3. El desarrollo moral en los pequeños de 3 a 6 años

 

Como ya hemos hablado en otras ocasiones, uno de los legados que los padres dejan a sus hijos es el de la transmisión de valores en base a las actitudes y normas impuestas por los mismos. De este modo, los niños adquieren un control interno, en base a estos valores, que es el que regulará y juzgará tanto su conducta como la de los demás de aquí en adelante. Esto es algo que les servirá para incorporarse y participar de la sociedad y cultura de cada uno.

Como casi la gran mayoría de hitos en el desarrollo, el moral está íntimamente ligado al cognoscitivo, es decir, a medida que las capacidades mentales del niño evolucionen, así lo hará su actitud crítica hacia los comportamientos. Esto se manifestará, por tanto, en las respuestas y actitudes que se tomen en determinadas circunstancias y que suponen conocimientos básicos de reglas sociales y éticas, como  serían el no mentir, no hacer daño o no robar, por ejemplo.

Desde siempre ha habido numerosos autores que se han dedicado al estudio de la evolución de la moralidad en los niños, y han esgrimido los resultados de sus investigaciones en numerosas teorías. Haciendo una revisión de ellas, podemos desprender que este desarrollo llega a la etapa de 3 a 6 años, la que nos ocupa actualmente, en una forma medianamente egocéntrica. Por regla general, los pequeños de esta edad son bastante totalitarios en cuanto a  calificar un acto en bueno o malo. Debido, como se ha mencionado antes, a su desarrollo cognitivo limitado, les resulta complicado tener en cuenta otras variables a la hora de valorar una acción, más allá del binomio bien-mal, así como el ponerse en el lugar del otro. Se centran de forma casi exclusiva en las consecuencias de los actos, sin reflexionar acerca de la motivación hacia la conducta, tomando las reglas impuestas por la sociedad como inquebrantables. Básicamente, hay una orientación centrada en las recompensas o los castigos, sin tener en cuenta otros factores que se desarrollarán más adelante, como la ética, la motivación personal o incluso la negociación de las reglas impuestas.

Uno de los autores que estudió el desarrollo de esta capacidad en los niños se llamaba Kholberg. Para hacerlo, presentó a niños y adolescentes situaciones hipotéticas, a modo de historias, el llamado “Dilema de Heinz”. En él, se narraba la siguiente historia:

“Una mujer está a punto de morir porque padece un tipo especial de cáncer. Un farmacéutico, que vive en el mismo pueblo, ha descubierto una droga que podría salvarla. El medicamento es bastante caro, y el farmacéutico pide dos mil dólares (lo que equivale a diez veces su valor) por una pequeña dosis. El esposo de la mujer, Heinz, recurre a todos sus conocidos con la esperanza de reunir el dinero pidiéndolo prestado, pero sólo logra reunir la mitad, o sea, mil dólares.

Heinz le dice al farmacéutico que su esposa está muriéndose y le pide que le venda el medicamento más barato o que le permita pagar después la diferencia. El farmacéutico dice: “No, yo descubrí la medicina y voy a hacer dinero con ella.” Heinz, desesperado, entra a la farmacia y roba la droga para su esposa.

¿Debió hacer eso Heinz? ¿Por qué? ¿Cuál sería tu respuesta a este dilema?”

 En la franja de edad de la cual estamos hablando actualmente, la respuesta mayoritaria de los pequeños fue algo similar a lo siguiente: “No tenía que haber robado la droga porque si lo descubren lo pueden meter a la cárcel. Incluso si no lo descubren, le va a remorder la conciencia. Además, ese es un delito muy grande, entrar a la fuerza en un local”.

Como se puede ver, y en base a lo expuesto anteriormente, este tipo de respuesta no se basa en la motivación del señor Heinz para llevar a cabo ese hecho delictivo (evitar la muerte de su esposa). Los pequeños solamente evalúan el robo como un acto prohibido y sancionable, aprendizaje que han desprendido de una serie de reglas básicas que sus padres les han transmitido. Iremos viendo, a partir de ahora, como van evolucionando también los juicios críticos a medida que los pequeños van creciendo.