¿Cómo podemos potenciar la autoestima de nuestros hijos?

Cuando nos queremos a nosotros mismos y tenemos confianza en nuestras habilidades, nos esforzamos por hacer que nuestros sueños se hagan realidad porque sabemos que somos capaces y no permitimos que nadie nos trate mal. El problema existe cuando los niños tienen una autoestima baja.

El deseo de ser el mejor, los rasgos perfeccionistas, el llanto, la autocrítica, la timidez, la ansiedad y la dificultad para tomar decisiones son algunas de las características que pueden indicarnos que la autoestima de alguien es baja, tal y como nos comenta Natalia Fuenzalida Coloma. Es psicóloga clínica infanto juvenil, y a su consulta acuden muchos niños con este problema porque, según nos indica, “nuestra sociedad valoriza la “ley del más fuerte” -el más astuto, más inteligente, más bonito y más popular-, quedando fuera de competencia todo quien no logre este ideal”.

¿Qué pueden hacer padres y profesores para mejorar la autoestima de los niños?

La psicóloga hace una observación interesante pues, a pesar de que la palabra 'autoestima' haga referencia a cómo nos valoramos a nosotros mismos, lejos de limitarse esta palabra a la definición de su prefijo 'auto' hace referencia también a la influenciada del ambiente. “Así como pueden dañar la autoestima de hijos y alumnos, padres y profesores pueden ayudar mucho en potenciar su autoestima”, nos comenta Fuenzalida.

“Lo principal que podemos hacer es ayudar al niño a que vuelva a contactarse con su potencial”, nos recomienda. Frases negativas tales como no puedo se pueden convertir en frases positivas como esta vez lo intentaré, tal y como indica la psicóloga clínica. Los adultos que les cuidan y que son responsables de su educación deberán motivarles a encontrar estas frases positivas.

“Algunas pautas básicas para que padres y profesores puedan ayudar en este reencuentro con su potencial son aceptar en todo momentos los sentimientos del niño, valorándolos y no negándolos (por más penosos que nos parezcan), respetar su individualidad y características personales, darle refuerzos positivos específicos, darle responsabilidades para que pueda experimentar la libertad de elegir (tomando en serio sus elecciones) y evitar la crítica excesiva, eliminando los “deberías” que tanto estamos acostumbrados a aconsejar”, comenta a Psicología online.

Los errores que cometemos en clase son una oportunidad perfecta para aprender. Probar experiencias nuevas, o matricularnos en esa asignatura que tanto miedo nos da, es la oportunidad perfecta para aprender habilidades y conocimientos que nunca nos habíamos planteado. Nuestra apariencia, nuestra manera de ser y nuestras decisiones y sentimientos son únicos, nos convierten en la persona que somos y, si no existe otra persona igual que nosotros, ¿por qué íbamos a sentirnos inseguros?

Si no nos gusta algo de nuestra apariencia, de nuestros resultados académicos, de nuestra manera de relacionarnos con los demás, de nuestras actitudes o de nuestras decisiones, siempre podemos encontrar la manera de cambiarlas para sentirnos mejor con nosotros mismos. Pero también tenemos muchas virtudes, y debemos identificarlas.

¿Cómo afecta la baja autoestima en la infancia, adolescencia y adultez?

Una baja autoestima puede crear obstáculos cuando nos relacionamos con otras personas, y cuando nos enfrentamos a situaciones difíciles. “Un niño de 4 ó 5 años, por ejemplo, podrá ser más reacio a la independencia y encontrará en sus padres -generalmente, la madre- el salvavidas a todos sus miedos. Su vida social será más pobre que la de otros niños, pues le costará confiar en los demás, y la etapa de exploración e interacción con el medio le llevará más tiempo de lo normal”, apunta.

En la adolescencia la baja autoestima también puede afectar negativamente, pues el joven tomará decisiones basándose en la necesidad de pertenecer a cierto grupo, y a sentirse valorado por este grupo de personas.

Los adultos que no confían lo suficiente en sí mismos pueden sentir angustia, lo cual puede causar malestar emocional. “En el ámbito social, la baja autoestima fomenta la desconfianza en las relaciones de amistades y de pareja que, si no es abordada de buena manera, puede terminar en sentimientos hostiles de envidia, celos y dependencia”, advierte la psicóloga clínica.

“Por otra parte, la baja autoestima generará, en un nivel más extremo, que los límites entre la persona y el ambiente sean cada vez más permeables, influyendo en todas sus decisiones y elecciones la opinión y gustos de las personas que lo rodean, perdiéndose la autenticidad y espontaneidad del ser”.

Woody Allen dijo una vez: "no conozco la clave del éxito, pero la clave del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo". Deberíamos encontrar la manera de transformar la definición de la palabra 'autoestima' para que haga referencia solamente a nuestra percepción de nosotros mismos, sin importarnos qué piensen los demás sobre nuestros logros, nuestra apariencia, nuestras preferencias o nuestros sentimientos. Si creemos en nosotros mismos y valoramos todo lo que hemos logrado hasta ahora, no hay nada que no podamos conseguir.