100 ideas para ayudar a nuestros hijos a desarrollarse, surgidas del tema impartido en la Escuela de Padres

 

Autora: Dª Ana Mª Bastida de Miguel

Licenciada en Psicología - Máster en Psicología Clínica

Psicoterapeuta por la EFPA/COP (Certificado Europeo de Psicóloga Especialista en Psicoterapia)

Postgrado Universitario en Medicina Psicosomática y Psicología de la Salud

Miembro del SEPCyS (Sociedad Española de Psicología Clínica y Salud)

Miembro de la SEPD (Sociedad Española de Patología Dual)

Colegiada R-00478 / PAM-008

Algo para reflexionar: Si fuera adulto antes que niño qué regalo pediría a mis padres

  1. Los padres somos los primeros y los más importantes a la hora de influir en el desarrollo y en la personalidad de nuestros hijos.
  2. Las normas y límites que desde la familia reciban nuestros hijos, serán los que más van a influir en ellos.
  3. Si establecemos reglas, límites, normas claras y reducimos o eliminamos las críticas ganaremos comunicación y obtendremos resultados más positivos y más duraderos.
  4. No por dar mucho más de lo que piden o necesitan tendremos hijos más felices y creativos sino todo lo contrario.
  5. Valoramos mucho lo que no tenemos, pero deseamos, y para conseguirlo no sólo lucharemos sino que también desarrollaremos el ingenio.
  6. Las privaciones nos enseñan a valorar y a cuidar lo que con esfuerzo conseguimos.
  7. Si potenciamos esfuerzo potenciaremos creatividad, seguridad, autoestima, libertad, superación, valoración de objetivos conseguidos. y en general valores fundamentales para un perfecto desarrollo.
  8. Si aprendemos a utilizar el refuerzo verbal y positivo incrementaremos actitudes y comportamientos mucho más adaptativos.
  9. Se consigue más respeto y autocontrol con calma y serenidad que con gritos y exigencias.
  10. Antes de reñirles pensémoslo 3 veces y después intentemos animarles para conseguir los objetivos que deseamos modificar o incorporar.
  11. Para educar, mejor hablar con calma que con gritos, si gritamos transmitimos mensajes cargados de agresividad y ansiedad, de ahí que consigamos todo lo contrario de lo que pretendemos.
  12. Si cada vez que observamos un comportamiento positivo lo valoramos y lo reforzamos, automáticamente lo convertiremos en algo importante y como tal tenderá a repetirse.
  13. Si además lo registramos, la importancia aún será mayor y con ello incrementaremos el orgullo por lo bien hecho y la autoestima se incrementará.
  14. Y si además lo comentamos como algo importante, ante la familia o con los amigos (cuando nuestros hijos estén delante), su repetición estará garantizada y con ello su aprendizaje.
  15. Cuanto mayor sea la lista de comportamientos positivos anotados mayores serán los objetivos que desearemos conseguir y con ello estaremos garantizando la adquisición de hábitos adecuados.
  16. Un hábito se adquiere con la repetición y una vez adquirido es muy difícil modificarlo.
  17. Es mucho mejor crear hábitos saludables que modificar los inadecuados, el tiempo dedicado a ello habrá merecido la pena.
  18. Se consigue mucho más con refuerzo positivo que con castigo.
  19. El castigo lleva a mentir para ocultar errores cometidos y con la mentira no sólo aprenderemos a mentir a los demás sino también a mentirnos a nosotros mismos.
  20. El castigo conlleva resentimiento, sensación de fracaso, agresividad entre otras cosas, por ello cuanto menos lo utilicemos mejor.
  21. El refuerzo positivo nos lleva a desear repetir y a no tener que ocultar, a querer que los demás conozcan lo que hacemos bien y a sentirnos seguros.
  22. Las críticas y censuras inhiben, las alabanzas potencian el aprendizaje y el correcto desarrollo evolutivo.
  23. Las críticas hechas, cuando estamos enfadados, impiden el autocontrol y conducen a decir barbaridades que decimos pero que no creemos ni sentimos.
  24. Lo dicho con respeto genera confianza, seguridad, autoestima, satisfacción y en general deseos de superación.
  25. Se corrige más alabando lo positivo que castigando o criticando los errores.
  26. Cuando alabamos un mínimo esfuerzo estamos sentando bases para lograr grandes objetivos.
  27. Si nos mostramos orgullosos por pequeños detalles bien hechos estaremos dando alas y sentando las bases para realizar grandes esfuerzos y conseguir grandes objetivos.
  28. Si aceptamos a nuestros hijos como son y no como nos gustaría que fueran les estaremos enseñando respeto, seguridad en sí mismos y autoestima.
  29. Las comparaciones son odiosas, aportan más daño que beneficio, generan inseguridad, miedos, sentimientos de fracaso, falta de autoestima, inhibición y mucha inseguridad.
