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 El Bullying 
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Nota El Bullying
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El Bullying

Por: Ing. Gilberto Sánchez


Introducción

Hoy vamos a hablar de un tema que, conforme pasa el tiempo, está cobrando más y más interés, no solamente en nuestro país sino a nivel mundial. Vamos a hablar de la victimización en el ambiente escolar, o bien, el maltrato entre alumnos en las escuelas. A este fenómeno se le conoce como bullying.

Este problema de violencia y maltrato que está ocurriendo en las escuelas es muy importante de analizar, porque puede y está afectando a muchos de nuestros hijos y de nuestros jóvenes en edad escolar. Y para empezar, quisiera platicar los testimonios de dos niños que reflejan esta situación.

Hace muchos años tuve la oportunidad de conocer a un niño que estaba en sexto de primaria. Era un niño sin problemas de tipo familiar, se desempeñaba de manera excelente, tenía buenas calificaciones y tenía una estabilidad en su vida. Un día, empezó a tener problemas con un niño de su grupo que era más grande. Ese niño había repetido varios años, ya tenía catorce o quince años y todavía estaba en sexto grado de primaria.

Un día, sin ningún motivo aparente, el muchacho más grande empezó a tener problemas con el niño: comenzó a hostigarlo, a burlarse de él y a perseguirlo. De ahí surgieron muchos problemas entre este muchacho y el niño, hasta que se vio afectado su rendimiento escolar, su situación emocional y anímica.

El niño permanecía callado e inevitablemente su semblante de felicidad se esfumó. Los padres lo notaron y un día el papá le dijo: “¿qué te pasa, hijo, por qué estás así? Te veo triste, como muy emproblemado” El niño rompió a llorar y le explicó el problema que tenía en la escuela, el abuso que estaba sufriendo por parte del muchacho que era mayor que él.

Entonces el padre le dijo: “no te preocupes, hijo”. Y al día siguiente se presentó en la escuela, habló con la maestra y con la directora; fue un momento difícil porque el niño tuvo que enfrentar a su agresor y señalarlo. A partir de ese día el problema se solucionó. El otro niño no fue expulsado de la escuela, pero se habló con él y se resolvió el asunto de manera que los dos pudieron terminar el curso escolar en un ambiente de paz.

El otro caso es el de un niño que nunca habló, él estaba en primero de secundaria y había experimentado un cambio muy fuerte al ingresar, que ya de por sí es un cambio bastante difícil, además, la demanda en cuanto al currículo escolar es mayor y a esto se le suman las nuevas amistades.

Este niño perdió todo vínculo con sus anteriores compañeros y empezó una nueva etapa con diferentes amistades. Fue entonces cuando empezó a recibir maltratos e insultos sin causa dentro de la escuela; él no iniciaba los problemas pero tal parecía que una persona no se agradaba de su presencia e iniciaba un hostigamiento contra él.

El niño soportaba todo calladamente, nunca habló con nadie y fue maltratado durante todo el año escolar. Al final, los resultados se dejaron ver: ese primer grado de secundaria lo terminó muy por debajo de su capacidad y a penas lo aprobó, reflejando así el ambiente angustiante y estresante que estuvo viviendo durante todo ese año escolar.


Antecedentes del maltrato en las escuelas

Vivimos en un mundo de mucha violencia, ésta se está presentando en todos los niveles sociales, en todos los ámbitos y realmente está afectando la convivencia. El mundo occidental está abriendo los ojos para darse cuenta que la violencia daña el funcionamiento social. Realmente daña a la víctima, pero también se ve muy afectado el agresor y afecta, además, a toda la sociedad.

Las escuelas no escapan a esta violencia, de hecho, ha habido ya muchos estudios al respecto. Los primeros países que empezaron a hacer estudios al respecto fueron Noruega y los países escandinavos. Recientemente ese tipo de estudio se ha extendido de una manera bastante vertiginosa a Estados Unidos, Canadá, Arabia Saudita, etc.

A partir de un estudio que hizo el noruego Dan Olsen, se han arrojado datos muy interesantes que revelan que el tipo de violencia manifestada en las escuelas no es la violencia común, sino que tiene ciertas características que la hacen diferente.

¿Qué significa bullying? El noruego Dan Olsen, uno de los primeros en estudiar este fenómeno, lo define de la siguiente manera:

“Es una conducta de persecución física y/o psicológica que realiza un alumno contra otro, al que escoge como víctima de repetidos ataques. Esta acción negativa e intencionada sitúa a la víctima en una posición de la que difícilmente puede salir por sus propios medios. La continuidad de estas relaciones provoca en las víctimas efectos claramente negativos, como descenso de la autoestima, estados de ansiedad e incluso cuadros depresivos, lo que dificulta su integración en el medio escolar y el desarrollo normal de su aprendizaje.”

Olsen lo define como un tipo de persecución, ya sea física o psicológica, que un alumno de una escuela empieza a llevar a cabo contra otro. Aparentemente, no hay causas que motiven o propicien ese tipo de persecución; simplemente existe un abuso de poder, es decir, el pez más grande se come al más chico.

La persecución se da porque tal vez la otra persona se siente más grande o más fuerte; porque ya tiene un clan de amigos que lo hacen fuerte y le permiten tener actitudes de abuso contra los que son más débiles, están solos, no tienen muchos amigos, no son grandes o no tienen una agilidad física que les permita competir con ellos.

Un punto importante que sale a relucir en estos casos es que la víctima difícilmente podrá salir del problema por sus propios medios. Es decir, cuando un niño sufre esta situación tal vez en un principio luche por defenderse, pero una vez que cede es muy difícil que pueda salir por sus propios medios. Usted debe tener mucho cuidado con esto, porque nos da una señal de que hay que ayudarlo.


Características del bullying

Estamos hablando básicamente de un maltrato; de un niño adolescente que está en edad escolar a manos de otro niño adolescente que tiene más poder, más fuerza o más autoridad y que está afectando gravemente a la víctima. Este tipo de maltrato tiene ciertas características que lo hacen diferente a los demás:

• Existe un abuso de poder: se supondría que en quinto o sexto de primaria uno se encuentra en un estado de igualdad, es decir, en un grupo homogéneo donde todos son iguales. Esto podría favorecer las relaciones interpersonales y la socialización; sin embargo, hay diferencias de fuerza, capacidad, rapidez e incluso madurez. La persona que no tiene el poder –la víctima- se ve acorralada y sin oportunidad de resolver la situación.

• No hay provocación previa por parte de la víctima. Es muy común que los niños o adolescentes se pongan en desacuerdo, aún entre amigos, por algo que los molestó o por algunas palabras que se dijeron, y esto puede llegar hasta los golpes. Pero en este caso, no hay un detonante, la víctima no provoca nada, sino que el otro llega simplemente a molestarlo; esto se convierte en un hábito y le empieza a gustar. La victimización incluye el hecho de que “a ti te pasa lo que te pasa porque es tu culpa”.

• Se trata de incidentes repetidos a lo largo de un período de tiempo; no es algo espontáneo o pasajero, sino repetitivo. Son incidentes que se dan de continuo, incluso todos los días incluso. Para la víctima, ésta se convierte en una situación sumamente angustiante. Comienza a tener mucho miedo de ir a la escuela, pero no por las clases, sino por ese alguien que lo está persiguiendo, que lo hace sentir muy mal y que le hace la vida imposible. Entonces, la escuela se convierte en algo terrible.

• Existe una intencionalidad por parte del agresor o agresores. El agresor molesta al niño con toda la intención desde el momento que lo ve y va hacia él, lo hace con el propósito de molestarlo, de decirle apodos, palabras altisonantes, insultos, etc.,


Algunas estadísticas interesantes

Hay diversas estadísticas acerca de este fenómeno, pero la verdad es que son muy fluctuantes; difieren mucho de país en país, en cuanto a las técnicas para recabar datos y analizarlos.

Se ha encontrado que este tipo de maltrato es un fenómeno general que se está produciendo en todos los países que han hecho estudios; se han encontrado con que esto es una realidad en sus escuelas.

En cuanto al género, los chicos tienen mucha más participación que las mujeres, tanto como agresores que como víctimas; es decir, los niños son los que más participan en este tipo de conflictos. La forma de agresión más usual para los jóvenes y los niños son los golpes, empujones, puñetazos, insultos, etc. En cuanto a las niñas, éstas utilizan otro tipo de agresiones como difamar, chismes, etc.

Con respecto a la edad, el momento de mayor incidencia en esta problemática es entre los once y catorce años de edad. Conforme van creciendo, este tipo de violencia empieza a disminuir paulatinamente, es decir, va a empezar a desaparecer conforme pasan los años.

El tipo de abuso más frecuente es el maltrato verbal, o sea, insultos, apodos, decir cosas hirientes que afectan la dignidad de una persona o que se refieren a una característica de su personalidad o de su físico. El segundo tipo de agresión más utilizado es el físico, aquí es cuando ya hay peleas, golpes, pellizcos, empujones, etc. En tercer lugar, hay un maltrato social, es decir, se excluye a la persona, no se le habla, o se le aplica la “ley del hielo”, no se le dirige la palabra, no se le toma en cuenta, se actúa como si no estuviera, se le rechaza o no se le deja participar en actividades.

Los lugares en donde se dan estas agresiones varían según el nivel. Por lo general, cuando son de primaria, se da en el patio de la escuela; cuando se llega a la secundaria, no solamente se da en el patio, sino también en los pasillos y las aulas.

Esta es una forma distinta de violencia; si bien, la violencia ha existido desde el inicio de la humanidad, ésta es diferente a las demás. Es una forma distinta porque no se trata de una conducta espontánea o motivada por una situación que le desagrada a la persona que agrede; sino que no hay ningún detonante, no se encuentran causas, la víctima no hace nada, simplemente llega el agresor y empieza a acosarla, insultarla y maltratarla.

Este tipo de violencia no es fácil de observar, porque se mantiene por debajo de las relaciones de los jóvenes. Es decir, usted puede ver a los jóvenes que están jugando, participando y no nota la violencia; sin embargo, entre los alumnos eso es conocido, ellos sí lo ven y sí lo perciben.

