La Ansiedad Infantil ante la Hospitalización y cirugía

La ansiedad se define como “un estado emocional desagradable, en el que se perciben sensaciones de peligro amenazador, caracterizadas por malestar, tensión o aprensión”.

La ansiedad se presenta en muchas situaciones de la vida cotidiana, denominados por los especialistas de la conducta como estresores psicosociales, éstos pueden ser: mudanzas, cambio de colegio, presentar un examen, optar por un nuevo empleo, separación de pareja y otras, en las que se percibe anticipadamente un peligro no bien determinado que amenaza el bienestar psicológico del sujeto. En estos casos, la importancia clínica de la ansiedad recae sobre la intensidad con la que se presenta y el manejo ejercido por el sujeto sobre ella, logrando o no ajustarse y superar la situación o evento desencadenante.

La hospitalización y el niño

Existe una multiplicidad de factores que constituyen fuente de amenaza para el niño y ante los cuales debe enfrentarse, siendo la enfermedad, la hospitalización y los procedimientos médico-quirúrgicos unos de ellos.

La enfermedad origina una serie de efectos en el niño, resumidos en:

*efectos directos: dolores generalizados, malestar, inquietud, irritabilidad, alteraciones del apetito y sueño, fatiga, entre otros.

*efectos reactivos: incluyen, regresión emocional y conductual, depresión, interpretaciones erradas de la realidad, fantasías sobre cambios en su imagen corporal, alteraciones de la adaptación social del niño, dificultades escolares y otros.

Ahora bien, la aparición de estas reacciones en el niño es debido a que la enfermedad y los procedimientos médico-quirúrgicos implican cambios para él, tales como:

a)  La separación de su medio familiar y su reubicación en un ambiente desconocido y extraño.

b) La pérdida de habilidades previamente adquiridas.

c) El miedo a morir, a ser dañado o maltratado.

La Hospitalización ocasiona en el niño, una serie de cambios, tanto conductuales como emocionales.

Una vez que el médico ha indicado la hospitalización, el pediatra y los padres, dependiendo de la edad y del nivel de desarrollo evolutivo del niño procederán a darle una explicación, que abarque los siguientes puntos:

  1. Que necesita la hospitalización porque está enfermo y para curarlo debe ingresar.
  2. Que el hospital es un sitio donde va a recibir ayuda para curarse, y el personal lo va a cuidar y tratar bien.
  3. Que los procedimientos a realizarse son poco dolorosos o indoloros.
  4. Que su permanencia en el hospital es por pocos días.
  5. Que sus padres no se separarán de él.
  6. Que probablemente se consiga con otros niños, y que podría hacer nuevos amigos.

Con ello se pretende preparar  al niño ante este evento y minimizar su impacto emocional.

La preparación preoperatoria en el niño

Dado que las intervenciones quirúrgicas y los procedimientos médicos constituyen una fuente de amenaza para el niño, alterando su bienestar emocional por el grado de ansiedad asociado, resulta conveniente llevar a cabo una preparación preoperatoria con el fin de permitir al niño superar este trauma y además lograr su cooperación. Una buena preparación preoperatoria equivale a una intervención quirúrgica exitosa, a una rápida recuperación y a minimizar el impacto emocional ocasionado por el acto quirúrgico y la hospitalización. Contamos con una serie de herramientas para disminuir la ansiedad infantil ante la hospitalización y cirugía, entre éstas tenemos:

  • La relajación muscular
  • Las imágenes emotivas
  • El modelamiento filmado
  • El diálogo interno
  • El juego también es una de las mejores maneras de preparar al niño y de reducir la ansiedad generada en la situación quirúrgica.

Juego en el ambiente hospitalario

Una de las formas de reducir los temores del niño ante la situación hospitalaria, es a través del juego. Se entiende por juego según Piaget “el conjunto de respuestas repetidas, que implican placer, que se realizan de forma voluntaria, sin compulsiones ni presiones externas”. En el juego, el niño experimenta sentimientos de control y omnipotencia que le permite reducir su ansiedad y enfrentar de forma más adecuada la situación.

Los juegos contribuyen activamente al desarrollo integral  de los niños,  fomentando las comunicaciones y habilidades sociales, es una salida para la energía acumulada, salida para las necesidades y deseos, como fuente de aprendizaje, como estímulo para la creatividad, para el desempeño de roles.

En situación hospitalaria, el juego le permite al niño confrontar activamente sus fantasías y temores en torno a la enfermedad, a las operaciones y procedimientos médicos, se recomiendan entonces como tipos de juegos, utilizar la interpretación de roles o dramatización (jugar a ser médicos o enfermeras), la manipulación progresiva de materiales médico-quirúrgicos (bien sea de juguete o de verdad) así como la utilización de juegos como rompecabezas, pinta dedos, de construcción, videojuegos.

También es importante considerar el dibujo infantil, como herramienta de juego en el niño hospitalizado.

Vale la pena recordar que los juegos y los juguetes deben ser adecuados a la edad y desarrollo del niño, así como de sus gustos e intereses, para que actúen como estímulos reforzadores de la conducta.

En el caso de hospitalizaciones por largo tiempo, se recomienda que el centro hospitalario cuente con una sala de juegos, así como de personal especializado en el tema, tales como maestras especialistas, psicopedagogos, orientadores, psicólogos, animadores infantiles y personas voluntarias y sensibilizadas sobre la importancia del juego en la salud del niño.

Todos sabemos que una hospitalización y/o cirugía genera angustia en cualquier individuo, más aún si se trata de un niño, por lo tanto, es deber de los padres minimizar este daño cuando sus  hijos se enfrenten a estas situaciones, y la mejor manera es acudiendo a los especialistas en conducta infantil quienes orientarán tanto a los padres como a los niños en todo lo referente a esta materia.