  30. Si enseñamos a ver lo positivo de los demás estaremos aprendiendo a ver lo positivo en nosotros mismos.
  31. Si enseñamos a ver lo positivo de los demás estaremos aprendiendo a establecer relaciones gratificantes y a percibir y a compartir lo mejor de cada uno.
  32. Si obligamos a nuestros hijos a respetar las normas y los límites estaremos sentando las bases para ser personas equilibradas, sin traumas, felices consigo mismas y con el medio que les rodea pues sabrán siempre a qué atenerse y a no estar desorientados.
  33. Si permitimos que se salten las normas cuando son pequeños no sabrán respetarlas conforme vayan creciendo.
  34. Si permitimos que nuestros hijos se salgan siempre con la suya estaremos gestando adultos egoístas e insatisfechos con todo.
  35. Beneficiamos más a nuestros hijos cuando los padres nos ponemos de acuerdo en las decisiones que tomamos que cuando uno decide una cosa y el otro le lleva la contraria.
  36. El desacuerdo entre los padres genera ambigüedad y manipulación, el acuerdo seguridad y respeto.
  37. Conseguimos más pidiendo las cosas que ordenándolas.
  38. Conseguimos más dialogando que exigiendo.
  39. Si ordenamos y exigimos sin diálogo, impediremos que puedan desarrollarse otros puntos de vista y otras alternativas.
  40. Si tenemos en cuenta otros puntos de vista y otras alternativas estaremos potenciando nuestro desarrollo personal.
  41. No hay mejor modelo que unos buenos padres y no hay mejor escuela que un buen modelo.
  42. Se aprende mucho más a través de los modelos que a través de la teoría.
  43. Una promesa hay que cumplirla por encima de todo pues con ello generaremos confianza, seguridad, valores, ideas claras y en consecuencia saber muy bien a qué atenernos en todo momento.
  44. Cuando se toma una decisión sobre lo que es correcto hacer, hay que mantenerla y si nos hemos equivocado aprender de ello para no volver a equivocarnos.
  45. Si cambiamos continuamente de opinión sobre lo que deben hacer nuestros hijos estaremos generando ambigüedad y desorientación.
  46. Dejemos que nuestros hijos cometan errores, no lo hagamos todo nosotros para evitarles problemas, pues de hacerlo así, los estaremos creando.
  47. No consideremos los errores como fracasos sino como posibilidades para aprender y poder salir fortalecidos de ellos.
  48. Es importante que nuestros niños aprendan a frustrarse, pero solemos impedírselo porque les damos todo mucho antes de que nos lo pidan, incluso aunque no lo hayan pedido ni les haga ninguna falta.
  49. Es fundamental aprender a dilatar la gratificación y aprender a esperar el premio para poder aprender a enfrentarnos a la frustración y poder adquirir las habilidades necesarias para combatirla.
  50. La sobreprotección pasa factura pues genera personas inseguras.
  51. Para aprender hay que cometer errores pues de los errores se aprende.
  52. Cuantos más errores cometamos mayor nº de veces lo habremos intentado y mayores recursos y habilidades podremos adquirir.
  53. No se consiguen grandes metas sin antes haberlas intentado.
  54. Los grandes científicos cometieron muchos errores hasta lograr su objetivo final
  55. Si enseñamos a nuestros hijos a decir la verdad aprenderán a no ocultar, a asumir responsabilidades, a aprender de las consecuencias, a ser sinceros con ellos mismos, a ser honestos y a sentirse orgullosos de sí mismos.
  56. Si aprendemos a escuchar podremos enseñar a escuchar, a compartir dudas, a confiar, a razonar, a reconocer errores, a dialogar y la comunicación vendrá sola.
  57. Es más importante aprender a controlar, aprendiendo a escuchar, que aprender a anticipar sin dejar terminar lo que nos están diciendo.
  58. Si aprendo a escuchar, aprenderé a concentrarme en lo que otros puedan decirme y a no generar ideas equivocadas.
  59. Si aprendo a escuchar estaré aprendiendo a razonar y a comprender, a ponerme en el lugar de los otros, a valorarles, a hacerles sentirse importantes y los beneficiados seremos todos.
  60. Si aprendemos a escuchar y a no gritar, cuando no estamos de acuerdo, estaremos enseñando a razonar y a dialogar.
  61. No tiene más razón quien más grita sino quien, a través de la escucha activa, ofrece más alternativas.
  62. Es más fácil equivocarse cuando nos precipitamos que cuando esperamos y escuchamos.
  63. Si aprendemos a escuchar a los demás también aprenderemos a escucharnos a nosotros mismos.
  64. Si admitimos que nos hemos equivocado ganaremos respeto y sentaremos las bases para poder corregir los errores.
  65. Es más importante admitir un error y poner los medios para corregirlo que negarlo para que otros no nos critiquen.
