El MAL TRATO INFANTIL

 

Autora: Consuelo Martínez y Miguel Perelló,

 Psicólogos del Centro de Aplicaciones Psicológicas

 

Casi semanalmente escuchamos alguna noticia sobre agresiones dentro de la familia. El hogar, que para muchos de nosotros es lugar de cariño, protección, seguridad y satisfacción de necesidades básicas, para otros, es lugar de desamparo, inseguridad , miedo e insatisfacción. La violencia en el hogar ha experimentado un desarrollo espectacular en las dos últimas décadas, quizá porque ha aumentado notablemente, o quizá porque ahora es cuando más sale a la luz. Es común que el maltrato lo protagonicen  los hombres y se cebe en las mujeres, los niños y los ancianos, que son la población más vulnerable en el seno del hogar. Las estadísticas son aterradoras: un 20% de los niños han recibido malos tratos o abusos sexuales por parte de alguno de sus padres,  de algún familiar o de algún conocido. A estas escolofriantes cifras  hay que añadir un dato más, solo un bajo porcentaje de los casos de maltrato son denunciados. Esto es debido a que son una población indefensa, vulnerable y sin recursos para detener el maltrato y que éstos suelen darse por parte de un adulto conocido, normalmente el padre.   Cuando un padre realiza cualquier conducta violenta contra su hijo (por ejemplo abuso sexual), el niño recibe instrucciones claras de que “eso” no puede decirse a nadie, esto crea en el niño intimidación, aislamiento y autoculpa. Es muy importante tener en cuenta que los niños que viven en una continua situación de agresión por parte de un adulto, no pueden creer que esa persona sea cruel y mala, así que lo único que les queda es creer que él mismo ha provocado la situación (autoculpa) y que si aprende a ser bueno podrá ganarse el amor de ese adulto. Por otro lado, el niño no puede autodefenderse, ya que ningún menor tiene el poder suficiente para decir que NO a la figura paterna. Se les enseña a ser obedientes con los adultos y por tanto solo les queda la opción de someterse al maltrato y mantener  el secreto. En el caso del abuso sexual, existen unas circunstancias especiales, ya que éste suele darse cuando el niño está solo con el adulto y si en algún momento el niño  ha sugerido lo que “papa me hace”, nadie le ha creído, e incluso se ha llegado a ocultar a conciencia.

Como vemos el maltrato en la infancia tiene unas características que lo hacen difícil  detectar, y por tanto que lleguen a manos de profesionales que puedan detener los malos tratos y trabajar con el niño a nivel terapéutico. Habría que señalar que existen varias formas de maltratar a un niño. Aunque el más espectacular sea el maltrato físico (golpes, puñetazos, patadas, quemaduras…) y el abuso sexual, tanto por sus consecuencias a nivel corporal como por el  peligro que corre la vida de la víctima . El maltrato psicológico, el abandono físico y  el abandono emocional  son formas de maltrato, que tienen un  componente traumático y unos efectos negativos a corto y largo plazo que van a interferir en el desarrollo normal del niño. En la mayoría de las ocasiones el agresor utiliza varias de estas formas . Tanto se está maltratando a un niño cuando se le pega como cuando se le humilla, aterroriza, rechaza, no se le cubren sus necesidades básicas de alimentación, higiene …, no se le da seguridad, afecto, etc. La utilización continuada de estas formas de maltrato puede dejar en el niño  secuelas psicológicas que van a condicionar el desarrollo emocional del niño ,tanto a corto plazo: baja autoestima, bajo rendimiento académico depresión, ansiedad, miedos, agresividad, problemas de relación con los demás, trastornos de alimentación como a largo plazo: delincuencia , intentos de suicidio y una de las más importantes por su papel en el mantenimiento de violencia en el hogar, el niño aprende lo que le enseñan y a un niño maltratado se le enseña a maltratar o ha seguir siendo maltratado en el futuro. Así que lo que tendremos en potencia es un futuro maltratador o víctima.

El problema del maltrato infantil es responsabilidad de todos, es un  fenómeno muy complejo  y de difícil solución. Tendremos que fomentar la escucha y el diálogo, la resolución de los conflictos de forma pacífica, la igualdad de ambos sexos y el reconocimiento de los de los Derechos del niño, la erradicación del castigo como forma de educar, la participación por parte de los padres en actividades formativas e informativas sobre este problema y la instauración de programas de prevención con el objetivo de evitar que se de el mal trato (proporcionando al niño habilidades para detectar las situaciones peligrosas) y  facilitar los medios necesarios para que los niños puedan contar lo que les sucede. ES DEBER DE TODOS NOSOTROS DENUNCIAR EL MALTRATO. No olvidemos  que el niño NO PUEDE.