¿
COMO EVITAR EL SUICIDIO EN ADOLESCENTES ?
5.
Factores de Riesgo Suicida en la Adolescencia
Prof. Dr. Sergio Andrés Pérez
Barrero
Correo Electrónico: serper.grm@infomed.sld.cu
Los adolescentes que intentan el suicidio
o se suicidarán se caracterizan por tener diversos factores de
riesgo para esta conducta, entre los que se encuentran:
–Provenir de medios familiares con desventaja social y pobreza
educacional
–Estar más expuestos a situaciones familiares adversas
que condicionan una niñez infeliz.
–Presentar mayor psicopatología, incluyendo depresión,
abuso de sustancias y conducta disocial así como baja autoestima,
impulsividad, desesperanza y rigidez cognitiva.
–Mayor exposición a situaciones de riesgo suicida o eventos
vitales suicidógenos como las relaciones humanas tumultuosas,
los amores contrariados o problemas con las autoridades policiales.
Intentaré desarrollar cada uno de estos aspectos por separado
para que el lector pueda conocerlos en detalle.
I-
Factores culturales y sociodemográficos
Los problemas socioeconómicos,
los bajos niveles educacionales y el desempleo son factores de riesgo
para el comportamiento suicida pues limitan la participación
social activa del adolescente, impiden la satisfacción de las
necesidades más elementales y coartan la libertad de quienes
los padecen.
Los factores asociados a la cultura adquieren una importancia capital
en la conducta suicida entre las minorías étnicas, quienes
se ven sometidos a un proceso de coloniaje cultural con pérdida
de la identidad y sus costumbres y también se hace patente entre
los inmigrantes. Oberg fue el primero en utilizar el término
“shock cultural” para referirse al proceso de adaptación
del inmigrante, el cual se caracteriza por:
–Esfuerzos
constantes por lograr adaptarse a la nueva cultura.
–Sentimientos de pérdida y pena, motivados por los recuerdos
de los amigos, familiares, la profesión, las posesiones y cuanto
se ha dejado atrás.
–Sentimientos de ser rechazado por los miembros de la nueva
cultura.
–Confusión en el rol, las expectativas, los valores y
la identidad ante la nueva cultura.
–Sorpresa, angustia, disgusto e indignación ante las
diferencias culturales a las que debe adaptarse.
–Sentimientos de no ser capaz de adaptarse a la nueva cultura.
Entre las razones que pueden contribuir al suicidio de los adolescentes
de estos grupos poblacionales se encuentran extrañar la tierra
natal y sus costumbres, problemas con la pareja, infelicidad, baja autoestima,
carencia de amigos o familiares, el aislamiento social y la falta de
comunicación por las barreras que impone el idioma en caso que
el país receptor difiera del natal.
Un proceso de este tipo, aunque con menos diferencias, puede desencadenarse
en el curso de migraciones internas, cuando se trasladan las familias,
en busca de oportunidades, desde las zonas rurales a las urbanas o de
las provincias o departamentos a las capitales. La mudanza o migración
interna, puede ser un factor de riesgo de suicidio de importancia en
la adolescencia, principalmente cuando no se logra la adaptación
creativa al nuevo entorno.
II- Situación familiar y eventos vitales adversos.
La situación de la familia del
adolescente suicida garantiza su infelicidad e impide su crecimiento
emocional, pues son comunes:
–Presencia
de padres con trastornos mentales.
–Consumo excesivo de alcohol, abuso de sustancias y otras conductas
disociales en algunos de sus miembros.
–Antecedentes familiares de suicidio o intentos de suicidio
y permisividad o aceptación de esta conducta como forma de
afrontamiento.
–Violencia familiar entre sus miembros, incluyendo el abuso
físico y sexual.
–Pobre comunicación entre los integrantes de la familia.
–Dificultades para prodigar cuidados a los que los requieren.
–Frecuentes riñas, querellas y otras manifestaciones
de agresividad en las que se involucran los miembros de la familia,
convirtiéndose en generadores de tensión y agresividad.
–Separación de los progenitores por muerte, separación
o divorcio.
–Frecuentes cambios de domicilio a diferentes áreas.