El adulto no percibe esto, e incluso hay adultos que lo ven con cierta tolerancia porque piensan que es parte de su formación y dicen “así déjalo, es normal que el muchacho crezca así, que le den golpes para que sepa lo que es ser hombre, para que se haga duro”. Es un tipo de violencia que casi siempre está oculta a los ojos de los adultos o es tolerada por el pensamiento de que así se va a formar el carácter del muchacho.

El bullying es, pues, un tipo de violencia que vulnera los derechos humanos y la dignidad del estudiante. Los estudiantes tienen derechos fundamentales: no deben ser sometidos a una humillación, se les debe proporcionar un ambiente seguro para estudiar y desarrollarse académica y emocionalmente, tanto en la escuela como en la casa o en la sociedad.


Una responsabilidad compartida

Conozco el caso de un niño que estaba en secundaria, quien un día le dijo a su mamá: “mamá, me va a llegar un reporte de indisciplina”, al preguntarle el porqué, respondió: “porque me porté mal, lo que pasa es que siempre me están diciendo cosas, me ponen apodos, me insultan y me tiran la comida al piso; entonces yo me porto mal y la maestra me saca del salón.”

Cuando la maestra lo sacaba del salón y lo llevaba a la dirección, él se ponía a estudiar, pues encontraba ahí un ambiente más apacible y alejado de sus agresores.

La mamá escuchó eso y no lo consideró correcto, pero el niño lo hacía para huir de sus agresores, ya que ellos le estaban afectando mucho y siguió haciéndolo porque creía que le estaba beneficiando. Pero se estaba ganando una serie de reportes, que después provocaron otro problema y la mamá fue a hablar con la maestra.

Hay otros testimonios muy tristes de padres que, al ver la situación de sus hijos, fueron a hablar con los maestros y le dijeron que tal persona agredía a sus hijos. A la hora de querer arreglar la situación, se dieron cuento que el muchacho agresor tenía otros tres hermanos y, como era escuela de paga, les respondieron: “señores, discúlpenme, pero ellos nos pagan por cuatro mensualidades, ustedes nos pagan por una; no podemos hacer nada”.

Nosotros, los padres debemos tener mucho cuidado, pues ésta es una situación que está generando muchos problemas en las escuelas. Las escuelas también deben tener cuidado e implementar medidas para controlar este problema, que hace que se pierda la armonía escolar.

No se van a dar buenas relaciones entre los compañeros, se van a crear ambientes muy tensos que pueden hacer que las cosas se pongan peor en la escuela, se va a notar un bajo rendimiento escolar en las víctimas; todo esto repercutirá en la reputación e imagen de la institución académica.


Maltrato físico, verbal y social

Voy a mencionar los tipos de maltrato escolar, para que usted se familiarice con esta nueva forma de violencia y pueda estar atento para percibir si su hijo está padeciendo algún tipo de violencia. Si usted es maestro o tiene a su cargo la responsabilidad de cuidar a los niños en una escuela, pueda irse familiarizando con los términos para después poder ayudar a los niños.

Existe el maltrato físico, que a su vez se divide en dos categorías: directa e indirecta. El maltrato físico indirecto es aquel que consiste en esconder, robar o romper cosas de alguien, sin que el agresor se manifieste. El maltrato físico directo es aquel en el que el agresor sí se manifiesta con golpes, empujones, amenazas, etc.

También existe el maltrato verbal, que se divide en directo e indirecto. El indirecto es cuando el agresor no se hace manifiesto, sino que anda hablando mal de alguien a sus espaldas, difunde rumores falsos o calumnias. Es decir, destruye la reputación a espaldas de él, no da la cara y la víctima sufre este ataque sin saber de dónde vienen.

El maltrato verbal directo es cuando se insulta cara a cara con expresiones que denigran la dignidad del niño, que hacen referencia a su cuerpo y se burlan de él. También incluye el utilizar apodos, algunos sumamente hirientes, que hacen que los estudiantes se sientan muy mal.

Existe también la exclusión social, que puede ser clasificada en directa e indirecta. La exclusión social tiene mucho que ver con ignorar o hacer menos a las personas; en ese sentido, el muchacho se siente rechazado o hecho a un lado. La directa, es cuando no se le deja participar en una actividad a alguien, por ejemplo, cuando se le dice: “tú no juegas”.
La indirecta es cuando el joven habla y nadie contesta, no se le considera y se le hace menos.

Asimismo, puede haber mezclas de estos tipos de maltratos, por ejemplo, una mezcla física y verbal es amenazar e intimidar a la persona, mientras se le da un empujón. También el obligar a hacer cosas y el chantaje son formas de violencia, por ejemplo, “si no haces esto, te vamos a golpear o te vamos a quitar tus cosas” o “si traes dinero, dámelo, quiero comprarme algo”.

También existe el acoso sexual, puede darse el caso, pero según las estadísticas es raro que se presente.


Estructura del bullying

Hay muchas cosas en los alumnos que no se notan, que ni los maestros ni los padres de familia los ven, sino hasta que ya es muy notable. Por eso, debemos entender la importancia de conocer a nuestros hijos, de saber por qué situaciones está pasando que lo pueden afectar; para que al notar su estado de ánimo podamos darnos cuenta si algo le está pasando y busquemos ayudarlo.

Algunos adultos toleran y avalan esta problemática, piensan que es normal ponerse apodos ofensivos, o que incluso las palabras altisonantes y soeces son normales, pero no es lo correcto. No porque la gente esté muy acostumbrada a hablar de esa manera quiere decir que está bien, la realidad es que ese lenguaje es usado con doble sentido, para herir, ofender y humillar. Debemos tener cuidado de no permitir este tipo de lenguaje.

Los padres y maestros desconocen las graves consecuencias que puede tener un alumno al estar viviendo en esta situación: puede afectarse emocionalmente, puede afectarse su rendimiento escolar, puede incluso afectar su socialización.

No olvidemos que los niños se desarrollan a través de las relaciones interpersonales que lo van a ayudar a formar hábitos y desarrollar habilidades para desempeñarse en la vida. Entonces, si encuentra un ambiente muy hostil en la escuela no desarrollará sus habilidades al máximo.

Debemos estar muy atentos ante esta situación y debemos ver de manera seria y responsable cómo contrarrestarla, con el fin de crear para nuestros alumnos e hijos, un ambiente adecuado para estudiar.

El bullying es un problema a nivel grupal. Imagine usted un círculo y dentro de ese círculo a la víctima; en el perímetro del círculo está el agresor, que es quien inicia la agresión, y sus seguidores, aquellas personas que no inician la agresión pero que toman parte activa.

También están los partidarios, éstos son los espectadores que avalan lo que está pasando, gritan desde afuera, se burlan y muestran su complacencia y aprobación. Están conformes con lo que sucede, aunque no participan, ni son seguidores, sólo ven la situación, les gusta y la aprueban.

Después están los espectadores que no participan, son neutrales, y adoptan la posición de: “lo que sucede no me incumbe”. Aunque no están a favor, tampoco están en contra, simplemente están viendo lo que pasa pero prefieren no meterse.

También puede haber personas que son los defensores, aquellos que no les gusta la agresión pero que no saben cómo ayudar. Y por último, los defensores que intentan ayudar a la víctima, en la medida de sus posibilidades.

Para terminar, quiero leer un texto de las Sagradas Escrituras que se encuentra en Proverbios 22:3 y dice así: “El avisado ve el mal y se esconde, mas los simples pasan y reciben el daño.”

El problema del bullying tiene muchos antecedentes, es algo que ya tiene bastantes años. Las investigaciones de Dan Olsen datan de un poco antes de 1980, hace casi treinta años.

Es un fenómeno que puede afectar a nuestros hijos, por lo tanto, es necesario investigarlo y tomar medidas preventivas para que la calidad de estudio de nuestros hijos no se vea afectada.

Si de por sí, llevar un programa de estudios puede generar mucho estrés, agregarle una situación de maltrato en la escuela va a complicar muchísimo las cosas. Según los estudios, los jóvenes bajan su autoestima y su rendimiento escolar debido a estas situaciones, hasta pueden presentar cuadros depresivos que vienen a complicar todo el panorama.

Entonces como padres tenemos que ser avisados, astutos y prudentes al revisar estos casos, para establecer mecanismos para poder ayudar a nuestros hijos, si están sufriendo algún tipo de maltrato en la escuela, a que salgan adelante. Todo por amor a nuestros hijos.





Esperanza para la Familia, A.C.

info@esperanzaparalafamilia.com
www.esperanzaparalafamilia.com



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El Bullying (II parte)
Factores y consecuencias del acoso escolar


Por: Ing. Gilberto Sánchez


Introducción

Vamos a comenzar este programa que, como todos, tiene el único propósito y fin de apoyarlos, ayudarlos y darles las herramientas necesarias para que tengan una familia armoniosa y estable. Todos queremos tener familias en donde reine el amor y en donde haya confianza y apoyo mutuo; ese es el propósito de cada programa de Esperanza para la Familia.

Hoy vamos a continuar con el tema de la victimización en las escuelas o bullying, un término que se está utilizando mucho en estos días. Este fenómeno se ha estudiando durante varias décadas, en países como Estados Unidos, Canadá, Alemania, Inglaterra, Arabia Saudita, etc.

Resumiendo lo que se trató en el programa anterior, el bullying es el tipo de violencia que se genera entre los alumnos y que muchas veces pasa desapercibida para los adultos. Voy a leer la historia de un joven que sufrió este tipo de violencia, tal como la encontré en un sitio de noticias, no vamos mencionar su nombre por respeto a él y a su familia.

“La familia de Juan, un joven de 14 años que se suicidó por el acoso al que presuntamente le sometían varios de sus compañeros, ha denunciado a la escuela donde estudiaba su hijo por su responsabilidad en la muerte del muchacho, porque muchas de las agresiones y humillaciones se produjeron dentro del ámbito del centro escolar. Juan se arrojó al vacío un día en la madrugada tras soportar, supuestamente durante un año, humillaciones, vejaciones constantes y palizas por parte de varios alumnos. Entre ellos algunos hijos de profesores, según relataron fuentes próximas a la familia.

