La importancia de la rutina en los niños

¿En vuestra familia respetáis las rutinas? ¿Os levantáis siempre a la misma hora, sabéis a qué hora comeréis ese mismo día y os vais a la cama siempre a la misma hora y sin discutir? ¿O, muy por el contrario, cada uno comienza y termina su día cuando mejor lo considere?

Explicamos a continuación algunas de las razones más relevantes para buscar la rutina en casa... y hacerla permanente. La rutina es muy importante para los adultos y, sobre todo, para los más pequeños de la casa. Te contamos por qué.

Cuando no tenemos una rutina fija...

El problema de vivir una vida contraria a la rutina es que podemos llegar a despertarnos al mediodía y comprobar que la mitad del día ya se ha ido y no se recupera. El problema de no seguir una rutina y de levantarnos tarde, además, es que nos sentimos más cansados incluso que si hubiésemos madrugado mucho.

La rutina es necesaria para los niños y también para los padres. Cuando los padres madrugan, comen y cenan a la hora más indicada y se van a dormir cuando deben, de manera responsable, inspiran a sus hijos a comportarse de la misma manera.

¿Qué deberíamos hacer de manera rutinaria?

Un horario fijo ayudará a los niños y a los adultos a levantarse, desayunar, comer, cenar y acostarse a la misma hora cada día. El hecho de que cada uno nos duchemos a la misma hora que el resto de los días ayuda a que tengamos una rutina en casa, y también reduce la probabilidad de pelearnos con los demás para ver quién se ducha antes.

Los adultos deberían, en la medida de lo posible, realizar las tareas domésticas de manera rutinaria, aprovechando las mañanas (siempre que sea posible) para barrer, fregar, poner lavadoras, cambiar las sábanas o limpiar los baños, para así aprovechar al máximo el tiempo con los hijos cuando vuelvan a casa.

También es importante dividir las tareas domésticas durante la semana, de tal manera que cada día de la semana nos encarguemos de una parte de la casa o de un tipo de limpieza. La rutina en nuestras tareas domésticas nos ayudará a ser rápidos al atender nuestras obligaciones y tener más tiempo disponible para lo que realmente es importante, como pasar más tiempo con los hijos o terminar nuestro trabajo y responsabilidades.

¿Las tareas domésticas sólo son importantes para los adultos? En absoluto. La rutina a la hora de completar las tareas domésticas también debería involucrar a los niños, de tal manera que ayuden a papá y a mamá a poner la mesa cada día y a recogerla después de comer. La rutina les acostumbrará a hacer la cama cada mañana y a colocar en su sitio todos los juguetes después de haber jugado con ellos, para mantener la casa siempre ordenada.

Además de las tareas domésticas, las obligaciones estudiantiles también deberán realizarse de manera rutinaria para que nunca nos venza la pereza. Hacer los deberes o estudiar al llegar a casa (y preferiblemente después de haber descansado unos 15 minutos mientras merendamos) evitará que nuestras obligaciones generen pereza.

La rutina en nuestras obligaciones diarias demuestra a los niños que solamente después de terminar los deberes habrá tiempo para jugar en el parque. El sistema de la rutina nos ayuda a estar más organizados y a ser más productivos, disfrutando al máximo de nuestro tiempo libre.

¿Por qué es importante?

Cuando seguimos una rutina, hemos incorporado a nuestro estilo de vida un sistema que nos permite tener expectativas sobre lo que sucederá en cada momento. Con la rutina podemos repartir las tareas en casa y asegurarnos de estar aprovechando nuestro tiempo. Nos sentiremos más productivos y felices.

Cuando una casa no tiene rutina, todo se reduce al caos. Esta manera de organizarnos no solamente nos ayuda a nosotros mismos sino también a las personas que nos rodean, pues nuestro estilo de vida les motivará a hacer las actividades respetando un orden.

Otra razón por la cual la rutina es especialmente positiva en casa, es porque los niños tienen más facilidades para aceptar el cambio cuando es esperado. Hacer cada actividad en un momento del día específico, y siempre en ese momento, ayuda a los niños a sentirse seguros, lo que les llevará a sentirse seguros a la hora de caminar al colegio ellos solos o cuando tengan que tomar decisiones importantes.

Por supuesto, siempre hay excepciones y no deberíamos ser muy exigentes con nuestra rutina. No pasará nada por ir un día al cine y cenar tarde a consecuencia de esa decisión, o quedarnos despiertos después de tomarnos las doce uvas. No todos los días es año nuevo.