2. Marco Teórico

Por: Dr. Alfonso Cabrera Ramos

2.1 Envejecimiento.

Deseo partir señalando con precisión, lo que significa llegar a la tercera edad desde  el  punto  biológico.  El envejecimiento  es  un  proceso complejo que involucra factores genéticos, biológicos , socioambientales y culturales que se manifiesta en el deterioro del organismo, resultado de los cambios ligados al tiempo irreversible y común en la especie humana.

Es decir, constituye un proceso sincrónico en distintos niveles fisiológicos, psicológicos y sociales. Se debe a mecanismos ligados a la genética, sistemas hormonales y funcionales del organismo humano. Presenta relaciones con los comportamientos, hábitos, conocimiento y la cultura de los sujetos, que permite transcender a las condiciones y exigencias medioambientales. También está vinculado fuertemente con los avances de la ciencia, medicina y cambios sociales en los diferentes países del mundo.

Socialmente se tiene la idea tradicional difusa y falsa dice que, en la vejez, el ser humano no es capaz de producir, por la absoluta falta de creatividad, que vive del recuerdo, de memorias y del pasado y que físicamente es incapaz de hacer aquellas actividades que impliquen fuerza, rapidez, desplazamiento y movilidad articular.

La historia es testigo de que muchos ancianos encontraron el autentico sentido de la vida, precisamente al llegar a la vejez, como fue el Papa Juan XXIII que, cargado de muchos años, tuvo un espíritu joven más que otros que con menos años, pero más viejos en espíritu, no aportan mucho y no terminan de encajar.

La vejez no significa una vida inútil acabada y ociosa. Por el contrario, es un tiempo para buscar nuevos motivos de vida, nuevos sentidos a las cosas y acontecimientos, para alcanzar una autoestima positiva y aprender a organizar y utilizar el tiempo libre que es mucho, reviste importancia para las autoridades que más que preocuparse por construir casas geriátricas, casas de día, residencia de ancianos, asilos, que viajen gratis o con descuentos en los diferentes medios de transportes del país y actualmente con una ayuda económica.

Más que todo esto, lo que se necesita es que nuestros adultos mayores sean atendidos con un sentido social y humano, mejorando la atención de su salud sin tener que estar muchas horas para ser atendidos y tratándolos con dignidad, para que vivan más tiempo, dignamente y con calidad.

La vejez llega muchas veces sin ser percibida y más pronto de lo que uno quisiera, pero eso es difícil de aceptar, porque es un proceso para el cual casi nadie se prepara y cuando llega, cuesta admitir que se es viejo. Por eso los políticos, principalmente, no la consideran como un evento social de importancia, minimizándola y considerando que es un asunto que puede esperar en los archivos del olvido.

Las instancias de gobierno que tienen influencias determinantes dentro de la sociedad, como la educación y la salud, así como los tres niveles de gobierno, tampoco la consideran un asunto prioritario, permitiendo que esta parte de la sociedad crezca y con ella, muchos problemas de comportamientos, de salud, marginación, maltrato y utilización, que siempre se acompaña de una perdida de los valores más elementales como son el amor y el cariño por los ancianos.

A la luz de estos comportamientos y actitudes de muchas sociedades del mundo, pretendemos, en este apartado, proporcionar una visión general sobre conceptos más relevantes que se relacionan con nuestro trabajo de investigación y, posteriormente, destacar lo que se refiere a la situación sociodemográfica y el sentimiento de soledad de esta población.

Algo que de manera natural no tomamos en cuenta o no nos preocupa es el envejecimiento, pareciera que es un tema que no forma parte de nosotros y mecho menos de nuestros planes de vida, hacemos planes para viajar, hacer una casa, una carrera, que van a estudiar nuestros hijos pero, muy pocos planeamos nuestra vejez y más de alguno dirá, yo ni voy a llegar.

Cuando construimos una casa la hacemos con desniveles, escalones, escaleras si tiene dos plantas, es decir, hacemos nuestra casa para vivirla de joven, pero no para cuando estemos viejos, porque nadie piensa que llegará a viejo, no nos damos cuenta siquiera en que momento la vejez llega a nuestra casa, y nos toma de sorpresa, pero ¿cuando se es viejo?, ¿en que momento podemos decir que ya estamos en la tercera edad? como se le ha denominado en los últimos años.

La última etapa de la vida del ser humano, no tiene precisión de cuando se inicia, no obstante, los investigadores la refieren de varias maneras: tercera edad, vejez, adulto mayor, ancianidad. Lo cierto es que la tercera edad, no tiene sus limites exactamente definidos, pero se debería hablar de ella, no sólo como un periodo o etapa de la vida sino, como proceso natural que se pone en marcha al término de la juventud (aunque otros reseñan que desde el momento de nacer), con cambios biológicos que se combinan durante la vida y se manifiestan principalmente al alcanzar la edad adulta.

Es decir, es una combinación de transformaciones y cambios fisiológicos, desde los mismos procesos de desarrollo y maduración en el inicio de la vida. En este sentido, el envejecimiento es un proceso de deterioro del organismo, como resultado de cambios ligados al tiempo, esencialmente irreversible y común a toda la especie humana.

Del punto de vista biológico, el envejecimiento del ser humano, se debe a mecanismos genéticos, hormonales, fisiológicos y funcionales, reconociendo que entre los animales de sangre caliente, los humanos tenemos una mayor longevidad. Una razón parcial, tiene que ver con la sabiduría y la cultura humana, que permiten trascender a las exigencias más prioritarias del medio. Posiblemente el fenómeno del cambio social que han sufrido las personas de la llamada tercera edad, sean junto con los avances técnicos, lo más característico de nuestra era.

La posición de las personas mayores en las sociedades industriales modernas, debe interpretarse a la luz del hecho que, su esperanza de vida, supera en mucho el papel social al que los individuos estamos destinados (trabajo/hijos/padre, etc.), los cambios sociales económicos, demográficos, urbanísticos, etc., han hecho que esté grupo de individuos pertenecientes a la tercera edad, sea muy numeroso y presente más características peculiares y a veces contradictorias.

Las sociedades occidentales avanzadas, tienen un fenómeno peculiar con los grupos de tercera edad. La tasa de crecimiento de individuos de más de 65 años, es del 1% en Francia y Suecia y del 3% en Canadá y EE.UU. En España, en 1920, 8 de cada 100 tenían más de 60 años, mientras que en 1991 ha ascendido a casi el 20%, de manera el 17% eran varones mayores de 65 años y el 22% eran mujeres (Organización Panamericana de la Salud, 2001).

Los aspectos psicológicos del individuo de edad avanzada, no se pueden entender fuera del marco fisiológico y social, porque en las diferentes etapas de la vida, muestran importantes diferencias en su estructura biológica. Con la edad declinan el número y calidad de numerosas células, cuyas funciones son vitales para el organismo humano, y reduce la capacidad de adaptación del individuo a los cambios del medio entorno.

La salud, en general, es diferente a la de los más jóvenes, mientras que los jóvenes tienen menos enfermedades, los adultos mayores presentan con mayor frecuencia enfermedades crónicas, como ceguera, falta de audición, reumatismo o artritis, afecciones cardiacas y pulmonares, hipertensión arterial entre otras.