–Rigidez familiar, con dificultades para intercambiar criterios
con las generaciones más jóvenes.
–Situación de hacinamiento, lo que en ocasiones se traduce
por la convivencia de varias generaciones en un breve espacio, lo
cual impide la intimidad y la soledad creativa de sus miembros.
–Dificultades para demostrar afectos en forma de caricias, besos,
abrazos y otras manifestaciones de ternura.
–Autoritarismo o pérdida de la autoridad entre los progenitores.
–Inconsistencia de la autoridad, permitiendo conductas que han
sido anteriormente reprobadas.
–Incapacidad de los progenitores para escuchar las inquietudes
del adolescente y desconocimiento de las necesidades biopsicosociales.
–Incapacidad de apoyar plena y adecuadamente a sus miembros
en situaciones de estrés.
–Exigencias desmedidas o total falta de exigencia con las generaciones
más jóvenes.
–Llamadas de atención al adolescente que generalmente
adquieren un carácter humillante.
–Si los padres están divorciados pero conviven en el
mismo domicilio, el adolescente es utilizado como punta de lanza de
uno de ellos contra el otro y se le trata de crear una imagen desfavorable
del progenitor en contra de quien se ha realizado la alianza.
–Incapacidad para abordar los temas relacionados con la sexualidad
del adolescente, la selección vocacional y las necesidades
de independencia.
Los elementos abordados con anterioridad son muy frecuentes en las familias
de los adolescentes con riesgo suicida, pero no son los únicos.
Es muy posible que usted pueda incrementar esta lista con experiencias
conocidas.
III-
Psicopatología del adolescente que constituye una predisposición
a cometer suicidio.
Se considera que casi la totalidad de
las personas que se suicidan son portadores de una enfermedad mental
diagnosticable, lo cual ha sido ampliamente abordado en las investigaciones
realizadas mediante las autopsias psicológicas. En los adolescentes
este postulado también se cumple y se considera que la mayoría
de los que se suicidan pudieron haber padecido algunas de las siguientes
enfermedades:
–Depresión.
–Trastornos de Ansiedad.
–Abuso de alcohol.
–Abuso de drogas.
–Trastornos incipientes de la personalidad.
–Trastorno Esquizofrénico.
Pasemos a describir dichos trastornos, lo cual facilitará el
reconocimiento de los mismos por parte de los padres, las madres, los
abuelos y abuelas, maestros y maestras, amigos y cualquier otra persona
que esté en contacto directo con los adolescentes, lo que les
permitirá detectar precozmente los sutiles cambios en la conducta,
las relaciones humanas, la afectividad y los hábitos que sugieren
la presencia de uno de estos trastornos.
Depresión.
Es una enfermedad del estado de ánimo, muy frecuente, la cual
afecta al ser humano en su totalidad, ya sea física y emocionalmente,
con repercusión social debido a la merma de la voluntad para
satisfacer las demandas habituales de la vida de forma óptima.
Entre los síntomas más frecuentes observados en los adolescentes
deprimidos se encuentran los siguientes:
–Tristeza,
aburrimiento, tedio y fastidio.
–Pérdida de los intereses y del placer en las actividades
que anteriormente lo despertaban.
–Trastornos del hábito de sueño, con insomnio
o hipersomnia.
–Intranquilidad.
–Falta de concentración.
–Irritabilidad, disforia, malhumor.
–Pérdida de la energía para emprender las tareas
cotidianas.
–Sentimientos de cansancio y agotamiento.
–Preocupaciones reiteradas con la música, libros, y juegos
relacionados con el tema de la muerte o el suicidio.
–Manifestar deseos de morir.
–Sentirse físicamente enfermos, sin tener una enfermedad
orgánica alguna.
–Incremento del uso del alcohol y las drogas.
–Falta de apetito o apetito exagerado.
–Conducta rebelde sin una causa que lo determine.
–Expresar ideas suicidas o elaborar un plan suicida.
–Planificar actos en los que no se calculen de forma realista,
las probabilidades de morir.
–Llanto sin motivo aparente.
–Aislamiento social evitando las compañías de
amigos y familiares.
–Pesimismo, desesperanza y culpabilidad.