El joven fallecido era un adolescente introvertido, aficionado a la informática y al internet; sin embargo, era un buen estudiante, pero el instituto se había convertido en un infierno para él. A los pocos días del comienzo del ciclo escolar, la dirección avisó a los padres de Juan que el joven estaba faltando a clase.

Tras la vuelta de las vacaciones, las burlas y las vejaciones que ya había recibido en el instituto durante el ciclo escolar pasado, se transformaron en maltratos y palizas. El ensañamiento vino después de que en verano, durante un campamento, algunos muchachos del centro fueron sorprendidos por un monitor cuando estaban fumando. A pesar de que a Juan también se le castigó, los compañeros le acusaron de haberlos denunciado. El instituto en el que estudian los menores expulsó cautelarmente durante una semana a ocho adolescentes.”

Esta es la historia de Juan, una historia muy fuerte que sacude a quien la escucha y que ha empezado a destapar otros casos similares. Es decir, la historia de Juan parece ser la punta del iceberg; se han descubierto más casos en diferentes institutos y se está revelando el verdadero trasfondo del bullying.


Algunas características del bullying

Hay personas que afirman que no es tan grave esta situación o que sí existe pero que son casos muy aislados; ciertamente esto es una realidad. Pueden ser muchos, pueden ser pocos, las estadísticas varían de país en país.

Ahora bien, vamos a suponer que son pocos los casos de bullying. Pero imaginemos por un momento que Juan haya sido su hijo; si Juan hubiera sido su hijo, usted estaría en una situación muy triste, angustiante y de mucho dolor. ¡Qué terrible es que esto haya tenido un desenlace fatal! La vida de un joven es muy valiosa.

Las investigaciones que se han hecho al respecto han afirmado que sí había maestros que conocían el trasfondo, que sí sabían realmente que había un problema pero no le dieron importancia diciendo que eran cosas de muchachos, problemas normales.

Este tipo de maltrato realmente está afectando a nuestros jóvenes y adolescentes, quienes están sufriendo una serie de castigos que hacen que pierdan la autoestima, la confianza en sí mismos y la confianza de relacionarse en medio de una sociedad.

Una de las características que estudiamos la semana pasada es que, aparentemente, no hay razón que se detone esto, las agresiones llegan por parte del agresor sin que la víctima haga nada. Estamos hablando de adolescentes a quienes se les ha asignado un rol porque tienen más poder, dotes físicamente superiores o mayor capacidad.

Estos alumnos son objeto de chantajes, se les pide dinero y se les exige que se les dé para evitar mayores daños o problemas. Esta situación daña los derechos humanos de todos y cada uno de nuestros alumnos, es decir, crea un ambiente en las escuelas que, si no se detiene a tiempo, va a descomponer la armonía y la convivencia en la escuela.

Estamos entendiendo que esta situación no es selectiva, no afecta a una escuela determinada y a otras no. Las investigaciones que se han hecho a nivel mundial muestran que en todas las escuelas se ha encontrado este fenómeno.

La palabra bullying viene del término inglés bully, que es matón o bravucón, y tiene mucho que ver con abusar y aprovecharse de otra persona. El noruego Dan Olweus –primero en hacer investigaciones sobre el tema- propuso la siguiente definición de esta conducta: “persecución física y/o psicológica que se realiza de parte de un alumno contra otro, al que escoge como víctima de repetidos ataques. Esta acción negativa e intencionada sitúa a la víctima en una posición de la que difícilmente podrá salir por sus propios medios.”

Otra característica es que hay una víctima que se encuentra en un estado de indefensión, además de existir una desigualdad de poder, es decir, hay alguien más fuerte y con más ventaja, lo que le permite abusar de la víctima. La víctima se encuentra indefensa y no puede salir por sus propios medios.

Es una acción agresiva que por lo general siempre es repetida, de hecho esa es la constante: permanece durante el transcurso del tiempo. La agresión no solamente supone un dolor en el momento, sino uno continuo. La víctima llega a su casa con un mal estado anímico, o tal vez cuando regresa a casa tiene la sensación de libertad y piensa: “escapé de la escuela”. Pero también está pensando que al día siguiente se va a volver a presentar la situación y va a volver a ver al agresor. Es decir, está angustiado y tenso porque sabe que en cualquier momento puede repetirse la agresión y el ataque.

Este maltrato puede ser: físico, golpes, patadas, pellizcos; verbal, insultos, apodos, humillación, exhibir públicamente a la persona; psicológico, desprestigio, hacer a un lado, no hablarle, rechazarlo, excluirlo de las actividades de grupo; y social, en donde se trata de destruir su estatus y personalidad, hacerlo quedar mal delante de los demás.


¿Cuáles son las consecuencias en la víctima?

Las consecuencias del bullying afectan a todos los que participan: al agresor, a la víctima y a los espectadores. El agresor puede estar recibiendo afectaciones, pero definitivamente quien es más afectado es la víctima. ¿Cómo se afecta a la víctima?

Problemas de fracaso y dificultades escolares. Es decir, la víctima recibe una serie de agresiones que hace que merme en su educación y que su aprovechamiento escolar no sea el óptimo, pues va a estar pensando más en la agresión que en sus calificaciones. Así que, estimados padre y madre de familia, estemos atentos si nuestro hijo empieza a tener problemas de aprovechamiento escolar, porque la causa puede ser una situación como esta, sobre todo si fue una persona que tenía un buen aprovechamiento académico y de pronto empieza a bajar.

Niveles altos y continuos de ansiedad. Se presenta una ansiedad anticipatoria, esto sucede cuando la persona está ansiosa desde que va rumbo a la escuela, pues ya sabe que va a estar en el salón con la persona que lo humilla, exhibe o golpea. Hay una ansiedad y estrés muy fuertes.

Insatisfacción. El joven ya no disfruta ir a la escuela, ya no está a gusto ahí, se siente como en una zona de guerra, aprisionado y acorralado, y realmente ya no disfruta las cosas. Se empieza a concentrar en el hecho de sobrevivir y soportar la situación que está viviendo.

Fobia a la escuela. La persona rechazada ya no quiere ir a la escuela, se evade y falta a las clases; esto ocasiona que no tenga un buen aprovechamiento académico, pierde sus estudios y hecha a perder su futuro. Esta situación tiene alcances a corto, mediano y largo plazo, por eso es muy importante atenderla a tiempo.

Riesgos físicos. Desde el momento en que puede haber golpes, la vida del muchacho está en riesgo; hay riesgos físicos que lo dañan de manera tangible y palpable en su cuerpo.

Personalidad afectada. Esto hace que el alumno sea afectado en sus relaciones sociales, en cómo se relaciona con la sociedad. Cuando una persona es la víctima, ese desarrollo del involucramiento con la sociedad se ve afectado, e incluso se ve afectada la formación de su carácter. Es decir, la persona se vuelve hosca, introvertida, e incluso se puede convertir en una persona rencorosa y amargada que no podrá dar y recibir amor.

Descenso de la autoestima. Esto se da más cuando hay mucha agresión verbal, cuando se le refiere a una característica de su cuerpo, tal vez porque usa lentes, porque está obeso, chaparrito o porque tiene alguna parte de su cuerpo más prominente que otra. Todos tenemos señas y características propias, el punto es que cuando éstas se enfatizan y los demás se burlan, viene una baja autoestima en la personalidad del alumno.

Estados de ansiedad y cuadros depresivos. Esto provoca la imposibilidad de integración escolar y académica, y puede llevar a la persona a cuadros de depresión o a tristezas profundas y permanentes. Cuando la victimización se prolonga por mucho tiempo, pueden empezar a presentarse síntomas clínicos que se pueden ver en cuadros como la neurosis, la histeria y la depresión.

Reacciones agresivas en intentos de suicidio. Como en el caso de Juan, finalmente decidió suicidarse porque ya no quiso enfrentar esa situación que vivía en la escuela; fue demasiado para él y optó por la puerta falsa del suicidio.


Consecuencias en el agresor y los espectadores

Para el agresor puede suponer una forma de aprendizaje sobre cómo conseguir los objetivos en la vida, es decir, el agresor domina a otra persona, le quita el dinero, abusa de ella, le quita sus cosas e impone una forma de dominio no solamente sobre la víctima, sino también sobre todos aquellos que están viendo el cuadro y que prefieren no entrar por miedo.

Entonces la figura del agresor cobra importancia y dominio, él llega a pensar que a través de esa forma de ser pueden obtener las cosas en la sociedad. Esa es precisamente una forma distorsionada de ver la realidad, las cosas no se obtienen de esa manera. Este tipo de conducta pone al agresor en la antesala de una vida delictiva, porque está obteniendo las cosas a través de la violencia y de la intimidación por la fuerza.

Además puede malinterpretar este tipo de conductas como algo bueno y deseable, aunque la realidad es que no es así. Finalmente, llega un día en que dice: “yo no he hecho nada malo, es más, él (la víctima) se merece eso por no defenderse, por no pelear las cosas como deben de ser”. Justifica entonces esa forma de vida, perdiendo el sentido de lo que es bueno y de lo que es malo.

También puede generalizar esta conducta en todos los ámbitos de su vida, es decir, como el agresor obtiene recompensas, dominio y autoridad sobre las personas, entonces usa ese tipo de conducta en todas las relaciones sociales. Incluso cuando se casa hay un dominio sobre la esposa y sobre los hijos, pero no en una forma que edifique sus vidas, sino de manera dominante, autoritaria y amenazante.

Esta forma de vivir es muy destructiva porque las personas se someten, pero no por amor sino por temor y miedo. Esa no es una autoridad que edifica y que le hace bien a los demás, sino una forma de vida que lleva a la persona al sufrimiento, la esposa sufre y los hijos sufren. Lo más terrible es que el patrón se vuelve a repetir, es decir, las personas que están bajo ese maltrato aprenden esa forma de vida de tal manera que cuando crecen la vuelven a aplicar.

Y para los espectadores, ¿qué efectos hay? A los espectadores les supone un aprendizaje sobre cómo comportarse ante situaciones injustas: la indiferencia. Hay algunos que al ver la situación, pueden asumir la actitud de “no es mi problema, yo no me meto, y pues ni modo, así es la vida”.