Lo preocupante es que no sólo afecta la salud, si no también la conducta y estos cambios de comportamiento, son regularmente de naturaleza biológica, patrón normal de envejecimiento. Sin embargo, otros investigadores como Chirosa y Padial (2000), definen este término como “un proceso más dentro de la carrera de la vida de los seres vivos”, pero todos coinciden que es proceso natural y normal del ser humano.

Por otro lado, la herencia es otro factor determinante, está bien establecido que la herencia familiar, juega un papel importante en la determinación del modelo de los cambios observados en la senectud. Esto ha provocado que investigadores, en años recientes, orienten considerablemente su atención, al incremento del entendimiento de los factores responsables de las diferencias individuales en el envejecimiento.

2.1.1 Envejecimiento biológico.

El envejecimiento biológico es observable y medible, hay cambios muy marcados principalmente la imagen corporal, no escapa a la observación de los que nos rodean aquellos signos como: cabello blanco, arrugas, lentitud de los movimientos propios del ser humano como caminar, pararse, sentarse, acostarse, etc. Por lo que debemos estar conscientes de qué le va a suceder a nuestro organismo, con el paso de los años.

Es importante distinguir al envejecimiento, como un proceso que involucra una serie de cambios naturales por la edad. El envejecimiento como proceso, es aquel envejecimiento normal, que representa cambios biológicos universales que se producen con la edad y que no están afectados por la influencia de enfermedades o del entorno.

Por lo tanto, no todos estos cambios relacionados con la edad tienen consecuencias clínicas negativas,  pérdida de  masa  muscular, disminución de la eficiencia metabólica, disminución de indicadores metabólicos como, el consumo máximo de oxigeno (Vo2 máx.), umbral de lactato (OBLA), capacidad ventilatoria entre otros. Aunque se debe considerar que los sujetos  son  diferentes, por  lo tanto,  no  todos llegamos en el mismo tiempo a la ancianidad.

Consecuentemente, la disminución de la eficiencia metabólica, aun cuando no es igual en los sujetos, (Katch & Katch 1991), se debe tomar en cuenta para entender el trabajo fisiológico en el adulto mayor. En este marco de ideas, se debe considerar el reporte que, de este consejo, expresa que el Vo2 máx. (Capacidad del sujeto para retirar oxígeno del aire que inspira) declina en 10% por década. Lo que indica que, las personas mayores de 60 años, tienen disminuido considerablemente las funciones cardiorrespiratorias, es decir, su capacidad aeróbica.

Estudios realizados por Katch y Katch (1991), establecen que “todas las funciones fisiológicas disminuyen  con  la  edad”.  Aunque  no  todas disminuyen a la misma velocidad, por ejemplo, la velocidad de la conducción nerviosa declina de 10 al 15% entre los 30 y 80 años de edad, el índice cardíaco en reposo declina de 20 al 30%, la capacidad ventilatoria a los 80 años, del 40% que tenía a los 30 años.

Por otro lado, la fuerza muscular máxima, que representa la capacidad anaeróbica, generalmente, se alcanza entre los 20 y 30 años, pero declina un 16.5% después de los 30 años, esta pérdida esta íntimamente relacionada con la movilidad y la incidencia de accidentes sufridos, la fuerza muscular se pierde más rápidamente en las mujeres que en los hombres. Por otro lado, el Vo2 máx., declina estadísticamente después de los 25 años, a razón del 1% o sea 0.4 ml.kg-1.min-1 por año, de tal forma que a los 55 años, ha perdido, aproximadamente, un 27% de lo que tenía a los 20 años.

Así mismo, estos autores han aportado datos interesantes, manifiestan que la acumulación de los efectos de la edad en el sistema nervioso central, haciendo que la velocidad decline un 10% de la conducción y una significante pérdida en las propiedades de la elasticidad del tejido conectivo.

De igual manera, la capacidad funcional periférica, al igual que la capacidad central, disminuye con la edad en sujetos sedentarios y activos. A nivel periférico, los cambios están vinculados con el transporte y utilización del O2. Estos datos coinciden con los estudios de Alonso et al. (2003), que concluyen que, existe un declive funcional, en la condición física aeróbica (Vo2 máx.), músculo esquelético (fuerza) y la actividad física, en hombres y mujeres de edad avanzada.

Como lo menciona Katch y Katch (1991), después de los 60 años, la masa muscular se reduce, a pesar del incremento de la grasa corporal, esto se relaciona con el envejecimiento y desmineralización de la masa ósea. La osteoporosis, es uno de los mayores problemas de salud del adulto mayor, por la pérdida de masa ósea, incremento de la porosidad y disminución del grosor de la corteza ósea. Es decir, un individuo de 60 años, puede tener reducida la masa ósea desde un 30% a 50%.

No obstante, el proceso de envejecimiento está influenciado por los efectos del estado del entorno, del estilo de vida y de las enfermedades que a su vez, están relacionados con el envejecimiento o cambian por su causa, pero no se debe al envejecimiento en sí.

En este contexto, existen muchas definiciones del envejecimiento, según la OMS (2002), el envejecimiento se ha definido como “Un deterioro de las funciones, es progresivo y generalizado, que produce pérdida de respuesta adaptativa al estrés y mayor riesgo de sufrir enfermedades relacionadas con la edad”. El concepto de envejecimiento activo, fomentado ahora por la OMS, anima a que el ser humano se haga mayor, pero sin envejecer, poniendo como alternativa la práctica continua, habitual y permanente de actividades físicas, sociales y espirituales a lo largo de toda la vida.

Las definiciones de este grupo poblacional de viejo, anciano, tercera edad, adulto mayor y envejecimiento, no son claras ni universalmente aplicables, porque cada país, de acuerdo a su desarrollo social y de la salud pública, decide a partir de que edad los individuos pasan a formar parte de esta clasificación. Así, viejo, es un término específico de cada persona, cultura y país.

Las definiciones pueden variar a medida que los acontecimientos de la vida contribuyen a la transición del envejecimiento, por ejemplo, la jubilación. Una definición cronológica de tercera edad o de adulto mayor, se usa con mucha frecuencia, pero es cuestionada. La ONU, utilizaba tablas con cifras tanto para personas de 60 años como de 65, y para más mayores, posibilitando estimaciones y previsiones más detalladas, para las personas de avanzada edad de la mayoría de los países.

La OMS, utiliza categorías que empiezan a la edad de 65 años. Para muchos hombres y mujeres, especialmente en países en vías de desarrollo, la tercera edad vendrá acompañada de enfermedades y discapacidades crónicas. Muchas personas son “mayores” funcionalmente en la cuarentena o en la cincuentena, lo que pone en duda la pertinencia de las definiciones cronológicas de la vejez. Aunque una de las definiciones de tercera edad, se basa en la edad oficial de jubilación, en muchos países esta clasificación es incongruente, específicamente en África y en algunos países menos desarrollados, por sus políticas sociales y laborales.

