PSICOLOGIA DEL DEPORTE

Parte I: 14. El Deporte y la Naturaleza o la Naturaleza del Deporte

Por: Dr. Jorge G. Garzarelli
Universidad del Salvador (Argentina)

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Palabras claves: Deporte, naturaleza, ecosistema social, organizador vital

El deporte moldea, templa, organiza y ordena la vida de todos los que lo practicamos.

De hecho el deporte nos coloca en el centro de nuestra propia naturaleza, asociándonos con el medio y permitiéndonos ejercitar nuestra competencia aún hasta para la sobrevivencia en alguna situación límite que nos pueda suceder.

Por otro lado, el deporte sostiene no solo el ecosistema social en una suerte de equilibrio positivo en cuanto permite y estimula la catarsis emocional de grandes masas de personas, sino que no interviene de ningún modo en la destrucción de los ecosistemas naturales.

Muy pocos son los deportes a los que podemos calificar de “contaminantes del medio ambiente”, siendo éstos los más sofisticados y los que utilizan medios mecánicos actualizados. En todo el universo de deportes conocidos son muy pocos aquellos que traten a la naturaleza que lo rodea en forma irrespetuosa y aún así lo son por poco tiempo y sin graves perjuicios.

Naturaleza y Deporte se hallan íntimamente mancomunados, hasta el punto de no poder darse ninguna actividad deportiva sin usar el medio ambiente como “lugar” imprescindible de realización.

Si bien la misma Naturaleza fenomenológicamente aparece dualizada, el deporte indica bien a las claras que este dualismo proviene de la lectura que el hombre hace de la misma. La distinción intelectual entre ser vivo y ambiente es una paradoja insostenible. El deporte asi, posibilita el encuentro organizado del hombre con su propia naturaleza, la del otro semejante (o no, como ser por ejemplo el caso de la equitación) o con la misma naturaleza como en la practica del escalador de montañas entre otros tantos.

El deporte así, permite una vía de autorrealización dentro de un sistema de “cosas” a las que teníamos que conquistar.

Desde otro punto de vista, la medicina psicosomática, interesada en las interrelaciones entre el cuerpo y lo psicológico, ambos intrincadamente unidos y paralelos, ha mostrada que eta dualidad heredada de cierta filosofía y que persiste todavía en algunos sistemas de pensamiento, rigiendo y condicionando numerosas actividades, son solo dos partes de un mismo fenómeno. Este fenómeno tan maravilloso que es el cuerpo humano, puede a su vez ser dividido en tatas partes como sus especializaciones lo requieran.

Considérese que en una enfermedad actúan factores, físicos, químicos, psíquicos, familiares, sociales, profesionales, etc. Esta división solo en dos partes o en tantas como especializaciones haya, permite diferentes lecturas de uno mismo “objeto”, el hombre. En este sentido, es donde no deberíamos perder el criterio estético y ético que nos permitiría hablar de un “hombre único”.

No será “casualmente” en el deporte que encontraremos esta división, esta disociación, sino por lo contrario, es una actividad deportiva que desde antiguos tiempos se apoya en “mens sana incorpore sano” donde podemos ubicar con claridad esta interesante unidad que poco o nada tiene que ver con la dualidad a la que nos hemos referido anteriormente.

El deporte es, por si mismo, un organizador vital que otorga e incrementa la identidad, potenciando la unidad global de la personalidad.

Toda actividad deportiva intentará de hecho completar en forma armónica a lo físico y  lo psicológico. La razón que estará del lado del análisis, y la intuición que acompañará a la creatividad serán soportes naturales de todo deporte, tal como lo fue en una de sus fuentes de inspiración originales: el juego infantil, el que contiene potencialmente casi todas las futuras características del trabajo y del deporte.

Por medio de la razón el deportista accederá al cumplimiento de las normas que regulan el deporte, mientras que la intuición le permitirá una percepción directa de lo más esencial del mismo. La misma actividad creativa se nutrirá de estos aspectos consistentes del hecho deportivo.

Esta intuición en la que hay una relación directa con la capacidad introspectiva del deportista le permitirá “darse cuenta” rápidamente, instantáneamente de una situación que debe ser aprovechada. El momento previo al “gol” es un digno ejemplo de esta situación de iluminación.

La intuición de un deportista se manifiesta en forma inmediata en su acción, en la resolución de una situación de peligro y en la habilidad con que hace uso de una oportunidad, obviamente no exenta de cierto cálculo racional.

Ambos aspectos conforman parte indisoluble de la naturaleza humana y son claramente observables y verificables en la experiencia deportiva. Es aquí donde el “ocio” se convierte en un aspecto creativo en función del buen aprovechamiento de estos “recursos naturales” que el hombre posee en forma innata y que el deporte posibilita.

Cualquier deporte es un excelente organizador vital con todas las consecuencias que cabe imaginar. Es desestresante, tranquilizador, apaciguador, preventivo, saludable y creativo, conformando un núcleo característico de su naturaleza. Es obvio que aquí nos referimos al deporte practicado en forma activa y no como meros espectadores, aún cuando hay casos en que estos “meros espectadores”, dan origen a la violencia que es notable y característica de los últimos tiempos donde las personas masivamente muestran amores, odios y pasiones, cuando no luchas violentas con degradante consecuencias sociales.

Nos referimos a aquellos deportes con asistencia de grandes masas de personas los que con mayor habitualidad convocan a este tipo de reacciones incontroladas, ya por la misma estructura de la masa como por otros móviles “non santos” que nadan tienen que ver con lo que podemos denominar “la dignidad del deporte”.  Dignidad también del mundo que se nos ha legado.

En su naturaleza el deporte recrea y permite la liberación de aspectos íntimos del hombre que hacen a su esencia y presencia en el mundo.

Por medio del deporte, el hombre no solo puede modificar en forma sustancial su naturaleza corpórea sino aquella psicología que le permite un mejor nivel de vida tanto para si como para su grupo familiar y su entorno inmediato.

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