Realmente éstas no son posturas correctas, porque al ver una injusticia ellos no ponen lo que está de su parte por ayudar, con esta actitud indiferente lo que se fomenta es la impunidad en medio de la sociedad. Ellos aprenden a tener un carácter evasivo y no enfrentan las situaciones que, a la larga, pueden alcanzarlos. Así pues, la problemática empieza a crecer y en la sociedad crece la impunidad y la injusticia.

Otra situación que afecta a los espectadores es que toman posturas individualistas y egoístas: “no es mi problema, yo no me meto, que se las arreglen ellos como puedan”. El espectador toma esta actitud y en lugar de hacer un grupo para defender al muchacho, simplemente se evade, no quiere problemas, piensa en sí mismo y no apoya ni ayuda a la víctima.

Algo muy peligroso es que esta situación es un escaparate para valorar como importante y respetable la conducta agresiva. Es decir, es muy peligroso que los jóvenes que están de espectadores observen cómo el más fuerte vence al más débil. El pez grande se come al más chico. Los espectadores piensan: “pues es la forma de vivir, ni modo, está bien, él es más valiente, más bravucón y más fuerte” y avalan esa forma de conducta agresiva que incluso lleva a una pérdida de sensibilidad por los sentimientos de los demás. Es decir, al ver el sufrimiento del otro, no actúan y eso los lleva a no tener empatía con el sufrimiento de un tercero.

Por otra parte, aunque el espectador reduce su ansiedad de ser atacado por el agresor, en algunos casos podría sentir la sensación de indefensión semejante a la experimentada por la víctima. De pronto pueden sentir miedo como la víctima y eso puede paralizarlos y puede hacer incluso que la persona niegue sus valores morales por el hecho de no actuar y sufrir consecuencias por ayudar a un tercero.


Influencia de los factores familiares

No existe un factor único, hay muchísimos: los estudios de Dan Olweus hablan de que es una situación de muchos factores que no son exclusivos.
Pero es bueno poderlos explicar para que usted los reconozca.

Olweus desde 1980 y más recientemente en 1998, ha ubicado dentro del ámbito familiar varios factores, los que a su juicio considera decisivos y conducentes al desarrollo de un modelo de reacción agresiva. Olweus encontró que la familia es decisiva para evitar este tipo de comportamientos. Encontró también varios factores dentro de la familia que deben cuidados por los padres para que no se dé este fenómeno.

• Actitud emotiva de los padres o personas a cargo del niño. Dan Olweus encontró un factor que podemos resumir en la palabra amor y tiene que ver con cuánto amor tratan los padres a sus hijos. En sus palabras, “una actitud negativa carente de afecto y de dedicación incrementará el riesgo de que el niño se convierta más tarde en una persona agresiva con los demás, en un sentido contrario será un factor de protección”. ¡Qué importante es el amor! No solamente el amor sentimental, el abrazo, el beso, el decirle al hijo que se le quiere; sino el amor práctico que se traduce en hechos.

• El grado de permisividad de los padres ante la conducta agresiva de los niños. Dan Olweus lo define de la siguiente manera: “el niño y la niña deben ir aprendiendo dónde están los límites de lo que se considera conducta agresiva con el resto de la gente”. ¡Qué importantes son los límites para los niños! Si se pasan del límite, debe de haber una acción que les haga entender que no pueden brincárselos.

• Métodos de afirmación de la autoridad. Dan Olweus encontró que es sumamente importante no enseñar solamente a golpes. ¿Cuántos padres de familia enseñan a sus hijos a base de golpes y nunca se les da una instrucción, una enseñanza, un ejemplo? Caemos pues en el principio de que la violencia genera violencia. Existe ese tipo de padres que se desesperan y nunca se han dado tiempo de sentarse e instruir a sus hijos, pero eso sí, cuando cometen alguna falta solamente a base de golpes quieren corregir a los niños.

• Los conflictos entre los padres y su frecuencia. Las discusiones entre padres, si los hijos están presentes o no, también afectan. Las escenas donde papá y mamá están discutiendo, se están golpeando y lanzando objetos, causan que los hijos aprendan ese tipo de conducta, aprenden la violencia como una forma de resolver las cosas. La agresión, los golpes, el maltrato verbal, los apodos y los insultos son cosas que los niños aprenden cuando lo ven de forma normal y común en la familia.

• El uso de los hijos como aliados en las discusiones entre parejas. ¡Qué terrible es cuando los padres invitan a los hijos a tomar partido y les dicen quejas contra su padre o madre! O cuando algunos padres quieren que los hijos den su opinión e intervengan en las decisiones, enemistándose unos con otros y teniendo terribles problemas. Esto puede ser un catalizador para que el muchacho sea violento en la escuela.

• El uso y el tiempo que se le dedica a la televisión. La información que hoy se transmite, aunque refleja mucho de cómo es la sociedad, también enseña estándares que no son nada adecuados. Es importante que los niños sean regulados en el uso de la televisión, los juegos de video y que los padres se sienten con los hijos para darse cuenta del tipo de juegos y programas que los niños ven y por los cuales aprenden conductas agresivas.

• La presencia de un padre alcohólico o drogadicto. Este factor es terrible para la familia y se manifiesta también como de crucial importancia.


Factores sociales y grupales

En el ámbito social, algunos de los factores que influyen en los comportamientos agresivos, como el bullying, son:

• Los medios de comunicación. La televisión tiene cierta influencia, aunque no podemos decir que tiene la culpa del problema, definitivamente es algo que potencializa este tipo de actitud agresiva y violenta para hacer “justicia”. En algunas caricaturas el héroe actúa a través de la violencia para destruir al enemigo: entonces los niños aprenden a hacer justicia a través de venganza.

• La violencia estructural que hoy se vive a nivel sociedad. Es decir, la forma de pensar y los valores que hoy rigen a nuestra sociedad pueden incidir y tomar parte en la formación de un carácter agresivo. Hoy en día se valora mucho el poder y el mandar; se valora mucho el dinero, el éxito y los bienes de consumo. Es decir, una forma de vida muy materialista e insensible a las necesidades humanas. La gente trata de alcanzar estas cosas y lamentablemente no lo hace de manera honesta, justa, amable, sino que las obtiene a través de estar pisoteando la vida de los demás.

• El glorificar al machismo con el ensalzamiento de la masculinidad. Este es el típico macho mexicano que solamente bebe, grita y golpea, y así manda en la casa. Una forma paternalista totalmente incorrecta y desviada, que realmente no provee para los suyos y que no es una autoridad que vele por el mayor bien de los miembros de la familia, sino que impone las cosas por la fuerza. Glorificar este tipo de vida puede provocar que se promueva el carácter agresivo en los niños.

• La violencia como herramienta de uso corriente en la vida diaria. El ejemplo que se ve hoy en día con jóvenes rebeldes y con todas las formas violentas que envuelven a las personas en esa forma de pensamiento, es a base de destruir al más débil y defenderse de los más fuertes.

Existe también el ámbito grupal, es decir, la presión grupal que rodea a nuestros jóvenes. Los factores grupales que influyen en estos comportamientos son:

• Contagio social. Forma de presión por parte de la mayoría, sobre todos y cada uno de los individuos para actuar y conducirse como lo hace todo el grupo. Cuando hay una persona que va en contra de esa forma de pensar, que tiene otros principios u otros valores, tiene que enfrentar ese tipo de situaciones. La única manera es adecuándose para no sufrir las consecuencias, pero eso lo va a llevar a actuar de una manera que no es nada correcta, y a hacer a un lado sus valores morales.

Entonces, se empieza a generalizar entre los alumnos la idea de que es bueno ser así ya que nadie les pone un alto. Los maestros no dicen nada, los papás no reprenden a sus hijos y como consecuencia, los demás piensan que ser así está bien. Si los jóvenes tenían principios morales y algo de educación en casa, los padres van a ver como todo eso se viene abajo porque el hijo va a preferir golpear que ser golpeado.

• El actuar en grupo en el bullying difumina la responsabilidad personal. Cuando los jóvenes empiezan a golpear en bola o en grupo, la conciencia no acusa tanto y el nivel de responsabilidad se pierde en el grupo. Así, es más fácil hacer las cosas en grupo que personalmente.

• La desvalorización en la personalidad de la víctima. Llega un momento en el que, después de golpear y agredir a la víctima, se le pierde totalmente el respeto, ya no se le ve como un compañero de escuela, no se le ve como un ser humano, sino como alguien muy despreciable que termina viviendo como una persona que no importa.



Esperanza para la Familia, A.C.

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El Bullying III
Cómo prevenir y enfrentar el acoso escolar


Por: Ing. Gilberto Sánchez


Introducción

En los programas anteriores hemos estado hablando acerca del bullying, que es el maltrato escolar o la victimización en el ambiente escolar. Este es un tema que está cobrando mucha fuerza hoy en día en nuestra sociedad y que se ha estado estudiando a nivel mundial.

Ya hemos estudiado que es un problema que afecta seriamente la vida de nuestros hijos, la vida de nuestros estudiantes. Como en los demás programas, quiero empezar narrando un testimonio, uno más de esos terribles casos que han sucedido a causa del bullying.

Este caso ocurrió en Alemania. Con una frecuencia casi diaria, el joven Hans –el nombre lo cambiamos para cuidar su reputación y dignidad- de 17 años era conducido a la fuerza por varios de sus compañeros a un taller del colegio, donde le torturaban y vejaban sexualmente. Golpeado, humillado y desnudado, Hans era grabado en video y se reproducían las imágenes de su agonía en internet. Este martirio ocurrió durante los pasados meses de diciembre y enero.

En febrero, el adolescente contó su desgracia a una asistente social y así comenzó un juicio contra los 11 jóvenes implicados en el caso. “Yo mismo no lo habría podido soportar, posiblemente me habría suicidado”, declaró uno de los acusados durante el transcurso del juicio. Además, Hans fue obligado a ingerir tiza, a comerse los filtros de los cigarrillos y a mostrar sus partes íntimas; fue golpeado con barras, palos, y hasta con un destornillador en la cara, brazos y abdomen.