Por lo tanto, se considera que una persona es mayor, cuando él o ella no pueden trabajar a causa de la avanzada edad, pérdida de fuerza física o por su mala salud. Basándose en esta capacidad física para trabajar, es común que las personas mayores se clasifiquen en tres categorías: mayores recientes, mayores y muy mayores. Por su parte, Shephard (1996), clasifica la vejez en temprana (65-75 años), vejez media (75-85 años) y en la etapa final (mayor a los 85 años).

Llama la atención ante todo, la pluralidad de términos que se utilizan para denominar al colectivo de personas que han rebasado los sesenta años de edad. Así, encontramos que Hernández (2001), los clasifica como ancianidad, tercera edad, vejez, los mayores, personas de edad avanzada y senectud. Algunos de ellos tienen más aceptación que otros y los hay que son abiertamente rechazados.

Como se puede observar, la definición de este grupo poblacional es bastante complejo y polémico, en su evolución se ha denominado de muchas maneras, ha sido anciano, viejo, abuelo, tercera edad, etc. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (2001), se consideran personas mayores, aquellas que tienen 60 o más años. Aun cuando depende de las condiciones sociales, laborales y económicas de los países, en México entre otros.

Los psicólogos por su parte han aportado datos y conocimientos del desarrollo humano sobre las diferentes clasificaciones de las etapas de la vida. Los estadios por los que el hombre transita desde que nace hasta que muere, los han clasificado de diferentes maneras:

Según Freud:

  1. Estadio oral 0 a 1 años
  2. estadio anal 1 a 3 años
  3. estadio fálico 3 a 6 años
  4. estadio de latencia 6 a 11 años
  5. estadio general (adolescencia)

La clasificación es bastante parecida aunque tiene una menos la de Jean Piaget.

  1. Estadio Sensorio Motor 0 a 2 años
  2. Estadio Preoperatorio     2 a 7 años
  3. Estadio de operaciones concretas 7 a 12 años
  4. Estadio de operaciones formales (adolescencia)

En estas etapas de la vida temprana, se van adquiriendo conocimientos bien definidos que van a ser reflejo y utilizados durante toda la vida, aquí se producen los cambios históricos, como los de la alimentación, la práctica de deportes y estilos de vida, los cuales se verán afectados por el grado de maduración y desarrollo a la edad de los 10 años

En el desarrollo de ser humano pasado de estas etapas pasamos a la Adolescencia, que según PALACIOS 1999 se divide en 3 etapas:

  1. Adolescencia temprana, 11 a 14 años
  2. Adolescencia media, 15 a 17 años
  3. Adolescencia tardía, 18 a 21 años

La siguiente etapa es la etapa adulta la cual también no existe precisión en su clasificación según LEVINTON 1978.

  1. Adulto temprano hasta los 40 a 45 años
  2. Adulto Medio     hasta los 60 años
  3. Adulto Tardío mas de 60 años

Por su parte Gould. 1978. la clasificación la hace de acuerdo a la actitud y comportamiento del ser humano

  1. Trabajo y matrimonio de 29 a 34 años
  2. Alcanza los objetivos de 35 a 43
  3. Nueva adaptación sus objetivos de 43 a 53 años
  4. Mayor aceptación del pasado de 53 a 60 años

Tomando en consideración estas clasificaciones de desarrollo del ser humano, en nuestro estudio hemos hecho la siguiente clasificación:

Primera etapa: Dependencia familiar, se considera desde que nace hasta que se casa.

Segunda etapa: Independencia familiar, desde que se casa hasta que cumple 59 años,

Tercera etapa: Adulto mayor, desde que cumple 60 años y más.

Razón por la que en los gráficos se observan tres etapas. Porque los comportamientos en cada etapa son diferentes, hay cambios, a los cuales el ser humano debe aceptar y adaptarse.

Los psicólogos han estudiado el comportamiento del ser humano y los cambios que sufren en el proceso de envejecimiento, al respecto dicenque el envejecimiento no equivale a enfermedad ni a incapacidad. Se entiende y acepta que con el avance de la edad, existen amenazas de carácter biológico, psicológico y social, según Palacios, Marchesi y Coll (1999), indica que algunas de esas amenazas están determinadas por:

  • La Jubilación
  • Disminución de la actividad y responsabilidad.
  • Perdida del rol social asociado al trabajo
  • Reducción de la autonomía.
  • Desaparición de familiares y otras personas significativas
  • Conciencia clara de la proximidad de la muerte.

Con el avance de la edad la vida cambia en todos los órdenes, y aparecen algunos problemas, que si bien antes existían, pero que no eran significativos, problemas más comunes son:

  • Achaques
  • Dolencias
  • Enfermedades

Esto provoca en el adulto mayor, cambios de presencia e imagen, ganándose alguno de los calificativos como los que señala como:

  • Cascarrabias
  • Resentido
  • Viejo rabo verde
  • Abuelo que inventa batallitas
  • Imagen de niño

Sin embargo, lo establecido en la Asamblea General de la ONU, (1996), mediante Resolución 50/141 del 30 de Enero de 1996, la denominación utilizada para este grupo poblacional, es adulto mayor. No son las palabras las que muchas veces tienen un significado negativo o despectivo. Depende del tono que se emplee y del sentido que se les quiera dar. En el uso de esta terminología, lo que se trata de buscar en definitiva, es una palabra que evite cualquier connotación peyorativa, tanto para la sociedad como los propios sujetos afectados.

Para abordar este problema del envejecimiento, se han elaborado programas de intervención. Así Kalache y Lunenfeld (2001), afirman que los programas eficaces de fomento del envejecimiento saludable y de prevención de las discapacidades entre las personas mayores, darán como resultado una utilización más eficiente de los servicios sanitarios sociales, mejorarán la calidad de vida de este grupo pues, permitirán seguir siendo independientes y productivos.

Es indudable que en la promoción de la salud de esta población, se deben involucrar autoridades, instituciones de salud, investigadores y, por supuesto, el sujeto. Por esta razón, es importante refinar y definir las estrategias que estimulen un envejecimiento saludable y activo. Considerando que las estrategias que se utilizan para un envejecimiento activo, concierne a varias figuras que están relacionadas desde los que diseñan los planes de acción, investigadores, médicos y las sociedades.

Por otro lado, también es importante la perspectiva de género, que se debe reconocer por las dificultades y desigualdades basadas en el género, afecta la forma en que envejecen los hombres y mujeres de todas las sociedades. De igual manera, se ha establecido que la herencia, juega un papel importante en la velocidad de los cambios observados en los últimos años de la vida del ser humano.

Sin embargo, al factor hereditario se suman, al proceso de la ancianidad, otros aspectos como son los factores del medio ambiente, entre los que se considera el estilo de vida, que está determinado por las intervenciones de una nutrición adecuada, reducción del stress, consumo de tabaco, alcohol y actividad física regular.

En lo que coinciden la mayoría de los investigadores es que, actualmente el envejecimiento de la población, es uno de los fenómenos de más trascendencia dentro de las sociedades occidentales (López y Latiesa, 2002). Si tomamos en cuenta que, como hemos visto, la transición demográfica se ha venido produciendo aceleradamente en las últimas décadas en todas las sociedades, se justifica que esta transición demográfica, ha permitido la disminución de la tasa de natalidad y mortalidad, que hoy en día conocemos.