La Asociación Psiquiátrica Americana (APA)
en su clasificación de enfermedades mentales DSM-IV-R considera
que para realizar el diagnóstico de un Trastorno
Depresivo Mayor se requieren cinco o más de los siguientes
síntomas, los que deben estar presentes por al menos dos semanas
de duración y que ello representa un cambio en el funcionamiento
habitual del sujeto:
–Ánimo
deprimido la mayor parte del día durante todos los días.
–Marcada reducción del placer o el interés en
todas o la mayoría de las actividades diarias.
–Disminución de peso sin someterse a dieta o ganancia
de peso (del orden de un 5%).
–Insomnio o hipersomnia diarios.
–Agitación psíquica y motora o retardo psicomotor.
–Fatiga o pérdida de energía diariamente.
–Sentimientos de culpa inapropiados, que pueden conducir a delirios
de culpa.
–Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse
e indecisión la mayor parte del día.
–Pensamientos recurrentes de muerte o de suicidio.
Estos síntomas no deben ser ocasionados por una enfermedad
física o por abuso de sustancias.
Es de suma importancia el reconocimiento de la depresión en el
adolescente, pues son más proclives a realizar intentos de suicidio
que los adultos en condiciones similares.
Algunas particularidades de los cuadros depresivos en los adolescentes
son los siguientes:
• Se manifiestan con más frecuencia irritables que tristes.
• Las fluctuaciones del afecto y la labilidad son más frecuentes
que en el adulto, quien tiene mayor uniformidad en sus expresiones anímicas.
• Los adolescentes tienen la tendencia a presentar más
frecuentemente exceso de sueño o hipersomnia que insomnio.
• Tienen mayores posibilidades de manifestar quejas físicas
al sentirse deprimidos.
• Muestran episodios de violencia y conductas disociales como
manifestación de dicho trastorno anímico con más
frecuencia que en el adulto.
• Pueden asumir conductas de riesgo como abuso de alcohol y drogas,
conducir vehículos a altas velocidades, sobrios o en estado de
embriaguez.
Trastornos
de Ansiedad. Diversas investigaciones han demostrado
la correlación existente entre los trastornos de ansiedad y el
intento de suicidio en adolescentes varones, no así entre los
adultos. Se trata de un estado emocional en el que se experimenta una
sensación desagradable de peligro inminente para la integridad
física o psicológica del sujeto, quien puede temer a volverse
loco, perder la razón o morir de un ataque cardíaco. Si
no es diagnosticado y tratado oportunamente este trastorno, puede comprometer
las habilidades del sujeto para realizar sus actividades cotidianas.
Las manifestaciones del Trastorno de Ansiedad son las siguientes:
– Manifestaciones físicas que incluyen pulso acelerado,
palidez facial o rubor, incremento de la frecuencia respiratoria y sensación
de falta de aire, sudoración de manos y pies, temblor, tensión
muscular generalizada, saltos musculares, dolor de cabeza, nauseas,
dolores abdominales, diarreas, micciones u orinas frecuentes, salto
de estómago, piel de gallina, frialdad de manos y pies, etc.
– Manifestaciones psicológicas entre las que sobresalen
el temor, la tensión, el nerviosismo, la sensación de
estar esperando una mala noticia, la incapacidad para mantenerse quieto
en un lugar y de relajarse.
– Manifestaciones conductuales consistentes en timidez,
aislamiento, evitación de aglomeraciones y actividades sociales,
dependencia, intranquilidad motora, hiperactividad afanosa o necesidad
de mantenerse ocupado
Las manifestaciones señaladas con anterioridad son universales,
es decir, caracterizan a la ansiedad como trastorno o cortejo sintomático,
pero es conveniente señalar que existen formas particulares de
este trastorno, con síntomas específicos que relacionaremos
a continuación:
Ataques
de Pánico. Manifestación extrema de la
ansiedad con aceleración del pulso, hiperventilación o
respiración rápida y superficial, miedo a perder el control
y sensación de muerte inminente.
Fobia
simple. Miedo exagerado a objetos o situaciones que
no representan peligro alguno para la mayoría de los individuos.
Un ejemplo es el temor a los espacios cerrados o claustrofobia.
