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Buscar temas sin respuesta | Ver temas activos Fecha actual 19 Oct 2017, 22:07

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 LA EXPERIENCIA DEL PERDÓN 
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Registrado: 22 Ene 2005, 03:42
Mensajes: 3999
Ubicación: Justo en el centro de MI VIDA.
Responder citando
Nota LA EXPERIENCIA DEL PERDÓN
Nota IMPORTANTE:
Este texto es el que ha facilitado samá.

Hola a todos.
Esta literatura es para leerla con calma ya que puede activarnos emocionalmente. Si piensas que no estas preparado/a para ella favor de leerla en el mometo en que sientas las fuerzas para ello.




LA EXPERIENCIA DEL PERDÓN I



INTRODUCCIÓN


Carl y Stepliarue Simonton, pioneros en el uso de las técnicas mentales en el tratamiento del cáncer declaran su convencimiento de que el perdón formará parte de la medicina preventiva del futuro. Según ellos:
“Es imprescindible aprender a liberarnos de las ataduras del pasado con el fin de adquirir y mantener una mejor salud y el único modo de conseguirlo es mediante la práctica del perdón”.

Esto es así porque nosotros experimentamos estrés, no sólo cuando vivimos una situación que genera resentimiento, sino que volvemos a experimentarlo cada vez que recordamos la situación.

Afirmamos que uno de nuestros valores es vivir el momento presente, vivir libres de las ataduras del pasado, pero seguimos amarrados al pasado, cargando nuestras cruces de rencor, de miedo y de culpa, sin darnos cuenta que la solución está a nuestro alcance:

“Esta solución es el perdón”.

El perdón es una opción, una decisión que está a nuestra disposición. El perdón puede ser para nosotros el primer paso para una vida más plena, una vida en la que no tengan cabida el miedo ni la culpa, una vida más centrada en el momento presente, en el ahora mismo.

¿En qué contribuye el perdón a la salud física y mental?:
Quizás cada uno tengamos que repasar mentalmente más de una relación interpersonal y notemos como se nos ponen los músculos tensos, se nos acelera el corazón, la rabia. El odio y el rencor se apoderan de nosotros y, cómo en unos segundos, nos sentimos tremendamente agitados y perturbados mental y emocionalmente. Y puede ser que llevemos muchos cursos, mucho trabajo personal, mucha lectura y mucho empeño y, sin embargo, estamos estancados en el sentimiento de rabia, culpabilidad, resentimiento, venganza y atados al pasado. Falta algo para que nuestras relaciones sanen y nos permitan experimentar la sensación de sentirnos libres y felices sin las ataduras del rencor, del dolor, ni del pasado.

El perdón no es un conjunto de comportamientos, es una actitud. Uno de los mayores desafíos con que nos enfrentamos en nuestras vidas es el de sanar nuestras relaciones personales. El camino más seguro y rápido es hacerlo mediante el perdón, diciendo adiós a la culpa o al rencor.


CULPA Y MIEDO

De un modo muy sencillo podemos definir la culpa como el sentimiento de autocondena que experimentamos cuando hacemos algo que pensamos que está mal. El miedo puede ser definido como los sentimientos de ansiedad o agitación que tenemos cuando percibimos un peligro del tipo que sea.
El perdón supone el abandono del pasado. A menos que perdonemos a los demás por lo que pensamos que nos han hecho, no podremos perdonarnos a nosotros mismos y experimentar la paz de nuestro espíritu.

Miedo y culpa están íntimamente relacionados y suelen ser sinónimos. Son considerados como dos hermanos gemelos negativos que se nutren el uno del otro. La relación entre ambos es simbiótica, pues no pueden existir por separado. La culpa refuerza el miedo al igual que el miedo refuerza la culpa en un ciclo interminable aparentemente. Nuestras relaciones sanan automáticamente cuando nos liberamos de la culpa y del miedo mediante el perdón. El amor y la culpa no pueden coexistir. La aceptación de uno es la negación del otro,
Para finalizar esta breve introducción, podríamos decir que es nuestra mente la que genera el miedo, por eso, nada nos puede dañar excepto nuestros propios pensamientos. Sólo nuestra propia condena nos hace daño. Solo nuestro propio perdón nos libera. El perdón, podemos afirmar sin ningún temor a equivocarnos, termina el sueño del conflicto en el aquí y ahora.

Nos remitimos brevemente a las "Ideas irracionales o distorsiones cognitivas" para decir que no son las condiciones, circunstancias, sucesos y personas de nuestro mundo interno las que nos hacen sentirnos desbordados, sino que son más bien los pensamientos y actitudes que tenemos sobre esas condiciones, circunstancias, sucesos o personas las que nos provocan conflictos y angustias.

Por tanto sanar nuestras actitudes consiste en liberarnos de nuestros antiguos pensamientos de culpa, miedos y juicios condenatorios. Sanar nuestra actitud es ocuparnos simplemente del cambio de nuestros propios pensamientos, no es cambiar las situaciones o las personas de nuestras vidas. Sanar nuestra actitud es sentirnos libres para elegir los pensamientos que ponemos en nuestras mentes, sabiendo que cambiándolos podemos cambiar nuestra experiencia.

“estás atado al pasado con la cuerda de la culpa"
LA OPCIÓN DEL PERDÓN.

Rabia, furia, distanciamiento, venganza, tristeza, insomnio, incomodidad, estancarse en el pasado... Este puede ser el denominador común en nuestra historia personal: Rabia y dolor. Pero el hilo que discurre por todas las historias es que el perdón contiene la promesa de libertad y alivio, de que encontremos la paz que todos deseamos.

El perdón es el medio para reparar lo que está roto. Coge nuestro corazón roto y lo repara. Coge nuestro corazón atrapado y lo libera. Cuando perdonamos y somos perdonados siempre se transforma nuestra vida.