En reiteradas ocasiones, le obligaron a llevar un cubo de plástico en la cabeza durante las palizas y a beber productos de limpieza. Los acusados, más de una decena de jóvenes entre 16 y 18 años, enfrentan hoy una pena de 6 años de cárcel. Cuatro de ellos, los que lideraron con más saña estas terribles acciones, se encuentran confinados desde febrero.

“Ninguno de mis profesores estaba al corriente de lo que ocurría”, dijo el director del instituto. Sin embargo, la víctima ha declarado que un docente, al igual que el resto de sus compañeros, sabía que estaba siendo regularmente victimizado.

“Me sentaba detrás de la mesa en un salón de clase y no hacía nada”, dijo el damnificado, quien llegó a hundirse en una terrible depresión. El profesor que conocía la situación está siendo investigado pero se sabe que no comparecerá en el juicio. Respecto al vapuleado Hans, éste evitará testificar en la sala donde la contemplación de sus 11 compañeros de pupitre, le traería de nuevo a la realidad su pesadilla invernal.

Este testimonio nos declara varias cosas que en otros casos no sucedieron: al muchacho se le ocurrió hablar. En medio de su desagracia, de su confusión y de su dolor, le contó todo a una asistente social. Gracias a Dios esta asistente actuó, entendió el peso y la gravedad del asunto. Ella actuó de tal manera que Hans pudo ser liberado de lo que estaba viviendo e incluso vemos que se inició un juicio.

Afortunadamente, Hans va a empezar una serie de tratamientos de rehabilitación. Él fue seriamente dañado pero quedó con vida, a diferencia del caso que estudiamos la semana pasada en el que Juan se aventó al vació cuando ya no soportó el maltrato que estaba recibiendo por parte de sus compañeros de escuela. En este caso, Hans logró preservar la vida, pero ¿cuántas veces los jóvenes sufren en silencio esta victimización?


¿Cómo actuar si nuestro hijo es la víctima?

¿Qué podemos hacer cuando nuestro hijo está involucrado en una situación de maltrato en la escuela? Primeramente, si nuestro hijo es la víctima, nosotros como padres de familia, tenemos que actuar. En el caso de Hans vemos como el muchacho pudo salir adelante al pedir ayuda.

Como ya hemos visto, esta situación pasa desapercibida tanto para los padres como para los maestros de la institución, es decir, este es un tipo de violencia que no sale a flote pero que el alumnado sí la conoce perfectamente. Ellos saben que hay un problema, saben que hay un abuso de parte de un estudiante sobre otro, pero que los adultos, maestros y padres, por lo general, casi nunca se enteran.

Es muy importante que si usted recibe información o hay una sospecha de que su hijo pueda estar recibiendo algún tipo de maltrato, lo primero que hay que hacer es confirmar la información. Hay que ir al fondo del asunto y hablar con el hijo.

Una vez que se ha comprobado el asunto, tienes que darle tu apoyo incondicional, asegurarle que tú vas a estar con él y lo vas a ayudar a resolver la situación, a ir hasta las últimas consecuencias con tal de que él sea protegido y la situación se resuelva.

Hay que darle la confianza de que todo va a salir bien, para que no tenga temor y aprenda a enfrentar las circunstancias. Es muy importante que él entienda que va a tener apoyo y que se le va a ayudar; recordemos que en este tipo de violencia, la víctima difícilmente podrá salir bajo sus propios medios.

Cuando estés platicando con tu hijo, pídele que te cuente todo y pregunta todos los detalles: el tiempo, la duración, qué y cómo pasó, etc. Debes conocer toda la información posible en el caso y debes asegurarte de demostrar tu apoyo.

No es momento de regaños, ni de decirle: “eres un dejado, un inútil, deberías ser más fuerte”. No es bueno enseñarle a tu hijo que él debe ser el más fuerte de todos, el que no se deje. Cuando un joven se encuentra en esta situación está enfrentando a alguien que es más fuerte que él, o bien, a un grupo de estudiantes que juntos son más fuertes que él.

No es tiempo de hacer más grave, triste y dolorosa la situación. Si el muchacho ve que usted se entera y no lo apoya, posiblemente le cierre todas las puertas y llegue al extremo del suicidio, como el triste caso de Juan, para ya no seguir enfrentando el sufrimiento en la escuela.

Hay que reforzar su autoestima, decirle que lo que está viviendo es una situación más allá de sus fuerzas pero que hay gente que le va a ayudar y hay que darle oportunidad de restablecer su relación social. Este tipo de violencia hace que los jóvenes se vayan aislando y separando del grupo de compañeros, lo que trae consigo algo de miedo, angustia, rencor y amargura que los llevan a ensimismarse y a no tener relaciones con los demás.

Reitérele que es importante establecer nuevas amistades y que siempre va haber personas que pueden ayudarle y con quienes puede tener una verdadera y genuina amistad. El hecho de que esté siendo victimizado no es un motivo para aislarse, el joven o la muchacha deben aprender a seguir relacionándose, a pasar por alto esas ofensas, esa amarga experiencia para poder tener una nueva vida.

Si es necesario cambiar de amistades, que se haga. Algunos padres de familia optan por cambiarlo de escuela; sí se puede hacer, pero siempre es importante valorar hasta dónde el niño haya sido afectado psicológicamente porque eso lo puede perseguir a cualquier escuela que vaya.

Además, hay que mantener una comunicación continua con los hijos y con los maestros de la escuela. Este problema se debe enfocar desde varias partes y se debe resolver en base a una profunda relación entre todas las partes para que se resuelva de manera pronta y eficaz. Así que, cuando las escuelas te llamen a las reuniones de padres, es importante que estés presente, que si tienes quejas las externes y si tienes algo que aportar, puedas hacerlo.

De preferencia, este tipo de casos deben manejarse de forma personal, pues no se trata de exhibir al muchacho, que ya de por sí está sufriendo algo terrible, ante toda la escuela. Hay que resolver el caso de manera discreta y eficiente.

Ahora bien, si usted ve que no hay apoyo para su hijo, contacte otras instituciones, hay asociaciones que tratan el maltrato en los niños, acérquese para que le brinden asesoría. También es muy importante actuar a la brevedad y proveer confianza y seguridad a su hijo.


¿Cómo actuar si nuestro hijo es el agresor?

Hemos estudiado que el agresor también tiene consecuencias, pues le brinda maneras de pensar que no son las más adecuadas para relacionarse en un ambiente social, familiar, etc.

Algunas familias cuando se dan cuenta de que su hijo es un agresor y una persona violenta, que está golpeando y abusando de otros, tienden a tener un sentido de culpabilidad y responsabilidad muy fuerte. Es necesario hacer a un lado estos sentimientos para poder ayudar a su hijo.

Vea el problema y trate de resolverlo, ponga todo lo que está de su parte para que su hijo pueda ser ayudado, porque el muchacho que resuelve los problemas a base de golpes, no es un modelo muy adecuado. El día de mañana, esa manera de ser la va a aplicar en su familia y quienes van a sufrir van a ser el cónyuge y los hijos, o lo va a querer aplicar en el trabajo, etc.

Es muy importante entonces que, más allá de ese sentimiento de culpabilidad, entienda que ese tipo de conducta es inaceptable. Un muchacho que está agrediendo a otros no puede ser tolerado, tiene que ser ayudado y tienen que ser corregido para que deje esa forma habitual de relacionarse con los demás.

Al igual que en el primer caso, hay que actuar con urgencia y firmeza, es decir, manteniendo comunicación con el muchacho y preguntándole el porqué de esa conducta, para que él pueda externarlo. Incluso, a veces pueden ser situaciones reflejo, o sea, que él fue víctima y ahora está actuando así como una manera de protegerse o desquitarse y para mantener un estatus o cierto nivel de poder sobre las personas.

Normalmente, los agresores suelen desmentir las acusaciones que se les hacen, pero usted deberá indagar a fondo para llegar a la verdad y poder así deslindar responsabilidades y dar una instrucción correcta a la víctima o al agresor para que no se vuelva a repetir ese tipo de situaciones.

Hay que ayudar a los agresores cuando los descubrimos; no se trata de victimizarlo, de exhibirlo, menospreciarlo o ridiculizarlo delante de los demás. El muchacho necesita ayuda porque está en riesgo también su escuela porque ha agredido y roto normas. Es bueno hablar con él y encausarlo para darle oportunidad de que se rehabilite y pueda cambiar su actitud.

Las medidas que se puedan tomar posteriormente dependerán de cómo reaccione el muchacho, pero lo importante es actuar con rapidez y detener la situación. Si hay que dar alguna amonestación o alguna disciplina, pues hay que aplicarla, simple y sencillamente por el bien del ambiente escolar.

Es importante que usted se muestre sincero en buscar la verdad. Normalmente, muchos padres se molestan cuando se les dice que su hijo tiene una mala conducta; otros no lo reconocen. Este es un gran problema que enfrentan las escuelas cuando tratan de hablar con los padres acerca de las malas conductas de sus hijos.

Muchos padres piensan que apoyan a sus hijos cuando adoptan la posición de: “no creo, mi hijo se porta bien, yo estoy con él, yo no lo catalogo como un agresor”. Esto, lejos de arreglar las cosas, las empeora. Es cierto, de momento la información puede ser muy dura, pero como padre sensato que de veras quiere arreglar las cosas y que quiere que haya un buen ambiente escolar, investigará la verdad con imparcialidad y de forma objetiva.

Siendo el agresor, va a afectar a otras personas, a dañar a terceros y a sí mismo; se está insensibilizando, está perdiendo el respeto por las demás personas, no tiene compasión de los que sufren. Es decir, se está formando un carácter violento y duro y una forma de resolver los problemas a base de la violencia y del abuso de poder.


¿Cómo actuar si nuestro hijo es un espectador?

En este fenómeno hay muchos jóvenes que están presentes a la hora del abuso: ellos también están siendo afectados, ya que son moldeados en su forma de ver las cosas. Es muy importante que usted, como padre de familia, ponga atención cuando su hijo le platica y le dice: “papá, fíjate que hoy hubo un pleito en la escuela, y fulanito golpeó a perenganito”.