Fobia
social. Esta fobia es incapacitante para quien la presenta,
pues el sujeto evita cualquier situación que signifique interactuar
con otras personas por el temor a quedar mal paradas, a hacer el ridículo,
a hablar en público o mostrarse incapaz de responder preguntas
en un auditorio.
Ansiedad
de separación. Para su diagnóstico se
requieren al menos tres o más de los siguientes síntomas:
–Preocupación
y malestar excesivos al separarse del hogar o de las figuras vinculares
principales.
–Miedo
a perder a los padres o a que les pase algo malo.
–Miedo a ser secuestrado o a extraviarse.
–No poder ir a la escuela o a cualquier otro sitio.
–No poder quedarse sólo en casa.
–No poder dormir alejado de los padres o fuera de la casa.
–Tener pesadillas recurrentes de secuestros. Accidentes, etc.
–Manifestar diversas quejas físicas como dolor de cabeza,
vómitos, dolor abdominal antes de salir del hogar hacia la
escuela u otro lugar alejado
Estos
síntomas deben estar presentes por un período de por
lo menos cuatro semanas e iniciarse antes de los 18 años.
Fobia
escolar. Consiste en un temor a la escuela que ocasiona
un ausentismo total o parcial, lo que se expresa en diversos síntomas
físicos, imposibilidad de levantarse de la cama, náuseas,
cólicos, etc. Afecta a los niños y las niñas en
la adolescencia temprana, entre los 11 a 13 años.
Trastorno
Obsesivo Compulsivo. Condición mórbida
caracterizada por necesidad de realizar actos repetitivos o rituales
de complejidad variada para mitigar la angustia surgida por la intrusión
de pensamientos desagradables, persistentes a pesar de los esfuerzos
del sujeto por desembarazarse de ellos y cuyo contenido es muy desagradable
o absurdo, como por ejemplo estar contaminado, padecer una enfermedad,
la muerte de un ser querido, profanación de imágenes religiosas,
pensamientos de contenido sexual intolerables, etc.
Trastorno
de Estrés Postraumático. Es un trastorno
que ha cobrado interés en los últimos años y es
ocasionado por un acontecimiento o situación traumática
no habitual y de gran intensidad y que se caracteriza por la re-experimentación
del trauma, por la aparición de conductas de evitación
de situaciones en relación con dicho acontecimiento y por un
aumento de síntomas neurovegetativos.
En
la adolescencia son frecuentes los sentimientos de culpabilidad, tendencia
a mantener en secreto lo ocurrido, cuando esto es posible, conducta
oscilante entre agresividad, violencia y deseos de venganza, actitudes
de inhibición, pasividad y excesiva complacencia ante el medio
ambiente y en ocasiones, episodios de aparente repetición del
trauma con ilusiones, alucinaciones y episodios disociativos con lagunas
de memoria.
Además
de los trastornos depresivos y de ansiedad, el abuso de alcohol constituye
un importante factor de riesgo de suicidio en la adolescencia, pues
se estima que uno de cada cuatro adolescentes que cometen suicidio lo
realizan bajo los efectos del alcohol u otra droga o la combinación
de ambos.
En
la adolescencia la vía más socorrida para abusar del alcohol
es la denominada sociocultural, la cual es el producto de las costumbres,
tradiciones, y convenciones de las diferentes culturas, y se relaciona
íntimamente con la presión ejercida por los grupos humanos
grandes o pequeños. Se ejemplifica con el adolescente que se
inicia en el consumo de cualquier sustancia adictiva para demostrar
hombría, audacia ante sus iguales que lo subvalora sino sigue
las reglas del grupo.
Por
lo antes referido, será de suma importancia que el adolescente
sepa que en la medida en que se ponga en contacto con cualquier sustancia
adictiva, con una mayor frecuencia y por un período de tiempo
más prolongado, tendrá mayores posibilidades de desarrollar
una toxicomanía o dependencia de sustancias.
