Claves para conseguir el estudiante feliz

La felicidad es, según la Real Academia Española, un estado de grata satisfacción tanto espiritual como física. Bienestar, despreocupación, tranquilidad o seguridad son tan solo algunos de los factores que pueden influir en el grado de felicidad de todo ser humano. Aunque la felicidad de los hijos es uno de los principales retos que todo padre o madre debe afrontar, no siempre es fácil conseguirlo. 

Según la psicóloga infantil y profesora Claudia Jaime-Xibixell, una persona que se siente feliz “es más propensa a desarrollar una capacidad importante que le va a servir para trabajar diferentes valores y saber cómo interactuar con otras personas en el grupo”. A su juicio, "la felicidad es un elemento esencial en el desarrollo emocional, personal, familiar y social de los menores”.  

Con el objetivo de demostrar a progenitores y docentes que dicha felicidad es posible, la psicóloga ha publicado una guía con ‘9 Claves del estudiante feliz’. En ella, desgrana elementos básicos desde la escuela y la familia que debemos trabajar cotidianamente para mostrarles que la obtención de la felicidad es posible.

Claves del estudiante feliz

  • Un lugar seguro y amable. En primer lugar, la guía destaca la importancia de convertir los centros educativos en lugares seguros y amables. Para la psicóloga, es importante que la comunidad educativa funcione como “una familia” donde se comparten tanto los éxitos como los fracasos o las alegrías y las tristezas, donde todos podemos sentirnos seguros de que seremos escuchados y podemos escuchar a los demás.
  • Gestión de las emociones. La felicidad de un alumno pasa fundamentalmente por aprender desde la infancia que la gestión de la emoción y su canalización adecuada promueve un estado de bienestar y fortaleza que le permitirá ser capaz de dominar sus impulsos. Lo importante aquí es trabajar áreas de la inteligencia emocional que permitan a los menores gestionar la frustración, entendida como la imposibilidad de satisfacer una necesidad o un deseo.
  • Deporte, Artes y Música. Según asegura la psicóloga infantil, un alumno feliz tiene que hacer habitualmente deporte, música y arte. Este tipo de actividades permiten trabajar en equipo, compartir metas, defender objetivos y liderar equipos, aprendiendo en todo momento que tanto la derrota como la victoria comprenden aprendizaje.
  • El juego y la lectura. Si queremos que un niño aprenda a organizarse, es importante que desde pequeño aprenda a ser responsable de sus trabajos y deberes o a saber planificar su tiempo. Esta planificación incluye además dedicar un tiempo al juego, que debe ser de calidad. Por otro lado, la lectura es una actividad que permite fomentar la salud emocional y ayuda a mejorar la capacidad para expresarse, entender a los demás, establecer críticas coherentes y ser creativos.
  • Compaginar ocio y estudio. Para la maestra, esta felicidad que tanto ansiamos depende de la consecución del equilibrio perfecto entre el tiempo de estudio y el de esparcimiento y diversión. Los departamentos de orientación escolar cumplen, en este sentido, un rol determinante. “Cuando estudiar se transforma en una actividad integrada en una rutina donde después del esfuerzo viene la recompensa, contribuye a un estado de animo alegre y entusiasta”, asegura. 
  • Solidaridad y conciencia social. Saber que las acciones más pequeñas tienen consecuencias vitales en otras personas, hace que los jóvenes puedan sentirse doblemente orgullosos de ellas. Participar en eventos solidarios, asistir a charlas sobre derechos humanos, salud o educación en valores, hace que nuestros menores se sientan parte activa de una sociedad plural y más tolerante.
  • Promover estado de ánimo tranquilo. La tranquilidad es un elemento básico en el desarrollo emocional tanto de niños como adolescentes. Según desgrana la guía, la tranquilidad es precisamente el mejor antídoto contra los trastornos por déficit de atención, contra la hiperactividad y contra cualquier otro compartimiento agresivo. Por ello, es importante evitar estresar a los niños y generarles tensiones que no puedan manejar adecuadamente.  
  • Relación familia y colegio. La comunicación entre familia y colegio debe ser fluida y abarcar todos aquellos temas relacionados con la propia educación del estudiante. Por ello, es importante que el menor se sienta presente entre las prioridades de casa y escuela.
  • Eliminar el miedo al fracaso. Por último, la psicóloga explica cómo el fracaso y los conflictos son aspectos que nos ayudan a madurar y crecer durante todas las etapas de la vida. Aprender a ser, implica ser resilientes ante los envites de la etapa escolar y la vida familiar.