Basta decir la palabra "Perdona" y, la reacción de algunas personas es inmediata:"¿Estás de broma?", "¡Jamás!", o "¿Perdonarla después de lo que me ha hecho?", o incluso "¡Ojalá pudiera!". A veces es posible que la sola idea de perdonar a alguien intensifique los sentimientos de cólera y rabia. Otras veces, puede que la idea produzca un inmediato alivio.

Tómate unos minutos y fíjate en qué te evoca la sugerencia de perdonar a alguien. Trae a tu mente a una persona a quien consideras causa de algún sufrimiento personal:

¿Cómo te sientes ante la idea de perdonarla?
¿Qué significa para ti perdonarla?
¿Qué tendrías que hacer para perdonarla?

Todos tenemos un conjunto de ideas preconcebidas sobre el perdón, ideas que van acompañadas de sentimientos que las mantienen firmemente arraigadas. Nuestro concepto del perdón puede provocar dos cosas:
Bien imposibilitarnos, limitando nuestra capacidad para la claridad y la alegría,
Bien animarnos, ofreciéndonos una manera de dejar atrás el pasado y ser libres para vivir con mayor paz y felicidad.

Si crees, por ejemplo, que perdonar a alguien significa justificar su comportamiento y tener que aceptar cualquier cosa que haya hecho, entonces tal vez hayas de considerar imperdonables a muchas personas y aferrarte al rencor para siempre. Esta reacción parece muy razonable y cuerda, porque, ¿quién va a justificar la conducta de alguien que maltrata, difama, manipula o es insensible a los derechos fundamentales de otra persona?

Lo que crees sobre el perdón te abre o te cierra posibilidades, determina tu disposición a perdonar y, por lo tanto, influye profundamente en el tono emocional de tu vida. Vamos a aclarar algunos conceptos erróneos, comenzando por lo que no es perdonar.







LO QUE NO ES PERDONAR

Perdonar no es justificar comportamientos negativos o improcedentes, sean propios o ajenos. El perdón no quiere decir que apruebes o defiendas la conducta que te ha causado sufrimiento, ni tampoco excluye que tomes medidas para cambiar la Situación o proteger tus derechos.

Perdonar no es hacer como que todo va bien cuando sientes que no es así. A veces puede ser engañosa y confusa la distinción entre perdonar de verdad y negar o reprimir la rabia y el dolor. Enfadarse se suele considerar inaceptable de manera que muchas personas aprenden muy pronto a sustituir los auténticos sentimientos por sentimientos y comportamientos más aceptables que no tengan como consecuencia el castigo o el abandono. No se puede experimentar un perdón verdadero si se niega o se hace caso omiso de la rabia y el resentimiento.
Perdonar no es adoptar una actitud de superioridad o farisea. Si se perdona a alguien porque se le tiene lástima o se le considera un inútil, es señal de que se confunde perdonar con ser arrogante.

El perdón no significa que debas cambiar de comportamiento. Si yo perdono a alguien con quien he estado enemistado, no por eso tengo que comenzar a llamarlo con frecuencia... a no ser que realmente desee hacerlo.

El perdón no exige que te comuniques verbal y directamente con la persona a la que has perdonado. No es preciso decirle:"Te perdono", aunque esto pueda ser una parte importante del proceso de perdonar. Con frecuencia la otra persona advertirá el cambio, que se ha producido en ti. También podría ser que las personas que te hacen sentir más furia sean aquellas con las que te resulta imposible comunicarte. Quizás hayan muerto o no estén dispuestas a hablar contigo. Si para sanar, cualquier relación, fuera necesaria la comunicación directa y verbal, entonces nuestro destino sería convivir para siempre con nuestro sufrimiento. Afortunadamente no es así. El perdón requiere un cambio de percepción, otra manera de considerar a las personas y circunstancias que creemos que nos han causado dolor y problemas.



LA RABIA Y EL RENCOR.

El motivo más obvio para perdonar es liberarnos de los efectos debilitadores de la rabia y el rencor crónicos. Al parecer, estas dos emociones son las que más convierten el perdón en un desafío, a la vez que en una grata posibilidad para quien desee una paz interior.

Como todos sabemos, la rabia y el rencor son emociones muy fuertes que desgastan nuestra energía de muchas maneras.

Cuando vayas quitando las capas, probablemente descubrirás que esa rabia en realidad es un sentimiento superficial. No en el sentido de que sea trivial o falso, sino en el de que hay muchos otros sentimientos y dinámicas por debajo de él. Cuando nos perdemos en la rabia nos volvemos sordos a nuestros sentimientos más profundos. Hemos aprendido a escuchar sólo a aquellos que saben gritar más fuerte.

La rabia es una intensa reacción emocional temporal cuando uno se siente amenazado de alguna manera. Cuando surge, puede expresarse abierta y directamente, o puede ocultarse debajo, donde se expresa de un modo callado y persistente en forma de resentimiento crónico, que es esa sensación constante de agravio o de mala voluntad que persiste aún mucho tiempo después de que haya pasado la situación que provocó la rabia.
Se ha comparado el resentimiento al acto de aferrarse a una brasa encendida con la intención de lanzársela a otro quemándose uno la mano mientras tanto. De hecho, la palabra resentimiento viene de resentir, es decir, volver a sentir intensamente una y otra vez. Cuando estamos resentidos, sentimos con intensidad el dolor del pasado una y otra vez. Esto, sin duda, no sólo tiene un efecto lamentable en nuestro bienestar emocional, sino que también repercute negativamente en nuestro bienestar físico.



LOS BENEFICIOS QUE OBTENEMOS AL AFERRARNOS.

Para muchos de nosotros, dejar marchar la rabia y el resentimiento supone un gran riesgo, porque nos parece que obtenemos algo al aferrarnos a ellos. Estos beneficios, llamados "ganancias secundarias ", suelen ser inconscientes y tienen mucho poder hasta que tomamos conciencia de ellos y descubrimos formas de reaccionar más sanas.