Abuso
de Alcohol. La característica
esencial del abuso de alcohol o de otra sustancia cualquiera, consiste
en un patrón desadaptativo de consumo de dichas sustancias, manifestado
por consecuencias adversas, significativas y recurrentes relacionadas
con su consumo repetido. Puede darse el incumplimiento de obligaciones
importantes, consumo repetido en situaciones en que hacerlo es físicamente
peligroso y dañino, pudiendo llevar a problemas legales, sociales
e interpersonales recurrentes. Estos problemas pueden manifestarse repetidamente
durante un período continuado de doce meses.
Los
criterios diagnósticos para el abuso de sustancias son los siguientes:
–Un
patrón desadaptativo de consumo de sustancia que conlleva un
deterioro o malestar clínicamente significativo, expresado
por uno o más de los siguientes síntomas durante un
período de un año:
• Consumo recurrente de la sustancia que da lugar al incumplimiento
de las obligaciones en el trabajo, la escuela o la casa (ausencias
repetidas o pobre rendimiento académico, suspensiones o expulsiones
de la escuela, descuido de las obligaciones en la casa, etc.).
• Consumo recurrente de la sustancia en situaciones donde hacerlo
es físicamente peligroso (conducir un automóvil o accionar
máquinas bajo el efecto de la sustancia).
• Problemas legales repetidos relacionados con la sustancia
(arrestos por escándalo público debido a la sustancia).
• Consumo continuado de la sustancia a pesar de tener problemas
sociales continuos o recurrentes o tener problemas interpersonales
causados o exacerbados por los efectos de la sustancia (discusiones
con la esposa, violencia física, etc.).
• Los síntomas no han cumplido nunca los criterios para
la dependencia de sustancia.
Existen determinadas señales de peligro que deben hacer pensar
a los padres, madres, tutores, maestros y médicos de la familia,
que un adolescente está consumiendo drogas y son los siguientes:
–Cambios
bruscos de amistades.
–Cambios en la manera de vestir y de hablar, utilizando la jerga
propia de los toxicómanos.
–Disminución del rendimiento académico y repetidas
ausencias injustificadas a la escuela, sin que se conozca en qué
ha empleado el tiempo.
–Cambios en su comportamiento habitual en el hogar, tornándose
irritables, aislados, huraños y sin deseos de compartir con
el resto de la familia.
–Realiza hurtos en el propio domicilio, o en el de otros familiares,
amigos o vecinos para venderlos y adquirir el dinero con que comprará
la droga. En ocasiones roban importantes sumas de dinero a los padres
o les mienten sobre supuestas compras de artículos deseados
pero inexistentes.
–Cambios en los horarios de las actividades, predominando las
que realiza en horarios nocturnos, lo cual altera su ritmo de sueño
y alimentación.
–Señales de quemaduras en las ropas, manchas de sangre,
señales de pinchazos en antebrazos o resto de drogas en los
bolsillos.
Como se ha hecho evidente, el abuso de sustancias conlleva una serie
de comportamientos comunes encaminados a la búsqueda de la sustancia,
su consumo y restablecimiento de sus efectos nocivos, variando, como
es lógico suponer, las manifestaciones clínicas de cada
una de ellas.
Trastorno
Disocial de la Personalidad. Es otro factor de riesgo
de suicidio entre los adolescentes, que por sus rasgos clínicos
tiene una elevada propensión al suicidio y a la realización
de daños autoinfligidos. Sobresalen en este trastorno las siguientes
características:
–Un
patrón repetitivo y persistente de comportamiento en el que
se violan los derechos básicos de otras personas o normas sociales
importantes, propios de la edad, manifestándose por la presencia
de los siguientes criterios durante los últimos doce meses
y por lo menos de un criterio durante los últimos seis meses:
•
Agresión a personas y animales: con frecuencia fanfarronea,
amenaza e intimida a otros, a menudo inicia agresiones físicas,
ha utilizado un arma que puede causar daño físico grave
a otras personas (bate de béisbol, ladrillo, botella, navaja,
pistola, cuchillo, etc.), ha manifestado crueldad física con
personas y animales, ha robado enfrentándose a la víctima
(ataque con violencia, arrebatar bolsos, robo a mano armada), ha forzado
a alguien a una actividad sexual.
• Destrucción de la propiedad social: ha provocado
deliberadamente incendios con la intención de causar daños
graves, ha destruido deliberadamente propiedades de otras personas.
