Consejos para padres... ¿cómo ayudo a mi hijo a estudiar mejor?

Sacar buenas notas es una recompensa por el esfuerzo dedicado a los estudios, pero ¿qué pasa si el niño no busca esta recompensa? ¿Qué pasa cuando no quiere estudiar? Los padres pueden motivar a sus hijos a aprender mucho en clase.

Algunos niños prestan mucha atención en clase, hacen sus deberes todos los días y tienen mucha motivación, pero sus notas no reflejan el esfuerzo dedicado porque necesitan ayuda para estudiar bien. Pero la motivación está ahí.

Otros niños, en cambio, no tienen esta motivación.

Los padres deben mostrar interés por sus estudios

Sara Tarrés Corominas, psicóloga infantil con Máster en Dificultades del Aprendizaje, nos comenta algunos consejos para padres cuyos hijos no muestran interés en los estudios. “Hay que motivar desde el ejemplo, hay que demostrar que nos importa y mucho lo que hacen en la escuela y cómo lo hacen. Hay que implicarse en los estudios de nuestros hijos, desde el primer día que entran en el sistema escolar hasta el último. Esto no significa hacerles los deberes y resolverles los problemas. Todo lo contrario. Nosotros debemos ser un apoyo, una guía. Motivamos generando intereses alrededor de lo que estudian, porque no hay mejor motivación que la que viene de dentro, la que denominamos motivación intrínseca”.

Ayuda mucho cuando un padre se muestra orgulloso de los logros de su hijo. “El niño ha de ver que avanza, por poco que sea y que con sus avances logra un poco más cada día. Para eso debemos estar presentes cuando los niños estudian en casa”.

Nuestro interés por sus estudios debe presentarse desde que el niño entra en el sistema educativo. “Es fundamental generar unos buenos hábitos de estudio desde pequeños. Cuando los niños, con una cierta edad, ya con 12 ó 14 años llegan desmotivados generalmente es por unos malos hábitos de estudio”.

Los padres deben estar en contacto con los profesores

“A nadie le debería extrañar ni sorprender, pero lo cierto es que en muchas ocasiones nos negamos a aceptar que el éxito o el fracaso de nuestros hijos en la escuela depende en gran medida de nosotros, los padres, y de cuán implicados estemos no solo en sus estudios sino en su crianza, desarrollo y educación en general”, advierte Tarrés.

“Es importante que mostremos interés por la escuela de nuestros hijos, que conozcamos a sus profesores y que acudamos a todas las entrevistas a las que nos citen”, añade. “La buena comunicación familia-escuela facilita el conocimiento mutuo y por tanto también hará que los maestros se sientan más seguros si deben llamarnos si tienen alguna inquietud sobre nuestro hijo”.

Los padres no deben ser demasiado estrictos

Todos hemos oído hablar sobre el padre que da un sopapo a su hijo si recibe menos de la nota esperada. Este niño puede sentir temor al sacar un 7. Se trata de un caso excepcional que debería inquietarnos a todos, pues este estudiante se ha esforzado mucho.

“Encontrar el punto medio nunca es fácil. Si un niño ha estudiado, ha sido constante a lo largo de los días y las semanas y no lo ha dejado todo hasta el último momento tendrá menor probabilidad de suspender. No obstante, esto puede suceder. Si a pesar de haberse esforzado suspende, los padres debemos tener en cuenta su esfuerzo y animarle a seguir adelante. Nuestros hijos han de ver que confiamos en ellos”.

Los padres siempre deben tener en cuenta el esfuerzo que emplean sus hijos en los estudios. “La mejor forma de que nuestros hijos se sientan apoyados es viendo cómo reconocemos sus esfuerzos. Por pequeños e insignificantes que puedan parecer a nuestros ojos, para ellos son muy importantes”, comenta Tarrés.

¿Cómo podemos mostrarnos orgullosos? La psicóloga infantil nos recomienda “hacerles saber que nos sentimos orgullosos de ellos, de lo que hacen, de sus trabajos, de sus logros, de sus éxitos y también cuando fracasan”. No hace falta que saquen matrículas de honor, que saquen buenas notas en todas sus asignaturas o que sean los mejores del curso. “Si vemos que se esfuerzan, que intentan mejorar día a día, debemos decírselo sin necesidad de crearles objetivos excesivamente exigentes que les frustrarán enseguida”.

¿Qué normas deberían establecer los padres para facilitar el estudio?

La psicóloga infantil nos recomienda preparar un lugar específico para que el alumno estudie. Es necesario que este lugar sea “cómodo, bonito, agradable, donde el niño o niña pueda realizar sus tareas del tipo que sea (pintar, escribir, leer…)”, tal y como nos recomienda Tarrés. Colocaremos en este lugar todos los materiales escolares necesarios para sus tareas: papel, colores, lápices, ceras…

Los padres también deberán crear una rutina de trabajo y estudio. Esta rutina será diaria. “Para crear un hábito es necesaria la repetición. No debemos esperar a que los niños traigan deberes para que se sienten cada día un ratito a estudiar, leer o escribir”, nos recuerda.

Deberemos recordar que sólo después de estudiar viene la diversión. El niño deberá haber completado sus deberes, o deberá haber estudiado, antes de jugar en la calle o ver su serie favorita.

Los padres son responsables de evitar las distracciones. Mientras esté estudiando o haciendo los deberes, nos aseguraremos de que la televisión esté apagada. La psicóloga infantil también nos recomienda apartar de la vista los tablets y móviles.

¿Y si tiene nervios antes del examen?

“Es normal que ante un examen los niños se sientan nerviosos. Todos hemos sentido esa presión en el estómago antes de una prueba”, nos recuerda Tarrés. “Cierta dosis de nerviosismo es buena ya que prepara al cerebro para que esté alerta, [y] así el niño se mantiene mentalmente activo y puede contestar las preguntas sin dificultad”.

El problema surge cuando el niño tiene demasiada ansiedad, pues esta reacción le bloquea. La psicóloga recomienda evitar el exceso de ansiedad enseñando técnicas de relajación, respirando profunda y lentamente, e imaginándonos haciendo el examen.

Para tranquilizarle antes de la prueba, los padres pueden enseñarle a organizarse el día anterior de tal manera que tenga todos sus materiales escolares preparados el día del examen. Así podrá llegar al examen con suficientes minutos de antelación, evitando los nervios que todos sentimos cuando tenemos prisa para llegar a un lugar.