CAPÍTULO 2: CONOCER A NUESTROS HIJOS. EL DESARROLLO SOCIOAFECTIVO Y EMOCIONAL EN LOS NIÑOS DE 0 A 3 AÑOS

1. El apego. Definición y etapas.

 

A pesar de que, en numerosas ocasiones, el período preescolar es considerado de poca importancia a nivel social (“es todavía un bebé”; “aún no se entera”; “no sabe lo que hace”), hay que considerar que estas edades suponen un hito importante de cara al desarrollo del futuro adulto y, por tanto, se debe de considerar como uno de los periodos con mayor importancia en la vida.

El recién nacido es un ser inmaduro por definición, puesto que todavía tiene por delante el consolidar muchas de las facetas de su vida a todos los niveles. Por todo ello, los padres (o cuidadores) tienen en sus manos una tarea con una gran responsabilidad, como es la de satisfacer las necesidades básicas de los pequeños.

Uno de los puntos que más destacan en este periodo evolutivo es el del desarrollo del apego. El apego se define como la relación emocional que se crea entre el niño y la persona que lo cuida. El grado de desarrollo del apego va a depender en gran medida de la capacidad de respuesta de esta persona hacia las necesidades del pequeño. Cuanto mayor sea esta capacidad, más estable y seguro será el apego desarrollado por el niño. Este concepto de apego tiene mucha relación, además, con la cantidad de interacción que mantengan entre sí  los papás con el bebé, sobre todo aquella interacción que tenga un carácter positivo.

Los niños pequeños manifiestan su necesidad de apego buscando y manteniendo proximidad, resistiéndose a la separación y protestando si se lleva a cabo, usando a su figura o figuras de apego como base de seguridad para explorar el mundo que le rodea y buscando en su figura apoyo emocional.

El apego se desarrolla de forma diferente si tenemos en cuenta las diversas etapas por las que pasa un niño pequeño:

  • Entre los 0 y los 3 meses se produce una socialización indiscriminada, es decir, los bebés muestran proximidad ante cualquier ser humano y hacia los estímulos emitidos por ellos.
  • Entre los 3 y los 7 meses comienza a desarrollarse una preferencia por figuras familiares (destacando la figura principal de apego), pero no existe un rechazo total ante otras personas que no formen parte habitual de su entorno.
  • Entre los 8 y los 12 meses se produce la fase llamada de vinculación y miedo a los extraños. En este momento, el tipo de vínculo que el bebé haya establecido con la madre tiene una gran importancia al respecto de su comportamiento para relacionarse con desconocidos. De todo ello dependerá la seguridad del niño a la hora de explorar el entorno. Es importante tener en cuenta que, de forma general, el comienzo del niño en la guardería coincide con esta etapa de desarrollo de vínculo paterno o materno. Generalmente, los niños responden a la separación de sus padres y a la aparición de las cuidadoras de la guardería con un alto nivel de ansiedad. Por ello, es de vital importancia que, en estas edades, la incorporación a la escuela infantil se haga de una forma progresiva y en periodos cortos de tiempo hasta que el niño adquiera seguridad ante el nuevo entorno.