• Fraudulencia o robo: ha violentado la casa o el automóvil
de otras personas, a menudo miente para obtener bienes o favores o
para evitar obligaciones, ha robado objetos de cierto valor sin enfrentamiento
a la víctima (robos en tiendas, falsificaciones de documentos)
• Violaciones graves de normas: a menudo permanece
fuera del hogar de noche a pesar de las prohibiciones paternas, iniciando
este comportamiento antes de los trece años, se ha escapado
durante la noche por lo menos en dos ocasiones, viviendo en la casa
de sus padres o en un hogar sustituto, suele tener ausencias a la
escuela, iniciando esta práctica.
El
trastorno disocial de la personalidad provoca deterioro significativo
de la actividad social, académica y laboral. Con suma frecuencia
desarrolla abuso de sustancias y dependencia de ellas, pero no por
la vía sociocultural expuesta anteriormente, sino por la llamada
hedónica, en la que la motivación más importante
es la búsqueda de “placer artificial”.
Trastorno
de la Alimentación. En la cultura contemporánea
los medios de difusión masivos han globalizado un modelo de belleza
femenina que en muchas ocasiones se convierte en un objetivo imitativo
inalcanzable, este trastorno puede enmascararse detrás de esta
propuesta de belleza y se caracteriza por un severo trastorno de la
conducta alimentaria que puede adquirir las siguientes formas clínicas:
1-
Anorexia nerviosa en la que se presentan los siguientes síntomas:
–Rechazo manifiesto a mantener el peso corporal mínimo.
–Un miedo intenso a ganar de peso o a convertirse en obeso, incluso
cuando se está por debajo del peso ideal para la talla.
–Alteración de la propia percepción del peso o de
la silueta corporal, creándose una imagen negativa de sí
mismo.
2-
Bulimia nerviosa que se caracteriza por:
–Atracones recurrentes, en los que el sujeto ingiere en un corto
tiempo una cantidad superior de alimentos a los que ingeriría
la mayor cantidad de personas en un tiempo similar y en similares circunstancias.
–Sensación de pérdida de control sobre la ingesta
de alimentos.
–Conductas compensatorias inapropiadas, repetitivas, con la finalidad
de no ganar peso, como son la provocación del vómito,
el uso excesivo de laxantes, enemas, ayunos y ejercicios descontrolados.
–Los atracones y las conductas compensatorias ocurren al menos
dos veces por semana durante un período de tres meses.
La
autoevaluación esta principalmente influida por el peso corporal
del adolescente.
Trastorno
esquizofrénico. Enfermedad devastadora que puede
en su debut, tener como primer y único síntoma evidente
el suicidio del adolescente. Se piensa que la asistencia al derrumbe
psicológico, a las diversas sensaciones y percepciones anómalas,
el cambio del mundo circundante y del propio Yo, cuando aún se
conserva algún lazo con el mundo no esquizofrénico, explicaría
este desenlace en un adolescente “aparentemente normal”.
Esta
enfermedad no tiene un cuadro clínico homogéneo, pero
algunos síntomas deben hacer que se piense en ella. Entre estos,
los siguientes son los más comunes:
–Pensamiento
sonoro, eco, robo, inserción o difusión de los pensamientos
del sujeto.
–Alucinaciones auditivas que comentan la actividad que realiza
el individuo.
–Ideas delirantes de ser controlado, de ser influido en las
acciones, emociones o pensamientos desde el exterior.
–Alucinaciones auditivas que comentan la actividad que la persona
realiza.
–Ideas de tener poderes sobrenaturales y sobrehumanos.
–Invención de palabras nuevas que no tienen significado
alguno para quienes le escuchan.
–Asumir posturas corporales extrañas mantenidas o no
realizar movimiento alguno.
–Apatía marcada, pérdida de la voluntad, empobrecimiento
del lenguaje o respuesta emocional inadecuada a los estímulos.
–Pérdida de intereses, falta de objetivos, ociosidad
y aislamiento social.
–Lenguaje incapaz de servir de comunicación con los demás.
–La vida laboral, las relaciones sociales y el cuidado personal
están gravemente comprometidos.
