Mamá, me da miedo la oscuridad

El miedo a la oscuridad es un problema bastante frecuente en la infancia. Prácticamente uno de cada 3 niños lo sufre, y se suele dar entre los 4 y los 6 años de edad. A pesar de la preocupación lógica de muchos padres, la tendencia natural es que este miedo vaya desapareciendo progresivamente. Pero, ¿qué pasa si nuestro hijo va creciendo y sigue manifestando un gran temor a la oscuridad?

Nictofobia, o cuando el miedo se vuelve irracional
Las fobias consisten en una forma de miedo irracional, desproporcionado, cuyo manejo queda fuera del control del propio individuo. En este caso, el miedo a la oscuridad se convierte en un grave problema que interfiere en la vida del propio niño y sus padres, generando síntomas somáticos como palpitaciones y sudoración, además de manifestaciones de ansiedad en forma de pesadillas que dificultan que el niño pueda conciliar el sueño y se despierte al día siguiente irritable y cansado.

¿Existe un tratamiento para mi hijo?
Afortunadamente, existen tratamientos psicológicos para superar cualquier fobia, incluida la fobia a la oscuridad. El programa de escenificaciones emotivas de Méndez se ha aplicado con éxito en niños de entre 3 y 8 años. Este programa consta de 12 sesiones de 30 minutos cada una y consta de los siguientes elementos: primero, se realiza una lista con los estímulos que el niño teme graduados de forma jerárquica, combinando el tiempo de exposición y la intensidad de la luz en la habitación; después, se le pide al niño que imagine a uno de sus héroes favoritos, el más valiente, y a otra serie de personajes que le acompañarán; y por último, los padres narran una historia en la que el personaje principal –el héroe, con el que el niño se sentirá identificado- va derribando obstáculos y superando situaciones difíciles que tengan que ver con la oscuridad. En cada paso superado se refuerza al niño a través de pequeños premios que previamente se ha acordado entregar.

Consejos y recomendaciones para los padres
Si bien la mejor opción para tratar un caso de fobia a la oscuridad es acudir a un especialista en psicología infantil, como padres podemos seguir una serie de recomendaciones que nos servirán para afrontar mejor esta problemática y facilitar la labor del profesional.

  • No manifestar otro tipo de miedos ni inseguridades cuando nuestro hijo está delante. Mostrarnos como un modelo seguro y valiente.
  • No reforzar las quejas de nuestros hijos a través de la atención o el reproche; si lo hacemos, las quejas perdurarán en el tiempo y será más difícil que desaparezcan (por extinción).
  • Reforzar las conductas de aproximación de nuestros hijos cada vez que el niño sea capaz de controlar su miedo en situaciones de oscuridad, a través de pequeños premios o recompensas (materiales o emocionales).
  • Animar al niño a lo largo del proceso terapéutico.