Consejos para que los hermanos se lleven bien

Se pegan, se dan patadas o se arañan, uno llora porque el otro le ha quitado su juguete favorito, se niegan a sentarse juntos a la hora de cenar, no comparten, tienen celos... Las peleas se pueden convertir en la peor pesadilla de dos adultos que llegan a casa después del trabajo y que solamente sueñan con que sus hijos se lleven bien.

Los padres desean que sus hijos se traten bien, pero esto no siempre sucede. ¿Cómo pueden conseguirlo? A continuación mostramos algunos consejos para mejorar la relación entre los hermanos.

Hermanos que se llevan bien: siete consejos para lograrlo

# 1. Entender por qué pelean

Sabemos por qué queremos que se lleven bien, pero es un error intentar reducir la frecuencia de las peleas si no nos ponemos en su lugar.

Sara Tarrés Corominas, psicóloga infantil y madre a tiempo completo, nos cuenta por qué, a veces, los hermanos se llevan mal.

“Esta es la pregunta del millón y una de las que con más frecuencia me hacen los padres que me consultan. Hay muchos motivos por los que los hermanos se suelen llevar mal o pelear, pero en la base encontramos celos, envidia y rivalidad muchas veces fomentada y alimentada sin querer desde la misma familia. Sabemos bien que los celos son normales, universales e inevitables pero los padres tenemos la obligación de enseñar a nuestros hijos que debemos respetarnos los unos a los otros, compartir, colaborar, cooperar entre nosotros, [y] que ninguno es más que el otro. Todo lo contrario: somos más y mejores juntos”.

Sin darse cuenta y sin tener esta intención, los padres pueden llegar a causar los celos y la rivalidad de los hermanos, lo cual nos lleva al segundo consejo:

# 2. Evitar errores que pueden causar peleas entre hermanos 

“Los padres en muchas ocasiones fomentamos las riñas, las disputas [y] las rivalidades entre nuestros hijos, a veces sin querer y creyendo que lo que hacemos es lo que debemos”, comenta Tarrés. Reconoce, además, que uno de los errores más habituales que los padres cometen es “tomar partido en todas las disputas por pequeñas que sean”.

Tampoco recomienda “reaccionar de un modo desproporcionado o actuando [como] policías buscando un culpable o siendo el juez que debe impartir justicia en lugar de enseñarles a negociar y pactar”.

Otro error que suelen cometer los padres es “reñir y castigar siempre al mayor o exigirle más que al pequeño”, pues al proteger demasiado al hermano menor estamos causando que el mayor sienta celos de su hermano, o se sienta menos querido.

Los padres tampoco deberían fomentar la competitividad entre los hermanos. Sin darnos cuenta podemos fomentarla al decir una frase tan típica como “a ver quién termina antes de comer”.

De hecho, nunca deberían comparar a sus hijos. La psicóloga infantil considera que “las comparaciones siempre son malas, y cuando las aplicamos entre nuestros hijos son todavía peores ya que lo que transmitimos sin querer es que valoramos más a uno que a otro, que queremos más a uno que al otro por una determinada cualidad”.

Si los padres evitan estos errores tan habituales, podrían evitar las peleas entre sus hijos.

# 3. Mantener la calma

Las peleas son muy comunes entre hermanos. “No existen fórmulas mágicas, ni recetas a seguir”, advierte Tarrés. “Las riñas y las disputas van a surgir siempre entre hermanos por muy bien que se lleven. Siempre habrá algún motivo que les lleve a pequeñas trifulcas, ya sea por el lado del sofá donde sentarse o por quién termina primero. Las riñas aparecerán sin que podamos evitarlas”.

# 4. Conseguir que los hermanos se ayuden

“El mejor modo de ayudar a nuestros hijos a no pelearse es enseñar el valor de compartir, de quererse, de tenerse el uno al otro, de cooperar en lugar de competir”, reflexiona Tarrés.

Todos valoramos cuando nos hacen un regalo, cuando pedimos ayuda y esa persona deja todo lo que tiene que hacer para atendernos y cuando tienen detalles con nosotros. Los padres deben buscar la manera de que sus hijos, en vez de competir, cooperen entre ellos.