Se
han mencionado y descrito las enfermedades mentales que frecuentemente
conllevan suicidio entre los adolescentes, pero sería de inapreciable
utilidad detallar los rasgos o atributos de la personalidad del adolescente
que pueden facilitar la eclosión de salidas suicidas emergentes
frente a situaciones de riesgo, las que serán abordadas más
adelante.
Los
siguientes rasgos o atributos de la personalidad del adolescente que
se convierten en factores de riesgo para cometer suicidio son:
•
Inestabilidad del ánimo.
• Conducta agresiva.
• Conducta disocial.
• Elevada impulsividad.
• Rigidez de pensamiento y terquedad de la conducta.
• Pobres habilidades para resolver problemas.
• Incapacidad para pensar realistamente.
• Fantasías de grandiosidad alternando con sentimientos
de inferioridad.
• Sentimientos de frustración.
• Manifestaciones de angustia ante pequeñas contrariedades.
• Elevada autoexigencia que rebasa los límites razonables.
• Sentimientos de ser rechazado por los demás, incluyendo
los padres u otras figuras significativas.
• Vaga identificación genérica y orientación
sexual deficiente.
• Relación ambivalente con los progenitores, otros adultos
y amigos.
• Antecedentes de haber realizado una tentativa de suicidio.
• Frecuentes sentimientos de desamparo y desesperanza.
• Frecuentemente se sienten heridos con la más mínima
crítica.
Estos
son algunos de los rasgos que predominan entre los adolescentes que
al estar sometidos a las llamadas situaciones de riesgo pueden presentar
una conducta suicida. Como es conocido, ellos se ven involucrados en
mayor número de eventos vitales desfavorables que sus pares no
suicidas.
Enunciaremos seguidamente aquellas situaciones en las que los adolescentes
vulnerables pueden desembocar en una crisis suicida:
–Situaciones
que pueden ser interpretadas a través del prisma del adolescente
como dañinas, peligrosas, conflictivas en extremo, sin que
necesariamente concuerde con la realidad, lo cual significa que hechos
triviales para adolescentes normales, pueden tornarse potencialmente
suicidógenos en adolescentes vulnerables, quienes los perciben
como una amenaza directa a la autoimagen o a su dignidad.
–Los problemas familiares que como es reconocido, se constituyen
en uno de los motivos fundamentales de la realización de un
acto suicida.
–Separación de amigos, compañeros de clases, novios
y novias.
–Muerte de un ser querido u otra persona significativa.
–Conflictos interpersonales o pérdida de relaciones valiosas.
–Problemas disciplinarios en la escuela o situaciones legales
por las que debe responder el adolescente.
–Aceptación del suicidio como forma de resolución
de problemas entre los amigos o grupo de pertenencia.
–Presión del grupo a cometer suicidio bajo determinadas
circunstancias y ante determinadas situaciones.
–Situación de tortura o victimización.
–Fracaso en el desempeño escolar.
–Exigencia elevada de padres y maestros durante el período
de exámenes.
–Embarazo no deseado y embarazo oculto.
–Infección con VIH o padecer una infección de
transmisión sexual.
–Padecer una enfermedad física grave.
–Ser víctima de desastres naturales.
–Violación
o abuso sexual, con mayor peligrosidad si se trata de familiares.
–Estar sometido a amenazas de muerte o golpizas.
–Estar involucrado en una situación de trajín-trajinador
en una situación de régimen interno (escuelas, servicio
militar).
–Incumplir con las expectativas depositadas por los padres,
maestros, u otras figuras significativas y asumidas por el adolescente
como metas alcanzables.
No
se pretende agotar todas las situaciones que son de riesgo para que
un adolescente intente contra su vida, pero sin lugar a dudas se han
mencionado las más comunes.
Una
vez que un adolescente vulnerable ante una situación psico-traumática
inicia una crisis suicida, es necesario actuar con rapidez y asumir
una postura muy directiva, ya que la característica principal
de este tipo de crisis es que existe la posibilidad que el individuo
intente afrontar la situación problemática mediante la
autoagresión. Al existir esta posibilidad tangible el enfrentamiento
a la crisis suicida tendrá como objetivo primordial mantener
a la persona con vida mientras dure dicha crisis.
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