El procedimiento de la autopsia psicológica (Isometsä, 2001) tiene dos elementos principales:
La autopsia psicológica suele tener uno o dos informantes principales: un cónyuge, compañero, padre o hijo adulto u otro familiar cercano; y con frecuencia otro informante en representación del personal sanitario que prestó asistencia. Además se puede entrevistar a otros familiares, a amigos y a otro personal asistencial.
Desde los inicios de las investigaciones en autopsia psicológica, se han realizado diferentes protocolos de investigación que incluyen diversos ítems dirigidos a registrar datos de manera homogénea y sistemática. La mayoría de los protocolos se han dirigido al estudio de suicidios; también existen otros para ser aplicados en homicidios, y para la investigación de características socioculturales y de rasgos de personalidad en los suicidas cuyos resultados pretenden generar estrategias de prevención.
Para realizar la investigación de la autopsia psicológica se sugiere seguir los siguientes pasos (Núñez del Arco, 2004) (Litman, 1989):
Las áreas que se valorarán serán las siguientes:
Se investigan antecedentes médicos, psiquiátricos y judiciales. Con la información completa se debe establecer qué rasgos de personalidad presentaba y si alguna patología mental tuvo incidencia en las circunstancias de su fallecimiento. Finalmente se hace una aproximación a las circunstancias que determinaron su muerte y la posible participación de la víctima en la misma (Jiménez Rojas, 2001).
En algunos de los estudios realizados con el método de la autopsia psicológica se utilizan instrumentos predeterminados con preguntas diseñadas según el tipo del estudio algunos estructurados como encuestas que pueden ser aplicadas por personas no expertas. Otros estudios utilizan entrevistas estructuradas similares a la de una entrevista psiquiátrica, dirigida a evaluar puntos específicos, teniendo en cuenta que el informante es una tercera persona (Cheng, 1995). Algunos estudios han utilizado la entrevista telefónica como medio para obtener la información (Lesage y otros, 1994).
Además existe un modelo MAPI (modelo de autopsia psicológica integrada) que a diferencia de los abiertos o semiestructurado, es completamente estructurado, de forma tal que disminuye al mínimo el margen de sesgo, pues todos los entrevistadores tienen que realizar la exploración de la misma manera, guiándose por unas instrucciones adjuntas (García Pérez, 1998), que sigue las siguientes etapas (Chaves y otros, 2005, citados por Burgos Mata, 2006):
De todas maneras, además de la recolección de esta información a los familiares y allegados de las víctimas, la autopsia psicológica debe contar con información adicional como historias clínicas de la víctima, proceso judicial si lo hubiere, evidencias que este contenga, escritos, grabaciones, notas suicidas o cartas de la víctima en los meses anteriores al evento que se investiga.
En cuanto al tiempo transcurrido desde la muerte de la víctima hasta la fecha de la investigación de allegados o familiares, en opinión nuestra, se debe realizar entre el 2º y el 7º día, ya que los datos se olvidan o se los modifican conciente o incoscientemente. También Annon (1995) afirma que el tiempo óptimo para realizar la entrevista, es entre 1 y 6 meses después de haber ocurrido el deceso, ya que durante estos meses aún se conserva la nitidez del recuerdo y la información obtenida es confiable. De lo contrario, las reacciones de duelo pueden, o bien, interferir en la objetividad del recuerdo existiendo la tendencia a idealizar al fallecido o afectar la claridad del recuerdo.
La conclusión del estudio de autopsia psicológica debe ser expresada en términos de probabilidades. Este procedimiento no puede determinar con exactitud si la muerte fue suicidio, homicidio, o accidente. El método es parte del rompecabezas de la investigación y tiene utilidad sólo como un elemento más en el contexto de la misma.
El problema de la presentación de los resultados de la autopsia psicológica en orden de probabilidades, hace que sea necesaria una forma grafica, didáctica de mostrar dichos resultados. Según Núñez de Arco el Método de la estrella de cuatro puntas, cumple dichos objetivos, en este método se analiza:
Cada una de las cuatro puntas se amplía en la medida que existan más factores, creando un mayor espacio. A mayor tamaño de la estrella, existe mayor probabilidad de suicidio. Este método grafico de presentación de los resultados resulta fácilmente comprensible para el jurado, ya sea técnico o popular, porque permite visualizar en base a una estrella de cuatro puntas, la existencia de la posibilidad de suicidio o no, en base al tamaño de la estrella (Núñez del Arco, 2004) (Núñez del Arco, 2005b).
En realidad se trata de una metodología de historia de vida constructiva, que consiste en el estudio del mayor número posible de relatos biográficos desde los diferentes puntos de vista contemplados.
Con la información completa, obtenida a través de la reconstrucción de la vida del fallecido (estilo de vida, personalidad, vulnerabilidad, factores de estrés, enfermedad mental, comunicación de ideas de muerte, etc.) se debe establecer qué rasgos de personalidad presentaba, y si alguna patología mental tuvo incidencia en las circunstancias del fallecimiento.
El procedimiento es considerado como un proceso de recolección de datos del occiso que permite reconstruir su perfil psicológico y el estado mental antes del deceso. Para el desarrollo de dicho procedimiento es necesario la colaboración de médicos, abogados, psiquiatras, psicólogos (Acevedo, Núñez y Pinzón, 1999).
La autopsia psicológicapuede ser un método adecuado para realizar la investigación de los accidentes de trabajo que pudieran ser atribuidos a causas de origen psicosocial como el estrés laboral, el síndrome de quemarse en el trabajo o el acoso laboral, ya que en los accidentes laborales influye el clima de la organización (INSHT, 1996b). La autopsia psicológica puede utilizarse tanto en los accidentes laborales sin resultado de muerte como en los suicidios por causas laborales. Ya se han dictado sentencias en España y Francia que reconocen en ambos países el suicidio de un trabajador como accidente laboral.
La autopsia psicológica implica conocer las circunstancias mentales que rodean el momento de la muerte de un individuo y que puede aplicarse a muchos eventos (Jiménez Rojas, 2001) incluidos los acontecimientos estresantes del ambiente laboral.
En todo caso, además de tener en cuenta el proceso de actuación en una autopsia psicológica hay que contemplar las entrevistas semiestructuradas al trabajador, a los compañeros, a los subordinados y al jefe con técnicas exploratorias, que girarán sobre las características y dinámica de la organización y sus relaciones.
El entrevistador debe permitir que la información fluya libremente, es decir, debe dejar hablar al informante sin interrumpirlo y sólo al final, si es necesario, puntualizar en algún detalle o hacer algunas preguntas directas.
Además se realizará:
El entrevistador debe tener en cuenta que:
Para evitar estas dificultades es adecuado procurar controlar la información obtenida mediante los relatos cruzados de los informantes sobre los acontecimientos.
Una vez recolectada y analizada la información obtenida se realizará un informe con los siguientes apartados:
Es conveniente intercambiar hipótesis y conclusiones con otros profesionales para aumentar la verosimilitud de la conclusión del informe de la autopsia psicológica.
En este informe se realizará un relato cualitativo y lo más objetivo posible, construido a partir de todas las evidencias y documentación disponible, y deberá ser expresado como diagnóstico sospecha y en términos de probabilidades, ya que este procedimiento no puede determinar las razones con exactitud.