  66. El equivocarse es de sabios, se cometen muchos errores hasta descubrir un gran resultado.
  67. Los errores son muy importantes no los veamos como fracasos sino como medios para conseguir un fin.
  68. Si cuando hacemos algo bien hecho nos lo valoran tenderemos a repetirlo, mucho más que si nos critican lo que hacemos mal.
  69. La base del aprendizaje es la repetición, cuanto más repitamos algo, mejor lo aprenderemos.
  70. Nos sentiremos más importantes y más seguros cuando nos valoren lo bien hecho y, nos sentiremos más inseguros y más fracasados cuando nos critiquen por lo que hemos hecho mal.
  71. Si alabamos y valoramos el esfuerzo realizado conseguiremos mucho más que si lo obviamos.
  72. Se aprende mucho más a través de los hechos que a través de las palabras.
  73. La teoría es útil y necesaria, pues aporta información, pero si la teoría dice una cosa y los hechos dicen otra aprenderemos lo que digan los hechos.
  74. Si decimos una cosa y hacemos otra estaremos transmitiendo inseguridad, falta de sinceridad y mucha desorientación.
  75. Si enseñamos a respetar a los demás estaremos enseñando a respetarnos a nosotros mismos.
  76. Si enseñamos a respetar lo que nos rodea, enseñaremos a valorar lo que tenemos, a sentirnos orgullosos, a ser objetivos, a captar lo mejor y lo más positivo del medio.
  77. No podemos pedir que recojan su habitación, si cuando vamos por la calle nos ven tirar un cigarrillo o un papel al suelo.
  78. En el colegio nos enseñan teoría, pero en casa podemos aprender la práctica, y los padres somos los mejores profesores de nuestros hijos.
  79. Un minuto dedicado a escuchar a nuestros hijos, será un minuto durante el cual nuestros hijos podrán sentirse importantes, porque alguien valorará lo que están diciendo.
  80. Cuanta más importancia tiene una cosa más tiempo le dedicamos ¿por qué no hacer lo mismo con nuestros hijos, si es lo más importante que tenemos?
  81. Lo que para nosotros puede ser una tontería para nuestros hijos puede ser lo más importante del mundo.
  82. Si les escuchamos les enseñamos a dialogar, a expresar sentimientos, a no sentir vergüenza por lo que dicen o piensan y eso es muy importante para su desarrollo.
  83. Tener pocos años implica tener poca experiencia pero los padres podemos enseñarles a ser mejores adultos.
  84. Quererles y decírselo, les ayuda mucho más que darlo por hecho y no decirlo por ser obvio.
  85. Al darles besos y achuchones cariñosos hará que valoren lo importantes que son para nosotros y eso permitirá que se sientan mucho más seguros.
  86. Si transmitimos optimismo, estaremos enseñando a ver lo positivo y con ello garantizaremos el bienestar, la alegría, la satisfacción personal y las ganas por compartir nuestras emociones.
  87. La mejor escuela de la vida es el ejemplo de los padres.
  88. Son mucho más útiles los ejemplos, a través de nuestros comportamientos, que las mejores teorías.
  89. La misión de los padres es orientar, aclarar ideas, amar a nuestros hijos sin comparaciones, comprenderles, incentivarles, ayudarles pero sobre todo es ser un buen modelo.
  90. Si no escatimamos esfuerzos nos beneficiaremos todos.
  91. A mayor esfuerzo mayor logro y a mayor logro mayor autoestima.
  92. Si les pillamos haciendo algo bien, nosotros aprenderemos este hábito y con él garantizaremos su aprendizaje, su espíritu de superación, su seguridad y su autoestima.
  93. Cuando repiten lo que saben que ha gustado están aprendiendo pues la repetición es la base de todo aprendizaje.
  94. Para conseguir resultados positivos hay que aplicar lo aprendido con perseverancia.
  95. Es mejor marcar metas pequeñas y celebrar los éxitos que marcarles metas grandes pero imposibles.
  96. Es más importante reforzar los logros a corto plazo que exigir alcanzarlos a largo plazo.
  97. Si realizamos críticas delante de nuestros hijos les enseñaremos a criticar y a no valorar los potenciales que todos tenemos.
  98. Es fundamental focalizar la atención en los puntos fuertes de nuestros hijos por mínimos que sean, minimizando sus dificultades, potenciando sus recursos y valorando sus habilidades.
  99. Todos somos genios en potencia, desarrollemos la genialidad y ayudemos a nuestros hijos a conseguirla.
  100. Cuanto antes comencemos a trabajar mejores resultados obtendremos.
  101. Nuestros hijos son nuestro futuro, no escatimemos esfuerzos pues todos nos beneficiaremos de ello.
  102. Trasmitamos a nuestros hijos que si nos lo proponemos por conseguirlo seremos capaces de mejorar, aprender y progresar en todos los sentidos y en todos los ámbitos de la vida.
  103. Por último decir que siempre es mejor prevenir que curar.