Piensa si utilizas la rabia o el rencor de alguna de las siguientes maneras:

¿Permaneces enfadado porque eso te da la sensación de tener más poder y dominio?
Algunas personas creen que enfadarse y aferrarse al rencor es señal de poder, energía, entrega y amor propio. Pero, en realidad, la rabia y el rencor suelen encubrir sentimientos de impotencia, desilusión, inseguridad, aflicción o miedo, y se usan con frecuencia en sustitución de los sentimientos de verdadero poder personal.
Si en tu infancia se te maltrató y tuviste que negar o reprimir la rabia para sobrevivir, parte de tu curación incluye el hecho de darte permiso para hacer tuyos esos sentimientos ahora. La recuperación de tu rabia puede capacitarte para defenderte y defender a tu niño interior herido que no pudo hacerlo entonces. Si en esa época te fueron negados tus verdaderos sentimientos, sentir rabia ahora puede darte el valor y el poder necesarios para defenderte, mientras aprendes que tienes derecho a enfadarte y a hacerte valer.

¿Usas la rabia a modo de impulso y combustible para conseguir que se hagan las cosas?
Algunas personas creen que "si la gente no se enfadara no trabajaría por conseguir cambios sociales y políticos". Y en efecto, la rabia puede ser un móvil positivo para el cambio. Sin embargo, no tiene por qué ser el único, ni el principal, ni siquiera, si vamos a eso, tiene que ser un móvil para el cambio. Cuando estamos en contacto con nuestra verdadera naturaleza, animados por la empatía y un sentido de la justicia, con frecuencia nos sentimos movidos a actuar con pasión y convicción, y sin rabia. Cuando ésta es el móvil principal, suele crear resistencia al cambio mismo que se trata de conseguir. Produce miedo en aquellas personas a quienes intentamos convencer y, por lo tanto, genera oposición en lugar de resolución.

¿Utilizas la rabia para controlar a los demás?
¿Te has dado cuenta de que cuando una persona se enoja, los que la rodean se sienten culpables y asustados y, por lo tanto, a veces se dejan manipular? Si utilizamos la rabia como una manera de manipular a los demás, ellos, a su vez, sentirán rabia y resentimiento. Es posible que consigamos dominar a otros con nuestra cólera, pero, como ocurre con todas las ganancias secundarias, pagamos un alto precio por ello.

¿Usas la rabia para evitar comunicarte?
Cuando tenemos miedo de arriesgarnos a expresar nuestros pensamientos o sentimientos, o tememos las posibles consecuencias dé decir la verdad, entonces solemos utilizar el enfado a modo de mecanismo para evitar la comunicación. Es posible que se considere la rabia como algo más seguro que la intimidad y la comunicación auténticas.

¿Utilizas la rabia para sentirte a salvo? ¿Te parece que te sirve de protección?
Cuando se proyecta la rabia hacia otras personas, éstas suelen mantenerse alejadas. Como no se pueden acercar demasiado, uno no tiene motivos para sentirse vulnerable. Cuando éramos pequeños o más jóvenes este uso de la rabia para protegernos puede haber sido muy creativo y necesario. Pero cuando somos adultos, podemos aprender a establecer límites y a reaccionar de otra manera con aquellos que podrían tratar de dominarnos o incapacitarnos.

¿Usas la rabia como una forma de afirmar que tienes "razón"?
Es posible que mientras reflexionas sobre esta pregunta estés pensando: “tienes que creerme, yo tengo razón y ella está equivocada”. Perdonar no significa que debas reconocer que la otra persona tiene razón y tú te equivocas. Más bien nos enseña que “hay otra manera de mirar el mundo”. Te será útil preguntarte: “¿Deseo tener razón o ser feliz?” . A veces no es posible conseguir ambas cosas.

¿Te aferras a la rabia para hacer que los otros se sientan culpables?
Si te enfadas con alguien, tal vez desees castigarle. Una manera de conseguirlo es reforzar su sentimiento de culpabilidad. El principal problema de esta estrategia es que al hacerlo, de manera simultánea aunque no consciente, reforzamos nuestro propio sentimiento de culpa, lo cual inevitablemente nos hace desdichados y disminuye nuestra autoestima.

¿Utilizas la rabia para evitar los sentimientos que encubre?
A veces es mucho más cómodo sentir rabia que sentir el temor y la tristeza que se ocultan debajo. De hecho, una razón por la que suele resultar tan difícil perdonar es que para hacerlo hemos de sacar a la luz y aceptar la verdad de lo que realmente sentimos. Eso puede ser una revelación muy dolorosa si hemos aprendido a convivir con la negación y la represión. Sin embargo, debemos tratar de recordarnos amablemente que al otro lado del dolor se encuentran el alivio y una mayor paz mental.

¿Utilizas la rabia para aferrarte a una relación?
Mientras te aferras a la rabia mantienes la relación con la persona con la que te has enfadado. Muchas veces un hombre, o una mujer, se divorcian con el fin de alejarse de su cónyuge. Pero mientras se aferre al rencor, permanecerá ligado a esa persona. Es posible que parezca más seguro aferrarse al rencor que olvidar, porque el olvido puede parecer una situación temible, desconocida, de insoportable soledad.

¿Te mantiene la rabia en tu papel de víctima?
Cuando llevas gran parte de tu vida sintiéndote víctima, puede que haya una enorme resistencia a perdonar, porque al hacerlo renuncias a una buena parte de esa identidad. Perdonar no significa negar que hayas sido una víctima, quiere decir que el hecho de haberlo sido ya no domina necesariamente tu identidad y tu vida emocional actuales.

¿Continúas sintiendo rencor para no responsabilizarte de lo que sucede actualmente en tu vida o de lo que sientes?
Esta es quizás la ganancia secundaria que más nos incita a aferrarnos al rencor, porque mientras lo hacemos podemos culpar a otra persona de nuestra infelicidad. La culpa es de otro. Esto no quiere decir que los demás no contribuyan a nuestra felicidad o infelicidad, sino que en último término somos responsables de lo que sentimos.




