4. Niveles de intervención. (Procedimiento)

Para intervenir con menores infractores se van a emplear distintos abordajes:

a) Adolescentes en grupos: basándonos en la gran influencia que el grupo de iguales ejerce sobre la conducta, las actitudes y los valores del adolescente, se pretende rentabilizar el efecto positivo del grupo a través de la realización de actividades saludables, que conformen un nuevo sistema de valores y supongan una alternativa a todo tipo de conductas inadaptadas. En dichos grupos, se llevarán a cabo las siguientes acciones para lograr los objetivos anteriores:

  • Planificación de actividades que sean de interés para los menores, mediante las cuales, esté facilitando el desarrollo de responsabilidades personales y la participación de éstos en actividades de la Comunidad Terapéutica (excursiones, actividades deportivas, talleres de habilidades sociales).
  • Canalización del efecto de la presión del grupo.
  • Desarrollo de actividades educativas que proporcionen a los adolescentes una serie de conocimientos y habilidades personales y sociales que les ayuden a enfrentarse con mayor eficacia a los problemas y situaciones que les plantea la vida.
  • Creación de un entorno afectivo que permita a los adolescentes adquirir confianza entre ellos mismos o con el/la educador/a de cada grupo, con el fin de facilitar su crecimiento personal y su autoestima.

b) Seguimiento individualizado de menores: el trabajo con menores suele requerir una intervención más específica e individualizada, puesto que conlleva un esfuerzo más intenso debido a las circunstancias de riesgo; además, la intervención grupal por sí sola resulta insuficiente. Esta intervención y seguimiento individualizado se lleva por parte de la figura del educador, que trata de conseguir unos objetivos previamente definidos -por todo el equipo de menores. A través de la terapia individual, el menor va a adquirir los medios que le permitan apartarse de las situaciones de especial riesgo para el abuso de drogas, creando en torno a él las ocasiones educativas, los vínculos afectivos y los apoyos personales necesarios, que puedan permitirle un cambio en su conducta. Es importante mencionar que en este seguimiento,  se le facilitará al adolescente la comunicación personal necesaria para que logre la confianza suficiente con el/la terapeuta, y así apoyar las posteriores intervenciones.

c) Intervención familiar: esta intervención se llevará a cabo a través de entrevistas entre el educador o terapeuta del menor y los padres. Gracias a este procedimiento, el equipo terapéutico obtiene información de la situación familiar de cada menor en concreto y se trata de dotar a los padres de herramientas para mejorar las relaciones afectivas con su hijo/a.

e) Padres e hijo/as conjuntamente: es de vital importancia trabajar entre padres e hijo/as para que interactúen desde el diálogo, exista entre ellos una buena comunicación, ambos aprendan a manejar desde la asertividad las situaciones conflictivas y entre otras cosas, crear un clima de armonía y afectividad positiva.

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