Para entender este fenómeno, afortunadamente existen muchos estudios relacionados con este tema, más a nivel internacional que nacional, los cuales han aportado resultados de hábitos de vida, del estado de salud, nivel de desempeño físico, psicológico y social, pueden servir para establecer estrategias e intervenciones en la atención de esta parte de la sociedad.

Quiero cerrar este apartado tomando en cuenta lo expresado por Minsky (1994) dijo: “Todos aspiramos a la sabiduría y a la riqueza, nuestra salud sin embargo, suele agotarse antes de haberlas conseguido”. Es decir, vivimos nuestra juventud trabajando para ganar el dinero y en la vejez perdemos el dinero, buscando la salud.

2.2 Teorías del envejecimiento.

El proceso del envejecimiento se ha convertido en un objeto de estudio serio para las ciencias humanas y sociales, cada vez se analizan temas de ancianidad, llevados a cabo por investigadores particulares, organismos y centros de estudios privados y públicos cada vez son más las universidades que ofertan maestrías y programas de doctorado, como consecuencia son más las personas que trabajan en este campo de la investigación social. El envejecimiento es un proceso sobre todo individual.

Algunos autores las clasifican como teorías estocásticas y teorías no estocásticas,  otros  más,  como  teorías biológicas  y  teorías  del envejecimiento programado. Según Allevato y Gaviria (2008) hasta este  momento se  han  llegado  a  postular  casi  200  teorías  del envejecimiento, que abarcan desde complejos procesos moleculares hasta metafísicas explicaciones de las "razones del ser".

Las más utilizadas en estudios del envejecimiento tenemos entre otras:

 

Autor

Teoría

 

 

 

 

 

Teorías estocásticas

Sheldrake, en 1974

Teoría de la acumulación de productos de desecho

Orgel en 1963

Teoría error - catástrofe

Denham Harman

en 1956

Teoría de los radicales libres

Szilard en 1959,

Teoría de la mutación somática

Brownlee, en 1991

Teoría de las uniones cruzadas de estructuras celulares

Cutler en 1975

Hipótesis de los genes determinantes de la longevidad

Teorías no estocásticas

Hayflick 1991

Teorías de del limite de Hayflick

Ca rlos Ro berto Da rwin 18 59

Teoría evolucionista.

Estas y otras teorías, han permitido entender el proceso del envejecimiento, se acepta que el envejecimiento es un fenómeno multifactorial, que afecta todos los niveles de organización biológica, desde las moléculas a los sistemas fisiológicos. Aunque este fenómeno biológico no siempre coincide con el cronológico. Lo cierto es que los mecanismos precisos por los cuales ocurre el envejecimiento, aún son un misterio para la biología (Allevato & Gaviria 2008).

El punto es que, el envejecimiento en el ser humano, es un proceso natural, progresivo, sumativo, irreversible e inevitable, pero que se puede retardar modificando estilo de vida y cambiando los hábitos negativos por hábitos saludables.

Las diferentes teorías existentes, han permitido que la mayoría de los científicos coincidan en señalar que, el envejecimiento se debe a la interrelación de los factores genéticos y ambientales, que el hombre se ve afectado en todos los niveles de su organización biológica, desde las moléculas hasta los sistemas fisiológicos corporales, pero también es cierto que hasta este momento, no existe una teoría general que unifique este concepto, solamente existen suposiciones sobre algunos hechos claves de este evento fisiológico, sin embargo, coinciden en señalar que, la causa fundamental del envejecimiento es, que la evolución biológica no favorece la longevidad individual, sino la perpetuidad de la especie.

2.3 Salud.

Un factor determinante para tener una vejez sana y saludable es la salud, la salud en los ancianos depende de muchos factores, entre ellos el estilo de vida y hábitos saludables que se transfieren de las etapas anteriores hacia la vejez (Blair, 1995). Está influenciada por los acontecimientos que tienen lugar a lo largo de la vida, es decir, de la actitud asumida ante la vida, de los hábitos de trabajo, descanso, sueño, alimenticios, recreativos y sociales. Incluso por acontecimientos ocurridos antes de su nacimiento, por ejemplo, el estado nutricional de la madre, influye sobre el crecimiento y desarrollo intrauterino, el peso al nacer y, posiblemente, sobre los riesgos en la vida futura de sufrir varios problemas importantes de salud.

La salud es un estado multidimensional que describe la existencia positiva de la vida individual, ejemplificado por la calidad de vida y la sensación de bienestar, esta definición fue adaptada de varias definiciones aportadas por Sánchez (1996), USDHHS (2000), Corbin et al. (2000), OMS (2006).

La OMS (2006) tiene como objetivo que los pueblos puedan gozar del grado máximo de salud que se pueda alcanzar. Define la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no meramente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Esta definición puede aplicarse de igual forma a países desarrollados y en vías de desarrollo en ambos géneros.

La concepción de la salud, va ligada al concepto de bienestar y calidad de vida. Albuixech (2003) afirma que “no sólo es importante los años que se vive, sino cómo se viven, es decir, no sólo se trata de vivir más años, sino de vivirlos en las mejores condiciones, con un estado de salud adecuado, que permita vivir con calidad y con autonomía personal”. O sea, el ideal del ser humano es vivir más, pero disfrutando de bienestar e independencia.

La salud es un estado acumulativo que debe cuidarse a lo largo de toda la vida, con el fin de asegurar que se disfruten todos los beneficios, inclusive en edades avanzadas. La buena salud es esencial para que las personas mayores conserven una calidad de vida aceptable. Esta definición es la más conocida, pero no la más útil, porque no es operativa y es considerada como utopía, en el mejor de los casos, ésta puede ser observada como una meta permanente por alcanzar, de tal forma que, el estado óptimo de salud, es aquel en que los sujetos tienen una salud positiva. Pero es necesario continuar promocionando la salud, para tratar de conseguir que los sujetos sigan disponiendo el máximo tiempo posible, de buena calidad de vida.

La evaluación de la salud, no puede estar limitada a los factores clínicos tradicionales basados en variables anatómicas, biológicas y psicológicas, la salud es algo más que la ausencia de enfermedades o invalidez. La mayoría de la gente quiere vivir más, se interesa por prolongar la vida y se preocupa por vivir con calidad. Al llegar a la tercera etapa de su vida, se hace muchas preguntas principalmente sobre la jubilación como: ¿con quién va a vivir?, ¿de qué va a vivir su pareja?, enfermedades que lo van a limitar, su actividad social ¿será limitada a las condiciones en la que estará viviendo?, ¿será dependiente?, ¿cuál será el nivel de vida que tendrá en ese momento? y otras muchas más.

Como hemos visto en este proceso evolutivo de conceptualización, la salud, además de ser considerada un estado psicofísico objetivo, es vista como un proceso de interacción entre factores muy diversos, que contribuyen al bienestar del individuo y la sociedad. Observamos como en esta relación dinámica, aparece el concepto de bienestar, el cual representa nuestras acciones responsables, que permiten el desarrollo de un nivel adecuado de salud general (Corbin et al., 2000).