LA MAGIA DEL PERDÓN.
Hay muchos modos de definir el perdón, porque el perdón es muchas cosas. Es una decisión, una actitud, un proceso y una forma de vida. Es algo que ofrecemos a otras personas y algo que aceptamos para nosotros.

El perdón es una decisión: La de ver más allá de los límites de la personalidad del otro, de sus miedos, neurosis y errores; que, como nosotros, tiene una capacidad limitada y siempre es digna de respeto y amor.

El perdón es una actitud :La de estar dispuesto a reflexionar sobre la persona a la que uno ha juzgado automáticamente y a sentir que en realidad es algo más que la persona espantosa o insensible que vemos.


El perdón es un proceso que nos exige cambiar nuestras percepciones una y otra vez. No es algo que suceda de una vez por todas. Nuestra visión habitual está empañada por los juicios y percepciones del pasado proyectados al presente. En esto las apariencias nos engañan con facilidad. Cuando elegimos cambiar nuestra perspectiva por una visión más profunda y amplia, podemos reconocer y afirmar la imagen de quiénes somos y quiénes son los demás. Como resultado de este cambio, surge, de un modo natural, una mayor comprensión y compasión por nosotros mismos y por los demás. Cada vez que hacemos este cambio nos capacitamos para dejar marchar, liberar y manejar el pasado. El perdón suele experimentarse como un sentimiento de dicha, paz, amor, y apertura del corazón, alivio, expansión, confianza, libertad, alegría y una sensación de estar haciendo lo correcto.

El perdón es una forma de vida que nos convierte gradualmente de víctimas de nuestras circunstancias en poderosos creadores de nuestra realidad. En cuanto forma de vida, supone el compromiso de experimentar cada momento libre de percepciones pasadas, de ver cada instante como algo nuevo, con claridad y sin temor. Es la desaparición de las percepciones que obstaculizan nuestra capacidad de amor. Es una forma de relacionarnos compasiva y comprensiva. El perdón nos enseña que podemos estar resueltamente en desacuerdo con alguien sin tener que retirarle por eso nuestro afecto.

Dicho todo lo anterior es importante no confundir el perdón con otras decisiones que no tienen nada que ver con él. A veces se toman decisiones en nombre del perdón cuando no se perdona en absoluto. Es importante no confundir perdonar con negar los propios sentimientos, necesidades y deseos. Perdonar no significa ser pasivo y mantener una amistad, un trabajo o una relación que evidentemente no funciona o nos hace daño. Si estamos dispuestos a permitir repetidos comportamientos inaceptables en nombre del perdón, lo más probable es que estemos utilizándolo a modo de excusa para no asumir la responsabilidad de cuidar de nosotros mismos o para evitar hacer cambios. La pregunta que tendríamos que hacernos en varias ocasiones sería ésta: ¿Perdonamos o estamos eludiendo? Para no eludir hemos de ser honrados totalmente con nosotros mismos.



EL PERDÓN SANA Y PONE FIN AL JUEGO DÉ LA CULPA.

“Sanar es unir; ser un todo”
“La sanación, por tanto, está en la mente, no en el cuerpo”

La sanación es un proceso mediante el cual se limpia nuestro espíritu de los pensamientos negativos de miedo y de culpa... Todos esos juicios condenatorios que nos hacen sentir vulnerables, separados y fragmentados. El perdón es el medio por el que este proceso se realiza. Disipa el error de percepción del espíritu, por el que nos vemos escindidos y separados, y así nos vemos como un todo.

Para realizar la sanación resulta esencial que recordemos constantemente que el único objetivo al estar con otra persona consiste en experimentar la unión sin juicios ni reproches.

Todas las interacciones conflictivas que tenemos con las otras personas, sea cual sea la forma que adopten, son simples variaciones del juego de la culpa. Nuestro ego está debatiéndose constantemente con las preguntas: ¿Quién es culpable? ¿Quién es inocente?, ¿Con quién estamos seguros y a salvo? ¿De quién debemos tener miedo?
Nuestro juicio de culpa se apoya en interpretaciones de nuestras experiencias pasadas que rememoramos y volvemos a vivir en el presente. Nuestro ego se niega a reconocer que todo lo que vemos o escuchamos comienza internamente en forma de un pensamiento en nuestra mente. Puesto que el ego prospera en el ataque, castiga atacando a cualquiera que considera culpable, ya sea a uno mismo o los demás. Cuando no damos el menor valor en la culpa, podemos elegir ver sólo la inocencia en los demás y en nosotros mismos. Cuando decimos adiós a la culpa podemos empezar a decir hola al amor.

VIVIR ATADO A LA CULPA TIENE ESTAS CONSECUENCIAS

Hace que nos sintamos atacados.
Justifica nuestros sentimientos de ira hacia nosotros mismos o hacia los demás.
Destruye nuestra autoestima y nuestra confianza en nosotros mismos.
Hace que nos sintamos deprimidos, huecos, vanos.
Destruye nuestra sensación de paz.
Hace que nos sintamos sin amor.