“Y esto empieza desde el día 1”, aconseja Tarrés. “Nosotros, los padres, debemos ser su guía, darles un modelo a seguir. Es decir, que las peleas entre hermanos sean frecuentes y normales no quiere decir en ningún caso que debamos permitirlas, consentirlas y tolerarlas siempre. Pero igual de malo tiene reaccionar ante ellas de un modo desproporcionado, haciendo siempre de policías o de detectives buscando un culpable o siendo el juez que imparte justicia”.

# 5. Cuidar el ambiente familiar

“El ambiente familiar influye muchísimo en el aprendizaje de saber compartir y negociar. Unos niños que viven en un ambiente donde favorecemos la amabilidad y la flexibilidad, el dar y recibir, el respeto por los demás, el amor incondicional, la comprensión y el diálogo, y valoramos la cooperación por encima de la competitividad tendrán más fácil aprender a no pelear por todo”.

Ser padres ejemplares, hablar tranquilamente en vez de gritar, tener comentarios sobre los demás que siempre sean positivos y nunca negativos, ayudar a los demás cuando lo necesiten y tratar a los demás de la misma manera que nos gustaría que nos tratasen puede evitar peleas entre hermanos, pero no necesariamente.

Tarrés nos comenta que “la imitación es una de las bases del aprendizaje infantil, pero ser padres conciliadores y respetuosos no nos garantizará al 100% que nuestros hijos no se peleen”.

Siempre es importante intentarlo. “Hay que enseñar con ejemplos el valor de compartir, de negociar, de conceder, de ponerse en el lugar del otro. Y esto se hace desde el seno familiar, con pequeñas cosas del día a día, con el gota a gota, la constancia y sin tirar nunca la toalla cuando nos sintamos agotados”, reflexiona Tarrés.

Al igual que debemos reconocer cuando nuestros hijos se tratan mal, también debemos premiar sus gestos amables.

“En todo momento los padres debemos elogiarles siempre que tengan detalles de amabilidad, generosidad y ayuda con sus hermanos, compañeros, amigos o demás personas. De este modo, los niños van siendo conscientes de que a los demás les gusta este tipo de comportamientos y que es más fácil vivir así que peleando por todo. Los padres debemos practicar este tipo de comportamiento y ser modelos a seguir”.

“Muchas veces somos los mismos padres quienes fomentamos las riñas y las peleas”, nos recuerda Tarrés. “Un ambiente familiar de ordeno y mando, donde se fomenta la competitividad, a ver quién acaba primero de comer o de vestirse, a ver quién hace mejor esto u aquello, es un perfecto caldo de cultivo para que las riñas entre hermanos sean cada día más frecuentes”. Este ambiente lleva a los hijos a competir entre ellos y a pelearse.

“Evitemos este tipo de educación que no lleva a nada más que a construir seres humanos centrados en sí mismos y en sus propias necesidades sin tener en cuenta a los demás. Recordemos, en cambio, el valor de elogiar a nuestros pequeños cuando comparten, cuando se ayudan, cuando tienen comportamientos amables con los demás y en especial con sus hermanos. Para los niños, las pistas verbales [como] "muy bien, habéis estado jugando muy bien los dos juntos compartiendo la plastilina" ayudan a nuestros hijos a ver las ventajas de ser amables y cooperativos, y les hace sentir orgullosos y socialmente competentes”.

# 6. No actuar como jueces o policías

“Somos padres de los implicados”, nos recuerda Tarrés, “los dos son nuestros hijos, y por tanto buscarán nuestro apoyo y comprensión. Buscar el culpable para castigarle no hace más que aumentar el malestar”.

# 7. Ayudarles a encontrar la solución

Si están peleando, será importante enseñarles a poner fin a la pelea sin que ninguno de los dos se sienta mal. Los hermanos deberán aprender a solucionar sus problemas, y los padres pueden ayudar.

Tarrés también nos recomienda mostrar comprensión con los sentimientos que cada uno tiene durante la pelea.