El Ministerio de Salud de Canadá Lalonde-OMS (2005), analiza los determinantes de la salud como el estilo de vida, el que mayormente influye en la salud del sujeto, pero que es modificable cambiando el estilo de vida y los hábitos  de  salud.  La salud  esta  influenciada fuertemente por la biología, que tiene relación con la herencia y la genética, aspectos que hasta estos momentos no son modificables.

Otro factor determinante es el sistema sanitario, que es el responsable de la atención de la población de parte de los gobiernos. Es el que menos influye, sin embargo, es en el que más recursos económicos invierten los gobiernos, al menos en los países desarrollados.

Por último, el medio ambiente, es otro determinante que influye en la salud, se refiere a cualquier tipo de contaminación producida en el aire, suelo, agua y el entorno social, psicológico y cultural, además las drogas, la violencia, competitividad y el estrés, propio de las sociedades en pleno desarrollo. Según estos determinantes, las instituciones de salud pública, deberían invertir más en la promoción de salud, para que la población adquiriera estilos de vida saludables mediante una correcta educación a edad temprana, y en el medio ambiente, mayor vigilancia de la calidad de aire, ruido, agua, seguridad, violencia etc.

En este sentido, los Estados Unidos (Lalonde OMS-2005), reporta que la inversión que hacen para reducir la mortalidad es bastante evidente, tiene los siguientes gastos. En la biología humana se invierte 6.9%, su contribución para la salud es de 27%. En el medio ambiente invierte 1.6% y su contribución par la reducción de la mortalidad es de 19%. En el estilo de vida se invierte sólo el 1.5% y este componente aporta el 43% para la reducción de la mortalidad. Por último, el sistema sanitario afecta el gasto de salud pública en 90% y su contribución en la reducción de la mortalidad en la población, es de solamente 11%.

Aquí se reflejan, por un lado, los porcentajes de los determinantes de la salud en la contribución de la reducción de la mortalidad. Por otro, la inversión económica para la salud en EE.UU. Estos datos son bastante significativos. Conviene expresar que en el componente que más invierten los EE.UU es el sistema sanitario y su aportación para la reducción de la mortalidad, tan sólo es de un poco más del diez por ciento.

Sin embargo, en el componente estilo de vida, que tan sólo intervienen un poco más de uno por ciento, es el componente que mayormente contribuye en la reducción de la mortalidad de la población. Se infiere que los responsables de distribuir los recursos económicos, le dan poca importancia al aspecto preventivo, que es en lo que se debería invertir mayores recursos, de lo contrario se enfrentan grandes costos, en medicinas, horas de médicos, horas de consultas etc., como consecuencia de las enfermedades que padece la población.

La European Community Health Indicators, Phase II, ECHI-II (2005) analizan indicadores que agrupan en cuatro clases.

  1. Situación socioeconómica (comprendido por empleo, distribución de ingresos, vivienda, grupo étnico y raza, economía general) y demográfica, que comprende el estatus de la población.
  2. Estado de salud. Causas de mortalidad, morbilidad, salud funcional percibida.
  3. Determinantes de salud. (Factores personales y biológicos, comportamiento saludable, condiciones de vida laboral.
  4. Sistema de salud. Prevención, protección sanitaria y promoción de la salud, servicio médico, seguro medico, gastos médicos, calidad de los servicios médicos.

Por otro lado, existen investigaciones enfocadas a determinar los indicadores de la esperanza de salud, que cada vez son más utilizados para estudiar la evolución del estado de salud de la población. Estos indicadores permiten mostrar que el aumento de la esperanza de vida, registrado principalmente en los países más desarrollados, no ha ido acompañado de un aumento del tiempo vivido con discapacidades o minusvalías graves. En el peor de los casos, se observa una pandemia de discapacidades o minusvalías leves o moderadas.

Estos indicadores permiten asimismo, estudiar las desigualdades en materia de salud entre grupos sociales, entre las regiones de un país y entre los sexos. La esperanza de vida y la esperanza de vida sin discapacidad o sin minusvalía, guardan estrecha relación y en la mayoría de las veces, una correlación positiva.

Evaluando simultáneamente los avances conseguidos en materia de mortalidad, morbilidad o discapacidad, el cálculo teórico del incremento de la esperanza de vida realizada, permite establecer prioridades para las políticas de salud pública. Así, cabe prever que la eliminación de las enfermedades da lugar a importantes aumentos en la esperanza de vida sin discapacidad, sin que ello influya en la esperanza de vida total (Robine, Romieu y Cambois, 1999).

En este orden de ideas, se puede decir que una persona está sana cuando los niveles de sus indicadores de salud se acercan a lo que se considera normal, caso contrario, si se alejan, su estado de salud se puede considerar patológico o enfermo. Los indicadores objetivos de salud nos permiten saber acertadamente el estado de un individuo, en comparación con la media de lo que consideramos normal. Esta forma de detectar la salud es rápida, sencilla y fiable, ya que se relaciona con criterios estables, que sólo se modifican en función de avances científicos.

Por su parte Tercedor et al. (1998), indican que la salud es un interés creciente en todas las sociedades, en la que están implicadas las instituciones de salud en los diferentes pueblos, estableciendo finalidades y objetivos concretos de actuación. Cada una de ellas con un enfoque particular, pero todas en pro de lograr un bienestar progresivo en las personas, intentando concienciarlas y capacitarlas en torno al concepto de salud, que deja de ser sólo la ausencia de enfermedad, concibiéndose en la actualidad como “una tendencia del individuo a alcanzar un óptimo estado físico, psíquico y social”.

Actualmente, existen un número limitado de estudios disponibles sobre tópicos relacionados con la salud al envejecer, principalmente en países en vías de desarrollo, pero los datos sobre el envejecimiento son especialmente limitados. Desafortunadamente, encontramos que la mayor parte de los datos sobre la salud al envejecer, limitados como son, provienen de sociedades relativamente ricas y están cada vez más influenciados, por una pequeña cantidad de problemas de salud específicos de sociedades prósperas.

En México, al igual que en otros países, la salud es prioritaria, por esta razón  existe  una  Secretaría  de  Salud, encargada  de  diseñar  las estrategias adecuadas para la atención de la población. Se tienen registros oficiales sobre todo en al aspecto clínico y muy pocos sobre aspectos sociodemográficos y sociales. Indican que las principales causas de ingreso a servicios hospitalarios, en el grupo de edad de 60 años y más, son las cataratas, la diabetes, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y las fracturas de fémur.

Todas estas son enfermedades de larga duración, que demandan procedimientos quirúrgicos, atención clínica y estancias prolongadas en el hospital. Por ejemplo, en el caso de fracturas de fémur, la estancia promedio es de nueve días y de cinco en el caso de la insuficiencia renal (INEGI, 2005). También señala que la principal causa de muerte hospitalaria en adultos mayores es la diabetes, seguida de las enfermedades cerebro vasculares y las enfermedades isquémicas del corazón.