No resulta una exageración en modo alguno que consideremos a la culpa como una pócima venenosa casera que nos administramos con frecuencia. Es la herramienta más eficaz que tiene el ego para asegurarse de que permaneceremos desesperanzadamente atados a nuestro pasado y sin reconocer, por consiguiente, todas las oportunidades de liberación que el presente pone a nuestra disposición. Sólo hay un antídoto conocido frente a la culpa: un perdón completo, comenzando por nosotros mismos y extendiéndolo a todos los que comparten el mundo con nosotros.
El ego mira al perdón de modo ambivalente. El consejo que suele darnos es que “perdonemos pero no olvidemos”. Es un mensaje doble que afirma: “No perdones completamente, no olvides el pasado o serás vulnerable". La falta de perdón es la razón de ser del ego. Continúa justificando el que hagamos juicios condenatorios porque su supervivencia depende de que tengamos una creencia más firme en la realidad de la culpa que en la del perdón.
El ego nos aconseja que practiquemos el “pseudoperdón ". Dice, por ejemplo: “Puedo perdonarte porque soy superior a ti. Por consiguiente, voy a reprimir mi ira y a fingir bondad, en vez de ser plenamente consciente de mi deseo de liquidarte que es lo que realmente mereces". Este "pseudoperdón" lo único que hace es reforzar la culpa pues es un mensaje doble que continúa reforzando la separación enfermiza entre el "inocente " y el "culpable”. El propósito del perdón es sanar la mente, no el cuerpo. Una vez que hemos perdonado por completo a la otra persona y a nosotros mismos y somos, por consiguiente, capaces de dejar de lado nuestros pensamientos de ataque y de culpa, la mente retorna a su estado natural amoroso. La necesidad de sufrir ha sido eliminada y el cuerpo, en armonía con la mente, puede permitir que desaparezcan el dolor y la enfermedad, convirtiéndonos en personas libres y totalmente nuevas.





















CUESTIONARIO

“No juzgues a nadie como culpable y estarás afirmando en ti la verdad de la inocencia”: ¿Mantengo en mí la culpa y juzgo a los demás o a mí mismo, o perdono'?






“Elegir el amor me libera del miedo”: Casi toda nuestra vida andamos respondiendo automáticamente a lo que otras personas dicen o hacen. Ahora es el momento de reconocer que nuestras respuestas pueden ser determinadas únicamente por las decisiones que cada uno tomamos. Reivindica tu libertad de ejercer tu poder de decisión para ver a las personas y a los sucesos de la vida con amor en vez de con miedo.
Como sabes que lo único que te puede hacer daño son tus propios pensamientos, elige y practica durante esta semana elegir los pensamientos que pongas en tu mente. Si algo no te va bien detente un momento y cambia tu pensamiento negativo por uno positivo diciéndote: -"No son otras personas ni otros acontecimientos los que me hacen ser desgraciado/a.
-“Prefiero elegir la paz ahora. No me haré daño hoy”







De las formas descritas en el documento sobre la rabia ¿Cuál usas más frecuentemente? ¿Qué sentimiento verdadero encubre tu rabia?
EL PERDÓN: DESCUBRIR LA VERDAD

Las siguientes frases tienen por objetivo ayudarte a clarificar lo que sientes y ver cuales son los problemas que hay en una relación que te provoca rabia o dolor. Aun cuando no hables o no puedas hablar con esa persona, el hecho de completar estas frases te servirá para comprender mejor tus circunstancias y comprenderte más a ti; comprenderse a uno mismo siempre conduce a una mayor libertad.

Cuando completes estas frases, ábrete a los pensamientos o sentimientos que surjan, sean cuales fueren. Puede ser muy útil escribir las respuestas y reflexionar sobre ellas una vez escritas.

Antes de comenzar el ejercicio, cierra los ojos y haz unas cuantas respiraciones de relajación. Después piensa en alguna situación en la que suelas sentir rabia o dolor. (Este ejercicio se puede hacer en relación con cualquier persona).
Teniendo presente a esta persona y esta situación determinadas, completa las siguientes frases

El problema es_________________________________________________
El problema es ________________________________________________
El verdadero problema es_______________________________________
El verdadero problema es_______________________________________
El problema es en realidad_____________________________________


Continúa empleando estas frases, llenando los espacios en blanco hasta que hayas agotado las respuestas).


En relación con esta persona o situación

Lo que siento es_______________________________________________
Lo que realmente siento es_____________________________________
Lo que también siento es_______________________________________
También siento_________________________________________________
Y bajo ese sentimiento hay_____________________________________
Bajo ese sentimiento hay_______________________________________
Y bajo ese sentimiento hay_____________________________________


Respira. Mira hacia tu interior y completa las siguientes frases

Lo que me da miedo es_________________________________________
Lo que temo es_________________________________________________
Lo que me da miedo es__________________________________________
Lo que me asusta es____________________________________________
Lo que realmente me da miedo es________________________________
Lo que realmente temo es_______________________________________



“Trata a los demás y a ti mismo con amabilidad y compasión”.

LA EXPERIENCIA DEL PERDON II


1. PERDONARSE A SI MISMO.

El mayor desafió que podemos encontrar en la vida quizás sea el perdonarse a sí mismo. Esencialmente consiste en “aprender a amarmos y aceptarnos a nosotros mismos” pase lo que pase. Es disponerse a aceptar sin criticas la totalidad de quiénes somos, con nuestras zonas brillantes y nuestras zonas oscuras. Amarse y perdonarse son esencialmente la misma cosa.
Se suele dar una enorme resistencia a perdonarse a sí mismo, porque, como cualquier cambio importante, es una muerte: “Al perdonarnos a nosotros mismos matamos el habito de infravalorarnos, matamos la vergí¼enza y, sobre todo, matamos la dichosa manía de culpabilizarnos y de machacarnos con la autocrítica”.
Perdonarse a sí mismo es un fabuloso nacimiento. Es cortar las cuerdas que nos han mantenido cautivos de nosotros mismos impidiéndonos remontar el vuelo. Por el perdón a nosotros mismos nos convertimos en nuestros propios libertadores.

¿AFERRARNOS?: Son varias las cosas a las que nos aferramos para no vivir en paz y por las que deberíamos perdonarnos:

a) En la sociedad actual, competitiva y comparativa al máximo, nos podemos sentir culpables por no haber conseguido algo. Los criterios sociales fomentan la creencia de que uno debería conseguir vivir en mejores condiciones y por mucho que se logre nunca se considera suficiente. "Ya debería haber conseguido...” “Ya debería ganar…” “Ya debería tener...”
Perdonarnos a nosotros mismos significa liberarnos de este aferramiento a creencias culturales arbitrarias que disminuyen la validez de nuestra vida.

b) En el plano histórico personal quizás sea donde mayor dificultad encontremos para concedernos el perdón. En este plano, perdonar nos exige examinar creencias sobre nosotros mismos que fueron establecidas hace mucho tiempo y que en el presente nos imposibilitan creer que somos inocentes, buenos, respetables, inteligentes y válidos, y que merecemos ser amados. Este problema tiene sus raíces en la infancia, de manera que el perdón en este plano significa la curación de las culpas y vergí¼enzas del pasado.

c) En el plano ético, es posible que necesitemos perdonarnos por haber hecho algo que consideramos negativo, malo, algo que nuestra conciencia o nuestro conocimiento nos dice que es una falta de honestidad, responsabilidad e integridad.




