Caprichos de Navidad: ¿le estoy dando demasiados regalos?

Cuando pensamos en la Navidad pensamos en un árbol grande, en la familia, en regalos, en comidas especiales y en la oportunidad de tener un nuevo comienzo. Pensamos en las personas que más queremos y en lo que significa para nosotros compartir y demostrarles lo mucho que nos importan. Es normal, por lo tanto, que los padres deseen hacer muchos regalos a sus hijos estas Navidades.

En nuestro buzón y en la televisión encontraremos mucha publicidad de regalos navideños, y los niños descubrirán que en las tiendas hay muñecas que hablan y juguetes que saben volar. Descubrirán todo tipo de objetos que ni siquiera sabían que querían, y es muy posible que añadan muchos de ellos a su lista de deseos.

Cuando el niño quiere muchos regalos

¿Qué sucede si un niño quiere veinte juguetes y los padres le complacen? “Estas fechas son una buena oportunidad para [enseñar a aceptar la] frustración, la paciencia, el saber que no siempre se obtiene todo cuanto deseamos, que las cosas tienen un coste y valen un esfuerzo”, nos recuerda Sara Tarrés Corominas, psicóloga infantil con Máster en Dificultades del Aprendizaje.

“Bajo mi punto de vista, ofrecer al niño todo lo que quiere siempre que lo pide es un error educacional. El niño no aprende a aceptar la frustración que supone no poder tener todo cuanto desea. Es decir, el niño aprende que sus deseos siempre serán cumplidos, que los demás estarán ahí para satisfacer todas sus necesidades, cuando en realidad en la vida debemos esforzarnos y luchar por obtener aquello que necesitamos o queremos”, añade.

“Ofrecer todo cuanto pide el niño para llenar un vacío emocional no es aconsejable”, advierte. “Los padres que compran todo cuanto pide el niño porque se sienten culpables de no pasar suficiente tiempo con ellos cometen un error, [pues] nunca nada material podrá suplir una necesidad emocional. Reflexionemos sobre esta cuestión antes de salir de compras y dejarnos llevar”.

¿Cuántos regalos por cada niño?

Si el niño añade veinte juguetes a su lista de regalos para estas Navidades, es importante entender por qué no deberíamos colocar los veinte debajo del árbol. 

No es fácil determinar un número máximo de regalos, pero es importante establecer un límite. “Como padres debemos inculcar en nuestros hijos el valor del consumo responsable. Esto quiere decir [que no deberíamos] extralimitarnos con el número de regalos que van a recibir durante estas fechas tan señaladas, fechas en las que es fácil dejarse llevar por la emoción y el consumismo exacerbado que rodea la Navidad”, nos recuerda la psicóloga infantil.

Tarrés recomienda que este número sea menor de diez. “Hay familias que lo celebran todo: Reyes, Papá Noel, en Catalunya el “tió”, y los niños acumulan y acumulan regalos que acaban por abrumarles y sabemos por experiencia que jugarán dos minutos con cada uno de ellos antes de aburrirse y coger otro. Así pues, es preferible pocos pero bien escogidos”, nos recomienda.

En busca del regalo ideal

¿Qué deberíamos buscar en un juguete? Debido a que es importante limitar el número de regalos que haremos a cada niño, también es esencial buscar el juguete perfecto.

Al identificar el juguete ideal lograremos que el niño lo utilice durante mucho tiempo sin que termine por aburrirse. Para acertar, deberemos prestar atención al tipo de juguetes que más le gustan.

“El primer consejo a seguir es que pensemos bien en los regalos que realizaremos y en las consecuencias, positivas y negativas de qué, cuánto y cómo vamos a regalar. Una vez realizada esta primera consideración debemos pasar a qué debe tener un juguete para ser un buen y gran juguete para nuestros hijos. Lo primero es que sea adecuado a la edad del niño, que sea algo que le vaya a gustar, que a la vez de cumplir el objetivo lúdico de un juguete sea, a ser posible, educativo y pedagógico”, señala la psicóloga infantil.

“Nunca debe faltar un libro o un puzzle, piezas de construcción, material fungible (plastilina, colores o temperas) y, entre los dos y ocho años, debemos incluir siempre algún juguete que estimule el juego simbólico, el juego de roles (muñecos, cocinitas, frutas, verduras, sets de médicos, mecánicos)”.

El mejor regalo no es el más caro ni el más popular, sino el que le enseñe a desarrollar diferentes habilidades y el que recibirá con más ilusión. Regalar a tu hijo tres regalos que le encanten es una decisión que le hará muchísimo más feliz que regalarle quince juguetes de golpe.

¿Todos los regalos a la vez... o repartirlos?

Un error muy frecuente que cometen muchos padres es sorprender a sus hijos con todos los regalos de Navidad... en el mismo día. “Ofrecerles todo cuanto desean y todo de golpe no hace otra cosa que generar niños con baja tolerancia a la frustración, que no saben valorar todo cuanto tienen y todos los esfuerzos que la vida les va a demandar”, advierte la psicóloga infantil.

“Poco a poco y con sentido común seremos capaces de educar a nuestros hijos para que sepan valorar las pequeñas cosas de la vida y que con ellas aprendan a ser felices”, añade.

“Hay que repartir con criterio”, recuerda Tarrés. La psicóloga recomienda que la familia se ponga de acuerdo para que el niño no solamente reciba juguetes sino también ropa y material escolar. “Regalar única y exclusivamente juguetes es un error que deberíamos evitar. Los niños, de entre todos los juguetes que recibirán, solo prestarán atención real a uno o dos. El resto pasará inadvertido. Esto debería hacernos reflexionar”.