CAPÍTULO 3: CONOCER A NUESTROS HIJOS. EL DESARROLLO SOCIOAFECTIVO Y EMOCIONAL EN LOS NIÑOS DE 3 A 6 AÑOS. COMENZANDO EL PERÍODO ESCOLAR

1. La incorporación del niño a la escuela

 

El desarrollo social del niño en su primera infancia está marcado en gran medida por su incorporación al colegio. Se trata, por tanto, de una época de cambios y adaptación por parte de todos los miembros de la familia a una nueva etapa en la que el pequeño irá buscando poco a poco más autonomía en sus quehaceres diarios, y una de las metas de los padres es fomentar este punto. Es bien cierto que habrá diferencias sustanciales en el modo de adaptación en función de si el pequeño ha acudido a la guardería en los años anteriores o bien comienza a la edad de tres años el contacto con la escuela.

En este periodo se produce un gran avance en las habilidades motrices y de coordinación, lo cual supondrá un paso adelante en la búsqueda de autonomía por parte del pequeño, cuya finalidad principal es la de explorar su entorno y comenzar a descubrir el mundo. Por otro lado, el desarrollo conseguido en la esfera del lenguaje va a propiciar el inicio y mantenimiento de estas relaciones sociales, como un estadío básico en la comunicación entre personas. Como ya hablábamos en series anteriores, una de las metas de los padres es el potenciar y asistir a su hijo en este primer paso hacia la vida social y el papel de éstos es tan importante como puede ser el de los educadores que se encuentran en el colegio. Es realmente un error el obviar un contacto permanente entre los padres y las figuras educativas del niño en el colegio. Con la incorporación a la educación se va a abrir el abanico de normas y rutinas del pequeño, y es en parte tarea de los padres que estas normas no sufran de contradicciones entre ambos contextos. Además, una comunicación asidua y permanente con los educadores de los niños nos permitirá ir conociendo en tiempo real cuales son los avances de los pequeños y, en su caso, las dificultades con las que se van encontrando en su desarrollo.

Cuando el niño sale de casa para incorporarse al mundo escolar (sea en este periodo o en otros anteriores), hay que entender que sale de un contexto de seguridad para él, rodeado de las figuras de apego, para entrar en otro que, a priori, supone una amenaza: adultos nuevos y numerosos niños con los que tendrá que aprender a relacionarse si quiere adaptarse a su nuevo entorno. En estos primeros meses suele realizarse, en los centros escolares, un periodo de adaptación horaria, en la que el niño pueda ir incorporándose de forma paulatina a su nueva realidad. Por parte de los padres, las indicaciones que debieran de seguir en este caso serían las siguientes:

  • Hablar con los pequeños del colegio en las semanas anteriores a su incorporación. Presentarles este nuevo concepto para ellos y hacerlo de una forma lúdica y divertida.
  • No presentar ansiedad ante el cambio que va a sufrir el pequeño y, si se padece, no manifestarla delante del niño.
  • Suele ser beneficioso que, en los primeros tiempos, el niño lleve algún objeto personal al colegio (muñeco, juguete) que funcione como base de seguridad para él.
  • Evitar hacer de las despedidas algo traumático y largo. Recordar que los niños son el reflejo de nuestras vivencias (lo veremos más abajo con el epígrafe de “modelado”).
  • Hablar con el niño acerca de las actividades que ha realizado en el colegio. Fomentará la confianza, la autonomía y la motivación, además de crear una rutina que se hará necesaria a medida que el pequeño crezca y vaya avanzando en los cursos escolares.