2. EL SENTIMIENTO DE CULPABILIDAD.

A lo largo de la vida, uno de los sentimientos más inútiles es el de culpabilidad por lo que se ha hecho. La culpabilidad quiere decir que despilfarramos nuestros momentos presentes al estar inmovilizados a causa de un comportamiento pasado.
En palabras de Robert J. Burdelte,"No es la experiencia del día de hoy lo que vuelve locas a las personas. Es el remordimiento por algo que sucedió ayer".

§ La culpabilidad es una de las formas más comunes de angustia de nuestra cultura. En nuestra cultura actual se considera casi incorrecto que una persona no se sienta culpable cuando alguien le recuerda que ha sido una mala persona por algo que dijo o no dijo, sintió o no sintió, hizo o no hizo. Si realmente importa una persona o cosa, se piensa que hay que demostrar ese interés sintiéndose culpable por las cosas terribles que se han hecho al respecto. Es casi como si se tuviera que demostrar la neurosis para que a uno le clasifiquen y consideren como a una persona a quien le importan los demás.
§
§ Con la culpa nos fijamos en sucesos pasados, nos sentimos abatidos o molestos por algo que dijimos o hicimos y gastamos nuestros momentos presentes afligidos por comportamientos pasados.

“La culpabilidad no es sólo una preocupación por el pasado; es la inmovilización del momento presente en aras de un suceso del pasado”.

§ No siempre el sentimiento de culpa es negativo, sino que hay veces que puede ser un sentimiento sano. Si evadimos la responsabilidad de algo que afecta negativamente a otras personas, la culpa puede ser una valiosa señal para que despertemos y pongamos atención. Esto es, cuando se aprovecha como una oportunidad de recuperar el poder y la responsabilidad para actuar con integridad. Si simplemente estamos aprendiendo lecciones de nuestro pasado, y prometiéndonos evitar la repetición de algún comportamiento específico, eso no se llama culpa. Experimentamos culpabilidad sólo cuando este sentimiento nos impide actuar ahora porque antes nos comportamos de determinada manera. Aprender de nuestras equivocaciones es una parte sana y necesaria de nuestro crecimiento y desarrollo.

La culpabilidad es malsana porque gastamos inútilmente nuestra energía en el presente sintiéndonos molestos y deprimidos a causa de un acontecimiento ya histórico. Y eso es tan inútil como malsano.

“No hay culpabilidad por grande que sea, que pueda resolver un solo problema”.



LA CULPA PUEDE TENER UN DOBLE ORIGEN:

La culpabilidad aprendida a muy temprana edad que queda como un residuo infantil en la personalidad adulta.

La culpabilidad que ha vivido autoimpuesta por un adulto después de infringir el código al que se suscribe; es cuando la persona se siente inmovilizada por cosas que ha hecho recientemente pero que no tienen que estar necesariamente conectadas con algo que pasó en su infancia. Es la culpabilidad impuesta por uno mismo cuando se infringe una norma adulta o un código moral adulto.

El sentimiento de culpabilidad, bajo la forma de la autocrítica, actúa como un ladrón que nos roba el presente y nos mantiene atados al pasado y asustados respecto al futuro.
La preocupación por el futuro es otro de los sentimientos inútiles. Cuando nos atormentamos una y otra vez por la idea de que somos malos, inútiles o de que estamos equivocados, es la muerte segura de la autoestima.

Si estamos dominados por la culpa, es imposible que sintamos compasión y comprensión por nosotros mismos, aun cuando en nuestro interior estén latentes la comprensión y la compasión. Solamente estas dos cualidades se manifiestan y activan cuando nos perdonamos.

Además de volverse hacia dentro, la culpa también puede proyectarse hacia fuera en forma de rabia y resentimiento contra los demás.

LO QUE NO ES CULPA:

§ Igual que ocurre al perdonar a los demás, perdonarse a uno mismo no significa justificar un comportamiento no íntegro y dañino para uno mismo o para otras personas.
§ Tampoco supone que no se sienta remordimiento por el pasado.
El remordimiento forma parte del proceso de curación o sanación, pero para seguir avanzando, ese remordimiento no puede seguir siendo una fuerza emocional predominante. Si continúa dominando nuestra vida después de que el incidente que lo causó ha pasado, es necesario agilizar nuestro propio perdón para desenvolvernos en el espacio de la comprensión y la compasión.
No podemos negar o rechazar la culpa engañándonos y haciéndonos creer que todo está bien. Cuando obramos así, lejos de desaparecer el sentimiento de culpabilidad, seguirá machacándonos. Al igual que el perdón a los demás, perdonarse de verdad requiere una total sinceridad con uno mismo. La paz y la liberación sólo nos la puede ofrecer el perdón. Para perdonarse a sí mismo es requisito imprescindible el mirarse en profundidad y con total sinceridad.

PERFECCIONISMO:

Una manera segura de mantenernos en la culpa es exigirnos siempre la perfección. La exigencia de perfección puede ser nuestro más cruel enemigo.
Una persona adicta a la perfección, como todos los adictos, está separada de su verdadero yo. Pensando que siempre tienen que hacer lo mejor, se rechazan a sí mismos tal como son. El perfeccionismo es un maltrato a nosotros mismos; nos roba vitalidad y energía.