Indudablemente que, uno de los grandes retos que enfrenta el sistema mexicano de salud, igual que en la mayoría de los países del mundo, es el envejecimiento de la población. Conforme aumenta el número de personas en los grupos de mayor edad, la frecuencia de enfermedades que requieren de tratamientos costosos y prolongados se incrementa.

2.3.1. Salud mental.

El sujeto no está compuesto solo por material biológico, si no también por aspectos mentales o psicológicos, también debemos abordar aspectos relacionados con la salud mental, es otro aspecto importante en relación a este punto, ya que no todas las personas adultas mayores de 60 años son saludables emocionalmente. Porque en el plano psicológico, se pueden presentar ciertos cambios en la memoria, aprendizaje, atención, orientación y agilidad mental. Sin embargo, la cultura, la educación y la experiencia adquirida a lo largo de la vida, constituye la base, para reentrenar y reaprender las habilidades disminuidas con la edad.

Considerando las recomendaciones emitidas por el Consejo Directivo de la Fundación del Empresario Chihuahuense Asociación Civil (CDFECAC, 2002), manifiesta que, afortunadamente, no todo esta perdido, la vejez puede llegar a ser una época de nuevos retos para el ser humano, época de realizaciones, de productividad y consolidación de conocimientos. Sin embargo, los recursos emocionales disminuyen como resultado de crisis y tensiones acumuladas, enfrentando algunas de las siguientes situaciones:

  1. Vivir con una enfermedad crónico-degenerativa, perdiendo independencia.
  2. Aislamiento y soledad, por la pérdida de un ser querido.
  3. Escasos ingresos económicos.
  4. Modificación del lugar que ocupaba en la familia, como pareja, líder o proveedor.

Debe ser preocupación permanente de las autoridades y de los que están vinculados con la salud, ya que requiere de todos ellos su atención, para mejorar las condiciones de vida, económica, social y familiar del adulto mayor, para lograr que esta población viva con calidad y dignidad, los últimos años de su vida.

Las enfermedades mentales o emocionales, pueden manifestarse de muchas maneras y, generalmente, se malinterpretan como enfermedades propias de la edad como la depresión, que es producto de marginación social, disminución de la autoestima, falta de herramientas para la adaptación y aceptación del nuevo rol y la falta de motivación y de refuerzos sociales.

Para evitar estos problemas de salud mental, es necesario permitir al adulto mayor, vivir en su medio físico, familiar y social. Se debe respetar su forma de relacionarse con todo lo que ha sido parte de su vida, como objetos, lugares y personas, para favorecer su salud metal, evitando la aparición de crisis de identidad personal, demencia, ansiedad y depresión, a la que se llega por muchas razones, principalmente, la jubilación, muerte de la pareja, pérdida de los hijos, aislamiento y soledad, falta de oportunidades y frustraciones a lo largo de la vida.

Estudios realizados por Villanueva (2000), indican que “la demencia es un proceso adquirido que aparece generalmente, en la senectud y a veces en la madurez, habiendo existido hasta entonces, normalidad de la función intelectual”. Sin embargo, es necesario establecer la diferencia entre el oligofrénico, que es un deficiente mental desde el nacimiento, y el demente, que es un deficiente mental adquirido, aunque este sujeto alguna vez fue normal, en este caso, acertadamente, es aplicable al adulto mayor que, con el paso de los años y al deterioro físico, psicológico y social, puede llegar a este padecimiento, siendo bastante común en todos los países, por ejemplo, en Europa y Estados Unidos, el 10 % de la población mayor de 65 años padece demencia de intensidad variable y el 5 % una demencia grave.

El CDFECAC (2002) revela que la demencia es un síndrome del deterioro adquirido y persistente en la función intelectual, que afecta por lo menos a tres áreas de la actividad mental, el lenguaje, la memoria y trastornos emocionales y/o de la personalidad y cognitivos y que hay una prevalencia del 5% a 8% en la población adulta.

2.4 Estilo de vida.

Para entender la situación que el sujeto vive en la tercera etapa de la vida es necesario revisar la vida misma, que sabemos y entendemos de la vida. El origen de la vida tiene varias teorías, la más aceptada es la evolutiva. Según Blair (1995) los humanos han vivido en la tierra hace pocos millones de años, nuestra especie esta representada por el Homo Sapiens, que ha existido en nuestro planeta desde hace más de 500.000 años. La evolución permitió que el ser humano trascendiera de una vida primitiva a otra de mejores condiciones, de vivir en pequeños grupos nómadas, cazando y recolectando los alimentos. Transitará por diferentes periodos, que se relacionan con el comportamiento activo hacia el ejercicio y la dieta diaria, periodos en la que las defunciones por causas de enfermedades infecciosas, eran casi inexistentes, gracias al estilo de vida que esta les imponía.

Época en la que existieron individuos físicamente activos, con una dieta cuya fuente energética procedía de carbohidratos complejos, baja en grasas y proteínas de origen animal, carne, leche y, probablemente, con un incremento de la grasa saturada, es decir, hábitos alimenticios adecuados.

Así llegamos hasta el periodo industrial, en el que la sociedad transforma el estilo de vida y sus hábitos alimenticios, modificando radicalmente la dieta y su medio ambiente de manera sustancial, incrementando la morbilidad y la mortalidad en la población, principalmente, por mala nutrición y enfermedades infecciosas, asociados a la inadecuada salud pública y deficientes cuidados médicos. Sin embargo, en este periodo, la ciencia médica emprendió acciones muy importantes para mejorar la salud pública.

En el esfuerzo por mejorar las condiciones de la vida de los pueblos, en todo el mundo, se ha reconocido la necesidad de la formación de organismos internacionales destinados a fomentar, controlar y unificar criterios en la toma de decisiones, para el mejoramiento de la salud como la OMS (2004) y la ONU (2001), instituciones que aportan datos importantes y estrategias definidas, para abordar el problema de salud de la población, en todos los países.

Así, la OMS (2002), define el estilo de vida como “La forma en que se desempeña el individuo” Según esta organización, se basa en patrones de comportamientos identificables, determinados por la interacción de las características personales,  las condiciones  sociales  y  las condiciones de vida de carácter socioeconómico y ambiental del sujeto.

Esta situación ha motivado a investigadores en el área de biología y fisiología, a investigar para generar información y conocimientos sobre las características y condiciones fisiológicas de esta población. Gázquez et al. (1992) refieren que “un estilo de vida activo” requiere de un conjunto de actividades con cierto consumo de energía (caminar, subir escaleras, lavar el coche, etc.) y se desarrollan sin ningún objetivo específico y sin pautas previamente programadas.

Sin embargo, también puede entenderse por estilo de vida activo la ejecución de un programa de actividades físicas programadas, personalizadas y sistematizadas, dónde se utilizan, instalaciones y vestuario especialmente diseñado para tal fin. Por lo tanto, estilo de vida y calidad de vida, están íntimamente relacionados, porque para tener calidad de vida, es necesario tener un “estilo de vida adecuado y activo” no sedentario, lo que permitirá tener vida saludable y con calidad.

