Te contamos cómo mejorar la relación madre-hija

Rory y Lorelai en Las chicas Gilmore tenían una relación digna de envidia. Pasaban todo el tiempo juntas, se lo contaban absolutamente todo y, cuando Rory se fue a la universidad, siempre se comunicaban por teléfono y se veían a menudo. Esta complicidad podría deberse a que solamente tenían 15 años de diferencia, o a que son personajes ficticios que solamente podremos ver en la pantalla. Por este motivo no deberías sentirte culpable si la relación con tu hija no es igual de buena.

Con la adolescencia, la relación empeora

Puede que la madre piense que no le hace caso porque no sabe qué le conviene. La hija, en cambio, puede pensar que su madre no la comprende. Lo cierto es que con la adolescencia es habitual que la relación entre las dos empeore.

La relación entre Rory y Lorelai es un sueño de madres e hijas difícil de cumplir, pero puede servirnos de inspiración. Si quieres llevarte mejor con tu hija, entonces te podrían ser de ayuda los consejos que detallamos a continuación.

1. Tiempo de calidad

La familia debe dedicar más tiempo a actividades que les unan. Es difícil, pues cada miembro de la familia tiene sus obligaciones, pero no es imposible. Los fines de semana son ideales para pasar más tiempo con los hijos, y podréis organizar actividades divertidas como ver una película recién estrenada en el cine, visitar el restaurante del barrio que acaban de abrir, dar un paseo, hacer la compra juntas o apuntaros a un curso que os interese mucho. Lo importante es encontrar actividades que os gusten a las dos.

2. Conócela mejor

Es importante que la madre y la hija lleguen a conocerse mejor. Esto significa descubrir qué estilo de música escucha en su tiempo libre (y no regalarle el CD de un grupo de música que nos gustaría que escuchase), respetar el tipo de ropa que suele vestir (y no intentar cambiar su estilo) y averiguar qué libros le gusta leer (sin cometer el error de conseguirle libros totalmente diferentes, con el único objetivo de lograr que lea lo que queremos que lea). Debemos conocernos y aceptar las características que nos hacen ser quiénes somos realmente, sin intentar cambiarlas.

3. Escucha cuando hable

Discutimos cuando la hija comete un error, sin detenernos unos instantes para escuchar qué tiene que decir al respecto. Si quiere explicarnos por qué ha llegado tarde a casa, antes de tomar una decisión necesitaremos escucharla.

Sin embargo, el consejo de escuchar a una hija cuando hable no se limita a averiguar su razonamiento cuando quiera justificar un acto que, a nuestro modo de ver, no ha sido acertado.

Debemos mostrarnos abiertas a escuchar porque de lo contrario, al notar que no tenemos interés en escuchar lo que tiene que decirnos, pensará que cuando necesite ayuda o quiera un consejo no podrá contar con nosotras.

4. Entiéndela

Somos diferentes, y nuestra manera de pensar es diferente. Naturalmente, la madre tiene más experiencia en la vida y, aunque sepa qué le conviene, la hija tiene que aprender por si misma, cometer errores y convertirse en una mujer. Todos crecemos, maduramos y aprendemos después de equivocarnos.

También es importante recordar que una madre fue adolescente una vez, y si recuerda esta etapa de su vida es más fácil entender por qué la hija quiere salir este fin de semana, por qué insiste en hacerse un piercing o por qué necesita escuchar su música favorita subiendo tanto el volumen.

Sin embargo, por mucho que entendamos a una hija, es muy importante poner límites. Estar pendiente de su teléfono móvil cuando esté fuera de casa y decir con quién sale son algunos de los requisitos que muchas madres establecerán en casa, y la hija deberá respetarlos. Puede que en este momento no lo entienda (y piense que su madre es muy pesada...), pero en un futuro comprenderá que lo más importante para una madre es saber que su hija está bien.

5. Respeta su necesidad de tener espacio

La madre deberá entender que su hija no siempre querrá pasar tiempo con ella, pues también tiene sus amistades y sus obligaciones académicas. Cuando una madre da a su hija el espacio que desea, la hija tendrá más ganas de pasar tiempo con ella.

6. Las madres no son perfectas

También se equivocan. Una hija siempre deberá tener esto en cuenta, y saber perdonar cuando la madre cometa un error.