Perdonarnos a nosotros mismos es reconocer, ratificar y actualizar lo que cada uno de nosotros aprendimos en relación con las siguientes VERDADES BÁSICAS:


1. Soy una persona digna de amor.

Quizás algunos de tus actos no hayan sido o no sean dignos de amor, pero tú si lo eres.

2. Eres inocente.

Tal vez seas responsable de ciertos actos, sin embargo, en tu interior, en tu esencia, ere fundamentalmente inocente, una buena persona.

3. Siempre eres una persona digna de amor, de respeto y aceptación.

El respeto y el amor a una persona es algo inherente a toda ser humano, no es algo condicional, que dependa de cómo actúes o te comportes.



3. PERDONARA LOS DEMÁS.

Hay quien suele preguntar: "¿Tengo que perdonarme a mí mismo antes de perdonar a los demás?” "¿Tengo que perdonar a los demás para poder perdonarme a mí mismo?”.
La única persona a la que se necesita perdonar es a uno mismo; una vez logrado esto, todos los demás serán perdonados de un modo natural. Aunque a quien generalmente resulta más difícil perdonar es a nosotros mismos, vamos a decir dos palabras sobre el perdón a los otros.


PERDONAR A LOS OTROS:

Es un reconocimiento de la naturaleza esencial de la otra persona, siempre digna de respeto.
Es enseñarnos a ver a la persona quitándole la hojarasca de sus actos, que a veces pueden ser poco agraciados, y centrándonos en el núcleo de su intimidad, que es esencialmente buena. Es no dejarnos deslumbrar sólo por lo exterior, sino adentrarnos más allá.
Perdonar al otro es como hacernos conscientes de que hay otra manera de mirar el mundo.
Perdonar al otro es mirarle con el corazón, no con nuestras ideas preconcebidas; es buscar en el otro su inocencia, no su culpa. A este respecto vienen muy bien las palabras de Gocthe:
"Si tratas a una persona según lo que parece, la haces peor de lo que es. Pero si la tratas como si ya fuera lo que tiene capacidad de ser, la haces lo que es”

El Dr. Pratler dice que: "el perdón no es un acto inútil de rosado autoengaño, sino más bien el tranquilo reconocimiento de que, bajo nuestros respectivos egos, todos somos exactamente iguales”.
Normalmente cuesta menos trabajo el perdonar a personas, llamemos "indiferentes", que perdonar a los padres, hermanos, hijos, a la pareja o a cualquier otra persona importante en nuestra vida. Esto a veces se nos convierte en un gran desafió y por ese mismo motivo nos ofrece una profunda oportunidad de sanar, inferior sólo al hecho de perdonarnos completamente a nosotros mismos. (Nosotros-familia –conocidos).
Llevar la paz a la relación que tenemos con nuestros padres, hijos y otros familiares es fundamental para nuestra paz interior. Por muy alejados que nos mantengamos de ellos, continuamos conectados. Cuando fracasamos en reconciliarnos con el perdón a las personas de nuestra familia, se produce en el alma un dolor innecesario e infinito mientras vivimos en el engaño de la separación.


CUESTIONARIO

¿Por qué cosas concretas tiendes a culpabilizarte más frecuentemente?



¿Qué es lo que más te cuesta perdonarte?



¿Con qué personas de tu entorno necesitarías ejercitar el perdón?


11 Ago 2008, 23:29
Perfil YIM
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Nota Re: LA EXPERIENCIA DEL PERDÓN
Cermen, ¿este es el texto que comentaba Sama? Si es así, para no pedírselo, y para darte las gracias por publicarlo :D


12 Ago 2008, 18:31
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Nota Re: LA EXPERIENCIA DEL PERDÓN
es correcto Gangrel es el texto que facilito Sama.


14 Ago 2008, 22:35
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Nota Re: LA EXPERIENCIA DEL PERDÓN
Pues muchas gracias por ponerlo aquí para todos :D


14 Ago 2008, 23:30
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Nota Re: LA EXPERIENCIA DEL PERDÓN
Lo gracioso es que mi respuesta a tu pregunta salio dentro de tu mensaje ( no preguntes como que no se) tuve que editarte para poder sacarme de ahi. :lol:


14 Ago 2008, 23:50
Perfil YIM
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Nota Re: LA EXPERIENCIA DEL PERDÓN
:lol: :lol: :lol:
Vaya lío con los mandos...

Yo cuando lo he leído ya estaba arreglado :P


15 Ago 2008, 03:28
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Nota Re: LA EXPERIENCIA DEL PERDÓN
Hola a todos...

He estado leyendo este documento y la verdad es que pudiera ser dificil de digerir en cuanto a perdonar al maltratador.

Perdonarse a uno mismo por supuesto, de todo, de errores, de debilidades, de culpas..., por ahí se empieza a admitirse a uno mismo y nuestros propios errores, a querernos mas, a subir nuestra autoestima.

Otra cosa es el perdon al maltratador como manera de liberarnos de un sentimiendo que nos oprime, que nos genera dolor, porque odiar tambien nos produce a nosotros mismos dolor.

Creo entender que una vez superada la dependencia emocional del personaje, una vez que tenemos claro que queremos y cual es nuestra meta, la persona maltratada necesita soltar amarras, fisicas y sicologicas, del tipo. Y para nuestro propio bien, sería ideal dejar de odiarlo por todo lo que nos ha hecho, catalogarlo, ser conscientes de lo que es, pero no desprender sentimientos de odio que solo nos generan a nosotros mismos ansiedad y dolor. Pero perdonarle? eso ya me parece excesivo, pero si se tiene la suficiente fuerza, sería lo ideal.

La persona que conozco que padece este problema, odia a su maltratador, le da asco y le repulsa hasta su sola presencia, pero no acaba de poder tomar las decisiones que necesita tomar. No se sería mejor odiarle menos y decidir mas?, pero esto es muy facil decirlo. Es mas facil odiar que decidir.