Así pues, estilo de vida representa todo un programa complejo de comportamientos no sólo del sujeto, si no también de la comunidad, es interesante involucrarse en el estilo de vida que tiene la comunidad. Sin embargo, es útil cuando tratamos de dibujar un mapa de los comportamientos sociales de una población determinada que, a partir de los hallazgos de hábitos, actitudes y comportamientos, se puede detectar las formas de ser y actuar de esta población. Actitudes y

2.5 Calidad de vida.

Lo primero que se nos ocurre preguntar es ¿Puede el ser humano tener calidad de vida?, ¿Se puede observar, valorar o medir?, para responder estas interrogantes, es necesario revisar el concepto. La aparición del concepto como tal y la preocupación por la evaluación sistemática y científica del mismo, es relativamente reciente. La idea comienza a popularizarse en la década de los 60, hasta convertirse hoy en un concepto utilizado en ámbitos muy diversos como son la salud, salud mental, educación, economía, política y el mundo de los servicios en general.

La expresión calidad de vida aparece en los debates públicos en torno al medio ambiente y al deterioro de las condiciones de vida urbana. En la década de los 50 y a comienzos de los 60, el creciente interés por conocer el bienestar humano y la preocupación por las consecuencias de la industrialización de la sociedad, hacen surgir la necesidad de medir esta realidad a través de datos objetivos y, desde las ciencias sociales, se inicia el desarrollo de los indicadores sociales, estadísticos que permiten medir datos y hechos vinculados al bienestar social de una población.

Estos indicadores, según Arostegui (1998), tuvieron su propia evolución siendo, en un primer momento, referencia de las condiciones objetivas de tipo económico y social y, en un segundo momento, contemplar elementos subjetivos.

Comportamientos que pueden ser asociados con variables como el sexo, edad, nivel socioeconómico,  cultural,  laboral  y  familiar, determinando así las tendencias de los estilos de vida de esa población.

Podemos decir que el estilo de vida es un componente de la salud, del bienestar y de la enfermedad, ya que este comportamiento puede ser negativo, como el sedentarismo, la obesidad, mala nutrición, consumo de alcohol y tabaco, tranquilizantes, así como ausencia de valoraciones clínicas periódicas, además promiscuidad sexual que es un comportamiento de alto riesgo para padecer alguna enfermedad.

Por el contrario, un estilo de vida positivo, como la práctica de actividad física, cuidado personal, higiene, vestido, apariencia agradable, prevención de accidentes ofreciendo seguridad en el trabajo y en el hogar, hábitos de descanso adecuado y hábitos alimenticios, permitirá al adulto mayor, tener bienestar y salud.

Aunque el interés por el estudio de los estilos de vida saludable, ha tenido su punto más álgido en la década de los 80 del siglo pasado, el concepto de estilo de vida no constituye un ámbito de estudio nuevo. Por el contrario, desde hace ya mucho tiempo, este concepto ha sido un tema de estudio abordado por diferentes disciplinas como la sociología, psicoanálisis y, relativamente un poco menos, por la antropología, la medicina y la psicología de la salud. En general, desde todas estas orientaciones, se entiende el estilo de vida como, la forma de vida de las personas o de los grupos, es decir, cómo viven, cómo son y cómo actúan.

La expresión comienza a definirse como concepto integrador que comprende todas las áreas de la vida, pues tiene un carácter multidimensional y hace referencia tanto a condiciones objetivas, como a componentes subjetivos.  Sin embargo,  aún  existe  una  falta  de consenso sobre la definición del constructo y su evaluación.

Así, aunque históricamente han existido dos aproximaciones básicas, aquella que lo concibe como una entidad unitaria y la que lo considera como un constructo compuesto por una serie de dominios. A pesar de todo, sigue siendo compleja su definición, aunque la mayoría coincide en que está íntimamente relacionada con los hábitos y comportamientos de vida y su relación con el medio entorno.

Si analizamos las definiciones que señala Gómez y Sabeh (2002), expresan que la calidad de vida, es el producto de:

  • La calidad de las condiciones de vida de una persona.
  • De la satisfacción experimentada por la persona con dichas condiciones vitales.
  • De la combinación de componentes objetivos y subjetivos, es decir, de las condiciones de vida de una persona, junto a la satisfacción que ésta experimenta.
  • De la combinación de las condiciones de vida y la satisfacción personal, ponderadas por la escala de valores, aspiraciones y expectativas personales Otros investigadores, como Inga y Vara (2000), afirman que “la calidad de vida, es la interacción entre la satisfacción de vida y las condiciones objetivas de vida”.

Estas últimas engloban la salud, el cuidado familiar, las actividades laborales o recreativas, las prestaciones estatales y la satisfacción de las necesidades de relación social.

Existe coincidencia en el argumento que el termino calidad de vida es complejo, ya que intervienen muchos factores de índole biológico, psicológico, social, familiar y personal que, finalmente, es un esfuerzo que se debe hacer conjuntamente con autoridades, instituciones de salud y la misma persona, para mantener un equilibrio entre todas estas esferas que componen la vida de los seres humanos.

Observamos que no existe uniformidad en la definición de calidad de vida. Para Generelo Lanaspa (1998), define la calidad de vida como el grado en que se satisfacen las necesidades humanas. En los ámbitos geográficos y en las áreas concretas donde las necesidades queden más satisfechas, la calidad de vida será mejor, tal sociedad o tales áreas estarán más desarrolladas. Caso contrario, la sociedad o el aspecto concreto estarán menos desarrollados y la calidad de vida será peor.

Por otro, lado, Delgado y Salcedo (2003), manifiestan que, la multidimensionalidad del concepto de calidad de vida, pone límites al estudio económico, volviéndose necesario integrar al análisis otros enfoques disciplinarios como la ética, la filosofía, la psicología y las ciencias sociales.

Igualmente, estudios realizados en las últimas décadas, muestran que valorar la calidad de vida es complejo, sin embargo, reseñan que la condición física es uno de los determinantes, para que la persona tenga una percepción positiva de su estado de salud, que esta íntimamente relacionada con la calidad de vida, mientras que una mala condición física se asocia con percepciones negativas del mismo (Alonso et al., 2003).

Es decir, se puede afirmar que la calidad de vida, esta influenciada por los hábitos de vida del sujeto, la dieta, consumo de tabaco y alcohol, ejercicio y factores de riesgo relacionado con la salud. Para Blair (1995), el fumar cigarro es el hábito más desastroso para la salud que un individuo puede adoptar, el mayor impacto del fumador es la mortalidad vía hacia enfermedades cardiovasculares y cáncer pulmonar, esófago y páncreas. Se ha demostrado que el consumo de tabaco provoca cáncer pulmonar y es el responsable del 30% de las muertes en los Estados Unidos.

Por su parte, Ruiz Juan (2001) al respecto refiere que: “El concepto de calidad de vida no deja de ser una noción envuelta de un enorme subjetivismo ya que no es algo que dependa de referentes claros y concisos, que nos permita numerar y cuantificar su grado de cumplimiento o de ausencia, para determinar, en mayor o menor medida, si un grupo social posee un tanto por ciento de calidad de vida o si ésta es alta o baja.

