¿Qué necesita el niño para ser feliz?

El niño nace, crece, se desarrolla en familia, de ahí la importancia que la decisión de ser madre y padre se base en el respeto, la comunicación y sobre todas las cosas: el amor.

Con la misma intensidad con que se disfruta entre dos personas el placer de la intimidad, debe ser disfrutado el proceso de crianza. Entre dos la sobrecarga es menor, los gastos económicos se comparten al igual que las dudas, el temor y las decisiones respecto a cómo hacer una cosa u otra.

No es necesario un manual que diga como llevar a cabo la crianza perfecta, además de que no existe, no es necesaria para el niño. Él no requiere de padres intelectuales, campeones o descubridores de oro, lo que realmente necesita es que lo enseñen a ser valiente, decidido, trabajador, honrado; que de vez en cuando olviden que son adultos y formen parte de su juegos, que cumplan con sus funciones y juntos conviertan su hogar en un ejemplo y un patrón de identificación para que el niño, posteriormente, lo imite en sus relaciones cotidianas.

No lo engañen, enséñenlo a decir la verdad; si le prometen algo, cúmplanlo, aunque sea un castigo; demuestren, sin imposición, que ustedes tienen la autoridad. Premien lo bien hecho, corrijan lo mal hecho.

Recuerden las reuniones escolares, su presentación artística, incluso sus encuentros deportivos, sus presencias lo enorgullece.

Formen parte de sus más alegres momentos, sequen sus lágrimas. Háganse partícipes de su vida sin tratar de vivir a través de él. El niño disfruta que se conviertan en héroes de las aventuras, pero también que le permitan ser un personaje principal de sus aventuras.

Háganle saber que puede contar con ustedes, que no faltarán nunca los consejos, que no está solo, aunque el cansancio toque su puerta, la fuerza lo recibirá. Enséñenlo a levantarse tras el fracaso; prepárenlo para cuando ustedes no estén. Satisfagan sus necesidades sin que lo material prime por encima de lo espiritual, formen valores, conviértanlo en un hombre de bien.

Ah! Y no olvide que los besos, el respeto, el cariño, la comunicación, los abrazos, la tolerancia, la comprensión y el amor son los ingredientes, que bien combinados se convierten en una receta fácil de preparar y lo que un niño necesita, realmente, para ser feliz.