¿Como evitar suicidio en adolescentes?
El Comportamiento Suicida
Prof. Dr. Andrés Pérez Barrero
Profesor Titular. Especialista de 1er y 2do Grado en Psiquiatría.
Presidente de la Sección de Suicidiología de la Sociedad
Cubana de Psiquiatría.
Fundador de la Sección de Suicidiología de la Asociación
Mundial de Psiquiatría.
Miembro del Grupo de la OMS para la Prevención del Suicidio.
Asesor Temporal de la OPS/OMS para la Prevención del Suicidio
en Las Américas.
El
comportamiento suicida abarca las siguientes manifestaciones:
- El deseo de morir.
Representa la inconformidad e insatisfacción del sujeto con su
modo de vivir en el momento presente y que puede manifestar en frases
como: “la vida no merece la pena vivirla”, “lo que
quisiera es morirme”, “para vivir de esta manera lo mejor
es estar muerto” y otras expresiones similares.
- La representación suicida. Constituida por imágenes
mentales del suicidio del propio individuo, que también puede
expresarse manifestando que se ha imaginado ahorcado o que se ha pensado
ahorcado.
- Las ideas suicidas. Consisten en pensamientos de terminar
con la propia existencia y que pueden adoptar las siguientes formas
de presentación:
- Idea
suicida sin un método específico, pues el sujeto
tiene deseos de matarse pero al preguntarle cómo lo va a llevar
a efecto, responde: “no sé cómo, pero lo voy a
hacer”.
- Idea suicida con un método inespecífico o
indeterminado en la que el individuo expone sus deseos de matarse
y al preguntarle cómo ha de hacerlo, usualmente responde: “De
cualquier forma, ahorcándome, quemándome, pegándome
un balazo.”
- Idea suicida con un método específico no
planificado, en la cual el sujeto desea suicidarse y ha elegido
un método determinado para llevarlo a cabo, pero aún
no ha ideado cuándo lo va a ejecutar, en qué preciso
lugar, ni tampoco ha tenido en consideración las debidas precauciones
que ha de tomar para no ser descubierto y cumplir con sus propósitos
de autodestruirse.
- El plan suicida o idea suicida planificada, en la
que el individuo desea suicidarse, ha elegido un método habitualmente
mortal, un lugar donde lo realizará, el momento oportuno para
no ser descubierto, los motivos que sustentan dicha decisión
que ha de realizar con el propósito de morir.
- La amenaza suicida. Consiste en la insinuación
o afirmación verbal de las intenciones suicidas, expresada por
lo general ante personas estrechamente vinculadas al sujeto y que harán
lo posible por impedirlo. Debe considerarse como una petición
de ayuda.
- El gesto suicida. Es el ademán de realizar un
acto suicida. Mientras la amenaza es verbal, el gesto suicida incluye
el acto, que por lo general no conlleva lesiones de relevancia para
el sujeto, pero que hay que considerar muy seriamente.
- El intento suicida, también denominado parasuicidio,
tentativa de suicidio, intento de autoeliminación o autolesión
intencionada. Es aquel acto sin resultado de muerte en el cual un individuo
deliberadamente, se hace daño a sí mismo.
- El suicidio frustrado. Es aquel acto suicida que, de
no mediar situaciones fortuitas, no esperadas, casuales, hubiera terminado
en la muerte.
- El suicidio accidental. El realizado con un método
del cual se desconocía su verdadero efecto o con un método
conocido, pero que no se pensó que el desenlace fuera la muerte,
no deseada por el sujeto al llevar a cabo el acto. También se
incluyen los casos en los que no se previeron las complicaciones posibles,
como sucede en la población penal, que se autoagrede sin propósitos
de morir, pero las complicaciones derivadas del acto le privan de la
vida (inyección de petróleo en la pared abdominal, introducción
de alambres hasta el estómago o por la uretra, etc.).
- Suicidio intencional. Es cualquier lesión autoinfligida
deliberadamente realizada por el sujeto con el propósito de morir
y cuyo resultado es la muerte. En la actualidad aún se debate
si es necesario que el individuo desee morir o no, pues en este último
caso estaríamos ante un suicidio accidental, en el que no existen
deseos de morir, aunque el resultado haya sido la muerte.
De
todos los componentes del comportamiento suicida, los más frecuentes
son las ideas suicidas, los intentos de suicidio y el suicidio consumado,
sea accidental o intencional.
Las
ideas suicidas son muy frecuentes en la adolescencia sin que ello constituya
un peligro inminente para la vida, si no se planifica o se asocia a
otros factores, llamados de riesgo, en cuyo caso adquieren carácter
mórbido y pueden desembocar en la realización de un acto
suicida.
El intento
de suicidio es muy común entre los adolescentes con predisposición
para esta conducta y se considera que por cada adolescente que comete
suicidio, lo intentan cerca de trescientos.