Esta situación, que ya de por sí llega a ser muy peliaguda cuando es analizada en el propio seno de una sociedad concreta y bien delimitada, se puede llegar a complicar mucho más si es establecer, conceptualizar, universalizar y hacer extensible, a toda la humanidad, un término como éste”.

Esta conceptualización de calidad de vida tiene, por lo tanto, los elementos importantes y necesarios para entender que es un concepto de mucha complejidad, porque está influenciada por los hábitos de vida y en su medición interviene la percepción del sujeto, cuestión bastante subjetiva. En este orden de ideas, el bienestar también es subjetivo.

Respecto a esta evidente y compleja polémica Mella et al. (2004), refieren que “una de las principales barreras entre la vejez y un estado de bienestar, lo constituye una evaluación negativa de la ancianidad, hecha por algunos miembros de las sociedades occidentales, lo que disminuye la oportunidad de aceptar otros hallazgos importantes de la gerontología moderna”. Por lo tanto, el bienestar subjetivo, está determinado por el grado de apoyo que el individuo siente que tiene por parte de su entorno, familia, amigos, etc.

En este sentido, el ciclo vital del individuo, que abarca desde el nacimiento hasta la muerte, trayecto en el cual el ser humano madura, crece y se desarrolla, está influenciado por diferentes factores psicológicos, orgánicos, socio-familiares, así como diferentes situaciones estresantes, como soporte social y económico, que influye directamente sobre el bienestar físico, emocional y social, en el logro y equilibrio entre estos factores que se traduce finalmente en “calidad de vida saludable”.

Por lo tanto, “calidad de vida” se puede definir desde otros puntos de vistas, como el económico, ambiental, tecnológico, sociológico, biomédico o psicológico. En cualquiera de los casos, la definición de “calidad de vida” no es una tarea fácil, según Gómez y Sabeh (2002), no lo es porque el concepto, como cualquier otro referido a una actividad práctica social, es por naturaleza un concepto polémico, en virtud de las diferentes disciplinas científicas o de las distintas perspectivas teórico- prácticas, que afirman y defienden variados enfoques e intereses.

En este contexto, nos decantaremos por el concepto genérico de procurar y llevar una vida satisfactoria implicando, fundamentalmente, mayor esperanza de vida y sobre todo, vivir en mejores condiciones físicas y mentales, la última etapa de vida.

Durante siglos y en todas las sociedades, ha existido el interés por alcanzar mayor y mejor calidad de vida, se ha recurrido a diferentes recursos científicos desde la farmacología, biología y la cirugía. Sin embargo, hasta muy entrado el siglo XX, se han considerado los hábitos y estilos de vida de los individuos como elementos condicionantes de ese bienestar y la ansiada “calidad de vida” que indudablemente, está relacionada con las mejoras laborales, la alimentación, el descanso, adelantos tecnológicos, concienciación de la salud, esparcimiento y disfrute del tiempo libre. Aspectos que actualmente se están tomando en cuenta en todas las sociedades, no sólo de los países más avanzados sino, también, en los países menos desarrollados.

Así, podemos afirmar que la calidad de vida está relacionada también con las condiciones de vida y la satisfacción personal del sujeto. Significa que se busca un equilibrio entre los factores biológicos, psicológicos, social y familiar. Es decir, mantener un equilibrio entre el trabajo, el descanso, alimentación, relación familiar, esparcimiento, diversión y lo espiritual.

Por lo tanto, en el intento por entender con profundidad este término, observamos que calidad de vida es, además, un indicador socioeconómico en el que se toma en cuenta también el nivel de satisfacción de las necesidades básicas, además de las necesidades terciarias, principalmente los servicios sociales, como la comunicación, sanidad o educación que se generalizan al conjunto de la sociedad.

Sin embargo, surgen otras necesidades de otra naturaleza como vivir en un habitad más humano, en el que la comunicación interpersonal sea más fluida, tener tiempo para atender intereses personales, con posibilidades de disfrutar un descanso y gozar de tranquilas vacaciones, poder viajar y tener acceso a la práctica de actividades físico deportivas de manera regular.

Finalmente, podemos afirmar que la calidad de vida es algo difícil de definir, depende de la escala de valores por la que cada individuo ha optado más o menos libremente y de los recursos emocionales y personales de cada uno. Además, está sometida a determinantes económicos, sociales y culturales que se modifican con el paso de los años para un mismo individuo (Esteve y Roca, 1997).

2.6 Planteamiento del problema.

En México, la investigación sobre los estilos de vida y hábitos saludables de los adultos mayores de 60 años es escasa, o casi nula. Situación que obliga a realizar estudios para conocer la realidad en que vive esta parte de la sociedad. Aunque en los últimos años hemos escuchado  términos  como  “comunidades  saludables”,  que  han abordado algunos presidentes municipales en el intento de intervenir en el problema, pero desde una perspectiva médico-clínico, no se aborda el problema con un enfoque sociodemográfico que aporte datos relacionados con hábitos y estilos de vida, preferencias, comportamientos ante la inactividad y actividad físico-deportiva de tiempo libre.

Sin embargo, es poco lo que se esta haciendo desde el punto de vista sociodemográfico, provocando un incremento en  el  déficit de información. Por lo que es urgente la generación de conocimientos a través de investigaciones cuantitativas y cualitativas, que permita hacer generalizaciones para poder contrastar nuestros resultados con otros, de diferentes países del mundo.

Estos argumentos nos llevan a enmarcar nuestro estudio en un colectivo formado por los adultos mayores de 60 años del municipio de Tapachula, Chiapas (México). Población poco atendida, razón que nos motiva a indagar sobre sus estilos de vida, como viven, situación familiar, económica y laboral.

Las consideraciones anteriores sirvan para justificar el esfuerzo y tiempo dedicado en la presente investigación la cuál inicia en diciembre del año 2003, fecha en consideramos la necesidad un estudio que permitirá tener un conocimiento más cercano sobre las variables que podrían afectar y favorecer la vida de esta población.

El objeto de este estudio es, analizar la situación sociodemográfica y estilos de vida, de los adultos mayores de 60 años del municipio de Tapachula Chiapas México, en tres etapas de la vida (etapa de dependencia familiar, considerada desde la niñez hasta antes de casarse; independencia familiar, desde que se casa hasta que cumple 59 años; adulto mayor, desde los 60 en adelante).

Como todo documento que ostente de informe científico, deber tener ciertas características donde prevalezca la amenidad, la precisión y la consistencia quedando vertebrada nuestra investigación de la forma siguiente.

En esta primera parte del estudio, se analiza el bloque correspondiente a las condiciones sociodemográficas de los adultos mayores de 60 años, principalmente en el contexto socio-cultural, laboral, económico y familiar, considerando el sentimiento de soledad.

2.7 Objetivos.

General.

Determinar el contexto social, familiar y sentimientos de soledad del adulto mayor de 60 años del municipio de Tapachula, Chiapas.

Específicos.

  1. Determinar el contexto social y familiar en el que se desenvuelve la población mayor de 60 años del municipio de Tapachula.
  2. Averiguar los sentimientos de soledad que posee esta población.