Si poco a poco, subimos nuestra autoestima, clave de todo, podremos llegar a dejar de odiarle y, aunque no le perdonemos, podremos llegar a desvincularnos totalmente de su control, emocional, fisico y sentimental. LLegaremos a ser libres para decidir.

Saludos.


26 Ago 2008, 12:51
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Nota Re: LA EXPERIENCIA DEL PERDÓN
Todavía no lo he leído pero si le comente a mi terapeuta sobre un texto que trataba sobre el perdón. Me dijo que en la fase final de mi terapia podía ser conveniente que lo hiciéramos y así lo tenia pensado. No se si es habitual que se llegue hasta ello, tampoco tiene que ser obligatorio, no es algo que me haya planteado hasta ahora al menos de una forma mas decidida, pues me llegaron a decir alguien de mi familia que si lo hiciera, me pareció sorprendente y cuando lo he comentado me exclamaban que era un barbaridad y que eso jamas. También pienso que es muy difícil llegar hasta aquí pero si es para poderme sentirme mejor podía hacerlo. Todavía me siento resentido pero odio y rabia es algo que he mejorado notablemente y esto te destroza y mucho. El perdón puede ser un remedio por uno mismo y por sentirme con esa paz interior tan sanadora.

Mejor sera que lo imprima y ya si me siento con ganas lo leeré y seria mejor también que lo leyera mi terapeuta y viéramos si se puede trabajar en ello.

Saludos y gracias a Sama por esta aportación.


15 Oct 2008, 22:11
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Nota Re: LA EXPERIENCIA DEL PERDÓN
Si que puede ser muy cierto Buchito que igual voy muy rápido que esto es algo que no se deba hacer a la ligera sin pensarlo bien. Puede que lo viera mas fácil por el echo que ya no esta en este mundo y es mucha verdad que es muy difícil perdonar. Uno igual lo hace por lo que comentaba pero tampoco igual es tan necesario. Si entiendo que antes hay que perdonarse a uno mismo y en muchas cosas pues si que lo he hecho otras no tanto, como en no hablarlo mucho antes esto me cuesta mucho de perdonarme. Hay algo que me llamo la atención hace un tiempo me dijo mi terapeuta que lo que me paso en la niñez en nada tenia la culpa esto es algo muy claro, pero en cambio si en como debería de afrontarlo en la actualidad, no lo entendí muy bien pero creo que debía entender que quería decir el de esforzarme en superarlo y no dejar que todo venga por si solo. Por ello me agarro en todo en lo que mi proceso me proporciona si ahora me salio lo de perdonar pues allí que voy pero igual no es adecuado y no lo pienso bien, también me puedo arrepentir y entonces seria peor.


19 Oct 2008, 23:02
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Nota Re: LA EXPERIENCIA DEL PERDÓN
Hice una terapia que también me hicieron perdonar, la verdad es que no resultó pq mis agresores siguen queriendo actuar del mismo modo y a no ser que vayas a verlos con una coraza de hierro con el tiempo volvieron a ir dañándome. Otra cosa es perdonar en la lejanía, eso lo veo mejor pero de la manera que lo enfocó mi terapeuta no fue la idónea.
Fotocopiaré el texto y lo leeré, veré en que se diferéncia a lo que me hizo hacer mi terapeuta el que tenía en su día.


11 Nov 2008, 00:31
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Nota Re: LA EXPERIENCIA DEL PERDÓN
Por eso Buchito he dicho que de la manera que lo enfocó mi terapista no funcionó, entiendo que esa persona que me hizo la terapia se metío a hacer unos cursillos y acabó en una secta, al principio la terapia era buena pero luego pasó sus nuevas creencias a lo que era su trabajo. Obviamente se quedó sin clientes. En enero empiezo una terapia con una psicóloga ya me he informado muy bien sobre ella y tuve una cita con ella, lo de la otra fue mala suerte.
De momento me mantengo alejada de mis agresores, cuando empiece la terapia ya se verá.


12 Nov 2008, 13:34
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Nota Re: LA EXPERIENCIA DEL PERDÓN
Hola a todos,
pues yo sufría de malos tratos y abusos por parte de mi padre hasta los 20 años. Y yo sí lo he perdonado. "Aquél" murió, y ahora tengo un padre que amo con locura.
He llegado a la conclusión que él también tuvo problemas en su infancia y que no supo canalizarlo en buena dirección.
Sé que mucha gente se sorprenderá al leerlo, pero ese es mi caso. No sé odiar.
Un saludo!


03 Nov 2009, 10:54
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Registrado: 12 Oct 2011, 11:40
Mensajes: 392
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Nota Re: LA EXPERIENCIA DEL PERDÓN
El perdón no hará que la gente deje de atentar contra mi.


12 Oct 2011, 14:02
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Registrado: 09 Nov 2011, 03:00
Mensajes: 108
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Nota Re: LA EXPERIENCIA DEL PERDÓN
Para perdonar hay que haber hecho algo malo, incluso muy gordo, si a tí te ha caido un buen rapapolvo sin comerlo ni beberlo ¿qué hay que perdonar? Lo que hay que hacer es olvidar, cosa harto más difícil que perdonar. El perdón para los culpables y los que tengan vocación de santos.


29 Nov 2011, 05:13
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Registrado: 29 Nov 2011, 23:03
Mensajes: 1
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Nota Re: LA EXPERIENCIA DEL PERDÓN
No lo entiendo.
No entiendo como se puede perdonar a quien te ha arruinado tu infancia, tu adolescencia, y tu presente.
No entiendo como perdonar y no odiar, a quien te ha hecho sufrir la mayor parte de tu vida. A quien no ha escatimado medios para causar en ti el mas grande de los dolores tanto físicos como mentales.
Como perdonar a esa persona que si o si, tienes que vivir cerca e incluso cuidarla después de que te ha maltratado, al ogro que atormetó todas tus noches.
Yo no se si no puedo perdonar o es que algo dentro de mi me obliga a No perdonar.


30 Nov 2011, 22:01
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Traducción al español por Huan Manwë para phpBB España