Usted debe escuchar lo que está diciendo su hijo. Él está narrando un hecho que vivió y que posiblemente le impactó mucho; él estuvo presente y vio como golpeaban al muchacho, como le decían de cosas o lo agarraban a patadas. El muchacho, como observador, tiene un impacto y es afectado por lo que pasa, usted debe indagar porque ¿qué le garantiza que su hijo no será el próximo que reciba un ataque de ese tipo?

Finalmente, el papel de los observadores es importante para la resolución y el cese de este tipo de maltrato. Es decir, los observadores tienen potencialmente la capacidad de detener todo tipo de maltrato, porque desde el momento que ven la situación pueden, en conjunto, proteger a la persona y detener el ataque.

Tampoco se trata de entrar en una guerra campal; simple y sencillamente, el abuso de poder reside en el hecho de que nadie le pone un freno al agresor. Pero si resulta que llega un grupo más grande tratando de impedirlo, se pueden lograr muchas cosas.

Ahora bien, puede presentarse el miedo entre los observadores, miedo a ser los próximos. “Me puedo meter en líos, mejor no quiero nada”. Esa es una conducta nada recomendable, porque cuando una persona no habla lo que hace es que promueve el maltrato. Desde ese momento, el ambiente se vuelve tan difícil que puede alcanzar a todos, y si el muchacho no entra al problema por miedo de sufrir consecuencias, ahora recibe las consecuencias de no haber actuado.

Es necesario que los observadores entiendan esto. Usted, como padre, tiene que hablar con su hijo acerca de los principios de justicia, de rectitud, de velar por los más necesitados, de no permitir acciones que no sean correctas. Quizás el niño no podrá actuar pero lo que pueden hacer es hablar con un superior, retirarse discretamente del pleito e ir a pedir auxilio. Eso puede evitar que se prolongue la situación de maltrato.

Es muy importante reforzar en los observadores la ética personal y la plena formación; enseñarles a nuestros hijos que deben defender los valores de justicia, de protección y de respeto a los demás; hacerles entender que su voz tiene valor y peso. Lamentablemente, esta es una cultura que no se practica realmente, ni en las instituciones educativas ni en la sociedad.

Por otro lado, muchas veces se les dice a los observadores: “fuiste un traidor, un chismoso y un soplón”. Esos calificativos agreden a los jóvenes y los hacen sentir mal; sin embargo, el que uno denuncie algo que está mal no lo hace chismoso, ni soplón, al contrario, está cumpliendo con su deber civil de ayudar a los más necesitados y denunciar lo que no es correcto.


¿Qué hacer si tú eres la víctima?

Las personas que están sufriendo este tipo de maltrato –los jóvenes y los estudiantes- muchas veces se ven imposibilitados en muchos aspectos, incluso, a veces se sienten incapaces de pedir ayuda.

Para empezar, quiero decirte que no es ninguna vergí¼enza pedir ayuda, al contrario, debes pedir ayuda. Los ejemplos que hemos visto a lo largo de estos programas nos han demostrado que cuando la víctima habla, sale del problema.

Normalmente, el agresor maneja frases como: “esto no tiene que saberlo nadie, nadie más que tú y yo”. Este tipo de expresiones lo único que hacen es tratar de evadir la responsabilidad del agresor; pero si el agresor quiere actuar fuera de las normas tiene que haber una consecuencia.

Es bueno hablar para que una autoridad ponga orden, así que cuéntaselo a alguien, a quien quieras; se recomienda que sea alguien de confianza y que te pueda ayudar. Tal vez tengas buenos amigos en la escuela que pueden tener buena disposición para escucharte y entenderte, pero muchas veces ellos mismos están incapacitados para ayudarte.

Puedes buscar a algún maestro, a tus padres o a alguna persona mayor que tenga autoridad dentro de la escuela para resolver este problema. Es de vital necesidad que tú cuentes la situación a alguien que te sea de tu completa confianza y que sepas que va a ser serio.

Si acudes con un compañero de escuela, pide que sea discreto, que trate de no contarlo a cualquiera, sino que juntos vayan con las personas que te puedan dar respaldo. Pero hay personas que cuentan todas las cosas y lejos de ayudar, empeoran la situación. Habla con personas que sean discretas y serias y que en verdad tengan un interés genuino en ayudarte.

Asimismo, intenta buscar protección con otros compañeros; trata de no andar solo y aislado, trata de andar con ese grupo de amigos que sabes que son buenos compañeros y que no participan en estas actitudes, que además llevan una relación cordial, amistosa y de respeto mutuo. Por lo general, cuando las personas están solas son más vulnerables y pueden ser víctimas más fácilmente.

Respétate a ti mismo y piensa en lo siguiente: tú tienes derecho a ser respetado; así que no dejes que te pisoteen. A veces, guardar silencio es bueno para evitar que las cosas se enciendan, pero una vez que salgas de ahí háblalo con alguien para que no se vuelva a repetir. Aprende a exigir tus derechos, aprende a exigir que se respete tu persona y tu dignidad.

Nadie está por encima de nadie. No importa tu raza, tu color de piel, tu capacidad intelectual, tu posición económica, ni tus creencias religiosas. No importa si tienes alguna capacidad diferente o tienes algún tic, o si tienes alguna cierta característica física diferente.

Quizá los agresores son más fuertes y por eso tú tienes que recurrir a alguien que esté por encima de ellos. No tengas temor, habla las cosas. No tomes decisiones falsas, como el suicidio o la depresión.

Además se recomienda que revises tus actitudes; si te das cuenta que una actitud tuya provoca a tus compañeros, debes intentar cambiarla. Si eres demasiado burlón, ten cuidado, alguien puede molestarse por esa actitud y al rato te echas enemigos encima.


¿Qué hacer si tú eres un observador?

“A veces acompaño a quienes hostigan a otros compañeros, e incluso me meto pero no participo activamente. Somos sólo un grupo de amigos que nos la pasamos bien.” Este es un comentario de un observador.

Los observadores que se ríen o que aplauden las gracias de los agresores sobre las víctimas, están fomentando este tipo de ambiente. Aquel observador que no denuncia lo que está viendo, refuerza las acciones intimidatorias del grupo de agresores. Es decir, un agresor, al ver que nadie le dice nada, arremete más fuerte y cada vez se atreve a hacer cosas peores y más terribles.

Si tú eres un observador al que no le gusta lo que está pasando, o que sientes compasión por la persona agredida, es tu deber hablar. Habla antes que esta circunstancia te endurezca, antes que te acostumbres a verlo y al rato hasta te cause risa y participes en ello. Si llega ese momento, tus conceptos y valores habrán cambiado de manera imperceptible, tu nivel moral y los principios que te fueron inculcados en casa con mucho trabajo habrán desaparecido.

¡Habla! Si eres una persona muy valiente puedes ayudar al muchacho, si lo crees conveniente y puedes hacerlo, o puedes juntar un grupo de amigos y ayudar a la persona para que se detenga esta agresión y después hablar la situación al maestro. Es muy importante que defiendas lo que es correcto y bueno.

Tú como observador tienes la oportunidad de frenar ese tipo de conductas, si no lo haces, lo promueves. Si tú permites que eso pase, tarde o temprano el ambiente en la escuela se va a deteriorar a tal grado que te va a alcanzar a ti. Al rato todo se va a descomponer en la escuela, todo mundo va a estar intimidado y un día te tocará ser la víctima.


¿Qué hacer si tú eres un agresor?

No creas que la gente te respeta por el hecho de que los agredes. Tal vez si hay personas que te tienen miedo, pero la verdad es que no tienes un respeto verdadero de parte de ellos. Ellos más bien te evaden, se hacen a un lado y el día que puedan cobrarse lo que les hiciste, te la van a cobrar.

El hecho de que tú trates de imponer tu criterio, tu opinión, tu fuerza o tus ideas por medio de la violencia, no trae buenas recompensas. Finalmente, estás sembrando en el corazón de los compañeros de escuela el odio y la violencia, que el día de mañana pueden cobrarse contra ti.

Entonces, detén esa forma de conducta. Si estás aprendiendo esa forma de vida, vas a llevar una vida muy infeliz, porque no es la correcta. El día de mañana tú vas a querer resolver todas las cosas a base de la fuerza, le vas a gritar a tu esposa y vas a abusar de tus hijos porque te acostumbraste a vivir de manera violenta.

Además, te vas a volver una persona muy insensible, no vas a tener compasión de nadie, ni siquiera de los que te rodean y te quieren. ¿Por qué? Porque te acostumbraste a ser frío, cruel e implacable, ya no te conmueven las necesidades humanas, ni tienes compasión de aquellos que están indefensos y necesitados.

No podrás tener empatía, la capacidad de ponerte en los zapatos de otros para poder ayudarlos en sus necesidades. Al contrario, vas a hacer que esas personas sufran más, no te va a importar su necesidad y esa actitud no te traerá ningún provecho ni beneficio.

Finalmente, los hombres violentos se quedan solos, los amigos los rechazan porque constantemente causan dolor a los demás. Así que, cambia tu actitud, intenta controlarte e intenta cambiar tu manera de pensar pidiendo ayuda. Si ves que esa actitud te está cansando, que no te sientes feliz; si te sientes vacío, o con una conciencia atormentada por lo que hiciste, pues habla con las personas que sean necesarias. Reconoce tu responsabilidad y pide ayuda, siempre habrá alguien dispuesto a ayudarte.


¿Qué debe hacer la escuela?

Como último punto, la escuela tiene una gran responsabilidad al respecto, ya que está en una situación muy complicada, porque se debe hablar con los padres de familia cuyos hijos son violentos, o con los padres cuyos hijos son las víctimas, lo cual no es fácil.

En los padres de familia puede haber muchos sentimientos involucrados, puede haber mucha indignación o molestia, porque piensan que en la escuela no se está haciendo lo necesario para fomentar un ambiente más sano. Incluso, hay padres de familia que se sienten muy indignados y hacen grandes escándalos cuando la escuela se atreve a sugerir que su hijo es violento.

