corporal mediante unos conocimientos racionales”(1976). Desde este punto, merece destacarse, según nuestra opinión, que este autor da una enorme importancia a la integración paulatina, según las diferentes edades, sobre todo cuando se es adulto, al factor integración de todas las áreas para la consecución de las metas personales respecto del deporte y sus beneficios.

El último punto tendrá que ver con todos los componentes finales dirigidos hacia la consecuencia de un objetivo.

Al respecto señala Feige que “la fuerza motivadora de los componentes finales depende, por último de forma decisiva de la importancia que el logro de los objetivos deportivos tenga para la representación valorativa personal..considerando que las medidas de valor que forman su base son divergentes de las oscilaciones y modificaciones individuales, la asignación concreta de la categoría de un objetivo deportivo solo podrá hacerse en casos aislados en relación directa con un amplio diagnostico de la personalidad” (Feige,1976).

GABLER Y SU INVESTIGACIÓN SOBRE LA MOTIVACIÓN EN EL DEPORTE

Basado preferentemente en la teoría sobre la motivación en el deporte de Heckhausen, Gabler realizó una investigación sobre diferentes temas vinculados a este aspecto por medio de preguntas abiertas e integrativas.

• Aportan los deportistas de competición una motivación de rendimiento más elevada que los no deportistas y también unas posiciones valorativas especificas que les capaciten para conseguir elevados esfuerzos y también grandes rendimientos, o existen en ellos unas condiciones estimulantes especificas para actualizar el motivo del rendimiento?
• Si este es el caso, cuáles son esta variables estimulantes especificas y que importancia revisten? Depende esta importancia, por motivos especifico-evolutivos, de la edad, o más bien de la posición del rendimiento individual ya logrado?.
• Por que capacitan precisamente estas variables estimulantes, dentro del medio deportivo, a unos individuos mas que a otros, para motivarlos temáticamente para el rendimiento? Cuales son los factores que han contribuido a crear bajo esas condiciones especiales? Piénsese por ejemplo en las influencias formativas familiares, en el papel desempeñado por unos modelos o los factores ecológicos del medio ambiente (múltiples posibilidades para el juego y los movimientos
• durante la infancia),en las condiciones concretas para que el carácter especifico estimulante , para que el estímulo específico de la situación del deporte competitivo pueda ser plenamente efectivo.
• Esta estrechamente unido este motivo del rendimiento perdurable y general a otras motivaciones ( por ejemplo la agresión, la sexualidad). En caso afirmativo, con cuáles y de que forma?. Existen relaciones entre los motivos del rendimiento y otras dimensiones de la personalidad? Es esencial la estructura de la personalidad para la diferencia existente entre deportistas de competición y no deportista?
• Como se comportan los motivados por el éxito y los motivados por el fracaso en relación con la fijación de objetivos y conductas arriesgadas, teniendo en consideración que es precisamente en el deporte donde unos y otros pueden definirse con toda claridad y son comprensibles para todos? (Gabler,1972).

Teorías y teorías seguirán tratando de cientifizar un conducta que ya emerge como innata en la naturaleza humana y que, dentro de situaciones positivas, le permite al ser humano expresarse de un modo singular y particular. Después de todo la Vida misma, nos enseña que su esencia consiste, también, en competir contra su propio límite.

Bibliografía General

Dosil Dias, Joaquin - Psicología y Rendimiento Deportivo -Edic.Gersam 2002 - España

Gonzalez, Lorenzo J.- El entrenamiento psicológico en los deportes- Editorial Biblioteca Nueva S.L.- Madrid -1996

Lawther John D. - Psicología del Deporte y del Deportista. Ediciones Paidos - Barcelona - l987

Thomas Alexander - Psicología del Deporte - Editorial Gerder - Barcelona - l982

Williams, Jean - Psicología aplicada al Deporte (varios autores) - Biblioteca Nueva - Madrid - l99l

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