2. Evolución del consumo de drogas en España

Para entender el fenómeno del consumo de drogas en España, es importante hacer un análisis de la evolución sociocultural experimentada por la sociedad española en las últimas décadas. Así pues, tras la implantación de la Dictadura se inicia una etapa de Autarquía (1940-1949), que se caracteriza por ser una generación en la que los hijos se socializan con similares valores recibidos por los padres. Después, se consolida la etapa del Desarrollismo, entre 1960 y 1976, en la que tienen lugar los inicios de la sociedad de consumo. Es en este periodo donde la generación de los hijos comienza a socializarse en la sociedad de consumo.

Posteriormente, en el periodo de la Democracia, que está actualmente vigente, nos encontramos que tanto la generación de padres como la de hijos se han socializado en los valores modernos unidos a la sociedad de consumo. (Núñez, Soto y Castro, 1998). Desde esta perspectiva, los jóvenes de la década de los 80, constituyen la “generación de la droga”: niños de una sociedad de consumo cuyos padres se socializaron en una cultura tradicional.

En este contexto, la reacción de nuestra sociedad cuando irrumpe el consumo epidérmico de drogas en España, a finales de los 70, es el siguiente, en diferentes etapas, según Ramírez Goicoechea (1998):

1ª) Fase periférica (hasta el inicio de los 80): la opinión social ante las drogas es de alarma.

2ª) Fase técnica (primera mitad de la década de los 80): se intentan buscar respuestas profesionalizadas a los problemas derivados del abuso de drogas. Continúa la preocupación social ante esta situación.

3ª) Fase estética (segunda mitad de los 80 hasta la primera mitad de los años 90): se intenta contener la preocupación social a través de mensajes preventivos.

4ª) Fase puritana (actualmente): según D.Comas, apoyándose en el mito de la igualdad de derechos y deberes que asisten a los miembros de una sociedad, se intenta extremar la cultura de rechazo a las drogas, al igual que se intenta priorizar la interpretación de su consumo abusivo desde una elección libre e individual.

Así pues, teniendo en cuenta las pautas actuales del consumo,  aportados por estudios epidemiológicos sobre el consumo de drogas (Núñez, Soto y Castro, 1998), se señala repetidamente, que no hay variables sociodemográficas, excepto el sexo y la edad, que nos permitan llevar a cabo un diagnóstico aproximativo sostenido de los procesos que llevan al uso habitual de drogas en el conjunto de la población del país.

La situación del consumo de drogas en España presenta un conjunto de variables e indicadores, entre los que cabe destacar los siguientes (Infante, Barrio y Martín, 2003):

  • Existe una amplia penetración social de los consumidores de drogas, sobre todo alcohol, tabaco y derivados del cannabis, que no sólo presentan altos niveles de prevalencia sino que también son percibidos por los ciudadanos españoles como menos peligrosas que otras.
  • Si el consumo de drogas ilícitas continúa siendo, en la actualidad, uno de los principales problemas existentes para casi la mitad de los españoles, se observa un progresivo descenso de la sensación de alarma social asociada a este fenómeno.
  • La evolución global del consumo de drogas en España en los últimos años, viene determinada por la presencia de dos procesos compatibles entre sí: mientras aumenta el número de personas que admiten haber tenido algún consumo de drogas, sean legales o no, así como las cantidades utilizadas por una parte importante de los consumidores habituales, decrece de forma continuada el número de personas que utilizan drogas con frecuencia.
  • La tendencia es más clara entre los sectores adolescentes y juveniles de nuestra población que, como es conocido, presentan las tasas de prevalencia más altas de consumo  de drogas en su conjunto.
  • Entre los adolescentes y jóvenes que usan frecuentemente drogas, el policonsumo presenta altas cotas de penetración, con asociaciones muy variadas, que a su vez muestran tendencias cambiantes en el tiempo.

En la actualidad, según los mismos datos de estudios anteriores, predominan los siguientes modelos de policonsumo (Infante, Barrio y Martín, 2003):

  • El modelo más importante, está constituido por un grupo que integra alucinógenos, anfetaminas y drogas de síntesis, cocaína y cannabis.
  • El segundo modelo, está formado por la heroína, junto con otros derivados opiáceos, la cocaína y los inhalantes.
  • El tercer grupo, se compone por el tabaco, el alcohol y el cannabis.

Hay que tener en cuenta que a finales de los 80 el principal modelo estaba liderado por la heroína, que actualmente ocupa el segundo lugar. En relación con la cocaína, e igual que en los 80, se observa el mantenimiento de su presencia en los dos principales modelos de policonsumo.

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