La escuela, para empezar, tiene que establecer reglamentos claros, que normen la conducta de los alumnos dentro de las instalaciones. Reglamentos que mencionen las disciplinas que deben llevarse a cabo en los alumnos al no cumplirlos, para que se fomente un ambiente de cordialidad, buen trato y respeto mutuo. Estos reglamentos deberán ser transmitidos a los alumnos y a los padres para que todos estén bien enterados en qué consiste el mismo.

El mundo occidental está siendo cada vez más consciente de que las acciones violentas no son convenientes y que tienen que atacar y erradicar ese tipo de comportamientos. Por lo tanto, la escuela debe tener normas, comunicarlas y cerciorarse de que, tanto alumnos como padres, las entiendan y comprendan.

Además, las escuelas deberán crear un sistema de vigilancia eficaz. Dentro de las investigaciones del noruego Dan Olweus, se declaró que entre más eficaz sea la vigilancia, menos es el índice de violencia. Cuando hay suficiente supervisión, los alumnos se controlan y no se propicia un ambiente violento.

Cuando se presenta algún problema, las escuelas deberán investigar con prontitud y rapidez, y resolver cuidadosamente cada uno de los eventos que se presenten. Deberá interactuar con los padres y los alumnos para poder resolver el problema, aclarar las cosas y buscar la mejor forma de ayudar a todos.

En una ocasión, una escuela en los Estados Unidos tenía muchos problemas con los alumnos. Cuando el camión que recogía a los alumnos en sus casas, terminaba de recolectar a todos e iba hacia la escuela, los niños en la parte de atrás, hacían un escándalo terrible, se golpeaban,


22 Sep 2007, 01:06
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Nota 
este es el verdadero sentido de la vida, naced, creced y morid, que muy pocos serán los que se enteren de lo que pasa a tu alrededor, una pena que una cosa tan sencilla de solucionar como el bulling de los problemas que está dando, desde una mala planificación escolar hasta lo más triste, la vida familiar, que sólo se entera cuando el hecho ya no tienen solución, gracias a que cada día parece que los hijos confían más en sus padres y les cuentan estas cosas, en nuestros tiempos era otra cosa, eso si, yo nunca fui una victima, más que de mi enfermedad


22 Mar 2008, 14:56
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Nota Re: El Bullying
yo fui una victima y esto marco mi vida para siempre.padeci de la crueldad de mis compañeros de escuela y hasta hoy no he podido superarlo.!PADRES ESTEN AL PENDIENTE DE SUS HIJOS Y ACTUEN RAPIDO ANTES DE QUE SEA TARDE! :|


25 Sep 2008, 06:29
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Nota Re: El Bullying
Si no fuera porque los padres de los acosadores son normalmente tan malas bestias como sus retoños...


25 Sep 2008, 19:54
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Nota Re: El Bullying
Bueno yo estoy en el Colegio y busque ayuda a mi problema aqui :o .

Tambien sufro de fobia social y supongo que es debido a que mis padres no me dejan salir mucho por que segun ellos es peligroso estos dias, tengo 2 hermanos 1 menor y 1na mayor. Ninguno tiene fobia social, quiero solucionar este problema ahora por culpa de el me da miedo jugar football (Aunque lo juego) e intentar cosas nuevas en publico como bailar, Aunque me llevo bien con los de mi salon este problema me limita mucho hasta ahora alguna veces lo supero gracias a mi familiar pero que pasara cuando cresca y no esten para obligarme me dificultara mucho la cosa. No he tenido novia por miedo al rechazo o al ridiculo. No admito cosas de mi que mis compañeros lo hacen sin ningun problema. Practicamente espero que mis amigos admitan algo y luego de ver la reaccion que ello tuvo lo admito yo, pero me doi de cuenta que no es la reaccion que tuvieron los demas sobre eso que algun compañero dijo si no como ese compañero lo tomo al decirlo. Veo que mi problema es serio y espero poder solucionarlo creo que sera un paso admitirlo ante mis amigos

Que dicen ? Seria mejor decircelos a mis compañeros o no decir sobre el problema ¿?

Ahora evito salir mas que antes pues ya casi no distingo entre las Ganas de no salir y el miedo que me detiene ahora en casi cualquier cosa. No me gusta jugar deportes en equipo por miedo a que me hechen la culpa T-T. Por eso me ecantan las artes marciales solo de 1 (En realidad solo por que me gustan) .

Intentare afrontar mis problemas pues veo que es la unica solucion y me queda poco tiempo en 2 años entrare en la Universidad.
Tambien se me ha hecho algo dura la cosa por que salte un grado en cuando sali de 2 grados me subieron 4 grado despues de hacerme un examen.

Me afecta mucho lo que dicen mis compañeros y demas....

Que puedo decir cada vez que intento terminar el post lo alargo.

Tengo que superarlo :D


26 Sep 2008, 09:55
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Nota Re: El Bullying
ja ja ja , muy cierto por lo regular los padres son mas bestias, que los hijos problematicos
:lol:


01 Oct 2008, 07:45
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Registrado: 26 Oct 2008, 15:58
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Nota Re: El Bullying
Yo sufrí acoso escolar y creo que si alguien se hubiese preocupado de ayudarme ahora estaría muchísimo mejor dde lo que estoy ahora.
Mi madre pensaba que como madre, es mejor no hacer nada y no meterte en los problemas que tengan tus hijos, porque si no les estás, digamos, mimando. Ella pensaba que es mejor no hacer nada para que tus hijos aprendan a solucionar sus problemas ellos solos.

Hace poco me enteré del caso del padre del chico que iba al colegio suizo, y me sentí muy mal, digamos retrospectivamente desamparada.
A este chico le grsbaron con el móvil mientras se metían con él. El padre denunció al colegio y sacó de allí a su hijo, y cuando se resolvió el juicio le dieron 30.000€ de indemnización.
A mí ni siquiera me cambiaron nunca de colegio.
Podría ir a un psicólogo y contarle las muchas humillaciones que soporté, pero ¿de qué serviría? Ahora ya es demasiado tarde para arreglarlo.

Lo peor de todo son los profesores que lo ven y no hacen nada.
En fin, supongo que no he aportado nada. Simplemente pido un poco de conciencia social, hay gente que piensa que los niños siempre se han peleado en los colegios y que ahora de rèpente se le da una importancia desmedida, pero, creedme, no es así. Es algo muy importante para el deasarrollo de los jovenes.


18 Ene 2009, 20:53
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Registrado: 18 Ene 2009, 15:30
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Nota Re: El Bullying
ahora no veo mucho bulling en mi instituto, pero yo me acuerdo que de pequeño aun chaval le metian cada paliza que yo flipaba

no kiero ser racista pero la mayoria que hacen bullin son los marrokis, hoy en dia si le pegas a un marroki te pueden echar mas culpas que si el te pega ati

salu2!


18 Ene 2009, 21:17
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Registrado: 26 Oct 2008, 15:58
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Nota Re: El Bullying
Sin embargo a veces creo que, en cierto modo, mi conducta lo generaba.
Claro que yo tenía esa conducta porque tenía prblemas familiares.


25 Ene 2009, 01:23
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Registrado: 19 Ene 2009, 00:03
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Nota Re: El Bullying
Yo no viví el acoso en el colegio,....A partir de los ocho -nueve años...por circunstancias ,alguién ya se encargo inteligentemente en casa de los abusos, los desprecios,las manipulaciones, las intimidaciones, y los golpes , psicologicos ... y los físicos -sobretodo en las piernas-
en esto último había que ir con cuidado, -de dejar marcas muy visibles -claro!
Y para acabar de remediarlo , de ordenarlo y controlar posibles repercusiones futuras ..encargarse con astucia de intentar hacer culpable a dos niños por ello!!
Tanto que contar......!!!

La culpa siempre era nuestra .ejemp.
!!No se puede oir ni una mosca, sino leña!! a partir de ya! y no era cuando empezada la noche para ir a dormir, no!...era en cualquier momento,...
Haber si os comportais y sois correctos, de una vez por todas! que no servís para nada ,(este es el menoscabo menos hiriente que recuerdo!),y bla bla bla......, no podíamos jugar y ser inquietos en nuestros juegos,...ni el más minimo ruido !.....,de criaturas llenos de vida! ni una mosca! sino era así ...la escoba servía para que lo fuese!

La culpa siempre recaía en nosotros,...y claro creces con la duda,..¿será cierto? Pero bueno, se vive el presente cuando se es niño y lo fuí llevando!

No viví el acoso en el colegio, Habría sido imposible para mi soportarlo en dos frentes. No creo que sería -con mis limitaciones- el que soy ahora. Seguramente no estaría vivo si hubiera sido así.
Tuve suerte! podría haber sucedido perfectamente.
En el colegio, y lo poco que estuve en el instituto (! ¿como iba a ser capaz de concentrarme en los estudios , con lo que caía en casa?!-)....y salvo excepciones, los demás solían ignorarme, como si no estuviera,...o me hacían el vacio.

Después para y por mi mismo y para demostarme también que esa persona no iba a vencer en el hecho de anular toda posibilidad de conocimiento en mi vida, de aprender y de mejorar,...a parte de otras cosas - Empezé ha estudiar por mi cuenta!

Al crecer torcido y magullado , con dudas , temor, complejos etc...-bueno ya sabeis!-..con las dificultades y limitaciones propias de una infancia muy dura y carente de lo esencial en una relación familiar- pero con el alma intacta y el caracter forjado de metal líquido que se pierde y derrama por todas partes entre las cicatrices y heridas aún no curadas!-...el acoso en casa se fué diluyendo..
... hacia, el bullying social !!!...Este es cada vez más sutil, con una maestria asombrosa, lleno de ramificaciones hacia diferentes modos y maneras de acoso, un red de redes de rechazo, menoscabos, infravaloramiento, intimidaciones y negaciones, manipulaciones, gestos ,silencios y disimulos,...etc,etc,etc, un refinamiento, una justificación y una culpabilidad hacia el acosado ,todo ,....tan indirecto....que debe hacer sentir al ser humano un orgullo y una conciencia plena de lo evolucionada que puede llegar a estar la sociedad.

