Capitulo 3

Estrés Laboral

Por: Fernando Mansilla Izquierdo

3.8 Aspectos legales del estrés laboral

El artículo 116 de la Ley General de Seguridad Social (BOE de 29 de junio de 1994), entiende como enfermedad profesional 'la contraída a consecuencia del trabajo ejecutado por cuenta ajena en las actividades que se especifican en el cuadro que se apruebe por las disposiciones de aplicación y desarrollo de esta Ley, y que ésta proceda por la acción de elementos o sustancias que en dicho cuadro se indiquen para cada enfermedad profesional'. En el artículo 115.1. de la misma Ley ' Se entiende por accidente de trabajo toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena' y el artículo 115.2.e, dice que tendrán la consideración de accidente de trabajo 'Las enfermedades que contraiga el trabajador con motivo de la realización de su trabajo, siempre que se pruebe que la enfermedad tuvo por causa exclusiva la ejecución del mismo'. Hasta ahora, el estrés laboral no está incluido en el cuadro de enfermedades profesionales, pero va siendo reconocido como accidente de trabajo.

A finales de 1999, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco dictó una sentencia en la que se reconocía el estrés laboral como accidente de trabajo. Aunque en la resolución el tribunal falló a favor de un trabajador en un taller de producción, los razonamientos son extrapolables a diferentes profesiones. Esta sentencia entiende que el perfil de este trabajador, es un tipo muy característico de estrés que se da en aquellas profesiones de quienes realizan su trabajo en contacto con otras personas que, por sus características son sujetos de ayuda, como los profesores, personal sanitario o los asistentes sociales. En este caso, el trabajador se dedicaba a organizar la producción de un taller dirigiendo a los empleados minusválidos y tenía como funciones obtener un nivel aceptable de productividad y eficacia laboral.

En 1998, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León consideró un intento de suicidio como accidente laboral. En este caso, la Justicia consideró que el estrés empujó al trabajador a quitarse la vida. Un empleado con 18 años de antigüedad en la empresa ingirió una botella de arsénico, aunque sin provocarle la muerte; tomó esta decisión debido a que la empresa atravesaba una difícil situación económica, y él se sentía responsable de ello, según recoge la resolución judicial. En ella se dice que el empleado se encontraba bajo un fuerte estrés laboral; viviendo con gran responsabilidad la difícil situación económica por la que atravesaba la empresa, abandonando las obligaciones familiares y sociales, asumiendo como personales los fracasos de los proyectos de la empresa. La empresa en la que trabajaba el empleado presentó un recurso ante la sentencia, pero éste fue desestimado por el Tribunal. La compañía fue condenada a abonar las prestaciones correspondientes a la incapacidad laboral temporal, ya que no se reclamaron indemnizaciones. Todo un detalle por parte del trabajador, que aún continúa trabajando en la empresa.

La posibilidad de considerar el estrés como accidente laboral es un tema que ha estado presente en los medios de comunicación durante los últimos años.

No debemos confundir accidente laboral con enfermedad laboral. En España sólo se contempla la depresión como la enfermedad más parecida al estrés laboral. Un trabajador puede sufrir estrés laboral, pero para concederle la baja laboral sólo se puede argumentar la depresión como causa de dicha baja. Además la cantidad que se percibe por enfermedad laboral está lejos de lo que se puede percibir por accidente laboral.

También la Sala Primera del Tribunal Supremo ha dictaminado que un infarto sufrido por estrés en el ámbito laboral está considerado como un accidente de trabajo. El Alto Tribunal ha interpretado señalado que el fallo corresponde a una interpretación amplia de la Ley de Contrato de Seguro.

El Tribunal Supremo ha considerado, ante la dispersa doctrina en este aspecto, que el estrés laboral es un accidente de trabajo. En organismo ha basado su resolución en que dicha cardiopatía se ha originado en determinadas causas de carácter externo e inmediato, como es el caso del agotamiento físico e intelectual generado por el trabajo.

Salvo prueba en contrario, la legislación recoge como accidentes de trabajo toda lesión sufrida por el trabajador en el tiempo y ámbito laboral. La sentencia del TS considera que el trabajador no padecía enfermedad alguna ni antecedentes antes de iniciar su actividad laboral, y que la principal causa fue el estrés sufrido en su puesto de trabajo que le originó una "cardiopatía isquémica y un síndrome depresivo grave".
La Sala de lo Social, por su parte, a tenor del artículo 100 de la Ley de Contrato de Seguro, considera que el infarto de miocardio está contemplado como un accidente de trabajo. No obstante, a este aspecto la Sala de lo Civil añade que dicha cardiopatía ha de venir determinada por causas externas e inmediatas.

Por otro lado, se ha contemplado el suicidio como accidente laboral. Dos recientes sentencias, dictadas en España y Francia, reconocen por primera vez en ambos países el suicidio de un trabajador como accidente laboral.

El 20 de marzo de 2001, se suicidó el director adjunto de la compañía eléctrica francesa EDF. El 11 de octubre de ese mismo año, la dirección regional del seguro de enfermedad estimó que existe un vínculo directo y esencial entre el fallecimiento del interesado y su trabajo. El comité de evaluación validó la declaración de enfermedad de carácter profesional para la depresión que sufría el directivo realizada por un doctor la víspera del suicidio.

Meses más tarde una sentencia pronunciada a finales de año pasado por la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña estableció que el suicidio de un trabajador puede considerarse como un accidente laboral.
En noviembre de 2001, otra sentencia reconocía que la muerte de un funcionario de prisiones, que trabajaba en el centro penitenciario de Valladolid con los reclusos más peligrosos y que se suicidó al paso del tren, fue 'consecuencia directa de la naturaleza' del servicio que desempeñaba.

También en noviembre de 2001, el Juzgado de Instrucción número 1 de Valencia admitió a trámite una querella contra el maître y el director del Balneario de Cofrentes (Valencia) por un presunto delito de tortura psicológica y amenazas a un joven trabajador de 18 años, que trabajaba como camarero y que falleció en un accidente de tráfico con su motocicleta, tras mantener una discusión con su responsable directo.