No se justifica ningún tipo de abuso, aunqué tu conducta no haya sido la adecuada,...o te hayan hecho sentir culpable por ello.

Quizás deberia de haber comentado los asuntos personales en otra foro o sección, pero bueno, ha surgido así...

un saludo!


01 Feb 2009, 05:28
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Registrado: 24 Oct 2008, 01:37
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Nota Re: El Bullying
En primer lugar quiero agradecer poder debatir sobre algo tan actual en nuestros dias y que pienso que debe ser erradicado. Yo, me sumo a la lista de personas que en nuestra infancia y adolescencia sufrimos bullying, es por ello por lo que tengo mucho veneno dentro así que quien no tenga mucha paciencia que se salte mi post porque creo que será largo o que se lea el último párrafo directamente, ya que aparte de mi vivencia, he leído todo lo relacionado con el tema (libros, articulos, opiniones...) que he podido.

Yo desde q tengo uso de razon he sentido un vacío social hacia mí en el colegio que desembocó a los primeros insultos a los 8 y 9 años y acabo a los 10-11 con los primeros golpes. Casi con seguridad puedo decir que lo que este problema lo sufrí hasta los 16 años. Fui de esos chicos que me callé el acoso que sufría por no hacer sufrir a mis familiares y quiero deciros que es muy importante la comprensión hacia la víctima y el no estar continuamente asediandole con el tema una vez que lo haya contado ya que de por si, esta situación es de tremenda dificultad, por lo tanto el forzar, angustiar, el imponer...angustia más y como todo, hemos de intentar respetar que las cosas vayan a su ritmo (esto mío es sólo una opinion personal). He sufrido muchas humillaciones como que te rompan apuntes en tu cara para que no puedas estudiar, que te escupan, que te aislen... afortunadamente eso para mí ya pasó pero para otros muchos sigue siendo su día a día, su agonía...

Hay ciertas cosas que sin embargo me gustaría añadir y que cada uno puede pensar distinto pero son lo que pienso. Opino que el agresor, en algunas ocasaiones puede utilizar esto como reflejo de la situación de violencia que experimenta, que lo utilice para conseguir un objetivo o inclusive por mera diversion,(poca gente lo ve sólo como mera diversión pero a mi si me cabe esta visión) pero sin embargo he de confesar que no creo que unas mentes adolescentes y pre-adolescentes sean capaces de poder entender la complejidad que se genera: como la victima pierde su autoestima, como ese acto puede torcer toda una vida,etc.. saben q está mal lo que hace, porque lo esconden y no quieren que se sepa y porque teme una reprimenda, pero no creo que sepa las grandes consecuencias de sus actos...La mejor forma de poder enseñar a los jovenes que ejerzcan este maltrato es hacerles conscientes de sus consecuencias para fomentar su empatia y hacerle pensar que eso le puede pasar a cualqiera, inclusive ellos o sus amigos. Como decía pienso que sus mentes no pueden entender el mal que están causando (lo cual no justifica su acción) pero insisto en este punto ya que he oido comparaciones, a mi juicio absurdas, con otros grandes problemas como la violencia de género o el mobbing pero creo q la diferencia radica en q en esos casos el agresor si tiene un objetivo definido y va a conseguirlo bajo el triste lema de que "el fin justifica los medios". El caso es que un agresor de bullying puede aprender a ser malo, pero no lo pienso que sea por naturaleza, por eso un componente básico es fomentar su empatía antes de que realmente desee herir a su víctima. Que se fomente en el momento en el que el joven abusa de otro solo por reirse de él y no teniendo un objetivo de conseguir las cosas de la manera más facil. Aun así recalco que bajo ninún concepto justifico estas acciones, simplemente trato de buscarles un porque.

Es normal que todas las víctimas nos sintamos heridas, con rabia y dolor, con un veneno dentro que no podemos expulsar y que nos consume. Por ese motivo está genial poder expresarlo aquí y es completamente normal focalizarlo desde el punto de vista del que lo ha vivido uno. Imagino que Crates y daria conocieron a algun padre de esos compañeros de clase y les dejaron mucho que desear, que DjDeGeR viera esta conducta más llamativa en sus compañeros marroquies y que Silkie tendria que escuchar más de una vez la frase "esto te pasa por tu culpa" más de una vez. Pero intentando aportar mi granito de arena os diré que yo no tuve la suerte o desgracia de conocer a los padres pero imagino que no será algo que vaya necesariamente ligado (aunque nadie puede ligar que aparte de existir los facotres ambientales, es decir, los del medio que te rodea y con el que te relacionas, existe tambien un porcentaje de facotres biológicos que influyen y supongo que serán mucho más dificiles de poder anular), que yo lo he sufrido por parte de compañeros de mi país y extranjeros (aunque sería bastante lógica la teoría de que la persona que por ser de fuera pueda ser excluida utilice estas acciones para ser socialmente aceptada o sin ser de fuera pero que lo utilice para no padecer en sus carnes la exclusión) y que yo manifestaba conductas extrañas como estudiar en un recreo, acusarme de afeminado, estab bien gordo, era torpe en los deportes... no se cual sería tu conducta, pero por muy bicho raro que fuesemos (con todos los respetos) o que a lo mejor hoy en dia seamos, merecemos ese respeto tal como dice Ing. Gilberto Sánchez porque forma parte de los Derechos Humanos, por lo tanto nignuna conducta lo puede provocar ya que como dice el autor, no hay provocación previa por parte de la víctima


01 Feb 2009, 07:42
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Registrado: 15 Mar 2009, 22:26
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Nota Re: El Bullying
Yo tambien sufri,pero fue por poco tiempo porque rapidamente encontre la solucion: "Ostia al morro".Yo siempre defendi a las victimas del bullyng cuando iba al colegio y os aseguro que delante mio nadie se metia con nadie.La solucion es drastica,pero fue la unica que encontre.Normalmente los graciosos,guays o chulitos que se meten con la gente son unos bocazas que se acojonan a la minima.Cuando se metian conmigo me lanzaba contra el y nos machacabamos a puñetazos, y asi poco a poco van respetando.Cuando consegui que no se metieran conmigo empeze a defender a los demas,aprovechaba que ellos sabian que yo no me hechaba pa atras,y que si seguian riendose de quien fuese iban a salir a ostias conmigo.La solucion es muy triste pero yo no veo otra,lo peor que se puede hacer es callarse y aguantar,porque entonces seran mas dias y mas gente la que se anime a putear.Cuando yo iba al colegio no iban inmigrantes, pero si existia el tipico rollo de las chicas que estan enamoradas del tipico chulito de barrio que tiene una scooter y va de maton...


16 Mar 2009, 22:49
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Registrado: 24 Oct 2008, 01:37
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Nota Re: El Bullying
No te niego disturbio q fuese efectivo, pero es triste pensar en mas violencia para solucionar la violencia inicial


17 Mar 2009, 23:37
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Registrado: 29 Mar 2009, 23:08
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Nota Re: El Bullying
me alegro que se discuta este tema... muy bueno el post, es muy informativo la verdad, este tema la verdad me parece una Terrible porquería, a mi me pasó y no se lo deseo a absolutamente nadie, en esa época me sentía mas sola que nunca, recién entraba a la secundaria, no tenía contacto con gente de mi otro cole, vivía en una casa nueva, recién estaba entrando en la "etapa de los cambios" y para dificultar todo aparecieron esos chicos para molestarme. Una vez uno de esos chicos me había roto toda la mochila y le avisé a la rectora de la secundaria, ella le puso una sanción. Entonces cuando empezé a sufrir de sus ataques pensaba que era mi culpa por haberlos acusado, aparte hoy en día mis amigas los defienden a esos malditos por que dicen que es mi culpa haberlos mandado al frente.

Pero estoy segura de que aunque no hubiese hecho nada ellos me hubiesen molestado de todas formas.
Como soy mujer no me agredían físicamente, pero les puedo asegurar que me sentía como en el mismísimo infierno, se burlaban de mi, yo nunca les había hecho nada malo a ninguno y se burlaban de mi, en mi casa el único consejo que me deban era no prestarles ateción, pero era imposible, ellos a veces dedicaban recreos enteros para seguirme por todo el patio riéndose de mi, me daba miedo ser yo misma ya que no quería que se burlen de las cosas que me gustaban e interesaban.

Lo que si nunca tuve problemas de rendimiento a nivel académico, creo que era por que trataba de concentrarme lo mas posible en las clases así no pensaba en esos malditos, mucha gente no se juntaba conmigo por miedo a que los maltraten también a ellos.

Ahora ya no se meten conmigo, pero solo por que mandé a mi hermano mayor a que los amenazara, de que si me volvían a molestar el y otros amigos los iban a golpear. Pero no lo superé, hago de cuenta que si, pero no, antes era una chica muy afectiva, ahora soy lo contrario, agredo mucho a la gente que está a mi alrededor (no como ellos por supuesto, nunca le haría algo malo a alguien que no me hizo nada, no querría parecerme a esos inútiles) y ya no me importa la gente de mi curso, antes trataba de conocerlos mejor, pero ahora ya no...

Por suerte este año termino la secundaria y nunca mas los voy a tener que ver, pero la verdad consiguieron cambiar completamente mi personalidad, por suerte no mi rendimiento académico, pero si mi sociabilidad


29 Mar 2009, 23:49
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Registrado: 20 Abr 2009, 21:44
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Nota Re: El Bullying
Sufrí Bullying a los 10 años y la fobia social que tengo me ha impedido terminar estudios, conocer gente de manera normal, tener pareja de manera normal, trabajar etc, cl
Es primera vez que comento el tema,creo que lo hago ahora porque tengo un hijo. Antes, cuando no existía mi pequeño, me hacía la tonta con el asunto y simplemente tomaba clonazepan cuando tenía que ver gente, y tomaba alcohol cuando tenía que salir a ver amigos, generalmente funcionaba así que seguí en lo mismo durante muchos años...Despertó mi pequeñito ..cuando pueda sigo.

gracias por el espacio.


20 Abr 2009, 22:05
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Traducción al español por Huan Manwë para phpBB España